Desperté luego de dormir un buen rato, tras levantarme, noté a Hawlucha abalanzarse sobre mí, derribándome, siguiendo Sylveon y Pinsir, para luego sacar un cartelito al estilo de Willy Coyote: ¡Ouch!
Togepi aguantó a duras penas el ataque de Quilava, y procedió a curarse un poco con Sol Matinal. TOGEPI: Hada (Bebé) Entusiasmo: ataques de daño con límite de usos reducen sus usos a la mitad a cambio de más potencia (x1.5). Salud: 36/70 Fuerza: 60 Resistencia: 130 Agilidad: 0/0 (20 de Velocidad) Movimientos: -Beso dulce (Confunde) (Usos: 2/2) -Poder Pasado (90 Potencia, Roca) (Usos: 1/2) -Paranormal (40 Potencia, Psíquico) -Sol Matinal (Recupera 1/2 de PS; todo si hay sol, 0 si el clima es otro) (Usos: 0/1)
Utiliza ascuas--Le ordene QUILAVA: Fuego (Asesino) Mar llamas: doble potencia movimientos de fuego cuando los ps bajan de 1/3 Salud: 43/116 Fuerza: 169 (25) Resistencia: 122 Agilidad: 1/3 (105 de Velocidad) Movimientos: -Placaje (20 Potencia, Normal) -Ascuas (30 Potencia, Fuego) - Nitrocarga (30 Potencia, Fuego; al usarlo se regenera un punto de agilidad perdido) (Usos: 1/2) -Rizo defensa (sube 10 resistencia propia)
Togepi salió volando, derrotado definitivamente, y lo atajé en mis brazos. Estaba exhausto, herido, pero me sonreía de todos modos. —Has estado muy cerca, querida Togepi, te mereces un buen descanso —le devolví la sonrisa y la regresé a su pokebola. Me acerqué a Mizuki y su Quilava, y le dí un pulgar arriba en señal de aprobación—. ¡Felicidades! Has completado el nivel número uno del entrenamiento súper intensivo de Effy (patente pendiente). Tu Quilava y tu Gligar son más fuertes ahora… de hecho, me parece que a tu Quilava ya le falta muy poco para evolucionar. Acaricié al tipo fuego en señal de afecto, e insistiendo con que se había vuelto bien fuerte. Alakazam y Marowak se me acercaron, mientras que Skarmory ahora sobrevolaba el lugar en busca de gusanos que convertir en sus presas.
Tras zafarme de los Pokémon, me levanté y separé a los Pokémon, regresando a Pinsir y Hawlucha a sus PokéBalls, Sylveon se quedó mirando con curiosidad a ambas chicas, el pequeño Mankey había regresado de jugar con un balón con Heracross, por lo que tomé el balón, y supe que el pequeño tipo Lucha había husmeado en mi bolso —Pilluelo —reí un poco, para luego acomodar mis cosas y cerrar la mochila—
Sonrei--Muchas gracias Effy, y tus dos pokemons no es que sean moco de pavo, son bastante fuertes para se tan pequeños--le dije sonriendo mientras regresaba a su pokeball a Gligar mientras Quilava sonreia para luego apartar la cabeza
—Nunca juzgues a la fuerza de un pokémon por su tamaño —dije, guiñándole un ojo—. ¿Qué te parece si vamos al Pueblo Lápiz? Allí hay un centro pokémon donde podremos curar a los nuestros, este entrenamiento los ha dejado exhaustos a los pobres… Vi que Rojo se encontraba algo distante pero ya estaba despierto, y le hice seña para que se acercara a nosotras.
Me acerqué a las chicas, acompañado de Sylveon, Heracross y Mankey, éste último era bastante entusiasta para ser un pequeño pillo —¿Me perdí mucho? —le pregunté a ambas chicas—
—¡No hay necesidad de volar! —le exclamé a la chica antes de que saliera—. Podemos ir caminando, es aquí cerca… la salida de la arboleda es un poco más adelante, sígueme, tú también Rojo...
Bueno vale--le dije mientras me bajaba de Aerodactyl y lo regresaba a su pokeball y empecé a seguir a Effy hacia el pueblo Lapiz
Miré a Effy y me puse a caminar, siguiéndola, secundado por Heracross y Mankey, Sylveon estaba junto a Mizuki, caminando a su lado, esta arboleda era tan pequeña que no era necesario andar por días explorando la zona, aunque hay una buena cantidad de Pokémon para la extensión de la zona
Llegue a la Arboleda y exhausto me recoste en un árbol, me instale con mis cosas, libere a todos mis pokemon y me recoste en el suelo abrazando al pequeño Poochyena. Un doduo y un snubull nos observaban desde lejos y después de un rato se alejaron.
Desperté junto con mis pokemon y nos dedicamos a buscar el pokemon que necesitábamos, justo en ese momento un Nincada se paso por nuestro camino, le arroje una pokebola y este se resistía pero al final entro.
Me baje de Aerodactyl de un salto para despues mirar a Rojo --¿Que pokemon buscas?--Le pregunté curiosa
—Como Lopunny no se encuentra en estado salvaje, aquí es el único lugar donde se encuentra su preevolución, cuando terminemos aquí iremos a por Altaria en la Torre de los dragones... Respondí y comencé con mi búsqueda
Tras unos momentos, ¡Bingo! Apareció Buneary, tras tirar la PokéBall y capturarle me monté en Aerodactyl —¡A la Torre de los dragones!
Miré mi pokédex y ningún pokémon me llamaba la atención, por ahora necesitaba a un tipo planta. Tal vez en otra locación lo encontraría. — Vamos, Fósforo. Veo la siguiente ciudad más adelante—mi inicial obedeció y fuimos al norte.