Una promesa a la luna

Tema en 'Fanfics Abandonados de Temática Libre de Anime' iniciado por Josh, 7 Diciembre 2009.

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  1.  
    Josh

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    Una promesa a la luna

    Un fic dedicado a cierta personita por alli. espero que lo disfruten.

    Una cosita que quiero dejar en claro antes de que lean. Si les parece que el fic es muy superficial (no superficial de vanalidad si no que no profundiza en la historia ni en lo que ocurre.) por favor no me lo digan xP esta hecho de esa manera por que esta es solo la introduccion. Deje muchos cabos sueltos y cosas dichas someramente para profundizar en ellas luego...

    cualquier otra cosa que deseen decirme sobre el Fic (que sea constructiva) sera bienvenida. Tambien disculpen si se me fue algun error ortografico jeje... es que bueno soy pesimo en eso.

    Ah si... casi lo olvido. Lo actualizare cada 15 dias, para ser exacto cada 15 y cada 31 de cada mes (entiendase que los meses que no tienen 31 sera el 30 o el 28)

    Bueno sin mas preambulos, aqui esta el fic.

    ****************************************************************************************************
    Introducción

    “El Guerrero perfecto abandona sus armas”

    Nunca había existido guerrero alguno como el y es posible que nunca mas lo exista, desde su infancia el chico fue una maquina perfecta: frió, tenaz, valiente, sin demostrar sentimiento alguno, nadie podía si quiera distinguir si estaba feliz o si estaba molesto. Estas y muchas otras cualidades lo hicieron reconocido universalmente. Por esas cualidades y por el hecho de que podía acabar con ejércitos enteros solo con sus espadas.

    Codiciada cual pieza de ajedrez era su vida, gobernadores, reyes, incluso las deidades divinas anhelaban tenerlo de su lado, pero para su suerte o desgracia aquel chico nunca quiso nada mas allá de un lugar donde vivir, mas nunca lo había conseguido, centenares de muertes en sus manos tras incontables guerras, miles de enemigos, millones de amenazas y una vida de constantes batallas era lo único que había logrado, reinos vecinos, forajidos, ejércitos invasores, titanes, siempre estaba en primera línea, siempre era el verdugo y segador de almas de los campos de guerra.

    Pero aquel día llego, tan imprevisto para el como la muerte para sus orgullosos oponentes, era una joven y cautivadora dama quien jugueteaba sobre las aguas de un lago cercano a su hogar, la chica danzaba con el viento mientras era observada por unos ojos que jamás habían contemplado tanta belleza. Era una chica delgada, de cabello color negro y tez blanca, sus labios eran rosados y sus ojos eran de color marrón de tonalidad media con un brillo deslumbrante

    Torpemente se acerco al lago y al ser notado por la chica esta se acerco a el y lo miro detalladamente mientras posaba sus pies sobre la hierva a las horillas del lago.

    - Así que tu eres el mercader de la muerte, no pareces mala persona- dijo la chica mientras detallaba al chico frente a ella.

    En efecto el guerrero perfecto, el mercader de la muerte como era conocido por los reyes de la región no era mas que un chico común y corriente de unos veinte años, de ojos esmeralda y piel morena, a simple vista era una persona mas común que cualquier otro.

    - Gracias, nunca nadie me había dicho algo así- dijo apenado mientras evitaba la mirada de aquella chica.

    Aunque sea difícil de imaginar que aquel chico, era realmente tímido, pero nadie nunca se había si quiera atrevido a hablarle sobre algo que no fuese la guerra, por sus habilidades y su “fama” siempre había vivido solo, nadie quería vivir cerca de alguien con tal reputación.

    La chica dio unos pasos hacia el y tomo su cara entre sus manos y lo miro fijamente a los ojos sonriendo antes de decirle – Tienes unos ojos hermosos, definitivamente me encantan, además el verde es mi color favorito – El chico dios dos pasos hacia atrás completamente ruborizado y le sonrió tímidamente mientras tartamudeaba un “gracias”.

    Luego de unos segundos de duda la miro a los ojos y le dijo con la voz un poco fuerte – Tu eres la chica mas linda que he visto en mi vida…- luego de esbozar estas palabras dio la impresión de que al fin se había dado cuenta de lo que había dicho y su cara se torno completamente roja y se giro un poco para evitar ser visto.

    La joven se ruborizo un poco, pero le sonrió dulcemente y se sentó a orillas del lago metiendo sus pies en el agua – ¿Vienes mucho a este lago verdad?- interrogo la chica a un muy cohibido mercader de la muerte, quien a penas podía creer que le estaban hablando de algo que no fuese matar.

    -Si. Este es mi lugar preferido, siempre que tengo algo de tiempo vengo aquí. Este lugar me es muy relajante.- ante su emotiva respuesta la chica de cabello negro soltó una leve carcajada a lo que el chico se sorprendió enormemente.

    -Lo se, siempre te he observo cuando vienes aquí.- señalando al cielo. El chico miro al cielo y noto una enorme luna llena y su luz apuntaba exactamente al lago y en especial a la chica sentada a sus orillas. –Siempre dijiste que tu única compañía era la luna y es verdad, siempre estoy contigo- agrego la chica al desconcertado guerrero mientras esta miraba con algo de tristeza el agua del lago.

    -Detesto que mates todo cuanto se cruza en tu camino- soltó de golpe la chica mientras la mirada del chico se perdía en las aguas.

    En ese momento el mercader de la muerte no supo más que decir y poco después la chica despareció y la luna dejo de brillar tan intensamente. Esa noche y esas palabras dejaron bastante pensativo al chico mientras los días pasaban y una y otra vez volvía a ver a la chica de la luna. Algunas semanas mas pasaron y el mercader de la guerra fue llamado ante el monarca de la región, una nueva guerra estaba a la vuelta de la esquina y el debía estar en la línea principal.

    Los días pasaron la primera batalla comenzó y como era de esperarse el mercader de la muerte limpio el campo enemigo y volvió rápidamente a su hogar, pero a sus espaldas algo raro ocurría, los soldados caídos comenzaban despacio a levantarse, uno a uno aunque heridos conservaban sus vidas para disgusto del rey.

    Al llegar al lago, el chico se sentó a la orillas de este. Aun cargaba consigo su armadura y sus espadas, siempre hacia lo mismo, se quedaba allí unos instantes y luego se iba a dormir. Pero de golpe sintió la cercanía unas manos acercándose a rodear su cuello, su primer impulso tal y como su personalidad fue frio, tomo sus espadas y se disponía a destruir a quien fuese pero al instante en que esas manos rosaron su cuello pudo sentir su calidez, se volvió entonces y pudo mirar a la chica de la luna abrazándolo por la espalda.

    -Hoy no mataste a nadie, gracias- le dijo la chica susurrándole al oído, aquellas palabras dulces jamás habían sido escuchadas por el, nunca había sentido ningún tipo de afecto, para el esas palabras fueron algo muy preciado.

    -Si te quedas conmigo. Si sigues a mi lado, te juro por mis espadas que no matare a nadie mas- le dijo el chico poniéndose de pie mientras ponía sus espadas a los pies de la doncella de la luna.

    - Las mithrodin… las espadas gemelas de la perdición- decía asombrada al ver las espadas legendarias a sus pies – yo, no puedo aceptar una promesa así- replicaba ante tal acto de entrega por parte de ese guerrero.

    -Nadie nunca me había tratado como lo haces tu, si tu estas a mi lado, ya no necesitare mis espadas, ya no necesitare matar a nadie mas. Solo, quédate a mi lado- las palabras del guerrero perfecto eran firmes y decididas. A pesar de ser una deidad nunca había sentido esa entrega por parte de alguien. Las espadas mithrodin eran un símbolo que hasta las deidades supremas codiciaban. Jurar por algo tan poderoso y codiciado era algo que nunca espero.

    - De acuerdo, siempre estaré contigo- respondió ruborizada la chica mientras el joven guerrero se inclinaba y sujetaba sus espadas y estas a su vez de dejaban marcas en manos y ante brazos como símbolo de su promesa.

    Luego de esto el mercader de la muerte arrojo sus espadas al lago como si de rocas se trataran y tomo la mano de la chica de la luna y ambos se sentaron a mirar el lago y a platicar, lo hicieron hasta el amanecer y con esto llego su despedida.

    -Hasta la siguiente noche Josh, nos veremos cuando el sol se ponga nuevamente- le dijo con voz amable y cariñosa la chica mientras el chico sonreía.

    -Espera. Aun no se tu nombre- dijo el chico con algo de impaciencia.

    Aidil, respondió la chica desvaneciéndose en el aire mientras el sol despuntaba en el horizonte, trayendo consigo un día lleno de esperanza para un guerrero que descubría sus sentimientos


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    Lidia

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    Re: Una promesa a la luna

    Hola!
    Bueno, a mi me gustó mucho el fic, y quedé con muchas ganas de leer el primer capítulo, así que esperaré con paciencia lo que viene.
    Eres muy bueno escribiendo y poetico aveces.
    Nos vemos.
    (L
     
  3.  
    Solsti

    Solsti Usuario común

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    Re: Una promesa a la luna

    Me encanto el fic... es tan lindo.
    Ya quiero saber mas sobre esa chica y sobre lo que sienten los dos...
    que romantico!!!
    Ya quiero leer el primer capi...
    :besos:
     
  4.  
    candyblanca

    candyblanca Iniciado

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    Re: Una promesa a la luna

    En verdad es interesante tu fic.
    y Ese romanticismo wow me quede de una pieza,
    continua asi y espero leer ya lo que siguexDxDxDxD
    y el titulo fantastico:rosa:
    gracias por escribir cosas tan bellas :rosa:
     
  5.  
    Josh

    Josh Usuario común

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    Una promesa a la luna
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    Re: Una promesa a la luna

    Muchas gracias a las personas que han pasado a comentar sobre el fic, como prometi hoy dia 15 (en mi pais aun lo es) les traigo el capitulo uno de la historia, espero que lo disfruten tanto como yo disfrute escribiendolo.

    por cierto es algo largo y se haran cada vez mas largos, pero ustedes entenderan que pasan 15 dias entre cap y cap debo darles algo sustancioso para que lean en ese tiempo jeje.

    Sin mas preambulos aqui esta el cap.

    *******************************************************************************

    Capitulo I

    Una nueva vida

    La luz del sol irrumpió con fuerza en el interior de su habitación, como auto reflejo el chico se cubrió los ojos mientras una estridente voz proclamaba con gran fervor “Fuiste citado por el gran rey Elezard a las mil doscientas horas”. Josh apenas se inmuto ante aquellas palabras, simplemente se limito a sentarse en el borde de la cama y a bostezar.

    -¡No escuchaste lo que dije!, el rey te ha convocado al palacio.- decía furioso el guardia mientras se tomaba unos segundos para mirar la habitación del muchacho frente a el.

    La habitación del chico estaba hecha de rocas al igual que el suelo, parecía como si se hubiese hecho la pequeña casa a base de apilar piedras silvestres una sobre la otra por años y años, pero una rápida inspección negó ese pensar, las rocas habían sido talladas y colocadas en su lugar no por manos inexpertas, el suelo de la habitación al igual que el resto de la casa era hecho de unas extrañas lozas con patrones semi-helipticos simétricos, nunca había visto patrones tan extraños en lozas para adornar los pisos, sobre el suelo del la habitación y a los pies de la cama se desataba un autentico caos, ropas donde sea que se viera, trozos de armaduras, espadas, monedas de oro y plata regadas por doquier como si el valor de las mismas fuese nulo.

    -¿Si el rey quería verme por que no vino el hasta aquí?- decía el chico con los ojos entre cerrados y con voz somnolienta.

    - Osas insultar al rey de esa forma. ¡Eres un simple soldado del imperio! Si se te ordena algo obedece.- Dijo con voz aun más fuerte el mismo soldado.

    Mostrando su tranquilidad natural Josh se levanto de la cama y casi inmediatamente se arrodillo, el soldado frente a el estaba complacido por las acciones del chico pero entonces para su sorpresa Josh tomo dos de las espadas que se encontraban por el suelo y se puso de pie con su mirada glaciar de siempre, esa que muchos habían visto en el campo de batalla mientras uno tras otros sus contrincantes se desplomaban sin vida.

    -¿Qué dijiste? ¿Lo que me ordenen?- mientras daba un paso al frente y a su vez el soldado frente a el retrocedía, todos en el reino conocían esa mirada fría carente de emoción alguna y solo podía significar una cosa el “Mercader” haría lo que mejor sabia hacer.

    - Esperen un minuto, vamos Josh, no es necesario que te pongas así… ¿Qué no somos del mismo reino? Debemos ser amigos- Decía con una sonrisa nerviosa un chico rubio de apariencia apacible de unos veinte años que entraba presuroso al cuarto al ver las acciones que se suscitaban frente a el.

    Josh miro al soldado frente a el y al chico de pelo rubio y dejo
    caer las espadas e hizo un gesto con la mano indicativo de que iría con ellos, se dirigió al baño de su hogar para alistarse a salir, luego de unos minutos estaba listo para acompañar a los soldados imperiales cuando de golpe algo llamo su atención.

    -Disculpen pero… ¿a que hora dijeron que era la reunión?- decía con serenidad mientras caminaba hacia las afuera de su casa, los soldados ya lo esperaban impacientes mientras el con paso tranquilo repetía la misma pregunta.

    Tras escucharlo el chico rubio se acerco a el y le dijo en voz baja – era a las doce del día, pero… ya son casi las cuatro de la tarde el rey esta furioso- Decía el chico tratando de no reírse en voz alta aunque para nadie era un secreto que el era el que mas se divertía con las acciones de la maquina de muerte junto a el.

    - Cuatro de la tarde, ya veo creo que estaría bien que partiéramos rápido deseo están en mi casa antes del anochecer- Aunque ignorantes de las razones por las cuales quería estar de regreso pero todos los soldados estuvieron de acuerdo en que debían volver rápido al palacio.

    Una hora con cuarenta y cinco minutos les tomo a toda la caravana llegar al palacio donde fueron recibidos por un muy enojado emperador, para el cual las constantes ofensas de su “mercader de la muerte” ya estaban por sobrepasar sus límites.

    Al entrar en la maravillosa sala real Josh miro todos los vitrales y retratos en el lugar, siempre había pensado que a pesar de que el monarca de lugar era un perfecto imbécil tenia buen gusto para decorar y en efecto era así, el palacio real era un gran monumento a la grandeza del imperio, casi tan alto como una montaña y con la capacidad para albergar batallones y civiles. El castillo del imperio Newcronos era una real joya. Las paredes externas del lugar eran como inmensos escudos de roca maciza y prácticamente inexpugnable, mientras el interior contaba con recamaras secretas y escondrijos en caso de que el lugar lograra ser asediado, aun así los aposentos reales estaban delicadamente adornados y llenos de detalles ricos en vida y color.

    - Josh eres hijo de estas tierras y uno de los más valiosos soldados a mi servicio…- decía el rey con voz cálida y calmada para sorpresa de todos los presentes – en la campaña de ayer, mis ojos se complacieron al ver tu maravillosa habilidad con la espada. Cada movimiento, cada corte era maravilloso, pero entonces algo ocurrió – se corto en seco así mismo el rey e inspiro profundo para esbozar un enorme grito – ¡No mataste a nadie, todos los soldados enemigos se pusieron de pie y arrasaron con nuestro ejercito! ¿Qué ocurrió ayer? Exijo una explicación inmediatamente-

    El silencio se apodero de la sala y luego antes de la respuesta del chico algo sorprendió mucho mas a los presentes Josh el soldado perfecto estaba sonriendo, todos los presentas miraban con gran asombro e intriga dicha acción. Josh había llegado al reino hace un poco más de cuatro años y desde entonces nunca había sonreído, mostrado pena o sentimiento alguno. El chico era frio como tempano de hielo y esta sonrisa era algo muy extraño en el.

    - Pues… pasaron muchas cosas emperador. Tardaría demasiado en explicarle que ocurrió con exactitud y deseo estar en mi casa al anochecer- decía al chico con voz calma y tranquila mientras se arrodillaba delante del rey – si fuese usted tan amable de permitirme partir a mi hogar de inmediato no volverá a perder batalla alguna mientras yo este entre sus filas- los sonidos de exclamación no se hicieron esperar el mercader de la muerte postrado ante el rey esas acciones estaban fuera de la imaginación. A pesar de su frialdad aun podía distinguirse un carácter huraño y un gran desdén por la autoridad.

    Para todos estas acciones fueron extrañas y muy a tomar en cuenta pero para Elezard significaba la domesticación del arma mas mortal sobre la tierra, por lo que complacido se acomodo en el trono y meneo la cabeza como señal de aprobación su súbdito podría irse, pero antes de partir el joven dijo algo mas

    –si su real alteza me permitiera una pequeña petición. Quisiera por favor que no se me asignara nuevamente a misiones nocturnas, como su fiel sirviente quiero servirlo mientras el astro rey este en la inmensidad del firmamento tan grande y tan imponente como su majestad mismo- Lejos de sorprender a todos las palabras del chico causaron un gran shock a todos presentes que no podían si quiera creer lo que escuchaban.

    Elezard sin embargo estaba extasiado, su ego inundaba la habitación a tal punto que poco le importo lo que pensaran los demás el mercader de la muerte había sido domesticado y estaba fielmente a sus pies así que sin mas que decir le permitió partir concediéndole su pequeña petición.

    Luego de salir del castillo Josh miro el cielo estaba muy rojizo y opaco, muestra de que el sol estaba por ocultarse – Pobre imbécil Todos los monarcas son iguales, solo quieren escuchar cuan grandes son, al menos el muy tonto me dejo libres todas las noches- decía mientras estiraba sus músculos, tenia mucho camino por recorrer y muy poco tiempo. Entonces a toda velocidad se lanzo a la carrera, sus zancadas eran largas y sin mucha presión sobre el suelo de esta forma alcanzaba una velocidad sorprendente.

    Al fin lo había conseguido, había llegado al lago pero no había nadie allí, a pesar de que ya el cielo se había oscurecido no había nadie, se sentó a las orillas del lago unos instantes y contemplo el cielo, estaba bastante oscuro y las estrellas se veían muy bien desde ese lugar y fue entonces cuando lo sintió, una vez mas esas manos cálidas rodeando su cuerpo, había llegado al fin.

    - ¿Siempre llegas de esa forma tan repentina verdad?- decía el chico sin voltearse si quiera mientras sentía la calidez de las manos que lo rodeaban.

    - Me gusta mucho sorprenderte, tu actitud siempre es fría pero tu piel es tan cálida- decía la chica casi en susurros mientras se recostaba de la espalda del sonrojado chico entre sus brazos.

    Josh se dio media vuelta y estrecho a la chica entre sus brazos y ambos se quedaron allí, simplemente mirándose y compartiendo el mismo aire sin que importara nada mas, como si el universo se hubiese detenido y lo único importante era que podían verse a los ojos y sentirse el uno al otro, Aidil acariciaba despacio los labios de Josh mientras este jugaba con el cabello de ella.

    Luego de unos segundos el chico se aventuro a besar los hermosos labios de la chica de la luna y esta tímidamente le respondió. El tiempo pareció detenerse luego de ese beso y sin darse cuenta ninguno de los dos la luz del sol los saco de su romántica velada.

    -Ya es hora de irme- dijo con tristeza Aidil mientras bajaba la mirada.

    Josh la tomo del mentón y levanto su rostro para que pudiera mirarlo a los ojos – No tienes que irte si no quieres- dijo el chico con la voz llena de esperanzas pero la chica negó con la cabeza.

    - Es imposible, no me permitirían quedarme aquí yo lo siento pero…- en ese instante el chico callo las palabras que no deseaba escuchar con un dulce beso – Yo no permitiré que nadie te aleje de mi lado. Si por retenerte aquí debo pagar alguna penitencia, cumpliré el triple de lo que me impongan si con eso sigues a mi lado- agrego el chico con gran determinación.

    La chica miro esos ojos verdes que tanto la cautivaban y con timidez le dijo – no me perdonaría que sufrieras por mi culpa, no quiero eso para ti- Josh la miro entonces y le dedico una sonrisa mientras sujetaba sus manos -¿Sufrir? De la noche a la mañana te convertiste en la luz de mi vida, lo peor que podría pasarme es despertar sabiendo que no podre verte- le dijo mientras sonreía al ver el rubor de las mejillas de Aidil hacerse mas grande.

    Pasaron algunos segundos de silencio y la chica respondió con decisión – me quedare contigo, a tu lado he descubierto cosas que no pensé que podría sentir, no quiero separarme de ti- El chico a su lado le dio un fuerte abrazo luego de escuchar estas palabras y ambos se dispusieron a ver el amanecer y con este las sorpresas que traería este día a la vida de ambos.
     
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  6.  
    Josh

    Josh Usuario común

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    Re: Una promesa a la luna

    Doble post...

    por cierto espero que lo hayan disfrutado... :D
     
  7.  
    Lidia

    Lidia Entusiasta

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    Re: Una promesa a la luna

    wow.. que genial que ella decidiera quedarse con él...
    pero me intriga saber que pasará, por ella vaerlo elegido.
    La proxima no se escapa de mi revisión eh :o
    (LL)
     
  8.  
    candyblanca

    candyblanca Iniciado

    Tauro
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    Re: Una promesa a la luna

    WOW josh
    hermosa la trama :rosa:
    y que pasara el dia de mañana?
    hay me muero de curiosidad.
    exelente muy linda xDxD
    esperare con ansias la continuacion:rosa:
    gracias por este fic tan hermosoxDxDxD
     
  9.  
    Solsti

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    Re: Una promesa a la luna

    Hola Josh
    me encanto la conti es Hermosisisisisisisima... la ame!
    Que linda trama y no vi ningun error
    Espero conti y ver que cosas pasaran ah...
     
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