Es irónico o causal diría de hecho; como el despertar de la vida te lleva a veces a los umbrales de la locura y la desesperación, como te lleva a pelear con garras y colmillos que ni siquiera sabías que poseías contra aquellos que ni siquiera sabías que existían, como te lleva de pronto a querer dormir y no volver a la luz, pues la luz es solo una quimera ancestral mendiga de tus pasados y de a poco olvidados anhelos. Es extraño como la sombra de lo que fuiste pelea a muerte con el ya leve retazo de tu actual memoria, pues aunque intentas desesperadamente cruzar el abismo, este te atrapa en un delicioso y tortuoso viaje del que no es fácil zafarte. Y vez en la vida ya solo marionetas esclavas de la frivolidad y la inconciencia actuando en una patética y dantesca falacia de frugal sociedad, en triste como vez en el mundo el reflejo de tu iniquidad hacerse realidad y te provoca nauseas el despertar de tu conciencia, te llama a gritos la inmundicia pero le temes pues es tan real como el sangrar de tus fracasos. Despertar, cuán difícil es despertar un día más y saberte encadenada a una realidad que no es la tuya, despertar solo para ver como la esperanza se extingue y en alas de despecho se desprende de tu cuerpo y muere al buscar en vano una fugaz paz.