Danielle Abbadie. Un par de chispas salieron de mivarita, pero murieron casi al instante, arrugue la nariz, quizá estoy pronunciando mal el encantamiento. Tome aire con calma, el anterior encantamiento me salio al segundo intento, quizá con este seria el mismo caso. Volví a repasar la palabra "Periculum", era bastante graciosa, ¿a quien se le habría ocurrido ponerle así al encantamiento? Deje esa pregunta de lado, si me distraía fallaba, solte lo que retenía en mis pulmones en forma de suspiro, aquí vamos de nuevo. —Periculum —en este intento trate de no marcar el acento francés.
Daniel Brown Nuevas chispas carmesí fueron creadas, seguidas de su desaparición. —Hmm, no puedo tardar tanto, tengo que ponerle remedio a esto antes de que me pase lo mismo que la última vez. Venga... ¡Vengaaa! Fiuu... Inspirar, espirar. Periculum
Lumi. Esta vez pude percibir que salieron unas pequeñas chispas rojas de mi querida varita, me estaba emocionando como niña chiquita. Había faltado poco para poder dominar el hechizo. —Bien, vamos por buen camino... sólo tenía que levantar un poco más mi mano —susurré para mí misma y volví a conjurar el hechizo—. ¡Periculum! Contenido oculto Sé que te estás regocijando por dentro de que no lo logré ni a la tercera.
Contenido oculto No digas eso porque sabe lo que es sufrir xDDD Victoria Stone Solté el agarre de la varita para que el hechizo notara que estaba relajada. — Una vez más. ¡Periculum!
Contenido oculto Cuando lo hayas intentado 17 veces me avisas 8D (?? Daniel Brown Apreté el puño con mucha rabia. Pues sí que era complicada la magia, dichosos hechizos con nombres raros. —Fiuu... Tranquilidad, tranquilidad. Esto es normal, ¿no? Venga, periculum.
Lumi. Ninguna chispa volvió a salir después de haberlo intentado de nuevo. ¿Había hecho algo mal? Esta clase era compleja y entretenida, saber que puedes defenderte de personas que sólo viven para querer hacerte mal. Bien, pues no me rendiría. —¡Periculum! Contenido oculto Maldito e.é pero que luego no se queje Daniel por lo que Lumi pueda hacer
Daniel Brown No medié palabra conmigo mismo, sabía lo que tocaba y no me quedaba más que aguantar. Cerré los ojos pensativo y luego ojeé el encerado. Todo parecía correcto, solo había que perseverar. —Periculum.
Daniel Brown —Y ahora qué hago, ¿me resigno a callarme o le doy un puño a la mesa y la parto en dos? Odio esto, pero tengo que hacerlo. Periculum. Tomé la varita y giré mi muñeca de forma distinta esta vez, con el fin de conseguir el conjuro lo antes posible.
Lumi. De nuevo nada había pasado. —¿Tan mala era en este tipo de hechizos? —me cuestioné mientras observaba mi varita y pensaba qué es lo que estaba haciendo mal. Observé a los demás intentarlo también después de haber fallado unas cuantas veces. —Tal vez... —Cambié de mano mi varita y la volví a levantar en dirección al techo—. ¡Periculum!
Daniel Brown La mesa se libró esta vez, pero la silla no. Ella pagaría todas mis frustraciones y así lo hizo cuando le asesté aquella patada. Cayó con un estruendo y apretando la varita con mi mano la puse de nuevo en pie. —Ugh... ¡Periculum!
Daniel Brown Sin darme cuenta me empezaba a distraer de mi verdadero cometido, que era dominar el hechizo. —¡Venga, concéntrate! —dije golpeándome la cabeza—. Periculum
Daniel Brown Por un momento me empecé a sentir torpe. ¿Tanto costaba? Las chispitas seguían apareciendo y desvaneciendo ante mis ojos. Giré mi cabeza y por un instante pensé si quizás debería pedirle ayuda a Evelyn. Ella parecía no tener problemas... ¡No, ni hablar! Esto lo iba a conseguir yo solo, sin ayuda de nadie, ¡claro que sí! Ni Evelyn ni Kara ni nadie de esta clase iba a volver a distraerme. —Periculum
Daniel Brown Esta vez había estado muy cerca, las chispas aguantaron mucho. ¿Eso era bueno? Sí... ¿sí? ¡No! Otro golpe a la silla. No era nada bueno, había estado a punto de conseguirlo, pero nada. Hasta que vuelva a estar tan cerca pasarán meses, seguro. —Grr, ¡periculum!
Daniel Brown Durante el transcurso de la clase me fui dando cuenta de algo. Cada varita era distinta, todas estaban hechas de materiales distintos. Seguro que ese era el motivo por que algunos avanzaban más rápido que otros. Solo era casualidad, nada más. Una simple coincidencia. —¡Periculum! Agh, maldita varita.
Lumi. No, tampoco había funcionado el cambiarla de mano. ¿Qué podría estar pasando? La sostuve con mis dos manos y la miré. Esta vez sentía que la varita que tenía no quería hacer el hechizo, no le apetecía hacerlo. La tomé con mi mano derecha e hice lo mismo que las veces anteriores. —Vamos varita, hagamos magia. —Le hablé a la varita que alcé y dirigí al techo—. ¡Periculum!
—¡S-s-señor Brown! —exclamó el profesor Quirrell, sorprendido ante la repentina demostración de violencia del chico contra la silla—. ¡Le re-recuerdo que esto es u-u-una clase, co-co-compórtese! Ci-cinco pu-pu-puntos menos para Slytherin. Tras sancionar a Daniel por su comportamiento en clase, el profesor procedió a pasearse entre los alumnos, felicitando a los que lo habían logrado, como Evelyn y Jane, a quienes recompensó con cinco puntos para sus respectivas casas.
Daniel Brown Ahora me entraba curiosidad por saber de qué materiales eran el resto de varitas. Seguro que la de Danielle era mucho mejor que la mía y por eso lo consiguió antes que yo, si no era imposible. Claro que sí, igual que le pasaba a Evelyn. —Esto cansa... ¡Mucho! Periculum
Evelyn Aún no salía de mi asombro al ver que, nada más pronunciar esas palabras con toda la determinación que disponía en aquel instante, unas lindas chispas de tonalidades rojizas se abrieron paso a través de mi varita. ¡A la primera, ni más ni menos! Maravillada, solté un gritito de emoción pero al instante tapé con mis manos la boca, antes de llamar demasiado la atención... de nuevo. Reí por lo bajo ante mis despistes de siempre y, aún con la alegría rebosando en mí, me giré para ver a Kara y a Victoria con sus hechizos. —¡Vamos chicas, mucho ánimo, enseñadle a esas chispas de qué valéis! —exclamé empuñando el brazo, risueña. Pero al instante escuché una voz familiar a mi lado, y volví a girarme para ver que se trataba esta vez de Jane. ¿Ella también lo había logrado? ¡Genial!—. ¡Hola Jane, lo mismo digo! Me alegra ver que tú también tuviste suerte~.
Victoria Stone — Gracias por los ánimos, Evelyn — sonreí sin evitarlo, mirándola, para después volver a concentrarme en el techo — ¡Muy bien! No puedo defraudarla. ¡Periculum!
Daniel Brown ¿Acababa de pasar lo que creía? Ese odioso profesor me había penalizado por mi golpe... ¡Cómo se nota que él no sufre lo que es esto! Mi ira aumentó hasta tal punto que me pareció ver temblar la silla. Pero no, esta vez me aguantaría, aunque solo fuese por no tener que volver a oír a ese pesado. Me giré, indiferente y volví a lo mío. —Periculum