Yo ya me fui Mis latidos de mi corazón se vuelven más lentos mientras me desangro lentamente. Yo en tus brazos tiemblo como cachorrito perdido gracias al frio que poco a poco llena mi cuerpo. Busco tus ojos pero mis lágrimas impiden encontrarlos así que solo acaricio tu mejilla con ternura. Sé que no fue tu intención disparar, se que te arrepientes y que los sientes, pero eso no cambiara las cosas, estoy muriendo y tus lagrimas no me salvaran. Mi respiración se vuelve pausada, y cierro los ojos tratando de concentrarme en mis latidos, suenan como estruendos para mis oídos, como si cada uno fuera un disparo de un arma. Pienso en lo que sucedió para que yo hubiera llegado a ese extremo, en mi mente lo escribo como si utilizara pluma y papel. “Me volví asustada al escuchar pasos, no debí de haber tomado ese atajo, la calle era demasiado escura y solitaria. Te mire aliviada por un segundo, pensé que me habías seguido para asegurarte que estaba bien o algo por el estilo, pero esa no era la razón. Un chico iba detrás de ti, empecé a temblar inconscientemente, el chico lo conocía perfectamente bien, y eso me causaba miedo. Te dijo algo al oído, no sé lo que fue, pero en eso corriste hacia mí y me intentaste quitar mi collar, forcejé asustada y al final no conseguiste lo que querías, te golpe con mi codo y empecé a correr. Tenía los ojos rojos al igual que el otro chico, también llamado, lighter, o algo por el estilo. Yo sé para que necesites mi collar pero no entiendo porque…por que ahora eres adicto a ese polvo blanco que me ofreciste hace unas semanas? -¡Detenla!- grito el chico, tu sacaste el arma y apuntaste hacia í. Corrí más rápido pero no funcionó, escuche un disparo y al cabo de un segundo un dolor casi insoportable apareció en el costado de mi abdomen. Caí al suelo y me toque la herida, sangraba mucho y me dolía como nunca nada antes me había dolido.” El resto es historia, tu corriste hasta mi y el otro cobarde se fue, ahora escucho sirenas, no sé si de ambulancias dispuestas a ayudarme o policías para capturarte. Sean lo que sean ya es muy tarde para mi, y soltando un último suspiro estrujo tu mano para avisarte que ya me voy, una lagrima tuya llega a mis labios y rebásala hasta mi barbilla. -Lo lamento.- me dices llorando pero yo ya no estoy ahí escuchando, yo ya estoy lejos de allí, yo al fin me aleje de ti.