Este año tan atípico, ha tenido sus cosas buenas y sus cosas malas, pero como persona positiva que soy, siempre puedo sacar más cosas buenas que malas. Por supuesto, estar con la persona más maravillosa del mundo, es lo más bueno que puedo decir siempre, mi pareja es alguien que me hace crecer cada día y que deseo estar con él siempre. Pero yendo a algo más concreto, este año me hicieron contrato indefinido en la empresa en la que trabajo y eso me hizo y me hace todavía, muy feliz. Porque necesitaba la estabilidad que esto me otorga. La verdad, nunca pensé que eso sucediese, nunca creí en mis capacidades, pero ahora estoy algo más segura de que las tengo, mejor o peor que los demás, al menos se me valoró el esfuerzo que hice durante años. Entré ahí sin tener ninguna experiencia y sin saber hacer nada de nada y ahora, crecí mucho como profesional. Sin duda es algo que agradezco, además de que ansío mucho seguir creciendo como profesional dentro de dicha empresa. Cada sonrisa de cada abuelete con el que trabajo, merece la pena todo el esfuerzo físico que realizo.
La vida pasa a toda máquina. La pillas en marcha o pasará de largo.
Llevo la angustia enmarañada en el pecho, como aferrada a mi alma de tal forma que no me deja tranquila vaya a donde vaya. Estoy en medio de un cambio, un cambio que no quiero vivir, un cambio que me va a descolocar de nuevo y no quiero tener que pasarlo, pero tengo que pasarlo, es como debe ser. Me siento como si fuese en un coche a muchísima velocidad y en cualquier momento pudiese estamparme, pero sin hacerlo, al menos todavía. Solo queda tomar el volante fuerte y tratar de enderezar el rumbo todo lo que pueda y seguir el camino, porque seguro que al final de este hay algo bueno.
Me he dado cuenta, de que soy de esa clase de personas, que aunque haya echado meses sin hablarle a una persona por telegram/whatsapp/facebook cuando me dirijo a ella ni saludo, simplemente voy al meollo de la cuestión. También es una cosa que se repite en mi día a día, porque me cuesta horrores ir saludando a todo el mundo, en el trabajo sobretodo, me parece super incómodo y me gusta más ir a mi rollo. Creo que las conversaciones superfluas y las vueltas innecesarias para llegar al meollo de lo que quieres hablar, no son mi fuerte. O voy directa o no lo hago.
Hoy es el día del libro, al menos aquí en España. Acepto recomendaciones de libros, que penséis que me pueden agradar. Y por supuesto, quiero desearos a todos un feliz día del libro, que las letras os transporten siempre allá donde deseéis estar.
¿Recordáis el momento exacto en el que os disteis cuenta por primera vez que todos vuestros seres queridos se morirían y vosotros mismos también? Yo me acuerdo perfectamente. Tenía tan solo siete años cuando se dio este episodio. De repente, estaba sentada en las escaleras de la casa en la que nací (una casa de dos plantas) y se me dio por pensar en ello. En que mis padres, mis hermanos, yo, todos mis seres queridos se terminarían muriendo. Y empecé a llorar. Lloraba como una desconsolada cuando mi madre me vio y me preguntó que me pasaba. Lo primero que se os vendrá a la cabeza es que se lo conté, pero... ¿cómo ser capaz de manifestar algo que ni yo misma ni todo el universo podrían llegar a comprender? Un sentimiento tan doloroso como ese. "—Daniel y Moncho me pegaron." —mentí. No fui capaz de decir lo que realmente me pasaba, dije que me habían pegado mis dos hermanos y ellos se llevaron una buena bronca por ello. ¿Cómo decir que tenía miedo a que ella se muriese y por eso lloraba? Y es que, en el fondo sigo siendo esa niña, porque ahora mismo soy capaz de articular esas palabras si mi madre me llega a preguntar por qué tengo los ojos llenos de lágrimas ahora mismo.
La prosperidad laboral llamó a mi puerta este inicio de 2020. Tengo un contrato indefinido y ahora puedo estar tranquila por mucho tiempo. El 2020 empieza bien, que no decaiga la fiesta. ¿Sabéis qué es una de las cosas que más me divierte de todo esto? Pensar en todas esas personas que dijeron cuando empecé a trabajar en esto que no servía para ello y que ahora les haya demostrado que no solo sirvo, que además me valoran lo suficiente como para hacerme contrato indefinido con prioridad sobre otras muchas personas.
Ver V Wars y darte cuenta de que tu gata es un vamp.
Llevo casi un mes de vacaciones y el lunes tocará volver al trabajo. Creo que es la vez que más me está costando asumir que tengo que volver. Realmente este último año lo he pasado bastante mal en el trabajo. Y me explico, porque si empiezo así será raro y seguramente dé lugar a confusión. Soy Auxiliar de Geriatría. Donde trabajo es lo de menos, porque mi problemática no es con mis jefes o con la empresa, ni con el salario (que ojalá cobrase más, oye), si no con algunas compañeras. Recientemente (sobre junio-julio de este año) debido a la antigüedad que tengo (llevo unos dos años y 8 meses actualmente) y porque obviamente confían en mí, me han puesto en puestos de mayor responsabilidad. Un puesto que conocemos como X o Y, es la persona que coordina un poco (no creáis que manda mucho, porque tiene tareas como las demás, solo que tiene mayor responsabilidad) y básicamente esto me ha llevado a que algunas de mis compañeras me hayan machacado emocionalmente. Evidentemente esto ya lo saben mis superiores y tristemente no me pasa solamente a mí, si no que le pasa a varias compañeras más a las que puedo llamar amigas. Nos han demonizado hasta tal punto, que cuando llega alguien nuevo ya saben todo sobre ti (incluidas las demonizaciones) y ya tiene un estigma de que eres mala persona. Y es que me siento muy triste. Muy muy triste. ¿Sabéis? Antes me gustaba ir a trabajar, adoro mi trabajo, me gusta el trato con la tercera edad, poder ayudarles, poder sacarles una sonrisa incluso en los peores momentos. Doy gracias porque cuento con el apoyo de varias compañeras, de entre ellas las más veteranas, mi jefa más directa y demás. Pero a veces siento que no tengo ganas de volver a un campo de batalla. Donde gente con la que antes te llevabas muy bien, de la noche para la mañana no te habla, te pone mala cara, te juzga y sin aparente razón. Aunque no sé si prefiero eso a las que sí me hablan y por detrás me entero de que han dicho X o Y barbaridad sobre mí. No sé, lo único que sé es que quisiera borrar este sentimiento tan doloroso que me oprime el pecho al pensar que tengo que volver allí. Y sí quiero volver y joder, necesito volver, pero ojalá fuese como finales de 2017 y todo 2018, fue un buen año. Siempre iba con ganas a trabajar, el trabajo era duro pero se llevaba muy bien con el ambiente tan genial que había. Pero ahora... se lleva fatal. Y repito, no es una problemática que me suceda solo a mí, si no que a muchas compañeras que estamos pasando por lo mismo. Y los de arriba lo saben pero hasta que punto puedan hacer algo, no lo sé. Y me siento mal, porque al mismo tiempo no sé afrontar los conflictos y sé que si me veo envuelta en una espiral de odio en medio del trabajo no sé qué pasará. Que me ponga a llorar. Que me ponga a gritar. Que pierda los papeles, en definitiva. Pero bueno, tengo mucho autocontrol y eso es lo que me salva. Pero bueno, doy gracias por tener algunas compañeras que cada vez que estoy con ellas me siento bien, me siento como en casa. Doy gracias por tener una jefa -directa- que me apoya y me valora y me da fuerzas para seguir adelante. Y doy gracias por tener a mi pareja en mi vida, que me sostiene cuando llego a casa rota sin casi poder pronunciar una sola palabra. Adoro mi trabajo y no me quiero ir de ahí, repito. Pero entré en estas vacaciones con muchas ganas de desconectar y vaya si lo hice, pero pensar en volver me causa una opresión terrible en el pecho, porque no sé qué me encontraré. Yo siempre pienso que todo esto pasará, llevamos unos ocho meses aguantando esto como auténticas campeonas. Y yo quizás sea de las menos afectadas, porque tengo amigas de las que hablan mucho más, las demonizan mucho más. Pero, no quita que me duela por mí y por ellas. Porque empezaron con ellas y además, yo las defendí y ese fue mi único "error" que nunca lamentaré, haber defendido a la gente en la que creo y en la que confío 100%. Pero si existe un Dios sabe que no albergo odio por esa gente, si no una profunda tristeza. Hay que ser muy infeliz para querer hacer sentir tan infeliz como me hacen sentir a mí. Y por eso para este año nuevo deseo felicidad para mí, mi familia, mis amigos y sobretodo para esa gente que se dedica a transmitirme tanto odio. Porque quizás así esto se pueda solucionar. Y ya dejo el tema, que me costó mucho escribir sobre ello. Tengo mil y una anécdotas y mil y una cosas más que comentar, pero aquí lo dejo. Si no esto sería la biblia y no queremos eso. Gracias a quien se haya tomado la molestia de leer hasta aquí. Se os quiere.
<3
Hoy me he dado cuenta de una cosa: Que nunca he tenido un grupo de amigos. Y con esto quiero decir, que siempre que he ido en grupo de fiesta o yo qué sé, a hacer cualquier actividad, ha sido porque soy la amiga de "alguien" y ese alguien tiene un grupo de amigos/as. Es curioso pensarlo y no sé si me importa, la verdad.
Yo entrenando para leerme todos los relatos de navidad.
Toda una vida temiendo al monstruo de debajo de la cama para ahora darme cuenta de que el monstruo realmente vive dentro de mí.
Nada puede definir el dolor que siento cada vez que me despierto y me doy cuenta que ahora solamente habitas en mis sueños. Que estoy deseando soñar cada noche contigo y al mismo tiempo, estoy deseando dejar de hacerlo. Porque duele solamente poder tenderte la mano en sueños, porque duele ya no tenerte aquí y duele la ilusión de que sí estás, aunque solamente sea en sueños. Porque la vida es sueño y los sueños, sueños son, papá.
Ahora que tenemos tantos ratings calificar los relatos se ha vuelto una misión muy difícil. Ya no sé si poner fangirl, gracioso, borracho, ganador... ¡Hay tantos donde elegir! ¡Esto no puede ser! ¿Es que nadie piensa en los niños?
Como las profecías venían diciendo desde tiempos ancestrales, aquí estoy de vuelta. Muchos de vosotros os preguntaréis que hazañas me han mantenido tan ausente del foro, durante unos cinco meses. Puedo resumir todas esas valerosas y muy interesantes hazañas en que el amor, la felicidad y el hombre de mi vida, que está ahora mismo durmiendo en mi cama mientras yo estoy escribiendo esto, fueron los principales factores que influyeron en esta gran ausencia. También cabe citar que a mi pc se le dio por morir, por lo que influyó notablemente en el último mes. En todo caso, me alegro de estar de vuelta por aquí. Aquí una servidora con el amor de su vida.
El mar nos lleva a sitios inesperados. No sé a dónde me lleve el mar en esta nueva etapa. Pero estoy segura de que sea como sea, algún día, podré retornar a la madre Fanficslandia. Os quiero. Mis pequeños pececitos.
Llega un momento en la vida, que por alguna casualidad del destino, da igual el tiempo, da igual la distancia, da igual la edad, el espacio o cualquier otra calamidad, conoces al amor de tu vida. Te das cuenta de que es él, porque de repente, te das cuenta, que algo dentro de ti encaja. Como si tu alma hubiese estado incompleta hasta que lo encontrate a él. Te das cuenta de que das gracias porque él existe, porque es maravilloso y es capaz de hacerte sonreír incluso en los momentos en los que más ganas tienes de llorar. Es hermoso amar, pero más hermoso es ser correspondido. Yo amo a un hombre que hace hoy 20 años que llegó a este mundo y que por azares del destino llegó a mi vida. Te amo, Franco y te deseo un muy feliz cumpleaños, que lo disfrutes muchísimo y sabes que pronto tendremos nuestro regalo. Te amo. Hamsen /u\
Deja de sufrir por nimiedades. Porque realmente, lo único por lo que merece la pena llorar está por llegar. Sufrirás, pero tranquila, aprenderás a vivir con ese vacío en el alma. Y sonríe, sonríe y ámate, porque nadie va a amarte como tú te amas a ti misma. Nadie va a hacerlo por ti, hasta que tú empieces a amarte. Y ahora levántate y ve a la escuela. Levántate y sonríele a la vida. Es hermosa. Lo es y jamás pienses lo contrario. Porque debes ser feliz, por ti y por mí, porque algún día serás yo y yo, podré así ser tú. Y finalmente, amas seremos felices. Sonríe, Alba.
Tú eres como un planeta y cuando alguien importante se va de tu vida, es como si el eje sobre el que girabas desapareciese y entonces, empiezas a girar y girar sin parar, sin un rumbo fijo, sin un sentido que sea correcto o incorrecto. Hasta que puedas volver encontrar tu eje. Tu sentido de vivir.
~Ciudad, la palabra del día 7~ Yo nací en el medio del campo, en una casita de aldea en donde había vacas, gallinas, conejos, cerdos, perros, gatos. La ciudad para mí era desconocida, era ese sitio donde vivían mis tíos y que rara vez íbamos. Me acuerdo vagamente de mis primeros contactos con la ciudad, cuando tenía apenas 6 o 7 años. Me acuerdo del rellano del edificio de mis tíos, me acuerdo que era de noche y que había muchas luces en la ciudad. Me acuerdo del olor a Chester que había en casa de mi tía. Me acuerdo como olía Pontevedra, siempre con ese olor característico que le daba la fábrica de Celulosa. Me acuerdo que yo quería vivir ahí, en un piso, me parecía tan divertido y tan diferente a lo que tenía. Curiosa es la inocencia de un niño, ya que ahora que he vivido en un piso un tiempo cuando estaba estudiando, quiero vivir en una casa, que es curiosamente en donde vivo. Prefiero la tranquilidad de un pueblo, al ajetreo de la ciudad. Prefiero escuchar los gallos cantar por la mañana, que los pitidos y las sirenas. Definitivamente, la ciudad no es para mí. Aunque, a todo se acostumbra el ser humano, ¿no es cierto?
~Diario, la palabra del día 6~ La palabra "Diario" me hace recordar a una buena amiga que conocí en la junta de Barcelona de Mafialandia. A Anakina, me acuerdo que ella escribía un diario y que nos hizo firmar a todos en él, dejándole una dedicatoria. Me acuerdo que le dije que nunca dejase de sonreír, que su sonrisa era hermosa. Y ojalá me pueda hacer caso. Adoro a Anakina, la adoro aunque ya no tenga tanto contacto con ella como lo tuvimos en la junta. Me acuerdo que me animaba a que yo también escribiese un diario, que era muy necesario plasmar todo lo que sientes durante un día, sea bueno o malo, sean tonterías o sean grandes cosas. No dejo de pensarlo, pero realmente yo creo que a los dos días lo dejaría abandonado. Como cuando era pequeña y trataba de hacerlo y al final, se quedaba el cuento en cuatro páginas en donde hablaba de tonterías. Escribía más en mis libretas en el instituto que en los diarios que empecé. Que no fueron pocos. Me acuerdo como a veces me ponía de propósito de año nuevo empezar a escribir un diario. No sé por qué, supongo que era por llevar un orden. Supongo que creía que aquel objeto sería mi amigo, mi nuevo amigo. No lo sé. Son tantas las cosas que me inspira esta palabra. Tantas.