Hola! Zakuro Hatsune regreso ewe mucho tiempo sin pasarme por aquí (vocaloid) x33 bueno, les traigo mi nuevo proyecto que es: Son's. Como el titulo dice, esta es una historia basada en barias canciones de vocaloid como: Adolescence, Romeo&Cinderella, Invisible Tears, Yor world my world y Melt (bueno son ejemplos) Espero y disfruten este ^^ Advertencia: Puede coneter limme o escenas algo intimas ~..::Adolescence::..~ Miku Hatsune, Rin y Len Kagamine, el trío había vivido juntos desde muy pequeños. Miku había perdido a su familia en un incendio quedando a cuidado de los amigos de su madre: Los Kagamie. Miku creció con ellos, muy apegada con el menor de los Kagamine, Len. Tanto fue el apegó de los niños que se volvieron prácticamente hermanos, y crecieron con esta idea. Un día. El trío salió inocentemente a jugar, pero Miku sintió una punzada en su abdomen, ella enseguida se agarró y apretó el lugar para cesar el agudo dolor. Len notó la incomodidad de la chica así que la llevó a su casa con su madre, ella le dijo a Len que se quedara afuera; Len no podía dejar sola a Miku, así que decidió espiar por la ventana y saber cual era la aflicción de su hermana. — Ven Miku, quitate la ropa interior. — ordenó la madre de Len. — Bien... — Miku obedeció. Len desde la ventana, vio como Miku poco a poco se desasía de sus prendas; El joven rubio al ver esta escena, empezó a sentir que un calor inmenso le iniciaba a consumir y empezaba a tener una sensación extraña en su entrepierna, no sabia lo que le estaba pasando así que opto por irse. Miku se terminó de desvestir y al ver su ropa intima, notó que estaba toda ensangrentada, como si tuviese una herida en sus pliegues. — Vaya, vaya. Miku, ya eres una señorita. — expresó la madre de los gemelos. — No entiendo, ¿Por qué mi ropa esta manchada de sangre?, ¿Por qué siento punzadas en mi abdomen? — le cuestionaba a la señora. — Mira Miku: Desde ahora, cada mes tendras esto. Tranquila. Es normal, tu cuerpo se esta preparando para ser madre. — explicó la señora Kagamine. — Ya me estaba procurando, dieciséis años y no llegaba. — suspiró aliviada. — ¿Llegaba? — le cuestionó la aguamarina a la señora. — No, nada. Vete a tu cuarto, y si vez a Len... dile que venga conmigo. — Miku se despidió y salió. Miku caminaba extrañada, no sabia que era lo que a su cuerpo le pasaba. Cuando abrió la puerta del cuarto, Len estaba se estaba cambiando la ropa en ese momento ya que en su prisa se tropezó con una rama provocando que se cayera en un charco de lodo; Miku lo primeto que vio fue un abdomen y pecho muy suculentos, enseguida un calor inmenso se formó en su vientre. Len se fijó que Miku no le quitaba la vista de enzima así que decidió hablarla. — ¿Pasa algo, Miku? — eso rompió su concentración y perdió su objetivo visual. — No. Nada. — dijo nerviosa. — Tu madre te habla. — un sonrojo apareció en las mejillas de la aguamarina en ese instante. Len se puso su camisa y salió del cuarto que ambos compartían, Miku se tiró enseguida en la cama tratando de que el rubor de sus pómulos desapareciera. Len al fin había llegado a la habitación donde estaba su madre, tocó y al ver que le dieron autorización entró; Su madre estaba sentada en una mecedora viendo el atardecer, el chico se acercó a ella. — Ya han pasado trece años ¿No? — Len se quedó dubitativo. — ¿Trece? — repitió. —Si. Hace trece años Miku vino a vivir con nosotros. — Len en ese momento recordó que su querida hermana llegó con ellos después que sus padres muriesen. — Cierto... Miku no es mi hermana, pero la veo como una... — musitó el rubio. — Bueno. Al punto: Len, hoy es la ultima noche que tu duermes con Miku. Ella ya es una señorita y es inapropiado que ustedes duerman y pasen mucho tiempo juntos. — sentenció la líder de los Kagamine. — Ok... — aceptó Len. Len se encaminó a su habitación, sentía una profunda tristeza; Desde que Rin dejo de dormir con ellos, Miku era la una que podía estar con él siempre. Len no quería separase de ella por más tiempo, sentía como si... cuando se fuera, ella lo abandonaría y se iría con otro. "¿Otro?, ¿Qué otro?, ¿Otro chico? No... ella es como mi hermana, no puedo pensar así" se regañó a si mismo mientras entraba a su habitación; Miku estaba sentada en la cama escuchando música desde el fonógrafo que estaba en la esquina de su habitación. — ¡Len! — lo recibió. — Hola, Miku. — la saludó el chico. — ¿Para qué te quería tu mamá? — preguntó curiosa la chica. — Ella me dijo que... — "Es mejor que no lo sepa, se pondría triste". — Que te cuidara esta noche, así que hoy dormirás en mi cama. — "Quiero estar a su lado esta ultima noche". — De acuerdo. — la aguamarina le sonrió dulcemente al rubio. Len escuchó la melodiosa música así que se le ocurrió algo. — ¿Quieres bailar? — preguntó Len mientras le extendía la mano. — Es una lastima desperdiciar tan bella música. — Miku lo miró y aceptó. — Siempre bailamos esta canción ¿No? — Desde que eran pequeños, cuando sonaba la peculiar música, Len y Miku bailaban. — Es un "eterno baila que nos juramos una vez" bailar para siempre. — comentó el chico. — ¿Recuerdas la primera vez que bailamos esta canción? — los jóvenes bailaban a compás de la música. — Claro, tu pelo rubio brillaba como nunca ¿Tal vez porque éramos pequeño? — el chico se rió. — Claro. —. Ambos seguían bailando, cada vez la distancia entre ambos cuerpos se acortaba más. Len y Miku en un punto dejaron de bailar y se perdieron en sus ojos, se quedaron hechizados por los ojos del otro; Len se fue acercando a Miku, poco a poco sus alientos se unían, ambos comenzaban a cerrar sus ojos para acabar en un beso, hasta que el ruido de la puerta al abrirse los sacó de sus pensamientos. — Len, Miku, Es hora de... cenar... — decía Rin antes de percatarse de que ambos estaban a un metro de distancia, sonrojados y que no se moraban. — ¿Qué pasó aquí? — preguntó. — ¡Ya vamos! — dijo Len nervioso mientras bajaba. Len salió corriendo y se detuvo a la mitad del caminó al corredor, se apego a la pared y se dejo caer suavemente. "¿Por qué trate de besarla?, ella es como mi hermana. Miku es prácticamente mi hermana, no voy a ir por ahí besando a ella ni a Rin. ¿Qué me esta pasando?, ¿Estaré enamorado de ella? ¡No! No puedo..." esas eran las mentiras que llenaban el corazón de Len, aunque supiese perfectamente que era verdad... Len estaba enamorado de Miku. Cuando terminaron de cenar, ambos jóvenes se fueron a su cuarto y se acomodaron en la cama del chico, ya que era la más grande. Miku sufría constantes dolores abdominales por su periodo, tanto era el dolor que temblaba; Len se dio cuenta de esto, extendió su mano y tomó la de Miku. — Tranquila... Si te duele mucho, puedes apretar mi mano. — Miku de sonrojó y sonrió. — Claro, gracias Len. — ambos sonrieron. Sus manos se tomaban con amor, como si un hechicero le pusiera un hechizo para que nunca se separaran. Ambos se abrazaron y se acurrucaron, esta era la ultima noche que ambos dormirían juntos. Len había cerrado los ojos para poder dormir casi fingiendo dormir, Miku en un trayecto abrió sus ojos y vio a Len "durmiendo", así que en un impulso se acercó a los labios del chico; Miku posó sus labios sobre los de Len, este al sentir el cálido beso abrió los ojos. Miku tenía sus ojos cerrados, esperando por la respuesta del rubio; Len solo correspondió al beso, los dos se perdieron en ese beso hasta que escucharon las campanas. Se separaron. Miku miraba sorprendida a Len y este miraba a Miku de igual manera, ¡Se habían besado! No lo podían creer. Len y Miku se sonrojaron, prefirieron separarse un poco y trate de dormir. A la mañana siguiente: Ambos no se podían ver a la cara, era muy vergonzoso para ambos. Len caminaba tranquilamente por el pasillo de su casa cuando, Rin lo agarra del brazo y lo arrincona contra la pared. — ¡¿Qué haces? — preguntó Len. — ¿Qué pasó ayer con Miku? — Rin fue directo al punto. — ¿Con... Miku? — El menor de los Kagamine se sonrojó al recordar el beso. — Que te sonrojes es prometedor... — comentó la Kagamie. — ¡No pasó nada! — el tono de Len era nervioso. — No te creo, acuerdate que somos gemelos. — argumentó Rin. — Esta bien... — suspiró. — Miku y yo... ayer... nos besamos... — Rin rió. — Esta bien... Empiezo a ser una extraña en nuestro trío... Solo te advirtió: Esto acabara y los dos saldrán lastimados. No quedara más que la mirada de cristal de Miku rota en pedazos— le susurró Rin a su gemelo antes de irse. — Por cierto: El cuarto nuevo de Miku es el que esta a un costado del que usan. — Rin desapareció entre los corredores. Len no entendía nada, solo sabia que después de besar a Miku... Un sentimiento que estaba oculto salió y ahora inundaba todo su ser. Mientras tanto: Miku era peinada por la madre de Len, según ella: Era porque ya era una señorita y en vez de cargad su pelo suelto, ahora tendría que estar amarrado en dos colas. Al salir: Miku estaba cansada, Len la estaba esperando para guiarla a nueva habitación. Len tomó de la mano a Miku y la guió a su cuarto, ahí ella vio la única cama que estaba. — "¿En dos camas tu y yo dormiremos desde hoy?" — preguntó la aguamarina. — Si... — contestó melancólico. — Buenas noches, duerme bien. — escuchó decir a Len Miku mientras abría la esper; Miku lo tomó de su camisa. — No apagues la luz todavía, me apena mucho la soledad. La noche es oscura y mi almohada muy fría esta, prefiero tu compañía. Tengo miedo de que algo pase. — Len beso la mano de Miku lentamente, en su interior tampoco quiera irse. — Esa no es mi princesa Miku, se valiente. — le dijo Len. — ¿Princesita? Hace mucho no me decías así... —. Len al alzar su mirada vio en los ojos de Miku un resplandor que le decía que no se fuera, que se quedara y la hiciera suya. "¿Hacerla mía? No... No puedo...". Len cerró la puerta y empujó a Miku a su cama, la luz estaba apagada, sus padres esa noche justamente habían salido junto con Rin. — Juguemos cosas más adultas. — susurro Miku. — Por favor... se mi calidez entre mis sabanas, desnudate y dejame hacerte temblar. — musitó Len. — Claro... Esto es solo una mentira piadosa. — dijo la aguamarina. — Haremos en la mansión toda evidencia desaparecer después de nuestro pequeño juego. — comentó el rubio acariciado su cara. — Claro, pero con la condición de mi pelo no tocar o después alguien lo notara. — sentenció Miku. — Por su puesto... — gruño Len. Len besó a Miku, el beso fue lascivo, ambiento, deseoso y amoroso. Miku penetró la boca de Len desesperadamente, como si el mundo se fuera a acabar; Len poco a poco bajaba sus manos haciendo temblar y gemir a la chica, esta hacia lo mismo al chico provocando que sus caricias fueran más seductoras. El aliento de Len rozaba el cuello de Miku, explorando cada centímetro de ella. — Len... ¿Qué nos esta pasando? — preguntó Miku en el momento que Len dejaba sus labios. — No sé... Creo que es... La adolescencias. — respondió. — ¿Adolescencia? — repitió. — Si... Pero eso no importa... — el chico beso su cuello de la chica y la abrazó. Len esperó que Miku se durmiera, vio tan dormida a la chica que no resistió a robarle un beso; El rubio salió de su cuarto a toda prisa, sin saber muy bien todo lo que había pasado... La adolescencia era dura, y más cuando descubres que amas a una persona prohibida, en ese momento llegó su madre con Rin; Len se escondió para que no lo regañaran. — Así es... Mañana le conseguiré pareja a Miku. — comentó la señora. — ¿Por qué no la comprometes con Len? — preguntó Rin. — ¡Seria inapropiado! Ella ya es una Kagamine aunque se apellide Hatsune. — reprochó la mujer. Len al escuchar esto salió corriendo a su cuarto, no quería compartir a Miku con nadie. — Quiero ser tu caballero para amar... Solo yo y nadie más... — se dijo a si mismo mientras se sometía al poder de Morfeo. Continuara...