Las palabras no fluyen, se quedan atascadas en su garganta. No guardan el significado que pensaba transmitir, no tienen alma dentro sí y menos poder. El texto se hace incoherente, confuso, sin sentido. No hay nada que buscar en él, porque simplemente fue escrito sin corazón, sin una razón, sin sentimientos. La tinta es fría en el papel y las letras mueren solitarias en sus líneas ramificadas. La pluma tiembla en su mano, conteniendo el miedo que siembra dentro de él, que lo cubre en sus apretados dedos, que lo encierra y lo aplasta con la vehemencia de un loco desquiciado. Luego de un momento, deja de moverse. Su mirada se pierde, rendido otra vez ante el mismo enemigo, y deja caer débilmente la pluma. Ésta repiquetea sobre las páginas completamente rayadas y manchadas como si hubiera habido una explosión, y rueda hasta caerse al suelo. Las últimas gotas azules se desvanecen mientras la sombra que las cubría se desprende del escritorio y se retira de la habitación.
Tu micro relato es muy profundo se podría decir. Me agrada como ilustras a una persona deprimida, que se sintió traicionada. Me agrada mucho como lograste plasmar ese pensamiento en el, sigue así no te rindas. >u<