Una nueva época oscura (nueva generación)

Tema en 'Fanfics abandonados sobre Libros' iniciado por Luliame, 27 Julio 2011.

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    Luliame

    Luliame Guest

    Título:
    Una nueva época oscura (nueva generación)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    3431
    ¡Hola a todos! Este es un fic hecho por dos personas, Luji y Lía, somos dos amigas que amamos el mundo de Harry Potter y hemos decidido empezar este proyecto con la nueva generación. Vamos a narrar las historias de los hijos de Harry y Ginny y Ron y Hermione, aunque también habrá nuevos personajes de nuestra propia cosecha. Practicamente todos son protagonistas, aunque algunos tienen más peso que otros.

    Los personajes rondarán entre los 16 y 17 años de edad más o menos, quizás habrá alguna excepción.

    Una nueva época oscura.

    Dos pequeñas niñas jugaban en el jardín de su casa, en Londres. Ambas reían sin parar y sus ropas estaban manchadas de barro.

    -La carta llegará dentro de poco-Dijo un hombre de unos 35 años más o menos a su esposa.

    La mujer, de ojos expresivos, miró a las niñas con una mueca.

    -Nunca sabrán nada de esto ¿me entiendes? ¡Nunca! No permitiré que estas crías vayan a ese maldito colegio para magos... ¡jamás!-Dijo la mujer con voz cargada, después abandonó la habitación y salió de la casa con un gran enfado.

    El hombre, llamado Richard, tenía aspecto severo. Salió al jardín y en cuanto las niñas le vieron ambas dejaron de jugar y sus expresiones se volvieron sombrías.

    -Es hora de cenar, hijas.-Utilizó un tono de voz autoritario que incluso se podría decir que inspiraba temor, aunque ellas estaban acostumbradas.

    Carrie y Lynn, esos eran sus nombres.

    Carrie era la mayor, contaba con 12 años de edad. Era bastante bajita y delgada. Tenía el cabello negro azabache, que llegaba hasta la mitad de su espalda y sus ojos eran de un azul claro que destacaba con la ligera tez morena de su piel.

    Lynn tenía 11 años, y era bastante opuesta a su hermana. Su cabello castaño tenía suaves ondas en el y contaba con unos profundos ojos verdes con motas marrones.

    Desde muy pequeñas siempre habían sido tratadas con desprecio y ellas ya estaban acostumbradas. Nunca habían recibido el amor de unos padres, siempre ordenes y algún tortazo que otro.

    Su vida había sido muy dura, demasiado para unas niñas tan pequeñas. Aunque, a pesar de todo, eran sus padres y ellas creían que lo hacían por su bien. Aunque obviamente estaban equivocadas.

    Esa misma noche, mientras dormían, una lechuza de color caramelo entró por una de las ventanas de la cocina de la casa y depositó una carta en la mesa, después emprendió el vuelo.

    A la mañana siguiente la mujer, Esther, se despertó temprano para ir trabajar y cuando vio el sobre lo cogió y fue corriendo al cuarto de su marido.

    -Richard-Susurró, despertando al hombre.-La carta ha llegado.

    Los adultos se sentaron en la cama y abrieron el sobre con fiereza, ambos leyeron el contenido de la carta, asombrados.

    "Directora: Minerva McGonagall

    Querida señorita Beaumont:

    Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

    Muy cordialmente,

    Minerva McGonagall"

    Los dos pares de ojos releyeron la carta un par de veces.

    -Es la misma carta que le llegó a Carrie el año pasado-Dijo él, enfadado de que "semejante antro" les enviase cartas.

    -Guárdala donde tú ya sabes-Ordenó Esther y después se marchó al trabajo dando un fuerte portazo.

    El hombre, con mucha cautela, subió al desván y en uno de los rincones más oscuros y alejados del mismo, guardó la carta en un baúl, bajo llave.

    2 años después.

    -¡Lynn vamos a llegar tarde a clase!-Voceó una chica desde el recibidor, aunque desde el piso superior solo se escuchó un quejido.

    Carrie subió las escaleras con decisión dispuesta a arrastrar a su hermana de los pelos si era necesario. Si volvían a llegar tarde a clase, sus padres las impondrían un duro castigo.

    La morena encontró a Lynn sentada en la cama con el uniforme del colegio, tenía abrazadas sus delicadas piernas y por su cara, aparentaba que no pensaba moverse de allí.

    -Tenemos que irnos, él nos castigará-Susurró Carrie con voz pausada, mirando a su hermana no cariño.

    -¡No quiero ir! ¡Es un colegio para idiotas!-Gritó ella golpeando con ambos puños el colchón.

    -¿Qué no quieres ir? ¿Crees que yo si quiero? ¿Crees que a mí me apeteció ir sola al maldito colegio cuándo a ti aun te faltaba un año?-Empezó la otra, alzando el tono de voz.

    -¡NO ES MI CULPA QUE TÚ SEAS MAYOR QUE YO!-Gritó Lynn, empezando a enfadarse realmente.

    -¡SI YO PUDE, TÚ PUEDES! ¡NO SEAS INFANTIL, TIENES 13 AÑOS!-Carrie estaba realmente molesta con su hermana, no entendía cómo podía ponerse tan complicada por ir unas horas a clase.

    Aunque sí, su colegio era un verdadero infierno. Era un colegio para niñatos ricos con poco nivel intelectual, y eso ellas lo odiaban.

    La pelea llegó a más, y más, y mucho más. Y Carrie estaba demasiado crispada, incluso tenía intenciones de golpear a su hermana menor, pero ella era incapaz.

    -¡BASTA YA, JODER!-Gritó tanto, con tanta fuerza, tantísimo mal humor... Tenía tanta rabia contenida. Y, cuando el grito resonó por toda la habitación los cristales salieron volando y la puerta se cerró violentamente.

    Las dos se quedaron en silencio, sin saber qué decir, asustadas.

    -¿Qué... qué fue eso?-Preguntó Lynn olvidando la pelea al instante.

    Las chicas salieron de la habitación con los ojos como platos, mudas.

    A medida que caminaban por el pasillo se daban cuenta de que la casa estaba completamente descolocada, los libros de las estanterías se encontraban esparcidos por el suelo, los muebles caídos, las cortinas rotas, los cristales destrozados. Era un completo desastre... Y no, no tenían ni idea de cómo pudo ocurrir aquel desastre.

    Pero... ¿Y si sus padres volvían?

    -Lynn...-Dijo la mayor con la voz rota y lágrimas en los ojos.

    -Nos...Nos van..a matar-Completó la frase la menor, sin saber cómo mirar a su hermana.

    Se apretaron la mano con fuerza, para transmitirse energía como siempre hacían en los malos momentos.

    No sabían pensar, no tenían conciencia de lo que ocurría.

    Entonces Carrie recordó que cuando eran pequeñas y querían huir de sus padres se escondían en el desván de la casa, porque ellos nunca solían mirar allí.

    La ojiazul tiró de su hermana hasta la mitad del pasillo y cuando Lynn lo entendió, Carrie se subió a sus hombros. Ella se subió deprisa y cuando Lynn se puso de pie pudo alcanzar la cuerda que hacía bajar la escalerilla.

    Subieron deprisa, recogieron la escalera y cerraron la puerta.

    Necesitaban pensar, estar solas, cualquier cosa.

    Cada una se fue por su lado del desván, caminando, con los ojos rojos de lágrimas que no salían.

    Podía parecer estúpido, pero tenían demasiado miedo a aquellos que consideraban sus padres. Aunque ya no eran unas completas niñas, tenían verdadero pavor a aquellos dos adultos.

    Tanto Lynn como Carrie eran muy fuertes aparentemente, nunca dejaban que nadie las pisoteara, aunque por dentro eran hipersensibles.

    Carrie, al ser la mayor, tenía en la cabeza que debía cuidar de su hermana a toda costa, y sabía que tenía que ser fuerte por las dos y tirar de ella, sentía que tenía gran responsabilidad y por eso era una verdadera sufridora, aunque el sufrimiento se lo guardaba para ella misma.

    Lynn quería vivir en su mundo de fantasía, pero no la dejaban. Ella comprendía a la perfección su situación y sabía que Carrie se esforzaba mucho, por eso la adoraba. Junto a ella no se podía sentir sola, por eso eran uña y carne.

    Lynn estaba metida en sus pensamientos pero un grito le hizo salir de ellos.

    -¡Ay!-Se quejó Carrie, que se habia tropezado con una tabla mal puesta del suelo. Debido a su tropiezo se había empotrado contra un baúl.

    -¿Estás bien?-Preguntó la castaña, que había llegado rápidamente a su lado.

    Ella asintió y entonces, por primera vez, se fijó atentamente en el baúl.

    -Vaya...Parece que papá y mamá guardan ahí algo muy importante, tiene un candado impresionante-Comentó Lynn, que también se había fijado.

    Ambas intentaron forzarlo pero sus esfuerzos fueron en vano.

    Lynn se quedó mirando el objeto inanimado con el mismo enfado que tenía antes, cuando discutió con Carrie. ¿Por qué? Simplemente algo en su interior le decía que ella podía abrirlo. Se comía la cabeza y entonces, el baúl empezó a emitir ligeras sacudidas.

    Carrie miró a su hermana y al objeto de forma intermitente, sin saber qué decir. Lo que sí sabía, es que tenía miedo.

    Miedo porque ese día, las dos, estaban haciendo cosas realmente extrañas.

    -¿Qué...Qué se supone que pasa?-Preguntó Carrie mirando a Lynn, la otra estaba muda, pero aun así continuaba mirando el baúl, concentrada.

    Carrie prefirió callar y observar. La menor cerró los ojos y apretó los párpados con fuerza y, entonces, el baúl se abrió de forma repentina haciendo que el candado del mismo saliera disparado y se empotrara contra la pared.

    Ambas se acercaron al objeto despacio, mirando temerosas el contenido. Dentro, había varios documentos, cartas, fotografías... etc.

    Pero encima de todos esos papeles, dos cartas cuidadosamente cerradas y con una caligrafía exquisita reposaban y, en ellas, ponían sus nombres.

    Cada una cogió la suya y la abrió con cuidado, evitando que se rompiera. Sus ojos leyeron las palabras escritas despacio, sin entender nada. ¿Cómo era posible aquello? Tenía que ser una mala broma.

    -Carrie... ¿Qué es Hogwarts? ¿Qué es esto de una academia de magia y hechicería?-Preguntó Lynn mirando a su hermana mayor, esperando que esta pudiera darle alguna explicación.

    Carrie leía su inventario de objetos que tenía que llevar. ¿Una varita? ¿Qué narices?

    -No lo sé Lynn.. ¿De cuándo es tu carta?-Preguntó la morena mirando la fecha que contenía el sobre.

    -De hace dos años aproximadamente-Contestó la castaña que seguía leyendo las líneas, impresionada.

    -La mía de hace tres-Comentó la otra, viendo lógico que la suya llegase antes, ya que ella era la mayor.

    Se quedaron en silencio, mirándose. Algo les decía que aunque todo aquello pareciese una locura, podía ser real. ¿Por qué? Aquel día habían hecho cosas realmente raras, habían sucedido cosas extrañas en general... Y todo por su culpa.

    Era algo que no podían entender, y estaba claro que si sus padres habían escondido aquello con tanta cautela era precisamente porque no era una simple broma... Por lo tanto, no podían contar con la ayuda de ellos para resolver sus dudas.

    Pero entonces, como si la conexión de ser hermanas hubiera funcionado, se dieron cuenta de que algo no encajaba en aquella carta.

    Aquel apellido, Beaumont. Ellas no se apellidaban así...

    -Lynn, creo que toda esta historia está empezando a coger un sentido, aunque un sentido muy raro-Susurró Carrie, sabiendo lo que estaba pensando la castaña.

    -Y si... ¿Ellos no son nuestros padres?-Murmuró Lynn asustada por su hayazgo.

    Se miraron a los ojos, y entonces se dieron cuenta de la mentira que había sido toda su vida.

    Ellas alguna vez que otra lo habían pensado por los malos tratos que habían recibido desde que eran pequeñas, por su inexistente parecido con ellos, por su personalidad... Por una serie de cosas que jamás harían unos padres a sus hijas.

    Quizás sus verdaderos padres estuvieran muertos o simplemente las abandonaron de pequeñas. Podían ser muchísimas cosas, pero sus cavilaciones siempre se iban a lo peor.

    -¿Qué se supone que vamos a hacer ahora?-Preguntó Lynn, queriéndose convencer de que ella tendría algún plan para salir del pozo.

    -Irnos...-Susurró la morena, apretando la carta entre sus manos, como si la inspirase confianza.

    1 semana después.

    Dos chicas, aparentemente niñas, caminaban por uno de los barrios menos transitados de Londres. Sus manos estaban unidas y se notaba en sus miradas que llevaban sin comer varios días.

    En aquella semana se habían dado cuenta de que todo lo que ponía en aquellas cartas era una maldita locura, una locura que alimentaba su ilusión.

    Ya no sabían qué hacer ni a donde a ir, además ciertos anuncios que escuchaban por la radio delataban que la policía las estaba buscando por haberse fugado de casa.

    Después de caminar durante toda el día llegaron a un extraño bar llamado "El caldero chorreante"

    -¿Quieres pasar? Es que... estoy muerta de frío-Dijo la niña de ojos verdosos a su hermana.

    Ella asintió lentamente, ya que estaba en las mismas condiciones que ella. Juntas entraron al local.

    Era un lugar bastante extraño y de aspecto viejo y destarlado. Pero lo extraño del lugar no era eso, no, era la gente que había dentro de él. Allí, había personas con ropas muy extrañas, al menos les parecían extrañas a ellas. Hombres con largas túnicas, algunas mujeres con gorros puntiagudos, parecidos a los que vendían en las tiendas de disfraces... Todo era realmente extraño.

    -Carrie, ¿esto será una fiesta de disfraces?-Preguntó Lynn algo asustada, agarrando a su hermana con suavidad del brazo, como si así estuviera más protegida.

    Carrie estaba consternada, no sabía dónde demonios se habían metido.

    Se acercó a la barra donde atendía un anciano de sonrisa desdentada y se quedó allí plantada sin saber qué decir. Lynn, por su parte, no se despegó de su hermana.

    -Dis..Disculpe... -Empezó a decir Carrie. El hombre no la dejó de sonreír, pero no la contestaba.

    -El viejo está sordo-Dijo una voz a sus espaldas. Ambas se giraron y vieron a un chico que tendría unos 14 o 15 años de edad y, por lo menos, vestía ropa normal y corriente. Carrie se le quedó mirando atentamente, y él la sonrió de forma socarrona.

    Lynn observó la escena sin entender nada y por fin Carrie se dispuso a hablar.

    -Nosotras... Solo queríamos algo de beber-Lynn habló con timidez, y él otro dirigió la vista hacia ella.

    -¿Entonces no venís al callejón Diagón?-Preguntó él, aunque la decepción le invadió en seguida al ver que las chicas no entendían nada.

    -¿El qué?-Preguntó Carrie, hablando por primer vez.

    -Nada-Él lo dijo de forma cortante, cosa que sorprendió a ambas.

    -¿Qué es eso?-Insistió Carrie, hablando en un tono de voz más potente.

    -Te he dicho que nada, chica-Repitió él mirándola de forma matadora.

    Ella le dedicó una terrible mirada de odio, que fue devuelta en seguida.

    -Tengo nombre-Murmuró Carrie con voz algo repipi, cosa que ella no había sido jamás.

    Lynn permaneció en silencio, mirando a su hermana, sorprendida por su comportamiento.

    El chico por su parte alzó una ceja, cosa que a Carrie se le antojó bastante sexy, aunque él simplemente quería saber el nombre de la chica.

    -Se llama Carrie, y yo soy Lynn-Se presentó automáticamente la castaña, intentando salvar el cuello de su hermana.

    -Yo soy James-Se limitó a decir él, sin ni siquiera mirar a Carrie.

    La morena le miró enfurecida, ahora la estaba ignorando. Cogió la mano de Lynn con algo de rabia y tiró de ella hacia la puerta del local.

    -¡Eh! ¿A dónde vais?-Preguntó él, anonadado por la reacción de la chica de ojos azules.

    -Nos largamos de aquí, no quiero estar en un lugar lleno de idiotas como tú-Dijo la chica con reproche, tenía tanta rabia encima que cuando se dirigía hacia la puerta ésta se abrió por sí sola, cosa que dejó boquiabierto a todo el local.

    Carrie frenó en seco y Lynn se chocó contra ella, y se quedaron en frente de la puerta sin poder dar un paso más.

    James alzó ambas cejas y se acercó de nuevo a las chicas, se posicionó delante de Carrie.

    -¿Sois brujas?-Soltó de repente, haciendo que ellas le mirasen angustiadas.

    La puerta se cerró de nuevo debido a un golpe de viento y tanto Carrie como Lynn dieron un par de pasos hacia atrás, asustadas.

    -Nosotras...Es que...-Empezó a tartamudear Carrie.

    Todo el local estaba en silencio, mirando la extraña escena que estaba sucediendo en la puerta.

    -Venid conmigo-Dijo James, por primera vez hablando en serio.

    Al ver que las chicas no se movían, él agarró con suavidad la mano de Carrie. Avanzó en silencio sin soltar su mano, mientras que Lynn agarraba la de su hermana.

    Subieron unas escaleras y caminaron por un pasillo que estaba oscuro, hasta que llegaron a una habitación.

    Allí se encontraban cuatro niños más. Dos chicas pelirrojas, un niño pelirrojo y otro chico de pelo negro.

    -¿Quiénes son?-Preguntó el de pelo negro, mirando a las desconocidas.

    -Me las he encontrado abajo, parece ser que son brujas-Comentó él despreocupadamente, sin soltar la mano de Carrie.

    -¿Parece?-Preguntó de forma inquisidora la chica pelirroja, que parecía mayor que la otra.

    Lynn, que sabía que las cosas podían empezar a ir mal, sacó las cartas que habían encontrado en casa.

    -Nosotras...Tenemos esto-Susurró en voz baja, tendiendoselas a James.

    El chico fue a soltar la mano de Carrie para coger las cartas pero ella no quiso, él sonrió mentalmente y leyó el contenido.

    -No cabe duda, son brujas-Dijo en voz alta.

    Todos miraron a las chicas sorprendidos al ver la confusión en sus ojos.

    Tomaron asiento y Lynn empezó a narrar todo lo ocurrido, cómo habían descubierto la carta, su apellido, lo que habían vivido en aquella semana...Etc.

    Carrie explicó lo que había pasado en caa con los cristales, los muebles, el baúl y todos los hechos que las hacían creer que efectivamente eran brujas.

    -Quizás nuestros padres conozcan algo de vuestro apellido-Dijo la pelirroja más mayor, Rose.

    Albus se incorporó y dedicó una sonrisa significativa a James cuando pasó por su lado, al ver que no había soltado la mano de Carrie.

    El moreno salió de la habitación y después de unos minutos apareció de nuevo, acompañado de dos adultos.

    -Hola mamá-Saludaron Rose y Hugo al unisono.

    -¡Papá!-Dijo Lily de forma inocente y James le dedicó una sonrisa traviesa.

    -Hola chicos... Venga salid de la habitación, que tenemos que hablar con estas niñas-Dijo Hermione de forma amigable a las chicas.

    Todos salieron de la habitación aunque se quedaron fuera escuchando, por eso eran bien parecidos a sus padres.

    -Albus nos ha contado todo lo que ha pasado, parece complicado-Dijo Harry, recordando su vida de hace muchos años cuando sus tíos intentaron ocultarle lo que era.

    -Nuestro apellido es Beaumont-Dijo Carrie con voz algo más firme, ya que llevaba todo el día muy sensible y perdida.

    Los chicos intercambiaron miradas, sabían a quién se referían.

    -Vuestros padres se llamaban Damian y Anna-Empezó a decir Harry.-Él era compañero mío en el ministerio hace muchos años. Recuerdo que tenían 3 hijos cuando murieron...

    -Un niño, y dos niñas. Él era Mike, tenía dos años. La mediana era Carrie y la mejor Lynn-Relató Hermione recordando a los tres hermanos. Cuando nació la menor, al cabo de dos semanas, unos mortífagos les asesinaron en su propia casa. Recuerdo que avisaron a Ron, mi marido, para que llevase la investigación desde el ministerio. De los tres hijos de éstos... No supimos nada, hasta ahora claro..-Terminó Hermione mirando a las dos niñas con cierta ternura, ya que Anna siempre había sido una buena amiga para ella.

    Después Harry y Hermione explicaron a las niñas todo sobre Hogwarts, el callejón Diagón, la cámara donde seguramente tuvieran bastante dinero guardado... Todo lo necesario.

    Estuvieron alojadas varios días en el Caldero Chorreante junto con los Potter-Weasley.

    Automáticamente todos se hicieron amigos. Carrie se hizo inseparable de Albus, desde el segundo día que se conocieron. Su relación con James había sido horrible desde entonces y no hacía más que discutir, insultarse y hacerse bromas sin sentido. Lynn también se llevaba estupendamente con Albus y se había hecho buena amiga de Rose.

    El curso en Hogwarts estaba ya a punto de empezar y Carrie y Lynn habían decidido empezar allí el curso, compraron sus útiles escolares en el fantástico callejón Diagón y Harry y Ron se habían encargado de hacer el papeleo en el ministerio para ser reconocidas como brujas de nuevo, y así librerarse de sus malditos padres postizos.

    Y por fin el día llegó, su primer dia en un mundo nuevo.

    -¿Estás preparada?-Preguntó Carrie a su hermana menor, cuando se acercaban al imponente castillo que se cernía sobre ellas.

    -Es precioso-Dijo Lynn sintiendo como que aquello era un hogar de verdad.

    Y poco después, se adentraron juntas en aquel castillo, donde comenzarían juntas una nueva vida y
    una nueva aventura.

    Gracias por leernos :D esperamos que hayáis disfrutado del fic!
     
  2.  
    blackrose18

    blackrose18 Usuario VIP Comentarista Top

    Piscis
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    Pluma de
    Escritora
    Lo lamento pero NO se permiten las fichas... menos cuando es la mitad de lo que estaba aquí, lo borré. Ahora, considera que en este caso quienes deben tener importancia son los hijos de la saga original, no las Mary y Gary Stue, ya que este fic es de HP no de los colados.
     
  3.  
    Luliame

    Luliame Guest

    No consideramos que sea necesario tanto mal trato debido a que somos nuevas en la página. Eso para empezar, además es una introducción no más, ya que todos los personajes son protagonistas de la historia. Además son OC, cosa que no cambia nada a la trama de la historia y sí que pertenece al mundo de Harry Potter. No creo que esté prohibido introducir personajes propios en un fic. Pero si tanto problema es la historia puede ser eliminada si lo desea.
     
  4.  
    blackrose18

    blackrose18 Usuario VIP Comentarista Top

    Piscis
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    Pluma de
    Escritora
    Sí están prohibidas las fichas de personajes.... y comento que al final el fic es sobre HP, dénle más prioridad a los que son propios del cannon, no los que uds han creado.
     
  5.  
    Luliame

    Luliame Guest

    Lo de las fichas no lo sabíamos, no nos dimos cuenta. Con un simple aviso lo hubieramos borrado y no habría más problema. De todas maneras, como he dicho, antes de comenzar a criticar algo haber esperado a que subiéramos el segundo capítulo de la historia, que es cuando se centran todos los personajes. Y obviamente la historia aquí no la vamos a seguir publicando debido a la falta de respeto por parte de la administración, que nosotras somos escritoras y humanas, y podemos cometer errores, pero está claro que es mejor comentar de forma grosera.
    De todas maneras, al ser un fan fic de nuestro autoría, está claro que podemos dar protagonismo a quien queramos siguiendo la trama de Harry Potter, porque Harry Potter no son los personajes en sí, es un mundo entero con magia, un castillo enorme, hechizos, pociones, y también personajes. Y obviamente nos podemos centrar en cualquier parte de esta saga.
     
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