solo un minuto mas

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por noriko yikue, 21 Noviembre 2008.

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    noriko yikue

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    solo un minuto mas

    Es el primer fic original que hago gracias por leerlo, espero que dejen comentarios criticas etc chao

    Solo un minuto más

    Más allá del sistema solar se encontraba un planeta llamado Met. Met era muy parecido a la tierra, pues aquí también habitaban humanos, pero también habitaban todas las criaturas místicas que se podrían mencionar en la tierra.

    Nuestra historia comienza en las afueras del reino Terra, que era gobernado por el rey Héctor Stewart. El rey tenía 50 años exactos, de complexión fornida, su cabello antes café ahora tenía un tono grisáceo y su barba era de color plata. Sus ojos color ámbar estaban buscando fervientemente a su hija: Jane Stewart. Jane era una chica de 18 años, de compleción delgada tenía una larga cabellera color caoba, su rostro era de forma de corazón y tenía unos hermosos ojos color ámbar enmarcados por una gruesas pestañas. Su padre por fin la encontró paseando en los jardines

    -¡Jane Elizabeth Stewart!- grito su padre- ¡¿se puede saber porque rechazaste a otro pretendiente?! ¡Es el decimo en el mes¡- gritaba enfadado .

    -perdone padre, pero es que todos son unos idiotas no entiendo cómo se hacen llamar a sí mismos nobles, son unos idiotas- explicaba jane mientras veía el cielo.

    En la familia Stewart la tradición era que las mujeres se casaran desde los 18 y los 19 años.

    Suspirando su padre se dirigió hacia ella y la abrazo.

    -jane, yo sé que esto es difícil pero tenemos que escogerte un buen marido para que la paz y la armonía siga en el reino y con las creaturas mágicas.

    -lo sé padre- afirmaba- pero me encantaría que los pretendientes no se preocuparan por ellos o por matar a los dragones ¡eso es totalmente absurdo! Muchos de los dragones de por aquí son pacíficos y tenemos la alianza con ellos desde hace años y aun así los quieren matar.

    -lo sé querida…-empezó a decir pero fue interrumpido por un guardia.

    -lo siento altezas pero ha llegado otro noble esperando a la princesa- dijo

    -¡maravilloso! En un momento estoy con el- exclamaba evidentemente feliz

    -genial-refunfuño jane- discúlpeme padre pero iré a arreglarme- hizo una reverencia y salió hacia su habitación.

    Cuando llego por fin no se arreglo, al contrario, agarro unas ropas de plebeya que tenia siendo cuidadosa en tapar la cara hasta la altura de los ojos. Tratando de que nadie la viera se escabullo fuera del palacio.

    Le encantaba escaparse del palacio para no ver a todos esos ridículos pretendientes, no le gustaban simplemente, prefería la gente del pueblo. Ella siempre observaba el pueblo como si fuera una niña pequeña, volteando para todos lados y maravillándose con cada cosa que encontraba. Recorriendo el pueblo se dirigió al bosque, ahí se tendió en el pasto a observar el imponente bosque.la serenidad que se sentía era tal que la hacía estar en paz consigo misma. Observando el atardecer se levanto resignada, sino llegaba antes del anochecer su padre se enfurecería. Dándole una última mirada al crepúsculo y dispuesta a marcharse se quedo asombrada a lo que veía al horizonte.

    Al principio solo era una figura irregular, pero mientras más se acercaba se distinguía que era la figura de un dragón de color rojo sangre. La monumental creatura luchaba por mantenerse en el aire pero no pudo más y fue en picada hasta estrellarse. Jane salió corriendo al lugar en donde había caído. Cuando por fin llego a la zona pudo observar que varios árboles estaban caídos y la tierra levantada. Se acerco con cuidado, pero en lugar de encontrarse con el dragón se encontró con un joven de aproximadamente 20 años, era alto y su cabellera azabache estaba tapándole la cara; sus ropas eran sencillas un pantalón negro, una camisa roja de manga larga y una capa negra que estaba desgarrada. Rápidamente y sin pensarlo, se acerco a él y poniendo mucho esfuerzo logro llevarlo en su espalda hasta una cabaña que estaba cerca de los alrededores.

    La pequeña choza tenia la apariencia que no era usada desde hace mucho tiempo. Entro lentamente, cansada por el peso que traía. Con cuidado, lo deposito en el suelo. Empezó a buscar en la casa agua y algún recipiente, pero no había así que salió a buscar un rio. Regreso después de diez minutos, se arrodillo junto a él y empezó a limpiarle todas las heridas que tenia, pero hasta ese momento no se había fijado que tenia una gran herida en el costado, causada por una lanza enterrada, con todo el cuidado que pudo le saco la lanza y vendo la herida. El sueño empezó a ser de las suyas con jane, quien se dejo ir sin ninguna oposición.


    Algo se estaba moviendo, pero estaba demasiada ida para saber que era. Empezó a abrir los ojos para orientarse, pero el movimiento seguía hasta que se dio cuenta que se había quedado dormida encima del muchacho. De un salto se quito de encima totalmente sonrojada. El muchacho se estaba despertando pero quería levantarse.

    -por favor, no te levantes- pidió jane mientras cuidadosamente lo colocaba de nuevo en el suelo.

    -¿Dónde estoy? ¿Tú me curaste?-cuestiono el chico.

    Ahora que lo podía ver bien tenía unos profundos ojos vino, muy semejantes al rojo. Ella se le quedo mirando, hechizada por esos extraños ojos.

    -bueno, estas en los bosques de Terra y si yo te cure, tenias una punta de lanza clavada. Tuviste suerte de que yo te encontrara- comento la chica.

    El muchacho se le quedo viendo mientras fruncia el ceño cada vez mas. Jane sentía que no podía dejar de ver aquellos ojos y sentía que su corazón se aceleraba, una descarga eléctrica le recorrió la columna y sintió que las mejillas le ardían. Al fin el chico hablo

    -¿No me tienes miedo?-interrogo confuso

    -¿Qué?

    -¿Qué si no te doy miedo?-repitió-sabes que soy un dragón y aun así ¿no te doy miedo?-pregunto con sarcasmo

    -la verdad es que no- dijo encogiéndose de hombros- me gustan los dragones, y por fin pude encontrar con uno, nunca había visto uno de cerca, así que no hay problema

    -sabes que res una chica rara ¿verdad?- se rio entre dientes.

    Los dos se quedaron en silencio por unos momentos hasta que jane lo rompió

    -¿puedo saber tu nombre?- pregunto en voz baja. La verdad le daba mucha pena.

    -me llamo Stephan Scarlet y ¿puedo preguntar por el tuyo?

    -me llamo…- pero en eso se oyeron unas trompetas a lo lejos. Su padre la buscaba, había pasado toda la noche fuera del palacio.-¡me tengo que ir!- y sin más salió corriendo dejando a Stephan solo.


    La tranquilidad que quedo después fue absoluta, solo se podía escuchar el canto de los pájaros y el arroyo que estaba cerca del lugar.

    Con mucho cuidado, Stephan fue levantándose poco a poco hasta que pudo erguirse completamente, agarro la capa para ponérsela, pero el movimiento le dolió, miro hacia su costado observando el vendaje que tenia. Sonrió un poco al pensar que la chica lo había cuidado de el toda la noche sin saber nada de él. Empezó a recorrer el bosque tratando de recordar lo que había sucedido.

    El territorio de los dragones estaba siendo atacado por una fuerza extraña, desconocida para ellos y que nunca se había visto en el reino mágico. El palacio imperial fue atacado al igual que toda su familia. Solo había sobrevivido él y eso era por pura suerte, una lanza le atravesó el costado mientras escapaba por mandato de su padre. La vista estaba empezando a fallarle mientras un bosque se podía ver, pero ya no tenía fuerzas para continuar volando y solo sintió cuando los ojos se le cerraron.

    El sol se estaba poniendo sobre los arboles, tomando tonalidades muy hermosas. Stephan recorrió más el bosque, hasta que se topo con civilización humana. Se quedo ahí, en el límite del bosque, observando como todos esos humanos pasaban tranquilamente sin conocer el peligro que les acechaba. Se iba a marchar cuando pudo captar el sonido de una flauta. Era una musuca hermosa, más hermosa de la recordaba haber escuchado alguna vez. Guiado por aquel melodioso sonido se dirigió hasta el palacio.


    Ahora sí que la había hecho grande: si padre la regaño como nunca por haberse desaparecido todo un día sin contar que dejo plantado a otro pretendiente. Había sido encerrada en su cuarto hasta que llegara otro pretendiente, pero no le importo mucho, su mente aun seguía en el bosque.

    Tratando de aliviar un poco su tristeza empezó a tocar una flauta que tenia, era mas pequeña que las normales pues cabía en la palma de la mano pero producía una melodiosa armonía. Toco por un buen tiempo sintiendo como el sol se ocultaba. Después de tanto tiempo de tocar se dispuso de entrar para dormir pero sintió que una mano la detenía y una voz burlona a su espalda hizo que saltara de la pura sorpresa

    -¿Por qué dejo de tocar su majestad?- cuando volteo pudo ver a Stephan con una media sonrisa en el rostro.

    -oye no me llames así, no me gusta- le reprocho pero en su interior estaba sumamente feliz.

    -lo siento pero no se tu nombre así que solo podría decirte “alteza”- respondió resaltando las últimas palabras.

    -me llamo jane scarlet y deja de llamarme así- pidió de nuevo.

    -muy bien- accedió un poco divertido.

    -¿Qué haces aquí? Se supone que debes descansar, todavía no estás totalmente curado

    -pues…decidí que quería saber tu nombre y también donde vivías para poder darte las gracias, pero me toca preguntar ¿Qué hacías fuera del palacio?

    Jane suspiro ¿Cómo decirle?

    -me escape para no tener que ver a otro pretendiente- Stephan todavía parecía confuso-se supone que me tengo que casar con alguien de la nobleza para mantener la paz entre todos los habitantes y creaturas mágicas, pero todos son unos idiotas.-finalizo con el ceño fruncido.

    -ya veo, lo siento en verdad- dijo sinceramente. Un solo segundo después sintió la necesidad de abrazarla, consolarla de todo lo que le aquejaba, ¿Qué le pasaba?

    -está bien, me las lidiare como pueda- aseguro mientras volteaba a verlo y de nuevo perderse en los ojos de Stephan.

    Se quedaron así por un largo momento hasta que se oyó como su padre la buscaba.

    -creo que es mejor que me vaya- comento, pero cuando vio la cara de tristeza de jane complemento- volveré pronto lo prometo.

    Se acerco a ella rápidamente y le dio un beso en la mejilla dejándola totalmente roja. Stephan se apresuro a bajar ágilmente para desaparecer en la espesura del bosque
     
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    noriko yikue

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    Re: solo un minuto mas

    Capitulo 2

    El amanecer estaba cerca, pues el sol se estaba elevando más allá de las montañas. Todo el reino de Terra estaba dormido y solo se escuchaba el sonido de algunas aves que empezaban a despertar, pero en el palacio era diferente.

    En un rincón muy apartado del jardín se encontraba jane. Siempre en las mañanas se levantaba más temprano que nadie para poder practicar sin que nadie la molestara, pero ¿Qué practicaba? Pues ella practica el uso de la espada y de las artes mágicas.

    Se decía que algunos humanos, suficientemente conectados con la naturaleza, posen dones más allá de los humanos comunes pero estos eran muy sutiles y solo pocos tenían capacidades de poder usar estos dones con fines de batalla.

    La familia Stewart era una de estas contadas personas, pero solo se le tenía permitido aprenderla a los varones al igual que el uso de la espada. Por eso, cada mañana antes de que se levanten los sirvientes, jane se va al rincón más inexplorado (salvo por ella) y pone a prueba su habilidad mágica desde hace 13 años atrás.

    Sabía que estaba quebrantando las reglas de su familia y que sería severamente castigada si se llegaran a enterar que ella podía usar la espada al igual que la magia, que por cierto era muy buena en eso.

    Las gotas de sudor se deslizaban por su frente y su respiración era muy agitada. Tenía que intentarlo una vez más. Cerró los ojos durante unos momentos, concentrándose en la energía que quería transmitir a la espada. De golpe los abrió lanzando un golpe con la espada describiendo una forma diagonal, lanzando una potente luz que se dirigió a un árbol que estaba en el medio. La luz pasó el árbol sin dar muestras de que haya ocurrido algo, pero segundos después, se oyó un ruido y el árbol cayó, partido en diagonal en dos.

    -¡eh, chico! Bonita técnica- grito alguien desde la muralla.

    Jane volteo a ver quien había sido, pero reconocía esa voz burlona en donde fuese. Con una sonrisa en rostro, observo a Stephan sentado en la muralla por el rabillo del ojo. Su sonrisa se hizo más grande, la había confundido con un chico; no era de sorprenderse pues llevaba las ropas de cualquier plebeyo: una camisa sin mangas de color verde oscuro, por la cintura llevaba una cinta color azul oscuro para usarla como cinturón de un pantalón negro y unos zapatos del mismo color, su cabello estaba recogido por un paliacate del mismo color que su playera. Además, no se le podía distinguir porque no
    tenía demasiado busto.

    -tu dragón, ¿quieres pelear?-ofreció jane con una sonrisa sin levantar la mirada.

    -eso suena interesante- dijo Stephan mientras saltaba y se lanzaba contra jane

    La pelea fue intensa, por una parte jane era buena lanzando ataques mágicos dificultando un poco las cosas a Stephan sin mencionar las buenas estocadas que le daba, pero Stephan no se quedaba atrás. Había hecho crecer sus garras para igualar la pelea. Los dos recibían y daban golpes sucesivamente. La pelea duro más de 30 minutos sin que ninguno cediera.

    -¡hasta aquí llegaste, Stephan!-exclamo jane

    Salto, levantando con una mano la espada y la otra extendiéndose adelante de él, una luz intensa apareció en su mano pero en vez de lanzársela la luz resplandeció mas hasta dejar por unos momentos deslumbrado a Stephan.

    Stephan sintió que algo lo golpeaba debajo de la barbilla, lo que hizo que perdiera el equilibrio y callera de espaldas. Cuando por fin pudo ver, el filo de la espada le levantaba el mentón para que observara el rostro del chico que lo venció, en vez de la figura de un
    muchacho encontró la figura de jane, que estaba siendo aureolada por una luz blanca.

    -creía que los dragones eran más fuertes- rio ella con sarcasmo

    -solo me tomaste desprevenido- dijo Stephan esbozando una sonrisa burlona

    Jane le ofreció la mano para levantarse, que el acepto con un poco de resentimiento, ¿Cómo es que una chica le gano? Al tocarse los dos sintieron que una descarga eléctrica pasaba por sus cuerpos así que quitaron las manos rápidamente y desviaron la vista, algo sonrojados los dos.

    -será mejor que regrese o me regañaran- musito jane después de unos momentos

    -te acompaño- dijo Stephan.

    Así los dos empezaron a caminar hasta el palacio. Después de subir hasta la alcoba de jane Stephan se quedo esperando mientras ella se daba un baño.
    Su habitación era muy grande y muy iluminada. Su cama tenía un dosel muy bonito y su ropero media dos metros. Su tocador tenía un espejo enorme que reflejaba toda la habitación.

    -“la habitación es hermosa…al igual que la dueña-pensó Stephan. Sacudió un poco la cabeza después de eso ¿en qué demonios estaba pensando?

    -¿Qué tanto miras?-pregunto una voz a sus espaldas. Se volteo a ver a jane y lo q vio lo dejo sorprendido

    Jane vestía con un hermoso vestido blanco que se pegaba muy bien a su cuerpo y unos zapatos blancos, su cabello estaba recogido en un chongo pero algunos mechones estaban sueltos de forma elegante.

    -¿Qué?-pregunto jane

    -nada, solo que te ves bien- contesto Stephan sin pensar

    -¿tú crees?-pregunto con sarcasmo, pero en su interior se expandió una ola de calor que le acaricio las mejillas- a mi no me gustan mucho los vestidos, pero me los tengo que poner.

    -ahora veo porque tiene tantos pretendiente-pensó de nuevo.

    -si te me quedas viendo así volverás a perder- le atajo jane adivinando lo que pensaba.

    -no volveré a perder contigo, pequeña jane- sonriendo de oreja a oreja le acaricio la cabeza

    -¡no me digas pequeña!- exclamo.

    Los dos se empezaron a reír hasta que se quedaron sin aire. Unos momentos de silencio invadió el lugar.

    -oye…ayer estabas tocando muy bonito, ¿Por qué no tocas otra vez?-pidió Stephan en voz baja y rehuyendo de su mirada, porque se había sonrojado.

    Ella también estaba sonrojada, pero asiento con la cabeza. Fue despacio hasta su tocador y cogió su pequeña flauta y volvió a sentarse en la cama. Lentamente las notas fueron saliendo del pequeño instrumento, haciendo recordar y dejando que los arrastrara esa fuente de recuerdos.

    Pasó mucho tiempo desde que empezó a dar el pequeño concierto, después de eso se pusieron a platicar de las cosas que les gustaba hacer, pensar o decir. Se fueron conociendo más y más. A cada palabra que daba jane los ojos de Stephan brillaban de una manera perturbadora, intrigado y maravillado por aquella humana que lo salvo sin conocerlo y jane se maravillaba de aquella creatura tan espectacular que tenía en frente.
    La noche callo antes de que los dos se dieran cuenta de aquello y eso significaba decir un hasta luego por parte de uno de ellos.

    -antes de que te vayas…-empezó jane.

    -¿sí?

    -mañana mi padre va a dar una gran fiesta de antifaces y me gustaría…que tu asistieras- dijo bajando la voz y la mirada pues estaba totalmente roja

    Mientras esperaba que el la dejara con un no, unos cálidos brazos la rodearon. Esta reacción hizo que levantara la vista y lo que encontró fuer que Stephan estaba sonriendo con aquella sonrisa burlona y un poco de color en las mejillas.

    -no me lo perdería por nada- susurro mientras besaba la frente de la chica para desaparecer después.


    En la noche ninguno de los dos pudo dormir. Esperaban con ansias la gran fiesta, por una parte, jane esperaba decirle a su padre que ya había encontrado a un hombre con quien se quería desposar y por Stephan para pedir la mano de jane, después de todo también él era un noble.

    El sol ya se estaba poniendo y los invitados llegando al evento. Stephan, como no tenía invitación, tuvo que saltarse la muralla para poder entrar. Esa noche en verdad estaba guapo: había “tomado prestado” unas ropas, un saco negro y una playera negra y tanto el pantalón como los zapatos eran negros y no podía faltar el sencillo antifaz negro.
    Se empezó a pasear entre los invitados para no llamar tanto la atención. Había muchos nobles, jóvenes caballeros que al parecer buscaban la mano de la hermosa princesa, hizo un gesto de desagrado. Las trompetas empezaron a tocar y todos voltearon a ver las escaleras. Estas eran muy grandes ya que tenía un descanso en medio y continuaban. El rey estaba en medio.

    -¡bienvenidos queridos invitados!- exclamo con voz jovial- ¡gracias por haber venido a esta fiesta, en honor a mi hija, jane Stewart!- exclamo mientras todos veían las puertas que se abrían al principio de la escalera. Jane estaba hermosa, traía puesto un vestido largo rojo con pequeños diamantes alrededor, su antifaz era de color dorado que le cubría media cara y su cabello estaba recogido en un sofisticado chongo con varios bucles alrededor.

    Todos se le quedaron viendo y eso molesto un poco a Stephan, pero tenía que admitir que se veía hermosa. Jane fue bajando despacio hasta donde estaba su padre y lo tomo del brazo. Los dos fueron bajando hasta donde estaban los invitados.

    -¡muy bien, ahora que comience el baile!- anuncio el rey Héctor.

    Todos los jóvenes le acercaron a jane para sacarla a bailar, pero Stephan fue más rápido que todos ellos y la llevo hasta el centro de la pista, echando chispas por los ojos.

    -¿Qué?-pregunto jane-¿te preocupa un poco de competencia humana?-el sarcasmo era tan evidente que los dos sonrieron.

    -claro que no- contesto-yo le podría ganara a todos esos debiluchos…solo por bailar contigo- lo ultimo lo dijo en un susurro pero jane lo alcanzo a oír y desviaron la vista, sonrojados.

    Los dos siguieron bailando por bastante tiempo, desalentando a los demás jóvenes por las miradas que les enviaba Stephan. Al fin el rey pidió la atención de los invitados de nuevo. Jane se separo de Stephan a regañadientes y fue hasta el lado de su padre.

    -mis queridos invitados- comenzó- estamos reunidos hoy, no solo para celebrar esta fiesta sino para darles un aviso muy importante. Como todos sabrán, mi hija jane ha estado buscando pretendiente desde hace mucho tiempo, sin éxito, pero me complace anunciarles que hoy ¡ya tenemos prometido!- exclamó muy contento.

    Las reacciones de los dos fueron comprensibles: a jane se le descompuso la cara de la sorpresa y del horror y Stephan, al saber que ya estaba comprometida salió deprisa del palacio para no ver al que le iba a quitar al amor de su vida.

    Las trompetas empezaron a sonar y las puertas se abrieron. Jane no podía creer lo que veía. Por fin había encontrado al perfecto…idiota.

    Era alto y fornido, su cabello huero y lacio caía hacia los lados de forma rebelde y tenía unos ojos azules. Por la vestidura era evidente que era muy vanidoso, traía una capa roja y todo lo demás era un traje blanco con dorado. Llego hasta donde estaba jane y le cogió la mano para besarla.

    -encantado de conocerla, me llamo Howard Johnson y yo se que usted será una buena esposa para mí- se inclino para besar la mano de jane pero ella lo aparto.

    -¡nunca más vuelva a decir que yo seré su esposa!- grito

    -¡jane el va a ser su esposo y punto!- espeto su padre cuando vio a su hija.

    -¡jamás en esta vida! ¡Es la peor cosa que ha hecho en mi vida padre LO ODIO!

    Al oír esto su padre la quiso abofetear pero ella paro el golpe con una mano. Sus lágrimas amenazaban con nublarle la vista pero tenía que ser fuerte. Stephan se había ido, pues sabía lo que aquello significaba y en cuanto mas pensaba en esto su ira aumentaba así que opto por lo más sensato en ese momento: salir corriendo para no lastimar a nadie.

    Su cuarto estaba a oscuras, pero no le importo, cerró la puerta de un portazo y se echo a la cama a llorar. Se suponía que esta noche seria estupenda ¡le iba a pedir su mano el chico que le gustaba! No podía creer que todo se había complicado de aquella manera. La cara de Stephan la perseguía aun con los ojos cerrados, su expresión de dolor era un reflejo del suyo. A millas se notaba que el tal Howard era un verdadero idiota y que no permitiría ver nunca más a Stephan, no la dejaría tener libertad…a menos que…

    Rápidamente se puso de pie, se quito el vestido y se deshizo el peinado que traía. Fue a su armario para tomar las ropas de plebeya y se puso las ropas de chico, se recogió el cabello con el paliacate sin dejar rastros que lo tenía largo. Cogió un morral para meter todo le que le hacía falta, tomo su espada y lo más rápido que pudo se escabullo fuera del castillo no sin antes dar una mirada a lo que estaba dejando.

    -sé que esto es egoísta, pero quiero pasar el resto de mi vida con aquel que yo amo de verdad-pensó mientras se alejaba corriendo del palacio.
     
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    Artemisa

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    Re: solo un minuto mas

    ¡Hola!

    Finalmente leyéndote. Wow, qué nombre, Jane Elizabeth Stewart... no se oye mal, de momento sí me impresionó. Y bueno, al parecer no se casará pronto (yo y mis predicciones), ojalá que encuentre al chico ideal para ella. Y el último diálogo me sonó a Alladin, de Disney, cuando la princesa Jasmine se enoja con su papá.

    See, puros rollos, disculpa... ¡no pueden callarme! Bien, ya se me calmó. Bye, sempai!!
     
  4.  
    noriko yikue

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    Re: solo un minuto mas

    Capitulo 3
    Los bosques siempre han parecidos abandonados y solitarios, pero en esos momentos, en ese preciso momento en que se acababa de enterar que la humana que se había enamorado ya tenía dueño, los bosques se le hacían el reflejo de su propio corazón.

    Siguió caminando hasta la pequeña cabaña, pero solo se cambio rápidamente de ropas. Le hacía mal estar ahí, pues precisamente ahí había conocido a jane.

    Empezó a caminar sin rumbo fijo, tratando con todas sus fuerzas en no pensar en ella y concentrarse por descubrir algo que le ayudara a salvar su reino y el de jane…sin éxito.

    A cada suspiro del bosque, a cada aleteo de ave, le hacían recordar la melodía que tocaba jane. Era como si ella estuviera conectada con la naturaleza para que siempre que el viento soplara su canción se escuchara.

    -¿¡que tienen en contra mía!? ¿¡No me pueden dejar en paz!?- grito tratando de apartar aquella melodía que lo volvía loco.

    Cayo de rodillas tapándose los oídos para ya no escucharla, pero el sonido era demasiado nítido, casi tanto como si la tocara en ese mismo momento, martillándolo dentro de su cabeza.

    -¿Por qué duele tanto pensar en ella?- pensó mientras se resignaba a escuchar para siempre aquella canción.

    Se destapo los oídos pero para su gran sorpresa ¡si estaba tocando aquella canción! No podía ser su imaginación, aquella hermosa canción la estaba tocando ella en el bosque. Incrédulo, fue corriendo para ver si en verdad era ella quien la tocaba o era un sucio juego de su mente, al querer verla con desesperación.

    **************************************************

    El dolor que le produjo dejar a su padre de aquella manera la hacía pensar en que había cometido un error, pero ya no podía dar marcha atrás en la decisión que había tomado y ahora tenía que seguir el camino que había elegido.

    Era una noche cerrada, las estrellas apenas iluminaban el camino por el bosque y ese día había luna nueva, por lo que no había demasiada luz.

    Para aminorar un poco el dolor empezó a buscar entre sus ropas la pequeña flauta. Su canción, tan hermosa antes, ahora sonaba muy triste. Siguió tocando un poco más por el camino pero paro al descubrir que le hacía recordar más a su padre y a Stephan. Cuando al fin paro se dio cuenta de que no estaba sola.

    -¿pero que tenemos aquí?-cuestiono una voz desconocida- un joven bastante estúpido para salir de noche.

    -no tendrá más de 20 años…alto y fuerte- contesto otra voz

    -valdría por lo menos 15 tands (moneda local valor 50 dólares cada una)- expreso otra voz
    Solo uno de los hombres fue saliendo de su escondite entre los árboles. Era alto, fuerte, moreno, estaba tuerto del ojo derecho y su nariz estaba ganchuda como si se la hubiera roto.

    -vamos chico, muéstranos lo que tienes- reto el hombre

    -como quieran- acepto jane dejando caer su morral

    El hombre se le abalanzo, pero ella lo pudo esquivar con facilidad. Los puños los lanzaba de manera rápida pero al igual ella podía esquivarlos muy fácil. Jane decidió que no tenía tiempo que perder así que con un movimiento rápido tiro al sujeto. Los otros al ver esto, también salieron de su escondite y empezaron a atacarla todos juntos. Esta vez estaba un poco más difícil eludir todos los ataques pero siguió peleando hasta que termino con dos de ellos. El tercero estaba de espaldas a un árbol.

    -sabes, deberían de dejar en paz a los viajeros- dijo jane levantando el puño

    -no lo creo preciosa- una sonrisa maléfica se extendió por su rostro, habían descubierto que era chica.

    Un sonido sordo se oyó atrás de ella. Había un cuarto tipo escondido entre las ramas del árbol pero no pudo verlo bien porque sintió un tremendo dolor en la nuca.

    Sus piernas empezaron a temblar y el aire le estaba faltando, no pudo sostenerse más y cayó de rodillas, dejándola sentir lo frío de la tierra. Lo último que pudo ver era una sonrisa realmente repugnante en los rostros de aquellos hombres.

    *************************************************

    Stephan corría apresuradamente. Pronto encontró el rastro de jane cuando se dirigía al bosque, ¡en verdad era ella quien estaba tocando la canción! Pero la canción se había detenido desde hace mucho tiempo. Su corazón estaba agitado ante la emoción de ver otra vez a aquella humana que le había robado el corazón en tan poco tiempo. Le costaba admitirlo pero ella fue la única que supo como penetrar ese duro corazón de dragón.

    Cuando llego en medio del bosque el rastro de jane se empezaba a combinar con otros cuatro aromas más. Apresuro el paso. Cuando escucho la canción él se encontraba del otro lado del bosque. Los olores desconocidos se empezaban a intensificar más y más al igual que su angustia. Al fin encontró el punto en donde todos los olores se combinaban. Había un morral tirado en el suelo…y la espada de jane junto a él.

    -se han marchado hace más de dos horas-pronuncio una voz detrás de él.

    Rápidamente volteo a ver de donde procedía aquella voz de mujer. Su mirada se poso en un árbol, pero más que en el árbol era en una driada de color café del busto para arriba y de color verde el resto.

    -¿tú has visto todo?-camino junto al árbol, ansioso por saber lo que había pasado

    -sí...príncipe- afirmo- esos ladrones se quedaron esperando a la joven, la atacaron en conjunto aunque ella iba ganando. La sorprendieron por la espalda y la dejaron inconsciente. Llego una carreta después de ello y lo último que pude ver era que se dirigían al sur.- la pequeña driada hizo una mueca de dolor.

    Su interior ardía, un fuego de puro rencor y odio recorría todo su cuerpo como si de sangre se tratara. El no se había dado cuenta hasta ese momento que había arrancado un pedazo de árbol. Bajo la mirada, arrepentido.

    -lo siento- murmuro

    -lo entiendo príncipe, está bien. Si se apresura llegara al reino de Zafrino en media hora, creo yo, antes del amanecer.- ella contemplo el horizonte mientras explicaba.

    -muchas gracias por tu ayuda- dijo mientras se daba la vuelta, cogía el morral de jane y su espada, y volvió a correr en la dirección señalada.

    ¡Malditos bastardos! ¿No era suficiente que ya le hubieran dicho solo una mala noticia esa noche como para empeorar aún más las cosas? Su rastro no era tan difícil de seguir pero ¿en donde la encontraría? Se estremeció de solo pensar en lo que le podía pasar en Zafrino, ese reino no tenia buena reputación en las tierras de los dragones, aunque los humanos lo ignoraran.

    **********************************************************************

    Demonios ¿Por qué no uso magia en ese momento? Por tonta e incorregiblemente justa, aunque esas sabandijas no se lo merecieran, de ser así no estaría atada y amordazada, tampoco estaría en alguna habitación en quién sabe dónde y por ultimo en ese momento ya se hubiera reunido con Stephan en el bosque; de eso estaba segura.

    Ya había pasado un buen tiempo desde que dejo la carreta pero todavía recordaba cómo había llegado a esa situación:

    ***FLASHBACK***
    Después de que despertara con un tremendo dolor de cabeza, una luz la cegó por completo. No podía moverse ya que no sentía sus brazos ni las piernas.

    Las puertas se abrieron y unos dos pares de brazos la jalaron fuera de la carreta en donde se encontraba. Las manos la sujetaban con fuerza, casi haciéndole daño, para que no se cayera o tratara de escapar.

    Se detuvieron en frente de un gran roble, pero eso no fue lo que llamo la atención de jane. Abajo, casi sin verlo, una sombra estaba parada justo en el camino al que se dirigían. Llevaba una capa y también usaba la capucha por lo que no se le podía ver el rostro.

    -como siempre, están retrasados- reclamo una voz grave, procedente del ser misterioso.

    -lo sentimos, pero esta nos causo algunos problemas- contesto uno de los bandidos mientras ejercía más fuerza en su brazo.

    -¿esta? ¿Me quieren decir que esta chica le gano a mas de tres hombre sin ayuda de armas?-pregunto con sarcasmo. Al notar las miradas de los hombres se echo a reír a carcajada abierta.-bien eso es nuevo, pero sin duda es muy bonita, al amo le encantara, ¿Cuánto por ella?

    ¿Había oído bien? Estaban vendiendo a una persona como si fuera una mercancía más. A jane se le erizaron los cabellos de la nuca al oírlo. Se suponía que ningún reino compraba o vendía personas, pero al parecer todos tenían una excepción.

    -50 tands- ofreció

    -42 tands- regateo el extraño

    -45 y es la última oferta-

    -trato hecho- la sombra ofreció la mano para cerrar el trato-sabes creo que siempre me estafas-.

    Jane ya estaba recuperando el control de su cuerpo y no iba a dejar que la vendieran como si fuera carne. Con un rápido movimiento, se quito a los dos que tenia encima y se echo a correr, pero en un segundo ya tenia a la sombra ahorcándola con un brazo en el cuello y el otro jalando todo su brazo hasta casi tocar su nuca.

    -que malos modales te enseñaros- susurro solo para ella

    -malditos bastardos, no merecen llamarse humanos- dijo con voz sofocada

    -y ¿Quién dijo que era humano?-pregunto divertido la sombra.

    Jane sintió unos dedos deslizarse por la parte trasera de su nuca hasta encontrar un espacio entre la cabeza y el cuello, la mano presiono fuertemente aquel lugar haciendo soltar un grito a jane pero luego ya no sintió nada, solo podía dar sonoros jadeos. La creatura la solto quien trato de poner las manos pero no reacionaron, tampoco sus piernas.

    -maldito ¿Qué me hiciste?- pregunto entre jadeos.

    -solo te deje inmóvil, recobraras la movilidad en 1 hora o 2- contesto aburrido- amárrenla y de preferencia tápenle la boca, no quiero oír sus quejas durante el camino al palacio.

    Los dos asaltantes obedecieron rápidamente. Las cuerdas apretaban las muñecas y los tobillos de jane haciéndola jadear más y la amordazaron. Para colmo la volvieron a meter en otra carreta oscura.

    ***FIN DE FLASHBACK***

    Ahora podía sentir que otra vez recobraba el control sobre su cuerpo pero las cuerdas no la dejaban moverse. Debía pensar en algo rápido porque el señor del palacio en el que se encontraba ya estaba llegando.
     
  5.  
    huachimingo

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    Re: solo un minuto mas

    van quedando pocos que se atreven con la ciencia ficcion, asi que te felicito y espero sigas entregandonos los capitulos de tu historia !!!
     

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