No es tan malo sentirse a veces como un pajarito pero no como cualquier pajarito, sino ese que se da la vuelta donde no debe, el que se adelanta o atrasa, el que se escapa y se desgasta. Eres tolerante pajarito, hasta que los gavilanes te rodean y te picotean con fuerza por encima de tu cabeza, ciertamente te han arrancado plumas mas de una vez, y tú mismo te vez envuelto en tus pequeñas alas, solo. Vuela pajarito, huyele a la lluvia, que no eres de azúcar pero aun queda ahí tu dulzura, no importa que tan mojado estés, vuela rápido y veloz, no tengas miedo pajarito, por que nadie lo sabrá ni tú, ni yo, ni menos los gavilanes, vuela con ese latir en tu pecho por que pajarito libre eres, y sin temor volar debes. Vamos pajarito mientras deje de lloviznar, vuela alto, vuela derecho, guíate por el instinto, no temas pajarito que dentro de esa cueva de carne roja estas, porque cada que te caigas, te voy a levantar.