Un once de marzo. Era un 11 de marzo cuando caminaba distraída rumbo a la estación de trenes… Era media tarde, abrazaba fuerte mi bolsa y escuchaba mi i pod. Normalmente siempre hacia mi recorrido, caminaba 2 cuadras y llegaba al metro, esperaba cinco minutos en un de esos fríos asientos… cuando la vocecilla de aquella mujer anunciaba. El tren nº 33 con rumbo a konoha saldrá en 15 segundos, por favor abordáis con boleto en mano. Me pare del asiento, tome mi bolsa y la apreté contra mi pecho, ahí estaba el, otra vez él… el joven muchacho de aquellos bellos orbes azules como el cielo; Era alto de tez canela, sus cabellos eran dorados como los rayos del sol; siempre estaba con su celular, su mirada puesta en su pantalla y sus dedos no dejaban de teclear…. No lo conocía pero me ponía celosa pensar que alguien podría escribirle, podía conocerlo. Y yo solo podía observarlo tímidamente a una minima distancia. Durante un mes llevo viéndole, lo observo, lo miro de lejitos, no tengo el valor de hablar con el; Mi timidez no me permite conocerle. Me entristece saber que somos compañeros de viaje, subimos al mismo tren, viajamos kilómetros cerca uno del otro pero yo… no creo saber que soy suficiente. Paso por su lado entre la multitud de gente, el se despabila de su celular, se pone los auriculares y sube al mismo tren nº 33, No se imagina que llevo mi mejor perfume, no se imagina que me eh puesto bonita pero para el no soy existencial; Si tan solo fuera de revista como dice mi canción favorita; Tal vez así el se daría cuenta que yo muero al verlo… Otra vez no tuve el valor de preguntarle, ¿quien eres?, otra vez se sienta enfrente mío y yo no puedo respirar, me pongo nerviosa… trato de escuchar mi i pod y el solo está con su cèlular… Si tan solo cruzara el vagón para preguntarle su nombre pero soy cobarde y me hago pequeñita. Derepente me miras y se dilatan mis pupilas, te miro y agacho la mirada, tú suspiras y tomas tú celular— Te miro de reojo y aparto mi vista para que tú no des cuenta. Doy todo por terminado y tomo mi celular, cambio de canción una tras otra para tratar de disimular mis nervios. Cuando en ese momento quedamos a oscuras, el tren pasa por debajo de aquel punte que marca nuestra parada. Cuando pasamos la oscuridad del aquel túnel de concreto, me doy cuenta que tú me estabas observando no se como reaccionar y me pongo roja de la vergüenza; Tiro mi celular al suelo, Tú me miras y te agachas a tomarlo, se desprende el auricular del orificio del teléfono y se deja escuchar una melodía… Si fuera más guapa y un poco más lista, si fuera de Especial, si fuera de revista tendría el valor de cruzar el Vagón y preguntarte quien eres… Acto seguido escuchamos la melodía y tu me sonríes y me alcanzas el celular. Estaba tan avergonzada que tartamudeando te dije: ― ¡G-gracias! ― Y rápidamente apague la música— Y sonreí nerviosa. ― De nada, sabes justamente estaba escuchando la misma canción— Dattebayo. — me respondiste mientras reías, y yo incrédula sonreí. ― Que coincidencia… además de que tomamos el mismo tren todos los días, escuchamos lo mismo— Me dijiste y yo no podía creer lo que estaba escuchando. Te mire asombrada… ― Me llamo Naruto Uzumaki. Encantado de conocerte— Un pequeño sonrojó pude notar en tus mejillas— Mu-mucho g-gusto soy Hinata, Hinata Hyuga— te respondí mientras tomaba tu mano. ― Sabes, puedo sentir un aroma diferente en ti, Dattebayo—. ― ¿! Eh?!— Lo- lo habías notado… El tren nº 33 con destino a Konoha ah llegado a su fin. Buenas noches, señores pasajeros. ―Creo que hemos llegado, ¡Dattebayo!— Y de repente el tren se detuvo y tu te paraste de tu lugar, te acercaste a mi, acto seguido me susurraste al oído. ―! Hasta mañana, Hinata!— y sonreíste dulcemente. No lo podía creer, estaba helada, no podía mover mis labios, no podía respirar y mis mejillas ardían. ― Hasta mañana Naruto-Kun... ― me quede sentada unos segundos en el vagón hasta que el chofer me dijo, ― Señorita, señorita es hora de que valla a su casa ― ―S-si, lo siento ― respondí con una reverencia y baje del vagón, y antes de irme a casa mire por ultimo ese tren nº 33 y suspire… se llama Naruto-Kun y el también me estuvo mirando a mi. Fin.