Trozos del corazón.

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Andreína, 15 Febrero 2012.

Estado del tema:
No se permiten más respuestas.
  1.  
    Andreína

    Andreína Usuario VIP

    Virgo
    Miembro desde:
    6 Marzo 2010
    Mensajes:
    714
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Trozos del corazón.
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    722
    PRÓLOGO.


    Una lágrima corrió por sus mejillas al leer aquellas decisivas palabras en la pantalla de su celular. Respiró profundo. ¿Qué rayos era eso? ¿Por qué se estaba desmoronando tan fácil aquello en lo que tanto se había esforzado por mantener y construir?

    Cerró los ojos, sintiendo una fuerte opresión en su pecho. Lentamente, el doloroso nudo en la garganta comenzó a formarse, trayendo consigo aquel pensativo y aterrador silencio.

    Con las manos temblando comenzó a escribir la respuesta, preguntando a través de letras el por qué de aquella repentina decisión. Juntó los dientes con rabia, mientras aquellas gotas salinas con esencia a dolor empezaban a brotar de sus ojos, que ardían, con la acidez de un sufrimiento profundo.

    Un escalofrío la recorrió, al mismo tiempo que su corazón latía con desenfreno, esperando a que él le contestara. Se mordió el labio, abrazándose a sí misma y manteniendo la mirada fija en su móvil.

    Sus dientes comenzaron a crujir. Tenía frío, mucho frío. Sentía el alma helada y el cuerpo paralizado. Su corazón parecía haberse detenido. Llevó las manos a su rostro, y frotó con delicadeza sus mejillas.

    La luz roja de su celular le anunció que el mensaje había llegado. Con ansiedad y miedo lo abrió. Cerró los ojos con fuerza; un par de lágrimas, gruesas, amargas, brotaron de ellos tras leer.

    Un sollozo, que rezaba angustia y desespero escapó de sus labios. Resopló, con una mueca de preocupación en el rostro. ¿No había vuelta atrás? ¿No habría forma de arreglar las cosas? Debía haberla.

    Que el amor no podía acabarse así como así, eso fue lo que pensó. ¡Cuán equivocada estaba! Terminaba, y, a diferencia de las demás veces, en esta ocasión era para dar paso a una etapa más dolorosa aún.

    Intentó dialogar, hablar, buscar solución... Pero pudo darse cuenta de que no funcionaría. Él no estaba dispuesto. Se mantenía firme en su decisión.

    Se abrazó a sí misma. ¿Y ahora qué haría? ¿Cómo se tragaba todos esos sentimientos? Un gruñido salió de sus labios, seguido de uno millón de lágrimas. Con ira comenzó a golpear la almohada, para -luego de unos minutos- empezar a sollozar con fuerza y atraerla hacia su pecho, abrazándola. Duró así unos segundos, ahogando con aquel acolchado objeto los incontenibles gritos de rabia.

    ¿En qué momento había entrado en esa crisis? No sabía, pero algo era seguro: Estaba histérica e iba para peor. Sintió aquel especie de hipo -que siempre llegaba tras el llanto- invadirla, a la vez que con las manos, -aquellas que en ese instante parecían gelatina-, empezaba a responder el mensaje más reciente.

    Deseó gritarle lo mucho que lo odiaba, cuán arrepentida se sentía de haberlo conocido, anheló con todas sus fuerzas golpearlo. Se lo merecía. Era un infeliz.

    Desgraciadamente no podía hacerlo. Pero al menos se lo haría saber, y aunque no sería de la forma en que ella quería, le daba satisfacción poder sacar de ella todos aquellos malos sentimientos.

    'No quise lastimarte... Espero puedas perdonarme. Créeme que eres muy especial, pero esta separación nos probará a ambos. Es lo mejor', leyó las palabras del chico.

    Idiota, pensó, idiota, idiota, mil veces idiota. ¿Cómo se atrevía a decirle eso? ¿No sabía el daño que le hacía?

    Un chillido de estrés escapó de sus labios, un desesperado grito de malcriadez. Su orgullo comenzaba a salir a flote. ¡Qué infeliz!

    Lentamente, entre sollozos salidos desde lo más profundo de su adolorido corazón, empezó a calmarse. Las lágrimas dejaron de correr, y entonces, sus ojos empezaron a arder.

    Releyó los mensajes, dándose cuenta de que él se sentía culpable. Por un minuto sintió una sádica alegría. Se merecía sufrir. Parte de ella le deseó lo peor en ese instante. Pero no. Su ser, su alma, su corazón,su verdadero 'Yo', le exigían compasión, perdón, comprensión...

    Cerró los ojos con fuerza.

    Además de eso ella lo amaba. Aún a pesar de todo, sus sentimientos permanecían intactos en las ruinas de su corazón. Resopló, una vez calmada, mas sin embargo con el dolor aún a flor de piel. Entonces intentó calmarlo a él. Estaba preocupado. Ella lo sabía.

    'Quédate tranquilo', escribió. '... Conmigo quedas en paz. No tengo nada que perdonarte'.

    Se abrazó a sí misma, sabiendo que a partir de ese momento, una nueva y difícil etapa empezaba en su vida.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
Estado del tema:
No se permiten más respuestas.

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso