Unos mugrientos cuerpos se paseaban lentamente por las calles de Hospitalet. Caminaban con torpeza haciendo que trozos de carne cayeran al suelo. Juliet, apoyada contra la pared, miraba de reojo por la ventana. Un sudor frío recorrió su rostro. Si se movía y provocaba un sonido, aquellos cadáveres andantes notarían su presencia. A su derecha tenía la puerta de salida y a su izquierda la ventana. En sus manos, temblorosas, llevaba una pistola, M-16. En ella 14 balas. Pensó en suicidarse y para ello, sólo necesitaría una bala, pero tenía que sobrevivir. Todo empezó cuando iba ha acabar el año 2010. Esa noche, Juliet con sus amigas, habían quedado en un local para celebrar el fin de año. Cuando todas, con las uvas en las manos, estaban preparadas en la televisión apareció el aviso de un virus. Anunciaron que el 2 de enero se expandiría un virus por todo el mundo, llamado como el virus 10. Consistía en el virus más mortal de todos. Los científicos desde hacía años habían hecho una tabla con todos los virus que había y por la mortalidad que tenían les asignaban un número. Al principio ellas no se lo creyeron, pero cuando llegó el día 2, Juliet se despertó y encontró a sus padres muertos. Ella lloró todo el día y decidió enterrarlos, pero al final entendió que aquel virus no solo los mataba, sino que resucitaba a los muertos, pero con una personalidad malvada. Juliet se llevó la pistola a su frente y con su dedo índice acarició el gatillo. En ese momento sonó su móvil. Tenia miedo a contestar, ¿Y si eran los zombis? Cuando sonó cuatro veces , Juliet, con el miedo en el cuerpo, lo agarró y miró la pantalla, en la cual ponía “Vanesa”. Juliet sonrió y rápidamente le dio al botón verde al mismo tiempo que se llevaba el auricular al oído. — ¿Si?— se atrevió a preguntar. Al otro lado, la voz de su amiga sonó como el dulce cantar de un pájaro. ¿Juliet? — ¿Vane? —¡¿Dónde estás?! — En mi casa, ¿tu? — ¡En la mía, no puedo salir, unos zombis están intentando entrar! — Vane, voy para allá, tú tranquila. — No, Juliet, sólo quería saber si seguías con vida— se escuchó un ruido.— Lo siento Juliet, te tengo que dejar y ni se te ocurra venir, ¿eh? Que te conozco. — Iré...— y colgó. Guardó el móvil en el bolsillo en modo silenciador.
Con la pistola en la mano derecha abrió la puerta y se adentró al mundo de los muertos vivientes. Corrió hacia su coche y sacó las llaves. Cuando estuvo a punto de introducirlas escuchó unos jadeos a su alrededor. Giró la cabeza, asustada, y vio a su vecino de la escalera, Marcos García, que caminaba hacia ella, torpemente. Solo tenía un ojo y su boca desencajada parecía que estuviese a punto de caérsela en cualquier momento. La columna vertebral la llevaba ladeada hacia un lado como si su brazo derecho estuviese muerto y pesara mucho. Sus pies casi no se levantaban del suelo, como si fuesen de hierro. No tenía abdomen, sino que tenía un agujero en él. Su andar era lento, pero a la vez terrorífico. Juliet se horrorizó. Del cuerpo de Marcos salieron una multitud de gusanos que se deslizaron por él hasta caer al suelo. La chica intentó introducir las llaves, pero su miedo se lo impedía. — Únete a nosotros...— su débil voz era escalofriante. Juliet chilló nerviosa, le era imposible introducir las llaves. Cuando tuvo el cadáver de Marcos a un metro de ella no pudo aguantarse más y salió corriendo hacia el otro lado. Las calles estaban desiertas y la oscuridad era la reina de aquella ciudad. Funcionaban la mayoría de las farolas, pero no todas. Corrió hasta una pequeña valla de un parque. La saltó y se escondió en una pequeña casa tobogán, donde jugaban los críos. — Por favor, por favor, por favor...-repitió en susurro. Escuchó unos jadeos al otro lado. Miró por un agujero de la casa y vio otro cadáver andante que se dirigía hacia ella. Juliet empezó a llorar en silencio. — ¿Por qué a mí?-preguntó en susurro-. ¿Qué he hecho? — Únete a nosotros...-volvió a escuchar. Juliet, con lágrimas en el rostro, asomó la cabeza por el hueco del tobogán y con las manos temblorosas apuntó al zombi. Acarició el gatillo a la vez que susurró. — Lo siento... Cerró los ojos y con fuerza lo apretó. Cuando la bala salió disparada Juliet notó como su cuerpo se echaba un poco para atrás por la fuerza de la pistola. Al abrir los ojos vio como el cadáver caía al suelo, inerte. La chica, nerviosa, tembló y lloró a la vez. Miró a su alrededor y al ver que no había ningún zombi salió de la casa. Cuando ya estuvo fuera del parque corrió desesperada. Con la oscuridad de la noche no recordaba mucho la calle de su amiga. Lágrimas cayeron de sus ojos marrones al pensar que ocurriría si no la encontrara o si llegaba demasiado tarde.
Hola gracias por invitarme a leer tu historia, verdaderamente me encanto la forma en que narras el miedo del personaje, pobre Juliet, me he quedado totalmente intrigada, en fin encontré dos pequeños errores, te los remarco: ¿Juliet? (—¿Juliet?) — ¿Por qué a mí?-preguntó en susurro-. ¿Qué he hecho?(—¿Por qué a mí? —preguntó en susurro—. ¿Qué he hecho?) Espero el próximo. Adiós.
Al girar una esquina Juliet chocó contra alguien. Se horrorizó al pensar que podría ser un muerto viviente, pero cuando se fijó mejor vio a una mujer de unos cuarenta años. — ¿Estás viva?— le preguntó la mujer a la chica. — Sí ¿tú? — Sí— le contestó sonriendo. Aunque no se conocían la chica y la mujer se abrazaron. — ¿Cómo te llamas?— le preguntó Juliet. — Herminia, ¿y tú? — Juliet — ¿Tienes una pistola?— preguntó un poco asustada la mujer. — Sí, una M-16— le explicó la chica.— ¿Tú no tienes ninguna arma? — No— le contestó Herminia encogiéndose de hombros. — Bueno...— dejó una pausa.— Da igual, ponte detrás mío, vamos. Las dos corrieron hasta un bar cerrado que tenía delante una plaza. — ¿Cuál es...? digamos, ¿Tú “objetivo”?— le preguntó Juliet jadeando por el cansancio. — Sobrevivir, toda mi familia ha muerto— y bajó la mirada. La chica, triste, le puso una mano sobre su hombro.— ¿Y el tuyo? — Una amiga mía, llamada Vanesa, está encerrada en su casa y no puede salir por que unos zombis se lo impiden— dejó una pausa.— Mi “objetivo” es ir a salvarla. — Que buena amiga eres— le dijo Herminia con una sonrisa. Juliet se encogió de hombros. En ese momento se escucharon unos jadeos. Miraron a su alrededor. De detrás de un banco apareció un muerto viviente. — Tu amiga ya está entre nosotros... Al principio Juliet se lo creyó. Empezó a sollozar, pero al ver la sonrisa del cadáver sabía que mentía. Levantó su pistola, apuntándole en la cabeza. — ¡Y una mierda!— gritó a la vez que apretaba el gatillo. Cuando la bala impactó en el zombi trozos de su mugriento cerebro salieron volando, manchando el suelo de un color amarillento. Los ojos le petaron haciendo que trozos cayeran sobre ellas. Cuando cayó al suelo se escuchó un último jadeo que salía de sus destrozadas cuerdas vocales. — Uau— dijo parada la mujer.— Lo entiendo, no me meteré contigo, entendido. — Vamos— le ordenó la chica con un gesto de mano. Las dos corrieron en dirección a la Farga. En el centro comercial aún habían luces, pero parecía como si estuviese desierto. — ¿Ahora para dónde?— le preguntó la mujer. — Por la calle de arriba, pero espera— y dirigió la mirada hacia las puertas de cristal.— Creo que he escuchado algo y viene de ahí adentro. Juliet se puso delante y esperó que las puertas le detectaran, pero no funcionaban. La chica, con la pistola en mano, dio un golpe seco contra el cristal que se partió en pedazos. Pequeños trozos de cristal cayeron sobre su mano provocándole cortes. Gimió de dolor y se mordió el labio inferior. — Vamos-le dijo cuando recobró el aliento. Cuando entraron volvieron a escuchar jadeos. — Más zombis— avisó Juliet.— Mierda, sólo me quedan 12 balas. En ese momento por las escaleras mecánicas, estropeadas, apareció un muerto viviente. Herminia ahogó un grito al verlo, en cambio, Juliet frunció el ceño. La chica se cruzó de brazos, esperaría a que el cadáver llegara hasta un metro de ellas antes de disparar, y eso tardaría. El zombi al verlas empezó a bajar las escaleras con una rapidez increíble. Juliet, impresionada por la velocidad, sacó la pistola y lo apuntó. Cuando el cadáver se lanzó sobre ella, Juliet apretó el gatillo. El cráneo le explotó. La chica, con los ojos cerrados, notó como un líquido pegajoso caía sobre ella. Al abrirlos vio al zombi, tendido en el suelo, con la mandíbula inferior desencajada. Sin ojos y con el cráneo abierto. Le entraron arcadas al ver el cerebro rosado esparcido por todo el suelo. — Que asco— afirmó la mujer. Seguidamente se escucharon lloros. Juliet le hizo una seña a Herminia para avisarle que venían de la tienda de Imaginarium. La chica con la pistola en mano antes de entrar miró en el interior. Lo que vio le entristeció. Dos niños pequeños, un niño y una niña, de unos seis años lloraban descontrolados en el suelo. Juliet miró a su alrededor por si era una trampa, pero al no ver nada corrió hacia ellos. Con Herminia a su lado intentaban tranquilizarlos. — ¿Cómo os llamáis?— preguntó Juliet. — Yo David— dijo el niño.— Y ella— y señaló a la niña.— Se llama Maria. — ¿Sois gemelos?— les preguntó la mujer. Los niños aún con lágrimas en los ojos asintieron. — ¿Y vuestros padres?— se atrevió a preguntar Juliet. David y Maria empezaron a llorar otra vez descontrolados. — Dish... Juliet con ayuda de Herminia cogieron con cada una, un niño. La chica con David a caballito y la mujer con Maria en brazos salieron corriendo del centro comercial adentrándose en la oscuridad del infierno.
hola ¿como estas? waw esta historia me impresiona cada vez mas ademas me encanta y aunque normalmente lo que me gusta leer es romance me encanta tu historia te felicito este capitulo me ha encantado y sobre todo porque juliet no es la unica viva que queda me gusta que haya encontrado los dos niños y la señora ahora solo falta que su amiga este bien para saber que va a pasar cuando estentodos reunidos aunque el problema del virus es muy dificil de resolver se me ocurren tantas ides sabiendo que todavia hay gente viva y me imagino ese zombi asqueroso con sangre verde y m,e parese raro que juliet no les tenga miedo o por lo menos asco, porque yo sinceramente les tendria mucho asco y me preocupa que solo le queden doce balas que va a pasar cuando se le acaben... bueno espero ansiosa la conti :) besos cuidate dianita
Me gusto la continuación, por ahora no noté errores, pero aveces se me pasan, la trama va muy bien y me encanta la actitud que esta tomando Juliet, además de que hay más personas con vida, el problema es ¿dónde conseguirá más balas?, en fin espero la continuación. Adiós.
Subieron una larga carretera hasta una rotonda. — ¡Para la derecha!— avisó Juliet a Herminia. Corrieron por una carretera. — ¡Vamos!— chilló. Aceleró el paso hasta llegar a otra rotonda. — Espera...espera...— le pidió Herminia entre jadeos. Juliet intentó recobrar el aliento. — Es ahí— dijo la chica.— Justo al lado de los Mosso de Escuadra. Pasamos a la otra cera y ya está ¡Vamos! — Venga— dijo la mujer alzando una mano. Juliet, la primera, de un salto cayó a la carretera. Cuando pasaron por delante de la policía vieron a un gran número de muertos vivientes aporreando la puerta del edificio. — Ahí es— avisó la chica en susurro.— ¿Cuántos son? — Entre unos diez— contó Herminia. — Vale, me quedan once balas, vamos. Las dos dejaron a los niños en un lado. Juliet empezó a agitar los brazos a la vez que soltaba barbaridades a los cadáveres. Los zombis, confusos, se dieron la vuelta. Cuando la vieron corrieron hacia ellas. Hubo explosiones de cráneos. Los diez cadáveres cayeron al suelo, muertos definitivamente. La chica jadeó y cuando recobró el aliento le chocó de manos a Herminia. — Quedaros mi arma que entraré yo sola. Solo queda una bala. Posó la M-16 sobre las manos de Herminia. — Suerte— le dijo la mujer. — Suerte— repitieron los niños.
En las escaleras Juliet tropezó. Gimió de dolor cuando su mandíbula chocó contra el pico de un escalón. Sacudió la cabeza y lágrimas cayeron de sus ojos. Volvió a ponerse de pie y siguió subiendo las escaleras. Cuando llegó al último piso vio a un zombi aporreando la puerta. La chica asustada tragó saliva. Si no les hubiera dejado la pistola a ellos podría deshacerse sin más del cadáver. Cogió aire y pensó en su amiga. En ese momento se abalanzó sobre él y le tapó los ojos. El zombi intentó quitársela de encima, pero le fue imposible. Juliet entre arcadas, con todas sus fuerzas que le quedaban, dio un puñetazo al cráneo del cadáver. El muerto viviente gimió de dolor. Cuando la chica vio el cerebro lo cogió sin ganas y se lo arrancó. De inmediato el zombi paró de moverse y cayó al suelo. Juliet dejó caer el cerebro al suelo y con las manos temblorosas picó a la puerta. — ¡Dejadme!— escuchó que gritaba su amiga. Una alegría entró en el cuerpo al escucharla. — Soy yo, Juliet— le dijo la chica apoyando la oreja y dejando que lágrimas recorrieron su rostro. — ¿Cómo sé que eres Juliet?— le preguntó Vane. — Por favor, Vanesa, ¿no me reconoces?— dijo Juliet asombrada. — ¿Cuándo es mi cumpleaños? — El 8 de junio. — No me vale. — Vane...-pero la interrumpió. — ¿Que película vimos con tus amigos en tu casa que aún que la vi me dio mucho miedo? —Hermandad de Sangre-contestó. El silencio les inundó. La chica con la oreja aún pegada a la puerta escuchó unos pasos. Se apartó y la puerta se abrió. — ¿Juliet?— le preguntó Vanesa. — La misma— le dijo con una sonrisa. — ¡Oh, que alegría verte!— le dijo abrazándola con fuerza.— ¿Has venido a por mi? — Claro— dijo Juliet.— ¿A qué sino? Vane le sonrió pero al ver el zombi en el suelo se extrañó. — Es una historia muy larga— le dijo Juliet haciendo un gesto con la mano.— Vamos para abajo. Cuando salieron fuera, encontraron a los dos gemelos y a Herminia sentados en un banco, esperándolas. — ¿Quiénes son?— le preguntó Vane a Juliet. — Gente que me han acompañado— y llegaron frente a ellos.— Os presento, Vane— y señaló a su amiga.— Herminia— señaló a la mujer.— David y Maria— y señaló a los niños. — Vale, has conseguido rescatar a tu amiga— dijo Herminia levantándose.— ¿Y ahora qué hacemos? — Salir de aquí— dijo Juliet con los ojos entrecerrados y mirando a su alrededor.— Pero es imposible. — ¿Por qué?— le preguntó la mujer. — Los zombis nos acorralan— contestó. Los cinco vieron como una gran cantidad de muertos vivientes caminaban hacia ellos, acorralándolos. Los niños se agarraron asustados a Herminia. Vane, agarrada del brazo de Juliet, apoyó su rostro sobre su hombro. Juliet, en cambio, no estaba asustada. — Es nuestro fin— avisó seria la chica. Todos lloraron menos ella que como si fuera una vieja amiga dejó que la muerte se la llevara.
hola ¿como estas? no puedo creerlo juliet encontró mas personas vivas, salvo a su amiga como se va a rendir ahora, osea yo daría la pelea y así me tocara pelear con cada uno para salvarme lo haría como se va a quedar hay sin hacer nada aunque pensándolo bien son muchos... pero de todas maneras no se puede quedar ahí a que la maten y nada mas, y esa frase final no se me confundió ¿ya esta muerta? me parece triste si se murió lo que no entiendo es por que no lucho, en fin espero la conti besos cuidate ;) sayo... dianita
Me ha gustado la continuación que le estas dando a la historia, verdaderamente me estoy intrigando mucho, que bueno que Juliet haya salvado a su amiga ahora sólo falta que se salve todo el grupo que ha encontrado con vida, en fin espero el próximo. Adiós.
Veo que mi plan no ha funcionado. El final de la anterior parte quería dar a entender que acababan muertos pero bueno....El caso es que aquí os dejo el final espero que os guste ^^ : Después de unos años los muertos vivientes se extinguieron. La vida humana volvió sobre la tierra. Dos científicos americanos, curiosos, pasearon por las calles de Hospitalet y encontraron los cadáveres de Juliet, Vanessa, Herminia y los dos gemelos. — Creemos que estos cinco cadáveres fueron los últimos en morir por los muertos vivientes— explicó Steve Austin, uno de los dos científicos.— Así que serán enterrados con honor. — ¿Y que lleva la chica en la mano?— le preguntó un periodista. — Lleva un M-16 de 14 balas— explicó Jack Kidman, el otro científico. — ¿Cómo saben qué eran de 14 balas si nos acaban de decir que sólo queda una?— le preguntó otro. — Una pregunta bastante fácil de responder— concordó Jack.— 13 de los miles zombis que habían en todo Hospitalet llevaban una bala de un M-16 incrustada en el cráneo. — Bueno, debemos irnos— informó Steve haciendo un gesto con la mano. Y así fue, los cinco cadáveres se enterraron junto a más tumbas de suma importáncia. En la noche, cuando el guarda paseaba entre las tumbas, una mano grisácea sobresalió de la tierra justo delante de la tumba de Juliet Márquez. Cuando su cuerpo salió del todo, ayudó a los otros. — Pero, ¿no estábamos muertos?— preguntó Vane extrañada. Herminia se encogió de hombros. Seguidamente los cinco cadáveres andantes, con paso lento y torpe, caminaron hacia la salida del cementerio — Ahora nosotros somos el virus— avisó Juliet. Este fic se lo dedico a Temari Yamanaka que gracias a ella he podido leer un hermoso fic de Harry Potter y a parte de que es una buena amiga ^^
Muy buen final, la verdad que me ha gustado tu historias, lastima que ya se ha acabado, finalmente ellos se han convertido en el virus lo que significa que la historia se repetirá otra vez, en fin espero sigas escribiendo. Adiós.
me gusto mucho aunque que pena que hayan muerto pero si eran los últimos humanos vivos que podían hacer y ahora son el virus aunque me extraña que esten conscientes !los extrañare¡ besos cuídate ;) y la próxima que hagas un fic me avisas si dianita
hola gracias por invitarme a leer me he leido tods los cap y me fascinaron, me gusto mucho ka historia y la forma en que la desarrollaste creo que estar en una situacion asi o similar es muy desgastante emocionalmente, asi que admiro el valor que tuvo Juliet para efrentarlo pense que sobrevivirian y me sorprendio ver que no fue asi, pero me gusto el final estivo muy bien, me agrado, ahora ellos eran la amenaza para la raza espero vuelvas a escribir, y hojala me avises, seguro comentare XD att:Himeko-chan♥
Muchísimas gracias, Mammon!! Me ha encantado! Perdón por contestar ta tarde. Narras muy bien los sentimientos de cada personaje, lo que no puedo creer es que Juliet se rindiera... Ahora que son zombies, les tocará ir con cuidado, aunque hay algo que me sorprende: ¿los zombies no son como una máquina de matar sin pensar? Pero me alegro de que sus vidas continúen, aunque sean zombies. Creo que de la forma que lo terminaste no debería haber conti, pero si la hay no dudes en avisarme, deseo fervientemente que lo sigas. Sigue con tus historias y avísame en cuanto antes mejor!!