Microrrelato Ya no lo sé

Tema en 'Nano y Microrrelatos' iniciado por Ruki V, 24 Agosto 2013.

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    Ruki V

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    Escritora
    Título:
    Ya no lo sé
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Poesía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    354
    Mantengo mi mirada en el cielo, mientras mis ojos se desbordan de lágrimas y sostengo en mi mano sangrante un tallo de rosa. Las espinas me hieren la piel, pero no siento dolor.

    ¿Qué es el dolor? Ya no lo se.

    El tallo no posee más que un pétalo tambaleante al viento; podría ser arrancado en cualquier momento. Aunque ya no tiene mucha importancia si los demás pétalos han sido cruelmente arrancados.

    ¿O si tiene importancia? Ya no lo se.

    Mi mano se aferra inútilmente al tallo de rosa. Una bestia arrancó sin piedad todos los pétalos menos uno. El viento, que sopla tranquilizante, me dice que la bestia era un intento de hombre.

    ¿Cómo eran los hombres? Ya no lo sé.

    El cielo oscurece con lentitud; desde que tengo mi mirada fija en él no hay sol, ni nubes, ni estrellas. Sólo se ve pasar de celeste a ámbar y de ámbar a negro. Creo ver más colores.

    ¿Cómo se llamaban esos colores? Ya no lo sé.

    El viento me suplica que me quedé, aunque no entiendo bien a qué se refiere. Ni siquiera me puedo mover, ni puedo dejar de ver al cielo. Una estrella apareció: una enorme, más que el la luna o el sol.

    ¿De ese tamaño eran todas las estrellas? Ya no lo sé.

    "No veas la estrella" susurró suplicante el viento. No pude evitar desobedecer la petición y me quedé mirando fijo a la estrella. "Maldita bestia" gritó de pronto el viento y comenzó a elevarme.

    ¿Siempre fui más ligera que el aire? Ya no lo sé.

    El viento lloraba y gruñía, volviendo el ambiente más frío que antes. Mi mano derecha, aún sosteniendo el tallo de rosa, se estira intentando alcanzar la estrella. Comienza a temblar y el último pétalo cae.

    ¿Mi piel siempre fue tan pálida? Ya no lo sé.

    Dejo caer el tallo y recuerdo el sentimiento de resignación. El mismo del viento. Alcanzo la estrella: no con la mano, sino con todo el cuerpo. Recuerdo haberme resignado también al ver los primeros pétalos caer.

    ¿Me he resignado entonces a morir? Ya no lo sé.
     
    Última edición: 4 Marzo 2014

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