Suspiros del pasado

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Asunachan, 17 Abril 2013.

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    Asunachan

    Asunachan Iniciado

    Sagitario
    Miembro desde:
    17 Abril 2013
    Mensajes:
    4
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Suspiros del pasado
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    625
    CAPITULO 1

    Era un día soleado en la aldea de la anciana Kaede, Kagome iba de regreso a su época para descansar un tiempo y para estudiar, aunque le costó convencer a Inuyasha, este la dejó ir al cabo de un buen rato de discusión argumentando finalmente “haz lo que quieras, así estaré más a gusto sin ti”, lo que hizo que el corazón de Kagome se entristeciera y por raro que pareciese, agachó la cabeza intentando retener las lágrimas y se dio la vuelta para dirigirse al pozo sin decir más que un simple “adiós” cosa que extrañó a todos incluyendo a Inuyasha que esperaba a que la jovencita le dijera con su típico tono enfadada el furioso “siéntate” demoledor que lo dejaba a varios metros bajo le tierra, pero nada de eso sucedió.
    Sango, que veía expectante como su mejor amiga se dirigía al pozo que conectaba a las dos épocas con la cabeza gacha y a paso lento, sabía perfectamente lo que le pasaba: le habían afectado mucho las palabras de Inuyasha. Ella sabía cuánto amaba a ese medio demonio arrogante, desagradecido y orgulloso, y también que sufría mucho en silencio cada vez que este se iba corriendo por Kikio siempre que sabía algo de ella, dejándola a ella destrozada y con el corazón sangrando de tristeza.
    Cuando Kagome salió del pozo encontrándose en la época actual, se quedó apoyada en este con los dos brazos soltando todas las lágrimas reprimidas de sus ahora enrojecidos ojos color azul.
    -“¡Estúpido, estúpido! ¿Por qué me tratas siempre así? ¡Sabes que te amo y ese amor que te profeso lo tiras a la basura cada vez que quiero demostrártelo!”-pensó empezando a llorar a mares, Se sentía como si le hubieran tirado millones de dagas a su alma. Cuando se sintió un poco más desahogada se dirigió a la entrada de la pagoda, abrió las puertas corredizas y salió al exterior cerrando detrás de sí. Cuando salió respiró hondo esperando recibir el dulce olor a tierra mojada de la época feudal pero lo único que lograron percibir sus fosas nasales fue el olor a humo de los coches y a contaminación, entonces se dio cuenta de que era normal ya que en su época ella se encontraba en plena ciudad del siglo xxi.
    Ya un poco más tranquila, se dirigió a su casa, donde la recibió su madre.
    -¡Ah, cariño!¡Has llegado justo a tiempo!-dijo esta corriendo a abrazar efusivamente a su hija transmitiéndole en el toda la felicidad de volverla a ver ya que no lo había hecho hacía ya tiempo.
    -¡Hola, mamá! Yo también me alegra de verte…
    -¡Vamos, vamos!¡Sube a darte un baño! Recuerda que esta noche es la cena en tu conservatorio. Tienes que prepararte bien (N.A/decidí poner a Kagome en un conservatorio, como si no tuviera ya cosas que hacer¡¡xD)
    -¡Uff, vale, gracias mamá!-dijo Kagome mientras subí a toda prisa las escaleras. Una vez en el baño, Kagome se detuvo a observar su reflejo en el espejo. Había cambiado mucho desde que partiera por primera vez a la edad de las guerras civiles. Había pegado un estirón, su silueta era ahora grácil y esbelta. Sus rasgos faciales eran más finos, no tan infantiles. Sin embargo, sus ojos, aparte de reflejar tristeza, seguían siendo igual de grandes, lo que contrastaba mucho, pero no le sentaba mal.
    Suspiró y se metió en la bañera, la mente llena de momentos compartidos con Inuyasha. Inuyasha, Inuyasha…se le escapó una lágrima traviesa.
    Sumergió la cabeza bajo el agua tratando de no pensar en él y, para su sorpresa, fueron otro par de ojos ambarinos los que ocuparon su lugar: Sesshomaru.

    CONTINUARÁ…
     
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    Asunachan

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    Escritora
    Título:
    Suspiros del pasado
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    767
    Suspiros del pasado
    CAPÍTULO 2

    Kagome salió alarmada de la bañera y rápidamente se puso una toalla alrededor del cuerpo. ¿Por qué se le había venido a la cabeza en ese instante Sesshomaru? Era cierto que aquel demonio de cabellos plateados y de mirada ambarina tan parecida a la de su amado hanyou y a la vez tan diferente, le llamaba la atención. Movió la cabeza enérgicamente de forma negativa para sacar todo pensamiento que tenía, se dirigió a su armario y cogió una camiseta de mangas cortas naranja con unos pantalones rosas y unos calcetines azul eléctrico, cuando escuchó la voz de su madre que le decía que bajara a merendar.

    EN LA ÉPOCA FEUDAL…
    Era de noche en la aldea de la anciana Kaede, pequeños copos de nieve caían de modo intermitente que cubrían los árboles y suelo de una fina capa de algodón blanco y esponjoso.
    A las afueras de la aldea, un medio-demonio de cabellos plateados y una sacerdotisa de pelo liso y negro se encontraban debajo del gran árbol sagrado, la fría miko se encontraba viendo al hanyou de manera triste.
    -Kikio-dijo el peli plateado con voz queda.
    -Inuyasha, que bien que estás aquí-dijo Kikio acercándose lentamente a este con sus serpientes caza almas pululando a su alrededor dando una atmosfera sobrenatural, oscura y nostálgica a Inuyasha. Este fue en busca de la miko y la abrazó con todas sus fuerzas.
    -Inuyasha
    -Dime Kikio
    -¿me amas?-preguntó con una sonrisa maliciosa al hanyou que hizo que lo descolocara un poco.
    -Por supuesto Kikio, te amo más que a nadie.
    -¿Y Kagome? Sé que aquella chiquilla tonta ocupa un lugar en tu corazón.
    -….
    -No hace falta que contestes-dijo ella dando media vuelta.
    -¡Kikio espera!-rogó Inuyasha corriendo detrás de ella.
    -¡No me sigas Inuyasha!-Kikio soltó un gritito estrangulado, y el chico supo que estaba llorando.
    -¡Por favor Kikio! ¡Te amo!-gritó Inuyasha mientras la sacerdotisa se perdía en la espesura y la abrazó por la espalda-¡Kagome solo es mi compañera de viaje y una gran amiga! ¡Nada más!-dijo apretándola a su pecho.
    Kikio sonrió de forma maliciosa-“mi plan va como lo esperaba”-se dio la vuelta aun en sus brazos y miró a Inuyasha con cara de cordero degollado-¿De verdad Inuyasha?
    -¡Por supuesto que sí! ¿Cómo puedes dudarlo? ¡Te amo!-continuó Inuyasha pegándola aún más a su cuerpo.
    -¡Estoy tan feliz!-dijo Kikio hipócritamente enredando sus brazos alrededor del cuello del hanyou acercándose lentamente su rostro al de él, cuándo Inuyasha acortó esa distancia sellando sus labios con los de ella.
    EN LA ÉPOCA ACTUAL…
    -Kagome, hija ¡Estás preciosa!-decía Naomi viendo a su hija bajando por las escaleras. Esta estaba vestida con un vestido de strapless por encima de las rodillas rojo con el escote palabra de honor ajustado a su pequeña cintura en la que reposaba un lazo negro atado. Sus zapatos eran tacones de aguja negros. En sus muñecas llevaba pulseras doradas y negras y su pelo estaba recogido en un moño elegante que dejaba un par de mechones ondulados a los lados de la cara. Tenía sus ojos delineados y sus labios color carmesí.
    -No digas eso mamá…-dijo poniéndose roja de la vergüenza.
    Entonces entró su hermano con el teléfono en la mano-hermana, te acaba de llamar tu profesor de conservatorio, dice que no podrá asistir esta noche y que pospondrá la cena para después del concierto de navidad-.
    -¿y no te ha dicho por qué?-le preguntó la madre al chico
    -no, solo me ha dicho eso
    -Oh, qué pena, bueno…ve a cambiarte de ropa entonces Kagome, yo iré haciendo la cena-dijo su madre con un suspiro entrando en la cocina.
    -Yo voy a mi habitación a seguir con los deberes
    Kagome se quedó sola pero cuándo empezó a subir las escaleras para dirigirse a su cuarto sintió la presencia de los fragmentos, así que salió corriendo aun con los tacones tan altos que llevaba puesto en ese instante de la casa hacia donde se encontraba aquella presencia junto con su arco y flechas que descansaban en la pared al lado de la puerta principal.
    La presencia la llevó al pozo devora huesos que conectaba con las dos épocas y se tiró por el apareciendo así en la época feudal. Siguió la presencia y llegó al árbol sagrado pero allí se encontraban dos sujetos que conocía muy bien, y uno de ellos llevaba el fragmento con lo que se escondió detrás de un árbol para observar a la pereja.

    CONTINUARÁ…
     
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    Asunachan

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    17 Abril 2013
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    Escritora
    Título:
    Suspiros del pasado
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    701
    Suspiros del pasado
    CAPÍTULO 3


    Kagome, escondida detrás del árbol, podía oír las voces de Kikio e Inuyasha.
    -Te lo juro, Kikio, ella no significa nada para mí, sólo me importas tú...

    -Inuyasha, yo... no puedo creerte – Kikio giró bruscamente la cabeza, pero aun así él pudo verla llorar.

    -Kikio, tú has sido la única que siempre me ha importado, de verdad, Kagome no puede competir contra ti... – dijo Inuyasha mientras le cogía la mano a la sacerdotisa.

    Aquello fue demasiado para Kagome, dio media vuelta y echó a correr entre los árboles, sin preocuparse del ruido que hacía. Las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas cuando se paró en un árbol a descansar. Se arrancó los tacones y se deslizó por el tronco sollozando.

    -Estúpido, estúpido Inuyasha... – masculló la chica entre hipido e hipido.

    Entonces, alguien entró en el claro por el lado contrario al de ella, sin embargo, no levantó los ojos, sino que hundió la cara en sus brazos mientras que se apretaba fuertemente las rodillas, imaginando que sería Inuyasha.

    -Tienes una vestimenta muy rara para la época – dijo una voz suave como el terciopelo. Kagome alzó la vista, y frente a ella, un par de ojos verdes le devolvieron la mirada curiosos. La muchacha pensó que eran los más inquietantes que había visto nunca, pero también eran muy hermosos.

    -¿Quién eres? – preguntó.

    -Yo podría hacerte la misma pregunta – contestó el chico poniéndose de pie. Sonrió sin mostrar los dientes. Kagome lo observó con un suspiro. Era tremendamente guapo. Su cara de ángel, su cuerpo delgado y musculoso, sus manos de pianista. El pelo castaño le caía desordenado sobre la frente, parecía recién levantado. Iba vestido con unos vaqueros y una camisa, con las mangas remangadas por el codo y los dos primeros botones desabrochados, mostrando parte de la clavícula.-Soy Sora-añadió este extendiéndole la mano para ayudarla a levantarse.

    -Bueno, Sora-dijo Kagome enfatizando el nombre del chico-.No tienes nada que envidiar de mi vestimenta-dijo en un susurro apenas audible secándose las lágrimas con el torso de la mano-¿de dónde vienes?

    -Aun no me has dicho tu nombre.-recordó Sora evadiendo la pregunta de la triste miko.

    -Kagome.-le respondió intentando que su voz sonara firme mientras lo miraba desconfiadamente, como esperando a que hiciera algo que le hiciese defenderse de él.

    -No me mires así humana-dijo el hinchando de forma infantil los mofletes de forma molesta y haciendo un puchero aún más infantil.

    -¿Cómo que humana?-pregunto Kagome con asombro en sus ojos-¿es que acaso tu no lo eres?

    -Mírame bien-Kagome observó mejor al joven castaño ¿¡cómo es que era tan pálido!? Ese color pálido de la piel solo lo presentaban los muertos… ¿acaso el…?

    -¿Ya estás muerto?-prácticamente gritó Kagome-“¿Cómo es posible? Si ni siquiera lleva ningún fragmento de la esfera.-entonces descartó la idea de que fuera como el grupo de los 7 guerreros- “¿Será como Kikio?”-al venirle a la cabeza ese nombre su cara se ensombreció pero enseguida se repuso.

    -En cierto modo sí, mírame mejor-dijo el chico sonriendo de forma divertida al ver la cara de asombro de la muchacha.

    Colmillos. Eso fue lo que Kagome vio dándole un 2º vistazo al atractivo chico.

    -Tú eres…-dijo en un susurro ahogado Kagome con los ojos como platos y asustada.

    -Efectivamente, soy un vampiro.


    CONTINUARÁ…
     
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    Mikura

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    Espero que no pongas a Kikyo como la "típica perra" de la historia, porque eso No se permite. Así que, si ése era tu idea, te recomiendo que vayas pensando en cambiarla.
    Tampoco se permiten los Gary stue ni Marysue, ya que creo que tu "nuevo" personaje está tomando ese camino. Te recomiendo que cambies de guión corto, al largo. Ayudaría mucho a la apariencia de tu FanFic. Y Evita las notas de autoras en medio de la historia, resulta muy MOLESTO tener que salirse de la narración para ver leer eso. Para esas cosas lo que puedes hacer es aclararlas al principio del Fan Fic, ó al final.

    Dudas, sugerencias a mi perfil.

    Atte: K. Miku
     

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