One-Shot hecho para el Rol de Apocalipsis zombie, para poder comprar mi propiedad allí <3! Zona segura. —¡Dejenme en paz! —gritaba mientras corría lo más rápido que podía. Ellos eran lentos pero constantes, y sentía que si paraba tan sólo un segundo, sería alcanzado y posteriormente devorado. No, definitivamente no iba a permitir que eso sucediese. Corría por las calles sin parar, sin saber realmente a dónde me llevaban mis pies, simplemente me dejé guiar por mis instintos de supervivencia. Hasta que finalmente, las casas se me hicieron familiares, los coches, los letreros… ¡Era mi barrio! De lo desesperado que estaba había corrido inconscientemente hasta el único lugar que para mí siempre fue seguro, mi hogar. Me desvié hacia mi izquierda, llegando al pórtico de mi casa. Busqué en mi mochila, en mis bolsillos, pero la maldita llave no estaba. Grité, llamé a mi madre, a mi hermano, pero nadie contestaba; no perecía que estuvieran en casa. La desesperación me invadió cuando me percaté que estaban más cerca que nunca, podía olerlos, ya sentía sus manos aferrarse a mí y sus dientes putrefactos desgarrar mi piel. —¡No acabaron conmigo, malditos! —les grité, tomando una pequeña maceta con un ya muerto tulipán en ella, y se la arrojé con furia. Llegué a darle a uno, pero éste ni se inmutó. Maldije mi suerte, y miré a mi alrededor en busca de una idea para salvarme, y fue ahí cuando vi en una casa vecina, una silueta algo familiar observándome. —¡Jeremiah! —exclamé, sin estar realmente seguro que era él. Aquella persona, hizo un gesto con su mano para que hiciera silencio, y luego señaló hacia abajo, logrando que yo mirara mis pies. Sonreí instantáneamente al ver lo que allí había, ¡qué estúpido fui!, ¿cómo no lo recordé antes? Tomé un pequeño objeto metálico del suelo, que estaba algo sucio por la tierra de contenedor que antes lo cubría, y miré en dirección a la silueta que salvó mi vida para agradecerle, pero ya no estaba allí. Por un instante dudé en correr a buscarla, pero me contuve, y sin perder más el tiempo, abrí la puerta y entre. Trabé con llave, y me dejé caer al frío suelo de madera, suspirando y agradeciendo de estar vivo. Podía sentir a los muertos azotar la puerta del otro lado, pero sabía que no cedería, no desde que por miedo, mi madre había hecho reforzar esa entrada, y todas las demás. Observé a mi alrededor, y me sorprendió ver todo tan acomodado. Eso en cierta forma me tranquilizó, claramente “ellos” no habían entrado allí, y si mi madre y hermano no estaban, era porque se habían ido por su propia cuenta, no porque fueron forzados a hacerlo. —Aún no todo está perdido… —me dije, levantándome de allí y yendo a la cocina a ver si había algo para comer. Es que vamos, sólo un caramelo y una lata de porotos no habían saciado ni un poco mi apetito de tantos días acumulados. Luego, descansaría un poco en mi cama, y recién ahí, comido y descansado, y quizás hasta duchado, volvería al mundo exterior, a enfrentarme nuevamente a la realidad. Pero ahora sí, con un objetivo bien claro: encontrarlos.
¡Guapo Boone! <3 Paso a leer tu historia, a pesar de lo corto que fue se me hizo conciso y claro pero a la vez te deja deseando más. Eres Beta así que es obvio que no hay nada que corregir en la ortografía, tu narración corta, concisa y linda. Espero ahora sí la parte en la que Boone es rudo y no huye, al contrario hasta los atrae. ¡Continuación pronto, por favor! Ya quiero ver la parte de acción. Nos leeremos.
No conozco la serie, pero no hizo falta para que me encantara. Fue todo tan claro, y preciso. ¡Mucha acción! Jojojojo. Es increíble ver lo que hace la desesperación, y las reacciones que tenemos bajo presión, pero, luego, después de una ducha y sabiéndonos a salvo, el hecho de que no se aleje del peligro, sino que se prometa enfrentarlo, es admirable.