Sueño de la Luna. Hablando por hablar, soñando por soñar, y mirándote por mirar, me enamoré. ¿Quién habría pensado que yo caería en este hechizo? ¿Alguna vez pensé que éste cuerpo blanco, añoraría el tuyo, Dios del calor? Tantas preguntas, ninguna respuesta. Mi interior, no encuentra solución. ¿Cómo se remedia el mal del amor? Suspiro toda la tarde, sin saber porqué. Pienso en ti mil veces, sabiendo que no eres para mí. En las noches de frío, me dan ganas de llamarte; llamarte para que me des calor con tus rayos amarillos, naranjas, rojos. Esos bellos colores que te adornan, mi rey. Esclava de tu mirada, pierdo los sentidos ante tus ojos, mi piel se torna cálida cuando por un descuido, roza con la tuya. Me lleno de alegría cuando mi trabajo ha acabado, porque sé que podré ver como haces el tuyo. Ahora comprendo. Tú, Sol, me has cautivado. Te has ganado el amor de la Luna; el amor de la diosa blanca, de la hermana de las estrellas. Porque ahora la Luna tiene un sueño, porque ahora yo tengo un sueño, y es... enamorarte.