Horas pasaron y yo desperté-- ¿Flame?-- pregunté buscando con la mirada a mi pokémon. Este se encontraba jugando con una Kangaskan-- ¿Kangaskan eh?-- pensé en muchas ventajas que me podría dar en mi equipo, pero luego recordé mi odio a ese pokémon.
En un rato ya estaba en la entrada del lugar-- No ahí nada mas aquí?-- un Buneary me golpeo con bote en la cabeza haciéndome caer
--Al fin estoy aquí --dije con alivio. La Arboleda Lápiz, un lugar donde se encuentran pokémon raros en la región Galeia, debido a que son exclusivos en la zona; varios muy llamativos.
Empecé a explorar por los árboles mientras Munchlax miraba con curiosidad a todos lados... Y vimos a un nido de Heracross en uno de ellos.
Continuamos caminando tranquilamente. A Munchlax por fin se le había pasado el hambre... Vimos a cierta distancia varios Lebyda volando por la arboleda.
Observé el Huevo. Seguía sano y salvo en su cápsula... Munchlax, por su parte, comenzó a saltar imprudentemente sobre la cola de un Glameow.
También un grupo de Stantler se puso a contemplar a Kricketune. Era como si el grillo estuviera dando un concierto.
Yo seguía contemplando mi huevo... Por un momento, supuse que la melodía de Kricketune le podría hacer bien. Pero de repente, un Togepi apareció de la nada y saltó sobre la cápsula mientras reía sin parar; era como si pensara que el huevo era otro intengrante de su misma especie. --¿...estás bien? --le pregunté a la bolaclavos. El pokémon me miró y me abrazó lleno de alegría. Tanto era su afecto, que me sacó una sonrisa espontáneamente. --¿Quieres venir conmigo? --le pregunté. Togepi comenzó a bailar en el suelo queriéndome decir que sí. Entonces, lancé una pokébola, y la captura fue un éxito. --¡Atrapé a un Togepi! --exclamé. Munchlax no dijo nada... él era uno de los tantos que se había dejado llevar por la música de Kricketune.
Luego de que Kricketune finalizó su presentación musical, todos los pokémon habitantes regresaron a sus hogares y Munchlax y yo nos dirigimos a un lugar muy especial.
Después de huir durante horas al fin me dejaron entrar a la pequeña arboleda lápiz, que ni siquiera el nombre de Arboleda merecía.... --Bueno, es hora de recorrer este "extenso bosque". --exclamé a modo de burla. (¡Abuela soy tu nieto! xDDDDDDDDDDDDD)