¿Quien es mi guardian?

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por windmiko, 27 Diciembre 2008.

?

¿Que les parece el FanFic?

  1. Es muy bueno continuenlo

    88 voto(s)
    91.7%
  2. Esta mas o menos

    6 voto(s)
    6.3%
  3. Esta muy feo

    2 voto(s)
    2.1%
  1.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

    Cáncer
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Te matare , te matare... ¿Por qué?
    ¡Por dejarla asi! Se supone que den amarse
    ToT bUa y cierta personita lo ahechar todo
    al estúpido escusado, ya que
    :o me encanto la ultima parte estuvo
    cool:cool: jajaja
    espero que le continues, tienes una gran narracion y eso me fasina eh tu puedes
    banzai, banzai
     
  2.  
    Devil kiss

    Devil kiss Entusiasta

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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Holass!!

    Estuvo exelente, les quedo de maravilla, sobre todo la narración la cual es magnifica, felicidades!.
    Y pues bueno, ¿Naraku tiene controlada a Kikyo? wao esa parte me sorprendio muchisimo, y claro me encanto lo idea sobre el lago, de que si kikyo sale desapareseria, (que gran imaginación la tuya, magnificalindo ).
    Esta super interesante, me muero de ganas por saber lo que pasara, estare esperando la conti con muchas ancias. Nos lemos luego bye.

    Espero y hayas tenido una feliz navidad y feliz prospero año nuevo.
     
  3.  
    Disc Zu

    Disc Zu Usuario común

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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola windmiko e InuAhome.

    Con cada capítulo noto más su avance, muy bonita les ha quedado la redacción de este; mezclar el entorno con los sentimientos es algo que le da un toque especial a la narración.
    Debería de empezar a usar el guion largo “—”que es el correcto para los diálogos (Alt + 0151)

    Me gusto el suspenso que dejaron con todo lo relacionado con Kikyo y como trataron los sentimientos de esta, ya me estoy imaginando un poco lo que tiene planeado Naraku, pero necesito saber. Y no dejo de amar las escenas Miroku & Sango, son un amor, también me gustan las InuYasha & Kagome, me alegra que InuYasha ya este reflexionando un poco más, debe madurar.

    Bueno, continúenlo pronto que estaré atenta.

    ¡Saludos!
     
  4.  
    windmiko

    windmiko This is war

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    Título:
    ¿Quien es mi guardian?
    Total de capítulos:
    47
     
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Agradecimientos a los usuarios:
    SuMi-cHan, Devil kiss, Disc Zu


    Capitulo Anterior:

    — Incluso yo tengo que proteger a mi guardián…. No… A mí querido guardián…

    Los rayos del sol adornaban aquella imagen, el viento los acompañaba, el pasto bailaba con el viento; nadie estaba apreciando esa imagen, incluso el mejor pintor no puede capturar la imagen deseada.
    Que desperdicio…



    “Un Encuentro Difícil. Los Sentimientos Están en Juego.”



    Después de un largo día y varios discursos aburridos por parte de los maestros se terminaron las clases, todos salieron despavoridos de sus salones de clase; Kagome caminaba por las calles de la cuidad de Tokio acompañada por sus apuestos guardianes: Koga e InuYasha, ella estaba en el medio de los dos ya que no estaba de humor para soportar los gritos y los insultos de los jóvenes, casualmente ya se estaba volviendo una terrible costumbre.

    — ¡Koga! — se escuchó una voz femenina casi gritando, los jóvenes giraron para ver a quien pertenecía esa voz suave y delicada. Divisaron a Ayame, una chica de cabellera naranjada de una coleta en su cabeza acompañada con una flor color violeta. Cuando llegó con ellos se detuvo enfrente de Koga, el chico de ojos azules.

    — ¿Qué sucede Ayame? — preguntó curioso el joven. En ese momento todos miraron a la chica.

    —… Bueno es que te iba a invitar a comer, pero… Veo que estas ocupado… Así que… — las miradas de los jóvenes presentes la ponían muy nerviosa mientras jugaba con sus dedos apenadamente.

    — Koga no tiene planes para ahora, así que puedes llevártelo. — sonrío Kagome.

    — ¡¿Enserio?! — dijo emocionada su amiga.

    Ni que fuera de su propiedad. — pensó molesto Koga, si fuera un grosero como InuYasha ya la hubiera rechazado, pero como el joven era muy caballero no podía negarle su invitación cuando Kagome ya decidió por el, una situación molesta para el.

    — ¡¿Qué estamos esperando Koga?! ¡Vamos! — la emoción se notaba fácilmente, su sonrisa no desaparecía, tomó a Koga de su brazo fuertemente y se lo llevó casi arrastrando.

    InuYasha y la Higurashi no tuvieron mas remedio que seguir su camino, el joven no podía quitarse un pensamiento tan agradable de su mente: ¿Kagome ya se había cansado de la compañía de Koga? Si la respuesta fuera si, el seria su único guardián como debería de ser hace mucho tiempo, su sonrisa apareció de sus labios. Eso lo notó Kagome, se le hacia muy raro ya que debes en cuando curveaba los labios cuando estaba convertido en un humano.

    — ¿Qué sucede InuYasha? ¿Por qué estas tan contento?

    — Me alegra que te hallas de quitado de encima aquel lobo, ni te imaginas la tranquilidad que me da. — no pudo evitar reírse un poco orgulloso.

    — ¿De que estas hablando? Si solo lo anime para que saliera con ella, nunca mencione que me había cansado de el. — regañó Kagome molesta.

    — ¡¿Qué demonios haces?! ¡No es necesario que ese tipo sea tu guardián, conmigo es suficiente! ¡Yo te protegeré a cualquier costo!

    — ¡¿Ya empezamos?! ¡Entiende lo que estas diciendo InuYasha! ¡¿Acaso ya te olvidaste que eres un humano?! — alzó su voz Kagome para que fuera suficientemente escuchada.

    — ¡¿A quién demonios le dices así?! ¡Recuerda que soy un hanyou no un ser débil! — sin dudarlo le contestó con un gran enojo.

    A ella le dolió su respuesta, indirectamente le estaba diciendo que era una humana, un ser débil que no valía nada; frunció el seño e hizo una mueca con su boca, no le gustaba que la agredieran de esa forma, en cambio el ni siquiera dio señal de arrepentimiento, seguía caminando como si la conversación jamás hubiera existido.

    — Deberías ser un poco más amable. — respondió enojada.

    — Si InuYasha, estoy de acuerdo con ella — habló Miroku que apareció sin que nadie se diera cuenta. Estaba a un lado de Kagome con los ojos cerrados y con porte elegante. — no tan exagerado, solo dile: Estoy enamorado de ti o te amo.

    — Si, así es. — añadió Kagome siguiéndole el juego del aquel monje fingiendo llorar, sin embargo ella sabia perfectamente que lo decía solo para no iniciar una pelea entre ellos o ¿acaso lo expresaba enserio?

    — ¿Qué demonios les pasa?

    InuYasha se molestó por el comentario tan innecesario, en cambio Kagome estaba agradecida, si no fuera por su amigo mujeriego esa pelea tan absurda hubiera estado creciendo sin llegar a un acuerdo; aunque ambos jóvenes estaban muy sorprendidos, ya que Miroku llevaba su ropa de monje, y el al notarlo solo deseaba crear una conversación para que no le hicieran esa pregunta que rondaba en sus cabezas.
    ¿Por qué esta vestido así joven monje?

    — InuYasha, necesito que me acompañes. — dijo el joven muy serio y mirándolo.

    — ¿Por qué? ¿Qué ocurre? — preguntó el hanyou para después cruzar sus brazos.

    Silencio en la banqueta, ni siquiera un automóvil se atravesó para dejar el ruido molesto; Kagome solo los miraba bastante confundida hasta se acercó un poco más a ellos para no perderse ningún detalle de la conversación, el instante parecía no acabarse, hasta que Miroku movió sus labios.

    — A elegir la obra. — por supuesto que InuYasha no iba a aceptar la invitación, para él era una pérdida de tiempo. El hanyou hizo una cara de pocos amigos.

    — Vayan. — propuso Kagome, el guardián pensaba oponerse, no solo por que no deseaba ir con su amigo mujeriego si no quería acompañarla para asegurarse que estuviera a salvo, ya que no estaba Koga el segundo guardián.

    — Pero…

    — No te preocupes. — interrumpió ella, después de todo conocía lo orgulloso que era su guardián. — Yo estaré bien — como su hubiera leído sus pensamientos, InuYasha no le quedo más que otra que acompañarlo aun con su rostro enojado.

    Los jóvenes siguieron su paso, en donde se dirigían era al camino contrario de Kagome, por lo tanto la chica siguió adelante y ellos atrás.
    El crepúsculo se acercaba, eso lo sabía perfectamente InuYasha, todavía no llegaban a su destino así que eso comenzó a desesperar más al joven que tenia los brazos cruzados arrogantemente, en cambio el otro, se miraba nervioso; sus ojos azules se fijaban en el suelo como si quisiera encontrar dinero tirado, si ese fuera el propósito no le sorprendería. El muchacho cerró sus ojos aun negros, ya sentía su vista cansada; pero todos sus pensamientos y preguntas se esfumaron cuando divisó cerca de ellos un frondoso bosque (ya estaban un poco retirados de la ciudad), ¿Qué hacían ahí, no se supone que deberían estar ocupados en la obra? Eso enfureció mas a InuYasha, ¿era una broma? Empuñó sus manos, al notar esto Miroku decidió que era mejor contarle la verdad antes de que lo matara ahí mismo.

    — Se trata de una presencia maligna muy fuerte InuYasha, proviene de ese bosque. — señaló el lugar con su dedo índice.

    — ¿Un youkai? — preguntó un poco más calmado, cruzó sus brazos de nuevo mirándolo con desconfianza. — Un youkai no sale con una fuerte presencia maligna. — olfateó el lugar a pesar de que aun era humano.

    — Tenemos que averiguar de quién es esa presencia; Aunque lo más seguro es que provenga en el interior de aquel bosque. — añadió Miroku muy seguro. — Se le conoce como el bosque de la luna, según los rumores la gente que pone un pie en ese lugar desaparece o al siguiente día aparece muerto. — esperaba que InuYasha reaccionara o se calmara, pero no tuvo éxito.

    — ¡¿Por qué no lo dijiste desde que me encontraste?!

    — ¡Si lo hacía, Kagome iba a querer acompañarte! ¡¿Qué tal si ella sale lastimada! — contestó Miroku al mismo tono que el.

    Ambos jóvenes se quedaron callados, InuYasha sintió como el arrepentimiento recorrió su mente. Había pensado solo en sí mismo y no como un guardián, fijó su vista en el tenebroso bosque al igual que su acompañante, esperaba a que algo o alguien apareciera para atacarlo, eso es lo que deseaba en su interior, pelear como hace cincuenta años; en ese tiempo mataba a cualquier ser que lo agrediera o simplemente se burlara de el por su raza hanyou. Pero ahora tiene que desahogar su enojo y carácter en sus puños y brazos, porque hay reglas que seguir en la sociedad, en las malditas personas.
    En los pensamientos del otro joven solo rondaba la idea de salir de ahí huyendo, la presencia maligna cada vez se hacía más fuerte, a pesar de que era un monje no estaba acostumbrado a exorcizar a los monstruos (ya que no aparecían en ese tiempo), así que dio media vuelta y comenzó a caminar, eso despertó de nuevo la furia de InuYasha.

    — ¡¿A dónde demonios vas?!

    — Solo quería decirte sobre la presencia, mas no peleare con un youkai, ya que eso es lo más seguro que sea. – respondió Miroku muy tranquilo sin titubeos, no se molesto en voltear a verlo, así que siguió su camino.

    Le temía a esa raza ya que sus padres fueron asesinados por uno, se prometió el mismo que jamás repetiría el mismo error que sus padres, pero InuYasha fue la excepción, a pesar de presenciar su transformación en un hanyou no percibió energía malignas provenientes de él, por eso, en aquel momento no lo exterminó ya que esa era su deber como monje. Pero sin decirlo, sin saberlo se convirtió en un amigo para él, pero ¿acaso los amigos se dejan a la suerte?

    — Haz lo que quieras, yo exterminare a ese youkai. — a pesar de que aun era humano era muy valiente o ¿no pensó en su condición en ese instante?

    Miroku solo ignoró las palabras sin sentido para él y se marchó de ese lugar.
    Pasó el tiempo, ya eran las cinco y media de la tarde y nadie aparecía. La desesperación se apoderó de InuYasha, se sentó en una piedra grande que estaba en el suelo, dio un gran suspiró de desilusión, y pensaba que ese monje era su amigo. Tal vez le había jugado una broma de mal gusto; no tenía idea por que seguía parado aun observando el sol que se metía poco a poco.
    Perdía el tiempo.
    Se dio media vuelta ocasionando que su cabello negro se le acomodara en su hombro delicadamente, sus ojos resaltaban con los rayos que el sol emanaba, deseaba retirarse de ese escalofriante lugar, cuando estaba a punto de marcharse sintió la presencia de un youkai, pero esa vez, era más fuerte, casi lo sentía atrás suyo; giró de nuevo bruscamente y divisó un niño albino con una cuchilla recargada en su hombro, tenía una mirada aterradora pero no espantó al joven de cabellera larga y negra. InuYasha al percatarse de ese ser, comenzó a correr donde estaba aquel ser, el niño hizo lo mismo pero en vez de acercarse a él se adentró mas al bosque como si lo estuviera invitando pasar.
    InuYasha lo persiguió.

    Hakudoshi corría incansablemente, ni siquiera se miraba ninguna señal de cansancio en su rostro a pesar de las cuantas horas que habían pasado. Parecía que el sol lo perseguía y de los arboles solo se divisaba su sombra; InuYasha, que aun era humano, corría para alcanzarlo, movía sus brazos de una manera que le permitieran un poco mas de velocidad. Pero en el camino el niño albino desapareció de la vista del joven sin dejar rastro alguno.

    ¿Qué? — se preguntaba así mismo mientras paraba en seco bastante confundido y volteaba hacia los lados, un poco tranquilo, sabía que tenía que tener gran paciencia para atacar. Lastima que para el era imposible. — ¿Seria un fantasma?


    ***


    Kagome apenas llegaba a su hogar, era la primera vez que regresaba sola sin sus guardianes; era extraño, debido a que se sentía bastante vigilada cuando ellos estaban a su lado, sin embargo esta vez se sentía sola y desprotegida.
    Desde hace mucho tiempo sus padres habían muerto, nunca se enteró de la razón o como fue su muerte, pero no podía sentir nostalgia por aquella situación debido a que sus amigos y la señora Kaede sufrirían por ella sin pensarlo.
    Ella solo entró al templo Aramitama y subió a su habitación sin saludar a Kaede ni a Shippo; se quitó sus prendas y alistó la bañera, hace mucho tiempo que no se sentía tan relajada al sentir el agua con la yema de sus dedos, el liquido no tardó mucho en tibiarse así que la chica se metió poco a poco sintiendo como el adentraba a su cuerpo. Kaede siempre había mencionado que el agua purifica el cuerpo y al alma, ¿por eso se sentía tan contenta?

    A veces pienso cosas que ni al caso. — pensó distraídamente. — Se esta tardando mucho en llegar InuYasha, ¿realmente fueron a elegir la obra…? Aunque se sabe cuidar el solo a veces me preocupo por el.

    ¡Kagome ya esta la comida! — a pesar de no haber saludado a nadie Kaede siempre se daba cuenta quien entraba y quien salía; a pesar de que apenas había entrado a bañarse tenia que salir solo para probar la exquisita comida que la señora preparaba.

    Se levantó y tomó la toalla para secarse, se la enrollo en todo su cuerpo y salio de ahí, se dirigió a su pequeño ropero y sacó un lindo vestido floreado para después ponérselo delicadamente, se sentó en su cama para poder secarse el cabello con la misma toalla rosada que anteriormente había tomado. Sin darse cuenta la acompañaba Buyo, el gato que le regalo Koga, parecía como si la estuviera vigilando ya que tenia sus ojos color verdes puestos en ella.
    Ella solo se limitó a sonreírle.

    — Kagome. — esta vez era Shippo quien pronunciaba su nombre, estaba detrás de la puerta, lo mas seguro es que deseaba entrar y de eso se percató ella.

    — Pasa Shippo. — invitó Kagome para después cepillarse su sedoso cabello negro como la misma noche. El niño solo pasó y cerró la puerta despacio. — ¿Qué se te ofrece?

    — ¿Dónde están InuYasha y Koga? — preguntó presuroso.

    — Están en distintos lugares pero no están en este lugar Shippo. Se supone que van a estar muy ocupados por un buen tiempo, ¿para que los necesitaras? — el chico solo su rostro demostró tristeza y miró los ojos de Kagome, era un niño inocente, tanto que era muy tierno verlo de las distintas maneras que uno puede ver a una persona: enojada, triste, alegre… — ¿Qué ocurre Shippo? — jamás que ella recuerde había presenciado tal rostro, era una combinación de tristeza, pero a la vez de felicidad.

    — Kagome, te vez bastante sola… — eran palabras de un niño quien las pronunciaba, ella no deseaba demostrar soledad a nadie, pero incluso hasta Shippo podía notarlo.

    — Eso no es verdad, mira. — ella sonrío para quitar ese pensamiento del niño, pero aun así no consiguió lo que quería, Shippo daba pequeños sollozos enfrente de su amiga, esto hizo que ella se preocupara aun más. Pero se tranquilizó al darse cuenta que el niño limpiaba sus propias lagrimas y trataba de calmarse para después sonreír como de costumbre. Como debe ser.

    — Te prometo que seré tu guardián mientras esas bestias no estén. — comentó decidido. — por siempre y para siempre, yo te protegeré… — pero aun así, Shippo seguía pensando en la soledad de la chica.


    ***


    Cada vez mas se estaba desesperando, se adentro tanto al bosque de la luna que ni siquiera recordaba la salida, sin embargo, no se rindió ante su búsqueda debido a que la presencia maligna cada vez se hacia mas fuerte, tanto que un simple humano sin experiencia podía sentirla, el sol poco a poco se iba escondiendo en las montañas para darle paso al crepúsculo; eso significaba para InuYasha que estaba perdiendo demasiado tiempo en ese lugar y que seguramente los demás estarían preocupados, además estaba conciente que cuando el sol se metiera por completo se convertiría en un hanyou y eso seria muy peligroso estando fuera del templo, ¿Qué tal si alguien se diera cuenta que los seres sobrenaturales existen? Seguramente se desataría de nuevo otra guerra como la de hace cincuenta años.
    El corría incansablemente, por suerte siempre llevaba su saco de ratas de fuego en su mochila, el uniforme siempre le molestaba cuando estaba en situaciones como esa; antes de salir a la escuela ya lo llevaba puesto, por suerte ninguno de sus compañeros pregunto el porque el cambio, aunque a el ni siquiera le interesaba.

    ¿A dónde se habrá ido? — se preguntó un poco agitado.

    InuYasha fijó su mirada oscura enfrente de el ya que divisaba una silueta de una mujer, ¿Qué no se supone que estaba persiguiendo a un niño? A pesar de eso siguió su camino pero esta vez lentamente, tal vez el mismo se estaba limitando a no ir más allá del bosque, tenía un raro presentimiento pero aun así siguió su paso queriendo averiguar a quien pertenecía esa sombra, el sol no permitía que la divisara a le perfección.
    Pero aun así siguió caminando… Hasta que logró verla…
    Su corazón volvió a palpitar fuerte como hace cincuenta años; aquella mujer que estaba parada con algunos raspones en su cuerpo y ropa, lo hacían sentir vivo cada vez que la examinaba con su mirada. Ella respiraba agitadamente como si estuviera demasiado exhausta, tenía en manos un arco y flecha; eso es lo que mas temía InuYasha. Los recuerdos volvían a su mente, las memorias que el consideraba superadas le dolían en su pecho con más fuerza, en cambio ella solo abrió los ojos como si jamás hubiera visto en su vida, la mujer lo divisó claramente: el joven de cabellera negra de ojos que hipnotizan a cualquiera.

    — InuYasha… — musitó la joven, incluso a estas alturas tenia miedo de pronunciar su nombre, temía de que el muchacho le gritara, le reprochara del porque lo había sellado desde hace mucho tiempo con una de sus flechas; aunque ella sabia perfectamente que el tenia todo el derecho de enojarse.

    — No puede ser… — es lo único que pronuncio, aunque a decir verdad todavía no creía que la estuviera mirando en esos instantes. — Kikyo…

    Ella al escuchar esas palabras comenzó a vivir, el sonido de su voz era cautivadora incluida ella estaba de acuerdo, su cabellera larga y negra le caían en sus hombros como cascadas y el viento los acariciaba suavemente. Pero aun así, tensó su arco, de todos modos no deseaba demostrar su verdadero ser, ella misma no se lo permitía debido a que era una sacerdotisa; en pocas palabras se le prohibía tener debilidades.

    — Así que te deshiciste de mi conjuro. — las palabras sin significado le dolieron a InuYasha, sonaba como si deseara sellarlo de nuevo con el arco que ella cargaba. Fría era como su misma piel. — Se puede saber ¿Quién te libero?

    Tragó saliva ya que le recordó a aquella persona con la que había experimentado la tranquilidad y el deseo de proteger a alguien. Por algo se le hacia llamar guardián. Empuñó su mano para dejar esos pensamientos que tanto le atormentaban, aun no entendía si estaba viviendo una ilusión por el mismo niño o si esa imagen solo era un engaño de su corazón; tenia que comprobarlo. Avanzó un poco mas hacia al frente, para ser exactos solo dio tres pasos hacia el frente, donde la presenciaba.
    El corazón de Kikyo comenzó a palpitar más fuerte, pero aun sabia que si se acercaba a el perdería el control y lo abrazaría por completo. No podía permitirlo debido a que tenía el presentimiento de que estaban vigilados, después de todo ella estaba bajo el mando de Naraku. Ella aun estaba alerta a todo lo que ocurría.

    — Kikyo… Creí que estabas…

    — ¿Muerta? — completó ella con frialdad en su voz, al principio InuYasha creyó que le dolerían sus palabras mas no era su intención. Pero al ver que ella curveó de nuevo sus labios trató de respirar un poco ya que su corazón no se lo permitía. — Ya he muerto muchas veces InuYasha… Fallecí cuando me eligieron para sacerdotisa, cuando mis padres murieron, también aquel en que me hice discípula de Midoriko… La muerte es igual de fácil que el dolor. No tienen diferencia.

    InuYasha se quedo callado por un momento; apenas se daba cuenta que la Kikyo que algún día conoció no volvería a salir de su pequeño caparazón, ahora su mirada reflejaba odio pero ¿Por qué? Ella solo dio media vuelta con intenciones de regresar de donde se levantó y dio sus primeros pasos a su nueva vida.

    — ¡Espera Kikyo…! — gritó su nombre con intenciones que se detuviera, y así fue, pero ella no se molesto en voltearlo a verlo. Eso molestó al joven mas no le tomó importancia, pero lo único que miraba era aquel arco que sostenía en una de sus manos.

    — Una ultima pregunta, solo una…

    La brisa era apacible, los cabellos de ambos danzaban al compás del viento, ella al escuchar sus palabras solo giró su cabeza para poder mirar la mirada llena de dolor en el interior de el. El levantó su puño y lo llevó a la altura de su pecho; su fleco tapaba sus hermosos ojos, como si el mismo viento estuviera en desacuerdo con aquel joven.

    — ¿Por qué me sellaste en ese árbol sagrado? — al parecer la pregunta no le sorprendió nada a la chica sacerdotisa, solo se limitó a cerrar sus ojos.

    — Solo vete. Este es un lugar peligroso para un humano – musitó Kikyo, InuYasha cerró sus ojos fuertemente y sus puños para desahogar toda la furia que recorría cada parte de sus venas. — Pero… — continuó ella. — Quiero que sepas que me arrepiento de que los dos fuimos heridos en ese entonces…

    Todo marchaba perfecto hasta ahí, no hubieron palabras vanas y sin sentido para InuYasha, fueron como un golpe al corazón que apenas dejaba de sangrar. Hasta que alguien se interpuso, ¿Quién iba a pensar que fuera tan inoportuno? Hasta el viento lo maldijo ya que solo se escuchó la corriente de viento que naufragaba cerca de ese ser tan despiadado como el mismo demonio.

    — ¿Estas feliz InuYasha? — se escuchó la voz de aquel ser despreciable que tenia sufriendo a todos en la palma de su mano. A pesar de que había estado ahí un buen tiempo nadie se percató de su presencia, y así fue como Naraku escuchó la conversación entre aquellos jóvenes…







    SuMi-cHan: Hay amiga, bueno leí tu comentario en el grupo de enzomaniatikas y te contare todo detallado en tu perfil, (claro ya que tenga tiempo ya que estoy castigada T.T) Bueno sobre tu comentario se nota que aborreces a Kikyo XD, (los celos son los que matan ¡ja! Si lo sabre yo XD

    ShInDeRu got: O gracias amiga me halagó mucho tu comentario: la verdad esa parte la teníamos planeada ya desde hace tiempo, incluso cuando les comentamos que Kikyo seria revivida no quería hacerle como la mayoría de los Fics que Inuyasha la ve todas las veces que el quiere, la verdad no quiero romper el carácter de los personajes: estoy tratando de hacerlos conforme a su personalidad ya que así los hizo la gran Rumiko y para mi todos son perfectos XD.

    Dics Zu: La verdad no me había dado cuenta de que estaba usando el guión incorrecto, es mas, no me había percatado que existe un guión especialmente para las narraciones. Que bueno que me dijiste. Me alegro que te hallan gustado esas escenas la verdad disfrute mucho en escribirlas.

    En verdad lo siento por el retraso, es que el dia en que la iba publicar (si, ya la tenia desde hace tiempo) Me habian castigado; gomene.

    :cat:
    Atte:
    windmiko
     
  5.  
    Kinary

    Kinary Entusiasta

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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Amiga perdoname por perderme tantas continuaciones tan fantasicas y la narracion ni se diga, me siento como si lo estuviera viendo en vivo (baba) mas con el guapisimo Sesshomaru, por cierto ¿que paso con el? espero que salga muy pronto y cuando digo pronto es que es el siguiente capitulo (ya sabes a lo que me refiero) Me encanto la imagen que hiciste en el photochop... Ahora que regrese me pones a Kikyo encima... Pues ni modo si ese es el precio a pagar para leer tu maravilloso FanFic pues ni modo, me aguanto!! Animos amiga espero que lo continues mas rapido de lo que espero (se, soy impaciente)
     
  6.  
    Disc Zu

    Disc Zu Usuario común

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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola :)

    Como siempre digo, se va notando más su avance. Sobre el guion largo yo personalmente es algo que siempre he odiado porque acarrean consigo unas cuantas reglas molestas que nunca he acabado de entender, aún así dejo un link que creo que podría serte útil para aprender más sobre su uso.
    Uso de la raya o guión largo.

    Sobre el capitulo, puedo decirte que me molestó la actitud de Miroku por haber dejado abandonado ahí a InuYasha sabiendo que era peligroso incluso hasta para él, por otro lado adoré a Shippo, lo pintaste tan tierno que hubiera querido estar ahí para darle un beso x’D
    Ah, por fin, por fin se encontraron InuYasha y Kikyo, me molesta un poco que este ahí Naraku pero igual ya quiero saber que pasa y que es lo que tiene planeado. <3

    Cito un poco para hacer notar un par de errores que se dejan ver por todo el fic.

    El él lleva acento cuando desempeña la función de sujeto o de complemento con preposición.
    Al decir mirar la mirada me parece que estas produciendo ruido semántico. Hay que evitar usar palabras tan parecidas juntas, siempre se puede remplazar alguna de las dos ;D

    Bueno, eso sería por hoy
    ¡Besos!
     
  7.  
    LiFeInu

    LiFeInu Entusiasta

    Piscis
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    KKKKKKKKKKYYYYYYYYYAAAAAAAAA!!!!! no puedo creer que me haya perdido tantos caps..... pero ya vi de donde sacaste eso de que me van a quitar a mi Koga por que el solo es mio sabias -_-... oye con que alfin aparecio Kikyou y ahora que ara Kagome para defender su amor por que aunque no lo demuestre esta enamoradisima de InuYasha... una cosa Miroku se vio como un completo cobarde al dejar a InuYasha ahi solo sabiendo que el es capas de ir a pelear con ese desque youkay siendo humano...
    Llana...
    (nos vemos)
     
  8.  
    Kourei

    Kourei Acosando a Gray-sama (kagome-chan) ;D

    Tauro
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    ¡Nihao!

    Izayoi-baka reportandose (si, puse baka porque lo soy... ¡¡¡porque me fui por tanto rato!!!) Entraba al foro pero no tenia ni un rato para comentar, me perdi de cosas muy interesantes... (Por muchos años... por ausentarme... por ti... El tiempo se convierte en realidad) Yuuko... ¡subele a esa canciòn de Sho! (¡I’m prisioner in paradise) ¡Me encanta!

    Etto... gomene... es la cancion que me hace actuar raro (no es cierto, siempre has sido asi) ¿Que tratas de decir?... bien sigo con mi comentario, hace tiempo que no escribia uno... en el fic por fin aparecio Kikyou, esto se pone mas interesante ¿que pasara con Inu y Kag? ¿Miroku no podria ser mejor amigo? ese pervertido va a dejar que mi adorado Inu se vaya a enfrentar solo con ese youkai.

    Espero pronto saber que pasara, por cierto para que no te confundas (otra vez) te aviso que cambie de imagen... es una del fabuloso manga Skip beat! de verdad te lo recomiendo, Tsuruga-san esta guapisimo (es mio, ni te le acerques... o si no... me olvidare de que eres aun chibi y despertaras respirando a traves de un tubo) ¡Sayonara!
     
  9.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola! fue sin querer por no pasar pero pues no había visto y de seguro no post Gomen!
    pero OMG! inuyasha ya vio a Kikyo (Rayos xD ahora habrá un triangulo amoroso) ja! me gusto como Miroku dijo discretamente lo de la energía maligna ¿Qué clase de obra es de un monje? pero aun asi me gusto. Windimiko cada vez haces mas este fic de que de un paro cardiaco y l0o bueno es que no comentes errores de cambiar la actitud de los personajes, hasta parece un anime de verdad :ANYWORD:
    seguire soñando que Kikyo no hehce a perder lo que ya se cultivo, sin ofender pero ojala que no arruine y entristesca a la pobre de Kagome :o
     
  10.  
    Devil kiss

    Devil kiss Entusiasta

    Escorpión
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola!!

    Ah!! genial me a encantado, la narración... esquisita, te esta quedando explendido tu FF, felicidades!!.

    ¬¬ mmm... ese Miroku es en verdad un cobarde. Como se le ocurre dejar a Inuyasha solo que se encargara del "youkai".
    No me puedo imaginar lo que sucedera ahora en adelante con la ya que Inuyasha se a encontrado con Kikyo, ¡ah! solo espero que no se entrometa tanto entre Kagome e Inu.

    Sigue así esto esta que se esta poniendo cada vez más bueno ya quiero leer la conti, nos lemos luego bye.
     
  11.  
    Loops Magpe

    Loops Magpe Entusiasta

    Leo
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola!!!

    Hace tiempo que comence a leer este fic, pero hasta ahora me animé a dejar post.
    Y solo te dire que ¡Ya tienes a otra lectora y admiradora! (Por cierto) Por favor, si no es mucha molestia, podrias hacer todo lo necesario para que la conti venga pronto.

    Sin más que decir
    bye
     
  12.  
    windmiko

    windmiko This is war

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    ¿Quien es mi guardian?
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Capitulo Anterior:

    — ¿Estas feliz InuYasha? — se escuchó la voz de aquel ser despreciable que tenia sufriendo a todos en la palma de su mano. A pesar de que había estado ahí un buen tiempo nadie se percató de su presencia, y así fue como Naraku escuchó la conversación entre aquellos jóvenes…


    “Corazones Resplandecientes”


    El hombre de una gran aura maligna se fue acercando poco a poco a ellos, como si estuviera disfrutando los momentos en que InuYasha mostraba angustia y confusión en su rostro, curveó sus labios con placer. Posiblemente aquel youkai había estado presenciando toda la conversación detrás de un árbol, ¿por qué no se habían dado cuenta antes InuYasha y Kikyo que alguien los estaba espiando? sin embargo la respuesta estaba mas que clara. Naraku se detuvo a un lado de Kikyo; eso le incomodo más al joven humano ya que a la sacerdotisa resucitada no parecía incomodarle. Actuaba de lo más normal pero aun su mirada estaba perdida en InuYasha.

    — ¡¿Quién demonios eres tu?! — se le hacia de lo mas extraño que un ser mencionara su nombre sin saber quien era; con gran furia lo señalaba.

    — Mi nombre es Naraku, en pocas palabras soy el causante de tu sufrimiento. — respondió descaradamente con su semblante frío y perturbador.

    El hombre mitad humano y mitad bestia no comprendía nada de lo que estaba sucediendo exactamente, primero: ¿La resurrección de Kikyo? ¿Acaso era posible romper la regla de la vida? Ni siquiera estaba seguro si esa era la Kikyo que había conocido hace cincuenta años o simplemente era una ilusión de su mente o de aquel niño fantasma que dejo de perseguir; segunda: ¿Quién era aquel sujeto? ¿Era el acusante de su sufrimiento, que demonios quería decir con eso? pensándolo bien InuYasha apenas se había percatado que aquel niño no era el de la gran presencia maligna si no aquel ser que se hacia llamar Naraku. Frunció el seño ya que cada vez las cosas se le hacían mas complicadas.
    El youkai al ver que aquel joven estaba inundado en sus pensamientos hizo una seña con sus dedos sin que se diera cuenta InuYasha; en ese instante salio Hakudoshi detrás de un árbol, se dirigió al joven humano con rapidez, sacó su cuchilla velozmente y lo hirió por la espalda, el hanyou se maldijo así mismo por no darse cuenta antes. Esas acciones eran muy raro que le pasaran a el. Se cayó de rodillas sintiendo el dolor de la gran herida, apoyó sus manos sobre el calido suelo; Hakudoshi se colocó enfrente de el cínicamente mientras guardaba su cuchilla en su funda morada.

    — Hmph, esto no es divertido InuYasha, muy fácil te mataría en este momento. — se burló el niño albino para después pisar una de sus manos con fuerza. El hacia todo lo posible para no quejarse.

    — Maldito niño… ¡¿Así que tú eres sirviente de Naraku?! — tratando de devolverle el insulto empuñó su mano y lo golpeó en la cara ocasionando que se cayera el niño.

    Hakudoshi se molestó por este acto y desenvainó de nuevo su cuchilla con intenciones de darle otro de sus peligrosos ataques; alzó su cuchilla para prepararse, en cambio InuYasha solo se le vino a la mente cubrirse con sus brazos y cerrar los ojos para no ver cuando le iba a enterrar la cuchilla en su cuerpo. Pero algo inesperado sucedió.
    El niño albino sintió un objeto clavado en su espalda, no podía moverse, abrió los ojos sorprendido y volteó para ver quien era el causante de su dolor, sin embargo, no mostraba sufrimiento en su rostro seguía serio y frío como de costumbre, pero eso no evitó que se hincara del ardor de su herida. Divisó a Kikyo que tensaba el arco temblorosamente, ella después cayó de rodillas exhausta.

    — Así que todavía te quedan energías para seguir luchando. — comentó Naraku al ver que Kikyo se miraba agotada y respiraba agitadamente.

    — ¡Maldito Naraku, ¿Qué le hiciste a Kikyo?! — preguntó el guardián furioso al verla de esa manera.

    — Solo te diré que puedo controlarla a mi gusto. — respondió con su semblante frío mientras lo observaba. — Pero no del todo… A pesar de tener la rama enjoyada, sigue luchando para no ser controlada. — pensó Naraku para después mirar a Hakudoshi tirado como si fuese cualquier persona débil; sin embargo, sabía que eso no lo detendría aquel niño albino. Se levantó como si no sintiera dolor alguno.

    — Kikyo. — llamó Hakudoshi — Si vuelves a tirarme una de tus flechas, te aniquilare. — tomó la flecha que estaba en su espalda y se la retiró escuchándose un pequeño estruendo, se asimilaba a una madera rompiéndose, tal vez la flecha se había roto cuando Hakudoshi la tiró al suelo.

    Agarró de nuevo su cuchilla para volver a atacar a InuYasha y la movía ágilmente su arma; el hanyou solo esquivaba con dificultad y cuando Hakudoshi se descuidaba lo golpeaba, pero por un instante de distracción miró a Kikyo con suma preocupación, su corazón pedía a gritos que la tocara para sentirla como hace mucho tiempo, cuando Kikyo aun vivía. Lo único que deseaba aquel hombre mitad humano y mitad bestia era descifrar aquel misterio que rondaba por aquellas personas, pero por andar desconcentrándose el niño albino lo hirió en su estomago con su arma y cayó al suelo de nuevo mas adolorido.

    — Eres demasiado débil con esa apariencia — lo apuntó con la cuchilla para darle el golpe final. Pero cuando estaba apunto de golpearlo alguien detuvo el ataque inesperadamente colocándose enfrente de InuYasha con su bastón. Tanto Hakudoshi y el hanyou se molestaron por tal acto de generosidad. — Que lastima me das InuYasha, eres tan débil que alguien tiene que protegerte — se burló.

    — Oye Miroku, ¿Qué no se supone que me habías abandonado? — ganas no le faltaron para golpearlo como se merecía, sin embargo estaba demasiado débil como para pensar lo que hace pocas horas hizo con el.

    — ¡Concéntrate en la pelea InuYasha! — respondió el monje.

    Cuando por fin escaparon del control de Hakudoshi, Miroku lo atacaba con su báculo; el choque entre la hoja del filo del niño albino y la arma de aquel monje se hicieron presentes. Todos los demás estaban de espectadores. Inclusive InuYasha que aun le punzaban las heridas que tenía en su cuerpo, no tardó mucho en que el suelo naranja de ese hermoso y profanado lugar se manchara de su sangre, Naraku al no ver ningún avance con esa pequeña pelea entre aquellos dos individuos extendió su brazo, sin embargo su extremidad no era la de un ser humano si no la de un asqueroso monstruo; este se alargó rápidamente hasta atravesar el pecho de Miroku en un descuido del monje.
    Hakudoshi dejó de pelear y después curveó sus labios. InuYasha se levantó lo mas rápido que pudo y se acercó a el con intenciones de auxiliarlo.

    — ¡Miroku! — el cuerpo del muchacho estaba inconciente, sus ojos azules los mantenía cerrados; InuYasha lo movía débilmente para saber si reaccionaba de esa manera, sin embargo el hanyou estaba mas herido que el monje tanto en cuerpo como el alma.

    — InuYasha… — se escuchó débilmente pronunciar el monje. Hakudoshi se alejó un poco de ese pequeño lugar, probablemente quería que aquellos dos sufrieran un poco mas sus heridas para después acabar con ellos; sus deseos eran fácil de adivinar con su vista albina. — Hay que irnos… Irnos de aquí…

    Se sorprendió por tal respuesta; entendía la perfección los deseos de Miroku pero también deseaba acabar con Naraku de una vez por todas, abrió sus ojos como platos sus pensamientos iban a la velocidad de su corazón, jamás que le recuerde no había pasado por una situación similar, además lo único que deseaba era abrir los ojos de su corazón saber si en realidad era Kikyo quien estaba aun en el suelo exhausta aun con el arco en sus manos. Su cuerpo dio un escalofrío que recorrió hombros y espalda.

    — Hazle caso al monje InuYasha, es imposible que puedan derrotar a un simple niño albino. — aquel comentario de Naraku enfureció a Hakudoshi, se refería a el como si fuera un youkai débil, pero no le quedaba de otra mas que quedarse callado y seguir todas las ordenes de aquel ser despiadado, sin embargo InuYasha sentía que su coraje corría cada parte de sus venas ¿acaso lo estaba retando indirectamente? Si fuera así no podría contra a el por obvias razones, pero su terquedad fue más grande que su razonamiento.

    — ¡No me iré hasta derrotarte! — retiró el brazo que estaba enterrado en el cuerpo de Miroku, afortunadamente no tenia tanta profundidad como el esperaba pero tampoco lo forzaría a que lo ayudara a luchar, después de todo InuYasha aun no se trasformaba en un poderoso hanyou.

    Se levantó apresuradamente dirigiéndose hasta el paradero de Naraku, Kikyo lo observaba, solo en su mente cruzaba un solo pensamiento desesperado > que no se acerque<
    InuYasha no tenía armas para defenderse, ni siquiera se le ocurrió llevar consigo el arma de Miroku. Y todo por apresurado. Pero ya era demasiado tarde para regresar de nuevo, cuando preparó su puño para golpear el rostro de Naraku y llevarse a Kikyo lejos de ese lugar a su lado sintió como lo golpeaban en su estomago fuertemente, fácil le sacó todo el aire que almacenó; el culpable de eso fue el niño albino, lo golpeó con el tronco de la cuchilla.
    El impacto fue tan fuerte que lo estrelló en un árbol de madera muy gruesa; sin duda fue una herida más a su espalda. Kikyo aun respiraba agitadamente y cerraba los ojos vigorosamente, Naraku la miró con recelo.

    Kikyo, aun así sigues luchando a pesar que te quedan pocas energías. Nunca dude de tu capacidad — pensó Naraku al ver sus manos temblorosas. — Y pensar que podía controlarte por la rama enjoyada… Cuando acabe esto tomare otra medida más drástica.

    — InuYasha, no me digas que ya te cansaste. — se burló Hakudoshi de una manera arrogante al darse cuenta que InuYasha no podía levantarse ni siquiera un poco.

    Naraku ya deseaba matar al guardián que protegía a la ultima Higurashi, que apropósito no había tenido el placer de conocerla; estiró su brazo de nuevo y este otra vez tomó su verdadera apariencia — La de un auténtico monstruo — este se dirigía al cuerpo de InuYasha, atravesarlo seria su mejor opción para matarlo. Además sentía que le estaba haciendo un enorme favor; la idea de morir rápidamente y con la presencia de la sacerdotisa Kikyo era muy agradable y apacible. Pero se sorprendió al ver que su extremidad era destruido en pedazos con un sorprendente poder dorado que provenía de lo mas oscuro del bosque, Naraku volteó enojado para ver quien era el causante de ese acontecimiento, además de que no lo tenia previsto en sus planes.

    — No has cambiado en nada Naraku. — comentó una voz varonil y fría mientras se dejaba acariciar por el hermoso atardecer.

    — Sesshomaru tiempo sin verte; veo que has llegado a tiempo para salvar a tu hermano.

    Ni siquiera el joven de cabellera plateada se había percatado que su medio hermano estaba demasiado herido — apenas se dio cuenta gracias a su gran olfato — solo dirigió su vista a un lado observando así a InuYasha que apenas reaccionaba del poderoso golpe que hace pocos minutos había recibido.
    La mirada fuliginosa que emitía el guardián era imprecisa, se atrevió a observar a Sesshomaru que se encontraba mirándolo desafiantemente; simplemente como si estuviera regañándolo con la mirada.

    — ¡¿Qué haces aquí Sesshomaru?! — osadía InuYasha, una prueba mas que era demasiado violento. — Vete de aquí, esta no es tu pelea. — tomó fuerzas para ponerse de pie apoyando una mano en el árbol en el que estaba recargado.

    — No te entrometas InuYasha. — respondió el fríamente.

    Apenas las palabras llegaron a los oídos de InuYasha sintió como su corazón palpitó fuerte, ya era hora en que el sol se metiera por completo. Su cabellera oscura se torno en un matiz plateado como el de su medio hermano, sus garras aparecieron al igual que sus colmillos; ahora se sentiría mas seguro de si mismo para seguir luchando, para vengarse de lo que le hicieron. Que por cierto bien merecido se lo tienen.

    — Hmph, esta pelea es mía. — aclaró InuYasha.

    — Haz lo que quieras… — no le sorprendió nada la transformación después de todo ya sabia su carácter y su secreto que ya estaba demasiado revelado ante personas desconocidas.

    Sesshomaru lo dejó de mirar, después de todo, su presencia le repugnaba. De un salto se dirigió con Naraku quien ya tenía su espada desenfundada lista para defenderse incluso para atacar. InuYasha no se quedo atrás. Se dirigió velozmente con Hakudoshi, sin embargo el niño albino no le importaba si aquel hibrido se había convertido en su verdadera apariencia, absolutamente no le importaba, el se defendía con su cuchilla e InuYasha atacaba con la única arma que tenía su cuerpo: sus garras de acero.
    El joven Miroku trató de levantarse de ese lugar manchado de sangre, por lo menos tenia que hacer algo para ayudarlos. Apoyado por su báculo se levantó pausadamente ya que la herida en su estomago comenzaba arderle como si lo que le habían clavado parecía que llevaba veneno; el respiraba agitadamente pero aun así se dirigió hasta donde estaba la sacerdotisa Kikyo calmosamente, parecía que estaban en el mismo estado. La mujer ya estaba de pie, pero visiblemente le temblaban las piernas. Cuando Miroku por fin llegó a su destino; Kikyo parecía que poco a poco perdía la fuerza para ponerse de pie por eso el monje alcanzó a tomarla del brazo sin lastimarla.


    ***


    El árbol sagrado se miraba muy fuerte a pesar de los años; Kagome aun estaba confundida por los hechos y las circunstancias que cada día pasaba: sus guardianes InuYasha y Koga, ¿en realidad estaba en peligro o solo son caprichos de Kaede?, además siempre se había estado preguntando ¿quién era Kikyo? InuYasha ya le había explicado que solo era alguien que pertenecía a su pasado, pero sus ojos expresaban otra cosa.
    Ella se acerco al árbol y colocó su mano tersa y suave sobre el rasposo árbol sagrado, era verdad que se sentía un gran poder sobre la madera. Cerró sus ojos azabache para sentirlo mas fuerte.

    — Kikyo… ¿Se parecerá a mí? — la duda cada vez se hacia mas fuerte en ella. — Tal vez esa sea la razón por la cual InuYasha me ve de distintas maneras desde que lo conocí.

    Unas veces se comportaba amable, otras veces peleaba apropósito con Koga para que la gran Higurashi le dirigiera la mirada y lo calmara a su manera; pero la mayoría de las veces la veía como otra persona y cuando Kagome lo notaba el guardián sacaba el tema de Kikyo: la que una vez lo hirió en cuerpo y alma.

    — InuYasha…

    >Estaría muy preocupado si Kagome se lastima o estaría sufriendo<
    Recordando las palabras de aquel hanyou que la hacia estremecer todo el tiempo sentía como de su pecho nacía una pequeña luz, apreciaba como su corazón se dividía en dos. Llevó una mano a su cuello, estimando a que velocidad iba a su corazón abrió los ojos sorprendida ya que pocas veces se daba cuenta cuando eso sucedía.

    — La sonrisa que InuYasha emite me motiva a seguir adelante; si tan solo sonriera para siempre… Solo para mi… — el viento acariciaba el rostro y la cabellera larga de la chica, solo en ese lugar estaba ella, sola. — Y si no fuera mi guardián, ¿nos hubiéramos conocido…? O tal vez… ¿Estaría conmigo cada vez que lo necesitara?

    >Los sentimientos de la gente cambian con facilidad, se mueven en la dirección mas interesante sin dificultad, casi siempre la maldad es mas emocionante que la bondad<
    Kaede era una gran sacerdotisa, pero ella siempre mencionaba que nunca fue buena a comparación de su hermana Kikyo. Esa frase siempre se la repetía de pequeña, pero lo curioso es que cuando apareció InuYasha no se la volvió a repetir…

    — Quisiera que estuvieses aquí… — musitó ella. — Desearía que me sonrieras, que bailaras conmigo cuando se escuche la melodía en mi corazón, pretendiera que me sujetases fuerte y dulcemente…

    Miró al cielo, al hermoso atardecer pero muy adentro de su ser, la misma Higurashi se burlaba de ella sola. Un nudo en su garganta apareció de repente; y una voz en su mente se hacia presente: > Tus pensamientos no los compartes con la persona indicada… Que lamentable pero… ¿Qué harás cuando tus sentimientos crezcan aun mas? ¿Serás capaz de expresarle tus sentimientos sabiendo que el ama a otra mujer mucho mejor que tu, la gran Higurashi?<

    — En realidad no soy mas que una persona insignificante… — dirigió su vista al árbol sagrado que estaba a poca distancia de ella. Mandó su mano en el lugar donde anteriormente InuYasha había sido flechado con el conjuro de aquella sacerdotisa. — ¡Pero si estas aquí puedo cambiar…! Lo que siento al verte con sigue convertirme en la gran Higurashi. Quiero protegerte…

    Ella se recargó en ese lugar aislado aspirando el aroma de la madera, sin embargo la esencia de aquel guardián yacía todavía ahí a pesar del tiempo. No importaba si alguien la estuviera espiando solo cerró sus ojos para sentir mejor esa agradable esencia.

    — Estoy segura que nunca quisiste perderla… Verla sonreír, llorar, que amara todas las cosas. Para proteger la felicidad de ella lo sacrificaste todo. Tienes un buen corazón InuYasha, así es como eres realmente. Por eso te quiero…


    ***


    Kikyo respiraba agitadamente recargada en un frondoso árbol, Miroku la estaba cuidando en ese momento; a decir verdad la pelea entre las diferentes razas de ese lugar se había extendido hasta por horas: Sesshomaru no le costaba nada de trabajo aniquilar a Naraku en esos momentos, sin embargo eso es lo que deseaba, después de todo su padre hace cincuenta años intentó lo mismo solo que en esa guerrilla entre hanyous, youkais y humanos murió. Una decepción muy grande para el señor Sesshomaru: muriendo por los humanos.
    Por estar inmerso en sus pensamientos Naraku aprovechó la situación para clavar su espada en su hombro aun que no consiguió nada ni siquiera cansarlo. El joven de cabellera plateada empuñó su mano sobre la espada de su enemigo aun clavada en el y la tiró al suelo resonando en la tierra. Naraku curveó sus labios para después aparecer un mar de veneno, Sesshomaru solo dio un enorme salto hacia atrás pero cuando dirigió su vista de nuevo hacia el frente con intenciones de percibir a su enemigo con la mirada no encontró ni rastro de el. Quiso olfatear un poco el aire pero solo encontraba a su paso veneno.

    — ¡Hakudoshi! — escuchó el gritó de su medio hermano, no le llamó ni la mas minima atención de lo que estaba haciendo. Solo volteó con la mirada a un lado donde estaba InuYasha.

    Tenia la cara de enfado pero aun así el hanyou volteó su rostro hacia arriba divisando a Hakudoshi con su cuchilla recargada en su hombro y debajo de el un remolino de veneno.

    — Ya nos encontraremos otro día InuYasha. — añadió el niño albino.

    No le molestó su comentario, pero apartó su vista dorada de el y buscando desesperadamente a la sacerdotisa que hace pocas horas le había salvado la vida. Y así fue. La divisó en el árbol agotadamente su cabello caía como cascada sobre el árbol, pero solo la admiró pocos segundos ya que la nube de veneno se extendía cada vez mas dirigiéndose con Miroku y Kikyo.
    Sin importar que eso le hacia un grave daño fue corriendo hacia ellos atravesando el mar de veneno, cuando lo cruzó por completo sintió como su piel se enrojecía y su traje de las ratas de fuego se deshacía poco a poco, pero le importaba poco su vida. Cuando por fin llegó con ellos tomó a Kikyo en sus brazos y el junto con su amigo se marcharon de ese lugar desesperadamente. InuYasha tenía temor que se la arrebatara, ella permanecía callada con los ojos cerrados.
    Sin importar que Sesshomaru se quedara en el mismo lugar junto con ese potente veneno siguió su camino junto con sus acompañantes. Miroku corría a la misma velocidad que el.

    — ¡InuYasha tu sabes que Naraku no se ira sin la señorita Kikyo! — comentó el monje un poco cansado.

    — No es necesario que me lo repitas.

    Pero ambos se detuvieron cuando otra nube de veneno se esparció enfrente de ellos; InuYasha ya sabía las consecuencias pero solo abrazó mas a Kikyo escondiendo su rostro en su pecho. No se mostró nada en la nube — ya que el veneno era muy potente — esa sustancia solo los rozó con fuerza causando que ambos jóvenes cerraran los ojos fuertemente. Cuando la nube se retiró por completo, abrieron los ojos para encontrarse con la sorpresa de que Kikyo ya no estaba en los brazos de InuYasha, el guardián desesperado buscó con su mirada ámbar el paradero de Naraku… Pero no encontró nada.

    — InuYasha… — Miroku no encontraba las palabras para animar a su amigo, después de todo las palabras sobraban para decir que en verdad quería llevársela.

    Su fleco tapaba sus ojos, ni siquiera deseaba ver a otra persona más que a ella. Empuñó su mano. Pero no quería lamentarse por algo que ya pasó, solo necesitaba estar solo en esos momentos.
    Su orgullo fue profanado.
    Pero sintió como le hervía la sangre al olfatear a Sesshomaru que se acercaba a ellos, no quiso hacer nada al respecto pensando que se iría sin dirigirle la palabra ya que no estaba de humor para soportarlo. Sin embargo las preguntas en su mente volvían a aparecer: ¿Sesshomaru conocía a Naraku? ¿Un enemigo de su padre tal vez?

    — ¡Oye Sesshomaru! — llamó InuYasha sin mirarlo. El venia detrás de el apareciendo en las sombras del los árboles. Sesshomaru detuvo su paso. — ¿Qué demonios haces aquí? No me digas que fue una simple coincidencia. — tal vez Miroku pensó que aun estaba enojado consigo mismo y que buscaba una muerte segura con aquel tipo.

    — No tengo por que explicarte nada. — respondió Sesshomaru mientras guardaba su espada.

    — ¿Conoces a Naraku? — insistió el, pero esta vez dándose vuelta para mirarlo a la cara demostrándole así que no tenia miedo de perder la vida para salvar a Kikyo.

    El joven solo se quedo callado como si quisiera expresar su gran furia con el profundo silencio; solo se escuchaba a los cuervos revolotear cerca de aquel lugar. Sesshomaru estiró su brazo y en uno de sus dedos salio un lazo dorado dirigiéndose a InuYasha — exactamente iba en su estomago. — pero el lo esquivó con un solo salto, causando que la furia se sintiera en su sangre de hanyou:

    — ¡¿Por qué demonios me atacas?!

    — Tu eres un ser inferior que no tiene nada que ver en esto, si mueres no es mi problema. — contestó sereno. Se dio media vuelta y se marchó de ese espeso bosque con una luz que lo rodeo para después desaparecer de la nada.

    — InuYasha será mejor que volvamos al templo Aramitama. — Habló Miroku muy serio. — Seguramente la anciana Kaede sabe lo que esta pasando. — Afirmó mientras observaba a dos pájaros pasar por encima de ellos.

    — Ella sabe… — Guardó un poco de silencio. — Pero siempre que intenta explicarnos alguien interrumpe…

    InuYasha dirigió su vista ambarina en sus manos que hace unos minutos la sacerdotisa Kikyo estaba protegida por el; otra vez se le escapó de sus manos. El sentimiento del enojo y del arrepentimiento invadieron su mente, cerró sus ojos fuertemente, no deseaba atormentarse el solo si nadie le reclamaba por aquel suceso; seguramente ni siquiera Kikyo deseaba irse con el, eso lo tenía muy presente por las palabras que ella había dicho con anterioridad:
    >Solo vete. Este es un lugar peligroso para un humano<
    Deseaba desahogar las ganas de poder abrazarla de nuevo ya que ni siquiera disfrutó los momentos que estuvo con ella debido a que Naraku y su mente no se lo permitían, ¿tan confundido estaba? Aun seguía observando sus manos lastimadas por la batalla, necesitaba una prueba o algo perteneciente de ella para probarse el mismo que Kikyo en algún momento estuvo en sus brazos y escuchó el palpitar de su corazón demostrándole que tenia miedo de perderla, temor a que se volvieran a separar.
    Ni siquiera se le cruzó por la mente que ella en el pasado fue la causante de su dolor en cuerpo y alma…

    — Vámonos…


    ***


    El timbre de la puerta era muy escandaloso, al parecer la persona tenia demasiada prisa para que le abrieran, Kaede un poco fastidiada abrió la puerta de madera divisando así a un joven de cabellera negra y ojos cafés con un traje que a decir verdad ya estaba pasado un poco de moda aunque de Akitoki no le sorprendería nadie.

    — Hola Kaede, ¿Cómo has estado? — preguntó contento al verla sana y salva, no como la ultima vez que la vio en una camilla recostada y con respiradores sobre su boca.

    — Muy bien joven Akitoki, muchas gracias por preguntar. — respondió ella con mucha amabilidad.

    Ella lo invitó a pasar y el gustosamente aceptó, ambos se sentaron en el mismo sillón y estuvieron platicando por largo tiempo sobre la salud de Kaede, sin duda Akitoki era un joven muy atento, después de todo el fue quien la atendió cuando mas lo necesitaba. En ese entonces estaba enferma del corazón. Koga ya había llegado demasiado cansado al templo Aramitama, donde actualmente vivía junto con la gran Higurashi y su rival guardián InuYasha; la verdad le costó mucho trabajo convencer a Ayame que se sentía mal solo para acabar con esa empalagosa cita; era una buena chica eso si lo tenia muy en claro pero a veces no es malo aguantar las ganas de hacer algo que sabes que a otra persona vas a molestar ¿no? Bueno en pocas palabras Koga fue victima de la desesperación.

    Kagome caminaba de un lado a otro con su corazón en alto y sus pensamientos solo se familiarizaban con un solo nombre: InuYasha.
    Ese hanyou era el culpable de que su corazón saltara de felicidad cuando posaba sus ojos color de noche sobre el, cuando ella estaba en peligro el siempre la sacaba del peligro y la hacia reaccionar; sin embargo, ahora que lo piensa ella ya no temía mas en meterse en líos o involucrarse en una pelea de jóvenes o aun peor de youkais, ahora mas que nada se sentía bastante protegida que no le importaba si estaba en peligro o no, ella sabia a la perfección que el siempre llegaría por ella, que no la cambiaria por nada ni siquiera por esa mujer a la que llamaban: Kikyo.

    No, InuYasha jamás me cambiaria por aquella mujer… — pensó cuando sus rodillas temblaban, tenia frío o ¿acaso se sentía atemorizada por aquella mujer? — ¡Nunca, yo confío en el!

    La gran Higurashi llevaba puesto su traje de sacerdotisa, no lo sabía por que, pero era la primera vez que lo llevaba puesto. La hacia lucir como la gran Higurashi pero no Kagome; una lógica realmente complicada para ella.
    Ella giró repentinamente cuando escuchó unos pasos y divisó a InuYasha que se acercaba pausadamente. Estaba completamente herido. Ella se acercó corriendo para auxiliarlo y lo tomó delicadamente de sus hombros masculinos para detenerlo y no hiciera mucho esfuerzo.

    — ¡¿InuYasha que sucedió?! ¡Estas herido! — preguntó bastante alterada y muy asustada.

    El solo la tomó de sus hombros atrayéndola hacia el con fuerza, no le importó si con esa acción se hería mas; Kagome quedó sorprendida por su reacción al verla, nunca le había pasado esto, sin embargo su corazón y mejillas palpitaban, ¿ahora los sentimientos de ella le pertenecían a su guardián? Ella solo curveó sus labios por aquel pensamiento que cruzó en su mente. El pasó una mano hacia el cabello azabache de la chica, tenia sus ojos dorados cerrados tal vez era para aspirar completamente el aroma que solo ella desprendía.

    — Kikyo… — Musitó InuYasha.

    Kagome abrió los ojos sorprendida, sus temores se hicieron realidad… InuYasha aun no podía olvidar a aquella joven sacerdotisa que le entregó su alma y amor. Una opresión en su pecho se hacia presente, le dolía el corazón, en sus ojos color de noche se asomaban pequeñas lagrimas sin permiso.
    Ella solo se escondió en el pecho del guardián… Sin decir palabras… Sin decir nada… Dejo que la utilizara solo en aquella ocasión.





    Kinary: Ya lo note amiga y bueno sobre lo que dices de Sesshomaru ya te lo cumplí ;D se nota que eres fanática de el gran lord Sesshomaru, y bueno amiga no tengo otra cosa mas que decir por que eres una buena y fiel lectora amiga.

    Disc Zu: No me había percatado de ese error, a decir verdad si visite la página que me diste y es muy complejo lo del guión largo. No lo sabía. En algún momento me pregunte por que había puesto en ese lugar a Naraku. — esa parte yo la invite ;D — me refiero cuando InuYasha y Kikyo se encontraron. También espero no cometer ese tipo de errores de nuevo, aunque lo dudo mucho de mi O_O;

    LiFeInu: Nada escontra tuya amiga, jaja ahora todos odiaran a Miroku por esa acción (ya le quite la popularidad ups…) Celotes se venden calientitos XD… Pasamos lo mismo con este capitulo T.T

    Izayoi — sempai: Si yo te cambie tu nick amiga XD, (después de todo así siempre te he dicho) — Claro tu siempre me llamas chaparra T.T — bueno sobre tu comentario te traumaste con ese nuevo anime (por cierto, ¿es nuevo?) A propósito InuYasha es mío, no lo llames así por que siento que m esta engañando con sus fanáticas XD; amiga me recomiendas un anime y me prohibes a los muchachos guapísimos de ese anime, — solo los quieres para ti T.T, ¿no soy tan chibi sabes? — XD.

    SuMi – cHan: Amiga me gusto mucho tu comentario, sobre todo de que el fic parece un anime, amiga se que no te guste Kikyo pero no hay de otra mas que aguantarse además no sucederá todo el tiempo estas ocasiones. Te la dejo en suspenso.

    Devil Kiss: Hola amiga, bueno sobre tu comentario la mayoría de las lectoras no desean que Kikyo se entrometa en la relación que apenas se estaba formando entre InuYasha y Kagome. Solo espero que nos siguas acompañando en esta historia, sobre todo ya quiero que coloques conti de tu FanFic ;D

    Anime angels: Bienvenida seas, me agrado tu comentario como primer post la verdad es muy agradable tener entre nosotras una nueva lectora. Espero que no te enfades de esta humilde historia y que nos sigas con el Fic, de nuevo te doy la bienvenida.

    Atte:
    windmiko e InuAhome
    :cat:​
     
  13.  
    Kourei

    Kourei Acosando a Gray-sama (kagome-chan) ;D

    Tauro
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    ¡Nihao!

    Tu sempai reportandose, gracias por avisarme koohai. Para que ya no te enojes conmigo te llamare asi,mi koohai (pero es que sigues siendo mi chibi adorada y querida y consentida. rinchibi) Ya vi que tengo nuevo nick... Lo del nuevoanime si,tiene poco que salio y aun esta en proceso, yo lo sigo y estoy en espera de la segunda temporada. Lo de Inuyasha,sigo en lo mismo ES MIO Y DE NADIE MAS... quiero atodos para mi

    ¡¡¡¡¡INUYASHA, FUWA SHO,TSURUGA REN Y REINO SON MIOOOSSS!!!!!!!

    Se que no eres tan chibi, peroyo losvi primero, jajajaja... no te preocupespor Inuyasha,yo me encargo de que no nos engañe sesshomolesto.

    Tu historia estuvogenial, nunca crei que Miroku regresaria ayudar,(era que debia hacer) y el malvado de Hakudoshilo hirio de gravedad, luego la paricion de mi Lord (si,ya se, los quiero todos para mi) Y te quiero matar por la parte final... Inuyasha le dijo Kikyou a Kagome... pobrecita,yo en su lugar lo tiro por el pozo kurorin molesto. Amiga, te dare un buen puesto en mi orden mundial y no te olvides mañana y pasado conti de mis fics. ¡sayonara! inuengel guiñoinu (la nueva locura que medio)
     
  14.  
    Kinary

    Kinary Entusiasta

    Escorpión
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola amiga, me impacto el final que tuvo el capitulo en verdad no me lo esperaba, la forma en que describiste los sentimientos de InuYasha es algo unico con Kikyo. Ademas odie mas a Naraku en este capitulo, ¿como puede ser tan cruel??? que te arrebaten asi el amor de tu vida nadie lo aguanta, una prueba mas de que inuyasha mi cuñado es fuerte. Me encanto este capitulo ojala que tuvieras mas lectores como te lo mereces.
     
  15.  
    Devil kiss

    Devil kiss Entusiasta

    Escorpión
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Holaaaa!!!

    Ah! que bien conti wii!. Me encanto, me facino, este capitulo estuvo muy interesante.
    Su narración es esquisita y no me cansare de repetirlo tu historia es favulosa!!! Mis respetos y felicitasiones :P. ok llendo al punto xD.

    Wiii! por fin salio mi hermoso Sesshy, siempre tan despiadado y frio, me encanta que conserbaras su personalidad. ah, mira yo pense que Miroku había abandonado a Inuyasha, pero ya veo que no fue así :P, ese Miroku nunca se sabe lo que hara (bueno solo en ciertas okasiones :o)
    Naraku es un malvado por no decir otra cosa xD.

    Sin embargo el final del capitulo fue demaciado bueno, me refiero a la forma en como describistes los sentimiento. ahora si AHHH!! como se atreve Inuyasha a hacerle ese a Kogome, como se atreve a nombrar a la otra aah! no, pobre de Kagome TT.TT
    Muchachas en vdd felicitacones por su ff, espero la conti nos lemos bye.
     
  16.  
    LiFeInu

    LiFeInu Entusiasta

    Piscis
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola amiga, me encanto la continuacion ¿ahora que pasara entre ellos? la verdad no puedo esperar, me quieres matar de un gran susto verdad??? solo por que me gusta Koga lo haces que salga con Ayame esa no te la perdono amiga ¿como te atreves???ejem... bueno obre el capitulo esta muy bien hecho amiga. Espero la continucaion con muchas ansias XD
     
  17.  
    Sumi Chan

    Sumi Chan Usuario común

    Cáncer
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Como que me voy a dar un tiro
    Me hizo llorar la ultima parte, Inuayasha confundió a Kagome por Kikyo ;_; haré huelga con ello (no tengo anda encontra de Kikyo) pero si con inuyasha. La continuación me fascino, se ve muy bien que no quites la frialdad de seshy por que así arruina todo ._. u narración cada vez mejora y gracias a ti me estoy comiendo mis uñitas xD Pero que va hombre, esto es una maravillada, sigue así como vas. Como que te has metido en la piel de Naraku ¿Verdad? es mas malvado que nunca jajajaja y el final como ya lo dije matare a Inuyasha pero escribes muy bien ada dia muajajajajja
     
  18.  
    SasuWord

    SasuWord Guest

    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola aneve!! Hace tiempo que no leia otra de tus historias jeje, me encanta la manera en que describes cada suceso; y la ultima parte me fascino lo narrastes bastante bien que me meti en la historia, InuYasha confundio a Kagome X Kikyo, eso no es digno de un hombre, me dio que sabe que con los sentimietnos que narraste en Kagome casi casi a la mitad de la historia, me quede impactado, enserio esta linda tu historia.
     
  19.  
    windmiko

    windmiko This is war

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    ¿Quien es mi guardian?
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    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Capitulo Anterior:

    Kagome abrió los ojos sorprendida, sus temores se hicieron realidad… InuYasha aun no podía olvidar a aquella joven sacerdotisa que le entregó su alma y amor. Una opresión en su pecho se hacia presente, le dolía el corazón, en sus ojos color de noche se asomaban pequeñas lagrimas sin permiso.
    Ella solo se escondió en el pecho del guardián… Sin decir palabras… Sin decir nada… Dejo que la utilizara solo en aquella ocasión.


    “Magnifico Aroma”


    — Kaede supongo que ya sabes a que vengo a este lugar. — musitó el joven Akitoky. La anciana había dejado de respirar, esas palabras eran tan aturdidoras como si alguien se levantara de mal humor y se desquitara contigo. Dejó su taza de café sobre la pequeña mesa de madera que estaba en el centro de la humilde sala; por desgracia la inocencia de Shippo reinició esas palabras en su cabeza.

    — ¿A que se refiere abuelita?

    La mujer se quedo callada con su mirada perdida en el suelo, ¿acaso ya no podía ocultar por mas tiempo el nacimiento de los pergaminos? Solo era un juego del destino y cuando llegaron a tocar la puerta Kaede afirmó el pensamiento que recién la acababa de llegar. Ella se levantó sin dirigirle la mirada a alguno de sus acompañantes, no quería apreciar esos rostros llenos de curiosidad y confusión; cuando abrió la puerta divisó a Kagome, InuYasha y su amigo el monje Miroku; claro que iba a dejarlos pasar ya que estas personas venían empapadas. No se había percatado que el cielo estaba estallando gracias a los truenos y relámpagos, la lluvia no cesaba.
    Aun no retiraba lo dicho, el destino le estaba haciendo un mal juego.

    — Te estábamos esperando joven InuYasha. — aquel doctor daba un pequeño sorbo a su taza de café con sus ojos cerrados para disfrutar lo tibio que estaba la bebida, a pesar de que aquel hanyou estaba en su forma original no le importó que Akitoky lo observara a pesar de ser una persona completamente desconocida para el; se colocó aun empapado y con algunas gotas cayendo sobre su cuerpo a un lado de el.

    — Y… ¿Quién es usted? — preguntó un poco curioso.

    — Permíteme presentarme. — abandonó la taza sobre la mesa, se levantó y observó a todos a su alrededor. — Soy Akitoky Hoyo, era el protector del pergamino Aramitama.

    Los guardines y el pequeño Shippo se sorprendieron, Kagome ya lo sabia, después de todo ella recibió aquel pergamino mencionado gracias a Akitoky. Ellos tenían en su poder dos pergaminos: Aramitama que significa el valor y Sakimitama que simboliza la amistad. Los nombres de aquellos misteriosos pergaminos tenían nombres muy comunes e incluso parecidos, sin embargo sus poderes eran muy distintos.

    — Pero… ¿Usted no es doctor? — preguntó inocentemente Kagome señalándolo sorprendida.

    — Si, también me dedico a esa profesión, solo estoy aquí para contarles todo acerca de los pergaminos. Ya que cierta persona no lo dijo con sumo detalle. — Contestó mirando a Kaede de reojo.

    — ¡¿No crees que es demasiado pronto?! — se excusó Kaede. Kagome la entendía a la perfección, ¿Cómo dejar que su nieta se expusiera a tantos peligros que seguramente pasaría? Pero aun así, Kagome sentía la necesidad de poner esa responsabilidad en sus hombros, a pesar de todo, la sacerdotisa Midoriko deseaba eso.

    — Señora Kaede, usted ya vio todos los peligros que ya han pasado estos chicos, además tenemos que advertir a estos jóvenes.

    Kaede se juzgaba horrible ante aquella situación, ambos guardianes la miraban con recelo, se sentían personas extrañas ante ese lugar que hace tiempo estaban viviendo junto con Kagome. Se sentían despreciados inevitablemente por aquella mujer; incluso ella ya lo había notado y ya estaba demasiado claro que no era justo para los guardianes que habían hecho muy bien su trabajo hasta ahora.

    — Se los explicare, de todas maneras tarde o temprano lo iba a saber, todo sucedió cuando Midoriko estaba ya muriéndose…

    *Flas Back*

    La gran sacerdotisa llegó apenas a este templo muy herida, todo el camino que había recorrido estaba lleno de gotas y manchas de sangre. Al ver esto me asuste, no estaba acostumbrada a ver ese tipo de escenas ya que aun en ese tiempo era una niña inocente que acababa de ver a su hermana morir. Kikyo, ella era todo para mi, ya había fallecido. La mama de InuYasha: Izayoi fue a auxiliarme, Midoriko y ella eran muy unidas.

    — ¡Midoriko, ¿Qué te a pasado?! — preguntó Izayoi asustada mientras se hincaba para ayudarla a levantarse.

    — ¿Esto…? Es… Solo un rasguño… — contestó débil y entrecortadamente, se abrazó a si misma para desahogar las ganas de buscar venganza. Pero a una sacerdotisa se le tenía prohibido esa acción. Pero aun así, no evitó escupir sangre por la boca provocando que se asustara la niña Kaede. — Entréguenme el pergamino… — ordenó casi en voz baja.

    Inmediatamente fui por una caja de madera bastante cuidada a pesar de los años que Midoriko tenia con ella, no tenia tiempo para observar detalladamente la caja que ella me había señalado, solo se la entregue con sumo cuidado para no lastimarla; cuando ella la tenia en sus manos comenzó a decir un conjuro demasiado extraño para mi conocimiento. Cuando por fin había terminado abrió la caja y se encontró con un solo pergamino con demasiadas letras, les podría decir que apenas cabían en todo el pedazo de papel, el pergamino se partió en cinco partes, eso quería decir que las letras se habían repartido entre los cinco trozos, los objetos salieron con rapidez del templo y se dirigieron a diferentes lugares no muy lejos de esta cuidad.

    — Kaede, ponme mucha atención. — estableció Midoriko con una mano en su boca para no expulsar mas sangre. — Se que esto… Es difícil para ti — ella sostenía la mano suave y tersa en ese entonces de la niña vigorosamente. — Perder a tu familia… Casi al mismo tiempo, pero necesito que me ayudes… ¿Izayoi?

    Sus palabras quebrantadas me dieron a entender en esos instantes que su vista se estaba nublando, ya que la madre de InuYasha se encontraba mucho mas cerca que yo, y al parecer ella también se había percatado ya que abrió sus ojos color noche sorprendida, ella también la tomó de la mano, Midoriko volteó con ella pausadamente, su cabello estaba ensangrentado de sus propias heridas.

    — Si, aquí estoy. — tomó aire para no expulsar lagrimas enfrente de ella, al terrible cuando alguien esta a punto de morir, pero aun así, sus lagrimas no se detenían y daba pequeños sollozos calladamente cerrando sus ojos.

    — Tu hijo, esta perfecto. — sonrío débilmente para después apretar la mano de ambas acompañantes. — Hice un conjuro para que nadie pueda herirlo ni tocarlo. — Continuó Midoriko mostrando una de sus esplendorosas sonrisas, tal vez seria la ultima.

    En ese tiempo ya estábamos en guerra, humanos contra youkais. InuYasha era el más ansioso para esa guerra, combatir junto con su padre por primera vez para ayudarlo; no obstante, mi hermana Kikyo ya lo había sellado en aquel árbol sagrado, mi hermana murió al siguiente día; Izayoi lo visitaba para asegurarse que todo estaba bien, sin embargo, cuando comenzó la guerra cada vez era mas difícil ya que ella salía herida; por esa razón Izayoi le pidió a su amiga Midoriko que hiciera algo para que desapareciera su cuerpo de ese lugar. Y así lo hizo. En el árbol que estaba sellado lo absorbió desde adentro quedando así su cuerpo y alma adentro de aquella planta sagrada.
    Pero cuando termino su conjuro, regreso así herida.

    — Midoriko, ¿tu hiciste esto por mi hijo? — preguntó la mujer cerrando los ojos y sus lagrimas caían en su mano y en el suelo de madera. Se sentía culpable, pero aun así le importaba mas su hijo que cualquier cosa, Midoriko la entendía.

    — Descuida… De todas maneras ocupare que tu hijo cuide a la única Higurashi… A la única que existirá en un futuro lejano. — aquellas palabras de la sacerdotisa causaron un gran escalofrío en la espalda de Kaede. Ella lloraba sin cesar, no tenía control de sus lágrimas que terminaban en el suelo profanado de sangre. En la gentil sangre. — Kaede… Izayoi… — llamó ella y cerró sus ojos para no verlas llorar, se sentía culpable.

    Los sollozos de Izayoi y los míos pronto se unieron, los que me pertenecían eran más escandalosos que los de tu madre InuYasha, ambas teníamos nuestro rostro bañado de aquel líquido, cerraba mis pequeños puños con todas mis fuerzas que se le podían permitir a una niña. Era la primera vez que alguien moría enfrente de mí, una experiencia inolvidable, pero también aterradora.

    — Aquellos… Como yo… — comenzó a hablar la gran sacerdotisa. — Que tenemos el don de ver el futuro… No podemos más que leer lo que esta por venir. Por ello, solo podemos desear que aquellos a los que amamos… Caminen por senderos felices. No podemos hacer mucho más, pero cambiar el futuro es algo muy complejo. — Kaede abrió sus ojos percatándose así que aquella sacerdotisa que hablaba la estaba mirando. Las palabras se la decía especialmente a ella. — La mas leve palabra… Acto o incluso emoción… Todo ello hace que los caminos a seguir se vean alterados… Cual ondas en la superficie del agua…

    Ella gimió de dolor, me asuste por eso así que me acerque mas para ayudarla; pero cuando la toque, se acostó fuertemente en el suelo manchando más así el suelo de su sangre. Izayoi solo se me quedo observando como yo sostenía el brazo de la sacerdotisa tratando de llevarme a un lugar mas seguro para lavar y sanarle sus heridas; en esos años, cuando aun creía en que todo el mundo era perfecto y que nadie moría asesinado.
    Pero esos momentos se rompió mi infancia perfecta.
    Ella siempre sonreía, cerró sus ojos para no abrirlos nunca. Enterraron sus pertenencias en el templo Kushimitama que significa la sabiduría, a decir verdad también nos falta recuperar ese pergamino.

    *Fin Del Flash Back*

    — Cuando limpiaba el cuarto de mi querida nieta encontré esto. — mencionó Kaede para después enseñar una espada en su funda demasiada vieja y oxidada la describiría InuYasha.

    — ¿Tessaiga…? — preguntó Akitoky bastante sorprendido, a continuación dio un sobro a su taza de café.

    — Y… ¿Qué se supone que hace esa cosa? — cuestionó InuYasha señalando al objeto, se le hacia algo sin importancia pero al parecer era todo lo contrario ya que Kaede lo regañaba con su mirada gastada.

    — Esta es la espada de Midoriko cuando ella peleaba con los monstruos. — la anciana le entregó el arma al hanyou.

    InuYasha no sabía con exactitud lo que pasaba, además no deseaba tomar con sus garras aquella arma que hacían llamar importante; con la historia que Kaede había contado era más que suficiente para aburrirse en aquella pequeña y angosta sala; no tuvo mas remedio que tomarla, de lo contrario, Kaede hablaría y explicaría cada parte de su pasado como buena e informativa anciana.
    No deseaba que pasara eso.

    — No se donde la encontraron. — Continuó ella — Pero de ahora en adelante es tuya, esto te lo dejó a ti como guardián de Kagome… Solo para que no tuvieras problemas en protegerla.

    — Maldita sea. — su voz sonaba ruda y con gran enojo como su carácter. — Es otra forma de decirme que soy débil. ¿Acaso parezco que quiero que me ayuden con esta responsabilidad…? Por cierto… — su rostro cambio de uno enojado a uno curioso. — ¿Cómo funciona?

    — Tu mismo debes descubrirlo joven InuYasha. — contestó el tímido Akitoky.

    Anochecía, tronaba y llovía. La luz de la luna entraba por la ventana y eso era bastante visible para todos los que estaban en ese lugar; las explicaciones seguían y seguían ¿acaso les creían olvidadizos para recordar aquella larga y horrible historia? Hace cincuenta años hubo una guerrilla entre hombres y youkais solo para saber quien era el mas fuerte, eso ocasionó la perdida de muchas razas sobrenaturales, aunque actualmente mucha gente piensa que aun había sobrevivientes, la gente de la nueva generación no les creía ninguna palabra; así que se la tomaron a la ligera, ahora la única y gran Higurashi tiene que liberar y destruir la perla de Shikon que esta en la puerta de la luna, mas especifico donde habita Naraku.
    Por esa misma razón ella posee dos guardianes.

    — Existen cinco tipos de pergamino. — aclaró Akitoky. — Aramitama simboliza el valor. Actualmente usted lo tiene señorita Kagome.

    — Así que este templo significa el valor. — habló por fin Miroku que se encontraba con su mano apoyada en su barbilla sentado en el sofá.

    — Así es. Sakimitama es el pergamino que nos entregó Shippo hace tiempo, simboliza el amor. — continuó Kaede bastante seria.

    — Solo tenemos dos pergaminos en nuestro poder, y los demás… — comenzaba a decir Kagome, verdaderamente se sentía una persona extraña en aquel apretado y acogedor lugar; siendo ella la gran Higurashi no entendía muy bien lo que pasaba, por lo menos tenia que aportar algo a la conversación, hasta Miroku había agregado algo a pesar de que el solo se involucró con ellos solamente por ser sus amigos. Al parecer entendía más que ella.

    — ¿Qué pasa si los tenemos todos? — cubrió InuYasha, por supuesto que no iba a permitir que su compañera pareciera una tonta. Sin duda la había salvado de un pequeño y ligero peligro.

    — Aparecerá el castillo de Izayoi. — respondió Koga mirando el suelo y dando vueltas con su dedo índice sobre el suelo.

    — ¡¿Por qué demonios estas mas informado que yo lobo tonto?! — InuYasha no solo estaba molesto por que su rival guardián había resuelto su pregunta, si no por que había mencionado el nombre de su fallecida madre.

    — La familia Hitomi… — Koga ni siquiera había cambiado su expresión cuando InuYasha le habló de esa forma; en cambio el hanyou solo lo escuchaba atentamente. Agudizo su oído de perro. — Se encargaba de cuidar el pergamino Miguigitama que significa la amistad, pero después de que Kagura cometió aquella masacre de asesinarlos… No e sabido más de aquel pergamino.

    — Pero Rin esta a salvo, ¿verdad? — animó Kagome con una gran sonrisa, algo tenia que hacer para que su segundo guardián y el mas sensible no pusiera un rostro lleno de compasión y nostalgia.

    Rin era parte de una familia muy rica en Japón, solo que hace tiempo aquellas personas fueron asesinadas solo para robar aquel famoso pergamino que la familia custodiaba. Rin era la única sobreviviente, y ahora estaba con el señor Sesshomaru, el medio hermano de InuYasha que la única diferencia de ellos. — aparte de su aspecto. — Que eran de razas diferentes. — Sesshomaru era un youkai por completo en cambio InuYasha solo la mitad, una característica pequeña pero diferente. Rin y Koga no eran hermanos, pero se trataban como tal.

    — Deben tener mucho cuidado con la búsqueda de los pergaminos ya que estas al ser reunidos también liberaran la perla de Shikon, además es muy probable que Naraku se haya quitado el conjuro que le puso mi hermana Kikyo. — añadió Kaede para cambiar el tema, pero en vez de eso termino por extenderlo. InuYasha apenas escuchó el nombre y se sobresalto por eso, apretó la espada que tenia en sus manos.

    — ¡¿Naraku has dicho?! — preguntó sorprendido.

    — ¿Acaso no es el monstruo que tenia capturada a la señorita Kikyo? — agregó Miroku asombradamente.

    Kagome sintió como su corazón saltó de asombro pero también sentía algo de ¿miedo? A decir verdad jamás se había imaginado que volvería a escuchar aquel nombre sin rostro; ahora sentía como una carga se apoyaba en sus hombros inevitablemente. El corazón le dolía, no solo por no dirigirle la palabra a InuYasha al momento de separarse de aquel confundido abrazo si no por que de ahora en adelante tenia que acostumbrarse a vivir así pero… ¿Por qué se sentía de esa forma si no tenia un mayor compromiso con el? El solo esta con ella solo por que tenia que ser su guardián… Nada más….

    — ¡¿Naraku desde cuando esta en la cuidad, mi hermana que le pasó?! ¡¿Qué no se supone que ella murió hace cincuenta años?! — habló Kaede asustada, Kagome la abrazaba con fuerza para calmarla.

    — No te enojes Kaede pero… Naraku esta qui, pero Kikyo… — InuYasha no sabia como explicar aquel enredoso suceso, era cierto que la había visto con sus ojos dorados pero no podía afirmar si en realidad era ella o solamente una ilusión de su corazón, el deseo que el anhelaba. — No se que ha pasado con ella.

    — Entiendo…

    Kaede se levantó de su lugar y se dirigió hasta su habitación; Akitoky hizo lo mismo, se fue de ese lugar sin antes despedirse de todos formalmente. InuYasha ya tenia bien claro quien era Naraku y lo peligroso que era según lo relatado; ahora en adelante tenia que entrenar a Tessaiga. Pero no se puso a pensar demasiado cuando Kagome se levantó de golpe asustando a todos.

    — Me iré a dormir… — musitó un poco cansada.

    — Yo iré contigo. — se invitó solo InuYasha mientras se levantaba de su lugar junto con la espada, dispuesto a seguirla a donde ella fuera.

    — ¡No me sigas! ¡Te odio! — gritó ella molesta asustando así a todos los que estaban en la sala. Kagome se fue corriendo a su habitación, tal vez tenia sueño ¿o no soportaba estar en ese lugar? Cuando entró se tendió en la cama y gritó sobre su almohada rosada; tenia que desahogarse, no iba a permitir que el coraje la dominara.

    — Maldita, para eso… — fue interrumpido por un golpe de su amigo Miroku con su bastón, cayendo así al suelo. Miroku se había olvidado que el aun seguía herido aquel orgulloso hanyou, pero ¿Qué mas da? ¿Se lo merecía no?

    — Calma pequeña bestia, espera a que el humor de la señorita Kagome mejore. — dijo firmemente Miroku. — Te lo digo por experiencia, sigue los consejos de un buen monje.

    Shippo solo se acercó a InuYasha aun tirado, preocupado para saber si estaba inconciente, le jalaba su oreja de perro para ver si reaccionaba o daba señal si estaba vivo. Cuando el hanyou por fin reaccionó se levantó de golpe, ganas tenia de devolver el golpe al monje, pero no valía la pena.

    — Esto se esta volviendo demasiado ridículo. — comentó Koga riéndose un poco de la vergonzosa situación. — Bueno espero que hagas las paces con ella bestia. Si no es así me reiré mucho de ti.

    Koga se levantó ignorando todos los insultos que le decía y tranquilamente se fue hacia su habitación. InuYasha regañaba a todos, inclusive al pequeño Shippo que apenas tenia que ver algo con el, Miroku y el pequeño niño lo ignoraban causando la gran furia en InuYasha, pero no tenia mas remedio que calmarse y arreglar la situación.

    — ¡¿Por qué tengo que estar nervioso por esto?! — gritarle a los demás era una buena forma de desahogar sus impulsos.

    Se retiró del templo corriendo, sin embargo no pensaba huir como Miroku y Shippo habían deducido, si no se dirigió rápidamente al árbol más cercano a la ventana de Kagome. Claro que quería disculparse de cualquier modo en que lo viera era su culpa, cuando llegó a una rama bastante fuerte para soportar su cuerpo se asomó por la ventana y la diviso ahí, en ese lugar. Estaba de espaldas no podía ver su rostro, pero cuando ella volteó a otro lado su cabellera se movió observando cada detalle de su rostro: un rostro fino, atractivo y alargado, sus labios eran gruesos signos de generosidad y sus ojos parecían dos grandes estrellas brillantes, ¿y por que estaban brillantes si había poca luz en la habitación?
    Ella había llorado por su culpa.
    InuYasha sintió como un corazón palpitó amargamente, se sentía culpable por la salida de sus lágrimas, no deseaba verla y apreciarla en ese estado. Era vil y cruel. Cuando Kagome dirigió su vista a la ventana con la luna resplandeciente. — ya que sentía como la observaban — InuYasha se escondió entre las hojas y ramas del frondoso árbol sagrado, por suerte era de noche, si fuera lo contrario fácilmente lo hubiera cachado. Pero no fue así.

    Esta… Llorando… — pensó InuYasha mirándola secretamente.

    Estoy cansada. — se dijo así misma Kagome desde adentro de la habitación, y llevando una mano a su boca para evitar el bostezo que le sacó pocas lagrimas. — Ahora que lo pienso no he podido dormir desde ayer.

    Desde afuera con la brisa congelante InuYasha se recargó en el tronco del árbol, miraba y jugaba con sus garras, un pequeño sonrojo apareció en sus mejillas, notable por cierto.

    ¡¿Hay algo molestándola después de todo?! ¡¿Es mi culpa?! — se regañaba así miso mientras empuñaba una mano. Realmente se sentía fatal en ese momento. — No puedo permitir esto. — pensó.

    Se levantó de golpe y se dirigió a la ventana de Kagome, la abrió repentinamente — Kagome apenas se había percatado de su presencia. — ella volteó sorprendida pero a la vez tallándose los ojos del sueño que sentía. InuYasha apenas aterrizó en el suelo y le reclama:

    — ¡Hey tonta, al menos escúchame! — Kagome se asustó con su comportamiento aun que no debería, después del tiempo que llevaban juntos ya debería irse acostumbrando.

    — ¿Qué? — su voz sonó tan perversa que los nervios de InuYasha ya no cabían en sus sentimientos, pero ya no podía retroceder el tiempo para corregir su error, eso lo entendía a la perfección; el rostro de Kagome lo miraba con gran odio.

    — ¡Si no te gusta, entonces me disculparé! ¡Es mi culpa!

    La chica, la gran Higurashi se quedo muda en ese instante, ¿InuYasha le estaba suplicando que lo disculpara? Retrocedió un paso sorprendida, pero aun su enojo no había desaparecido, InuYasha cruzó sus brazos de mala gana y sus manos los escondió en su traje de las ratas de fuego; su acto finalizó cuando se sentó en el suelo muy pensativo, otra vez no se dirigía a mirarla a los ojos.
    Kagome hizo lo mismo, pero ella solo llevó un mechón de cabello atrás de su oreja y se sentó atrás de InuYasha, aun no deseaba ver esos ojos dorados que resaltaban en la oscura habitación. El hanyou miraba hacia la ventana y Kagome hacia su puerta, ni siquiera sus espaldas se rozaban. La ventana de la habitación rosada estaba abierta así que el viento aprovechó la situación para mecer los cabellos de ambos, sus cabelleras se rozaban uno a uno, como si estuvieran bailando una hermosa melodía.
    La canción de sus corazones.

    — He sido forzado a llegar a tanto. — musitó el joven guardián.

    De alguna forma esto no se siente como una sincera disculpa. — pensó la chica.

    Hay algo, ¿no? — su mirada ámbar deseaba ver la expresión de su rostro, pero su orgullo no se lo permitía. — hmph… Estas molesta por el abrazo, ¿verdad?

    Kagome se quedo callada pero a la vez su furia aumento, ¿acaso le había hecho daño aquella contestación? Su mirada color negro se quedaba quieta en la puerta blanca de la habitación, pero aun sentía como el viento la acariciaba delicadamente; podría jurar que el aire tenia vida propia y le suplicaba que se calmara susurrando en su pequeño oído.
    Signo de timidez.

    — ¡Estas equivocado, idiota! — aclaró bastante molesta girando su cabeza para verlo de frente, perdiéndose nuevamente en aquellos ojos color sol. — Tal vez… Silo estoy… susurró discretamente.

    — ¿Eh?

    — ¡No entiendes nada!

    Ambos quedaron frente a frente solo que la única diferencia es que el joven hanyou estaba asustado por la reacción de la chica, en cambio Kagome estaba furiosa y tenia todo el derecho; sin saber su mente vagó en su corazón, recordando así un suceso que jamás olvidaría, unas sinceras y dulces palabras que InuYasha le había dicho especialmente a ella, a la gran Higurashi.

    *Flash Back*

    Estaría muy preocupado si Kagome se lastima o estaría sufriendo — Añadió InuYasha alzando un poco la voz para que ella lo escuchara —… Pero escondérmelo o no decir nada… Haría que me preocupara mas — Esto último lo dijo más calmado mientras miraba los ojos negros de Kagome — Si quieres que no me preocupe, no me escondas tus penas.

    *Fin Del Flash Back*

    — ¡¿Qué es lo que dijiste antes?! ¡Sabia que a Kikyo jamás la olvidarías! ¡Pero confundirme con ella y además darme un abrazo que no me pertenecía…! — quedó callada por un momento, tomar un poco de aire no le vendría nada mal. InuYasha la miraba nostálgico — ¡¿Cuál de los dos es verdad?!

    Silencio, el embriagador y molesto silencio apareció en aquella hermosa habitación adornada con la luna y unas cuantas estrellas que se asomaban para ver que pasaba sobre la ventana. El viento los acompaña. Kikyo, la mujer que indagó y cautivó el corazón orgulloso de InuYasha; sin embargo y a pesar de que lo había engañado y sellado solo por una orden que tenia que seguir… La seguía queriendo, estuviera o no en este mundo siempre ella iba a estar primero.
    Kagome, desde que entró a su vida su corazón se volvió puro y así aprendió amar todas las cosas sin importar su condición o su físico; el aceptó protegerla, el accedió ser su guardián. Ella había logrado sanar poco a poco el corazón indomable del hanyou; ella era una persona increíble e irrepetible; que ni siquiera en cien o mil años encontraría una mujer idéntica e incluso que se pareciera a Kagome. Ella también estaba indagando en su corazón, inevitablemente.

    — Ambas cosas son verdad. — habló el.

    — las... ¿las dos? — sintió como la decepción la abrazaba amargamente. — Dos… ¿dos a la vez…? — InuYasha solo la miró a su rostro fino deteniendo su mirada en sus labios.

    — Hace cincuenta años… Kikyo fue asesinada, pero hoy, ni siquiera estoy seguro de eso — bajó su mirada en el suelo adornado con luz de luna, Kagome lo observaba como decía esas amargas palabras. — La mitad fue mi culpa… Por que no creí en Kikyo antes de dormir por ese conjuro.

    — …

    — Por eso es que… No puedo olvidar a Kikyo.

    Los ojos de Kagome se cristalizaban poco a poco, ¿tanto necesitaba a esa mujer para perdonarse así mismo? Pensar en aquel suceso, antes de que la sacerdotisa lo sellara en aquel árbol sagrado era muy difícil para el, no importaba el porque, ya no buscaba una explicación de aquel suceso, no quería y tampoco debía. Kagome deseaba abrazarlo y apaciguarlo con unas simples palabras, lastima que esa fantasía estaba demasiado lejos de la realidad. Ella le dio la espalda aun sentada en el suelo InuYasha se percató de este suceso causando que sus orejas de perro se agacharan.

    — ¿Y otra cosa…? — preguntó aun sin mirarlo.

    — ¿Otra…? — preguntó InuYasha mas confundido.

    — Después de todo soy… Aun siendo la gran Higurashi, siendo la elegida para destruir la perla de Shikon… ¿solo soy un reemplazo por Kikyo…? — volteó aun lado divisando así su rostro apunto de soltar las lagrimas.

    — ¡¿Qué?! — la paciencia que había estado reservando para ella se había agotado. — Te he estado diciendo que estas totalmente equivocada ¿no? — ella aun no cambiaba su rostro.

    Al ver que ella no daba señal de que lo estuviera escuchando o simplemente poniéndole atención decidió darle la espalda a ella también. Kagome observaba el suelo, como si estuviera buscando un pendiente pequeño que se le había caído, lastima que eso no era la intención, al contrario InuYasha observaba la ventana con el cielo despejado.

    — En el comienzo creí que eran iguales… Pero ahora… — su orgullo, su maldito orgullo hizo que se detuviera en un momento justo, Kagome alzó su mirada al techo entrecerrados sus ojos. — Kagome es Kagome, no hay reemplazo para ti.

    El sonrojo débil apareció en sus mejillas y los ojos de Kagome resaltaban al igual que las estrellas que acompañan a la luna plateada, como el cabello de InuYasha. El viento bailaba al compás de sus cabelleras opuestas de color. — signos opuestos se atraen. — el joven hanyou solo esperaba a que la chica le respondiera o solo lo regañara, pero Kagome solo se dejó caer sobre la espalda de aquel apuesto joven, InuYasha se sorprendió un poco pero igual no le molesto, pero aun así no evitó que el sonrojo aumentara en sus mejillas. Ambos se recargaban en la espalda del otro. InuYasha giró un poco su cabeza para verla en una posición radiante, aunque a decir verdad le hubiera gustado apreciar su rostro fino y delicado.

    Kagome vino a mí. — sintió su corazón palpitar, tal vez estaba contento pero ¿Por qué lo estaba? — Tiene… un olor magnifico… — Entrecerró sus ojos dorados para disfrutarla aun mas. — Kagome… Me…

    El hanyou curveó sus labios, pero por mas que quisiera las palabras no salían de su boca, y todo por el carácter que tenia; el corazón mismo no lo dejaba respirar; pareciera que algunas cosas estaba a favor como el clima y los adornos que había en el cielo y otras cosas en contra; nadie existía, nadie estaba en ese lugar… Solo ellos dos solos…

    —… Me gusta verte sonriendo… — el sonido del viento y el resplandor de la luna se hicieron un poco más fuertes, pero aun así era agradable. — De alguna forma… Cuando estoy contigo… Es como si me sintiera aliviado.

    No entendía porque, pero le incomodaba un poco que Kagome no se moviera o no respondiera a sus palabras sacadas de lo mas profundo de sus sentimientos, giró de nuevo su cabeza para asegurase de la presencia de la chica, y ahí la vio recargada en su espalda, sin embargo no distinguía bien su rostro. Volteó un poco más y la miró con los ojos cerrados y sentía como respiraba suavemente, no se movía en lo absoluto, eso solo podía tener un significado simple y rápido.

    —… La maldita esta dormida. — pensó muy molesto y empuñó sus manos sin moverse de su lugar. — ¡Esa maldita, justo cuando le estaba diciendo algo importante…!

    ***


    Izayoi – sempai: No te preocupes amiga, me estoy acostumbrando al nombre de chibi XD, bueno sobre tu comentario sobre mi novio InuYasha pues no es malo compartir XD; por desgracia jeje, XD yo también lo tiro al pozo, sea bueno guapísimo sexy y todo lo que tu quieras pero me cae que si lo tiro al pozo XD: amiga perdona mi dulce curiosidad pero ¿Qué significa tu firma?, cada vez que la leo me da curiosidad por preguntarte.

    Kinary: Bueno, bueno por algo se empiezan las cosas amiga; tu siempre tan puntual amiga jeje.

    Devil kiss: Amiga siempre estoy ansiosa de leer tus lindos post, me halagan mucho… Bueno, nos halagas mucho. Si, siempre cuido muy bien la personalidad de Sesshomaru, a veces se me antoja ponerle otra personalidad pero así es como es y así lo aman muchas; quería un final así desde hace tiempo, no se si te diste cuenta pero la conti anterior fue mas larga que las demás (un poco XD)

    LiFeInu: Tu y tu Koga amiga jeje, siempre hablando de eso XD. Bueno prometo no ahogarlo más con Ayame.

    SuMI-cHan: Ahora Inuyasha tomo el papel de Naraku XD, Inuyasha viene siendo el malo jaja, amiga me dio quien sabe que cuando mencionaste que te hizo llorar la ultima parte; no creí llegar a tanto T.T Muchas gracias por tus halagos, es bueno tenerte aquí amiga.

    SusuWord: Hasta que comentas hermano XD; ya sabes tienes que pagar el precio para que te alude con tu Fic XD
     
  20.  
    Loops Magpe

    Loops Magpe Entusiasta

    Leo
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    Pluma de
    Escritora
    Re: ¿Quien es mi guardian?

    Hola!!!

    Has de pensar que paresco grabadora con disco rayado,
    pero es que no se como le haces para que todos los
    capitulos te queden super.
    Y este en especial por que tubó de todo un poco:
    rebelaciones, romanse, tristeza, romanse, partes
    graciosas, romanse ¡Ha! y sin olvidar el romanse.

    Tambien me sorprendio el que Kagome perdonara así
    de facil a Inuyasha, si fuera yo lo hubiera hecho
    sufrir un poco al menos poquito y despues ¡Que pida
    perdon! y, porque no, un besito, al menos chiquito en
    la megilla.
    Espero con ansias el proximo capitulo
    Att:
    anime angels
     

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