Solo un juego (CCS) Bueno, este fic lo presenté para losolímpicos CLAMP, donde no gané un logo pero estuve bastante cerca x'D Sólo corregí un par de errores y nada más, el resto está tal cual lo presenté. Y bueno, como hace tiempo no subo nada... Acá se los dejo para que lo lean:3 Sólo un juego. Recuerdo que era un bonito día. El sol brillaba en lo alto y unas cuantas nubes blancas se encargaban de que no llegase a sofocar. Una leve brisa para nada fría soplaba, jugueteando con las hojas de los árboles, y con nuestros cabellos. Llegaba a ser algo molesto, pero esa no era razón para tener nuestra tarde de té dentro de la casa. Estábamos charlando de cosas triviales, sin preocuparnos por el horario, las tareas, o lo que fuera que pudiera llegar a molestar a unas jóvenes adolescentes como nosotras. Ese momento era nuestro momento, nuestro y de nadie más. Así había sido por años, aquella reunión era algo así como sagrada, ¿no Sakura? –Tomoyo… –me dijiste tras acabar una pequeña galleta de chocolate–. Hay algo que me gustaría contarte. Pude ver como bajabas la mirada hacia tu taza, se notaba que aquello que ibas a decirme no era algo fácil de expresar. –¿Qué es Sakura? –pregunté sonriendo, tratando de darte confianza. Moría de curiosidad de saber qué era aquello que tan nerviosa te ponía y hacía que esas blancas mejillas tomaran un bonito color rosa. –Pues… –comenzaste a decir, algo dudosa de si seguir o no– Estuve hablando con Syaoran… Él… –no era necesario que terminaras la oración para que yo supiera de qué se trataba todo aquello. –¡Felicidades amiga! –exclamé con mi mejor sonrisa, falsa por supuesto. –Eh… Gracias… –tus mejillas enrojecieron aún más y una tímida sonrisa se dibujó en tus labios. De verdad que luces preciosa de esa manera. ¿Te habrás puesto así cuando al fin aceptaste ser su novia? ¿Habrá sido tan dichoso ese chico de poder verte en esa forma? Bebí un sorbo de té y le di una probada a una porción de tarta de frutillas que me había servido, sabía bien, pero necesitaba algo más dulce que eso para poder quitarme la amargura que tus palabras me causaron. –No agradezcas amiga, estoy muy feliz por ti –mentí una vez más. Por ti lo que sea. Ese día fue el primero de muchos en los que ese muchacho se interpondría entre nosotras. Al principio no me importaba, después de todo verte sonreír era un regalo que le agradecía a la vida. Desde pequeñas, cuando aún éramos unas niñas, siempre velaba por tu felicidad, y ahora que ya eres toda una mujer no sucede lo contrario. Mis sentimientos hacia ti siguen intactos, es más, se han acrecentado. Fue el día en que decidiste faltar a nuestra reunión de té, el día en que verdad odié a ese chico. ¿Cómo se puede atrever él a interferir en nuestro momento? Él, que no te conoce ni la mitad de lo que te conozco yo y apenas está comenzando a ser alguien en tu vida… Simplemente no podía aceptarlo. No eran celos mí querida Sakura, era dolor, rencor. No entiendo cómo es capaz de llevarte de mi lado. Pues es lo que hace, no hay que defenderlo. Primero sólo es una tarde de té, pero luego te querrá tener a tiempo completo y realmente no puedo permitir que tenga ese lujo. No soy egoísta, por más que te anhelo más que a la vida misma se que no puedo tenerte como quisiera y tampoco espero hacerlo. Sólo pido un poco de tu tiempo, poder verte sonreír al menos una vez al día, con eso me conformo; con eso soy feliz. Aquél día, cuando me dijiste que no podrías venir por salir con él, tomé mi decisión. Ideé un plan para evitar que te llevase. No era a prueba de fallos, ya que si él decidía tirar el rey y abandonar la partida, terminaría ganando, o quizás hubiera habido una revancha de su parte que fácilmente volvería a ganar. Pero me alegro que no haya sido así, después de todo… El ser humano tiende a jugar y apostar todo, a pesar de que las posibilidades de salir victorioso sean nulas. Esperé a que me llamaras en la noche para contarme sobre tu maravillosa tarde. Como siempre contesté animada, felicitándote por tu buena fortuna, y fingiendo una alegría que jamás experimenté. Luego, cuando me cortaste, coloqué mi abrigo y fui a visitar a tu querido Syaoran. Toqué a su puerta y me atendió rápidamente. Fue gracioso ver aquella expresión de sorpresa aparecer en su rostro, pero traté de contener mi risa. Me invitó a pasar como todo un caballero, y a pesar del horario, se tomó la molestia de servirme una rica taza de té que acepté gustosa. Después de todo, esa tarde no pude tomar mi té… Hablamos principalmente de ti. Él me contaba lo mucho que te amaba, y yo escuchaba atenta cada palabra, observando cada gesto en su rostro, tratando de descifrar si aquello que decía era cierto. Y sí, lo era. Debo admitir que ese chico te amaba, te ama, como loco. Pero como dije antes, el ser humano tiende a cometer estupideces. –Tú me gustas –le dije en medio de su discurso sobre lo bonita que eres. Sus ojos se abrieron como plato y, ¿quién lo hubiera imaginado?, un leve rosado adornó sus mejillas. –¿Q-Qué dijiste? –preguntó con su voz algo temblorosa. Era más que obvio que mi comentario lo descolocó por completo, se podía ver su nerviosismo en su rostro. –Lo que escuchaste. Tú me gustas Syaoran –repetí con una sonrisa falsa, pero sumamente tierna. Debo admitir que en todos estos años, si hay algo que aprendí fue a sonreír de manera creíble, y todo te lo agradezco a ti mi querida Sakura. –Pero… Sakura… Yo… –comenzó a decir y nuevamente tuve que contener mis ganas de reír. Era algo extraño… Siempre contuve mis lágrimas sonriendo, pero nunca lo había hecho al revés, era una sensación rara. –Sakura es mi amiga, por eso lo mantuve en secreto –mentí–. Pero ya no puedo soportarlo… –dije levantándome de mi asiento y caminando hacia una pequeña mesita en donde una fotografía tuya junto a él se mostraba en un hermoso portarretrato– Me gustas y es algo que no puedo evitar –continué, tomando la fotografía en mis manos y dejando caer una lágrima de cocodrilo sobre ella. Sentí como él se levantaba de la silla y se acercaba lentamente a mí. Yo seguía allí inmóvil, observando aquella fotografía, observándote a ti. Luego, una cálida mano en mi hombro me sorprendió. Sonreí satisfecha al ver que mis mentiras fueron lo suficientemente creíbles como para hacerlo sentir culpable, y volteé a verlo. Su rostro era serio, pero podía ver algo de tristeza en su mirar. –Lamento hacerte pasar por esto… –dije desviando la mirada– me hubiera gustado poder seguir ocultándolo pero… –No te preocupes… –me interrumpió– Pero debes saber que no puedo corresponderte, Tomoyo –su voz era dulce, seguramente trataba de hacerme el menor daño posible… ¡Qué iluso! –Syaoran yo… –volví mi rostro hacia él y fijé mis ojos en los suyos–. De verdad lo lamento… –susurré acercándome para luego besarle con suavidad sus labios. Noté cómo se sorprendió, y pude sentir sus manos empujarme suavemente hacia atrás, pero finalmente cedió. Cerró sus ojos y nerviosamente correspondió a aquel beso que yo misma inicié. Y tras ese beso, vinieron otros más; caricias, roces, pasión… En un instante el tiempo se congeló y aquellos sentimientos encerrados, prohibidos, escaparon y se apoderaron de nuestros cuerpos, sin nosotros poder evitarlo. Sí, aquella noche nos amamos con locura. No un amor real, sino un amor meramente lujurioso. Pero no fue su culpa amiga, como muchos dicen: “La carne es débil”. Culpemos mejor a su naturaleza humana… Esa madrugada cuando volví a mi casa lloré, lloré como nunca antes lo había hecho. Me sentía culpable, me sentía sucia. Bañé mi cuerpo en agua helada tratando de limpiar mis pecados, tratando de borrar las huellas que había dejado por todo mi cuerpo. Ahora que reflexiono sobre aquello veo todas mis razones estúpidas. A pesar de repetírmelas una por una hasta creerlas, ahora simplemente me resultan simples falacias. Razones que parecen verdaderas pero simplemente no son más que mentiras disfrazadas. Esa misma tarde me llamaste. “Tomoyo amiga, tomemos el té esta tarde. Quiero hablarte… Necesito que estés conmigo hoy”, dijiste. Tu voz sonaba diferente. ¿Acaso estabas llorando? Contesté que no había problema, que siempre estaría para ti cuando me necesitaras. No podía verte, pero estoy segura que sonreíste ante mis palabras, y eso en el fondo me alegró. A pesar de saber que te traicioné, siempre me alegrará poder ver una sonrisa tuya. Qué hipócrita, ¿verdad? Lo lamento pero no puedo evitar amarte hasta la locura. Se que es un amor enfermo, insano, obsesivo, pero es real. Realmente te amo con toda mi alma. A las cuatro como dijiste viniste a mi casa. Tenías los ojos rojos y algo hinchados, pero no quise cuestionarte para no ponerte incómoda. Mejor darle tiempo al tiempo, después de todo viniste a hablar, seguramente me contarías lo sucedido luego. Tomamos el té en el jardín, el día era precioso y los bocadillos que elegí verdaderamente estaban deliciosos. Fue un té silencioso, pero no así desagradable. Nunca va a resultarme tedioso estar contigo, mas bien compartir un instante con mi querida Sakura es una bendición para mí. –Tomoyo… –comenzaste a decir con la mirada baja. –Tómate tu tiempo Sakura… –dije tratando de tranquilizarte un poco. –S-Syaoran… –susurraste y pude ver un par de lágrimas resbalar por tus mejillas. –¿Qué sucede con él? –pregunté fingiendo curiosidad y preocupación. –El se irá… Yo… No me dijo el por qué… Pero… ¡No quiero que se vaya! –gritaste al fin, alzando la mirada y dejando salir sin reparo todo el dolor de tu alma en saladas lágrimas. Me sentí victoriosa, pero a la vez morí. Nunca te había visto así, completamente destruida y vulnerable. –Sakura… –dije levantándome y acercándome a ti– Sakura no llores… –te abracé con dulzura y sentí como te aferraste a mí. –Tomoyo, yo lo amo… De verdad lo amo… –decías entre sollozos mientras tus manos me sostenían con fuerza, como si al igual que él yo me fuera escapar de tu lado. –Lo se Sakura. Y se que él también lo sabe… Amiga no llores por favor, verás que pronto te llamará y explicará por qué tomo esa decisión –acaricié con suavidad tu cabello tratando de tranquilizarte, de parar aquel llanto que me estaba partiendo el alma–. Todo se arreglará, y si no… Debes saber que siempre estaré contigo, mi querida Sakura. Alzaste la mirada y tras secarte las lágrimas, sonreíste. Una dulce e inocente sonrisa, propia de ti. Vamos Sakura, así, ¡sonríe! Demuestra la fuerza que tienes y regálame una sonrisa. Cuesta al principio pero yo se que tu puedes. Siempre has sabido levantarte y seguir adelante. –Gracias, amiga… También te sonreí, esta vez con toda sinceridad, y suavemente acaricié tus mejillas. Las lágrimas se habían detenido y la paz nuevamente reinó el lugar. –Te quiero… –susurré– Pero ya no quiero verte llorar, ¿sí? Déjame ayudarte a mantener esa sonrisa por siempre. Piensa que sólo fue un juego, en el que por esta vez resultaste perdedora. Pero que pronto podrás recuperarte y jugar de nuevo, con más fuerza que antes. Asentiste en silencio y me abrazaste sin decir nada. Yo te correspondí y así nos quedamos. Aquel silencio era suficiente para nosotras, no necesitábamos nada más. Amiga, te invito a estar así por siempre... ¡Juguemos juntas a ser felices! Aunque el mundo diga que perdimos, siempre podremos recomenzar. Prometo que haré lo posible por hacerte feliz, nunca más te dejaré llorar. Confía. Esta vez juro dejarte ganar, aunque me duela haré que salgas victoriosa. Una vez fue suficiente, no cometeré el mismo error. Sólo espero que jamás descubras que si perdiste en este primer juego del amor no fue porque no supiste jugarlo, sino simplemente porque yo hice trampa. ---- Espero les agrade, y sus opiniones :3~
Re: Solo un juego (CCS) Existen algunos detalles en tildes que se te fueron y algunas comas, por ejemplo: No recuerdo si te los marqué todos; es triste ver a Syaoran de esa forma pero supongo que es posible. Por mí dudo que él lo hiciera, sinceramente. Le he quitado la negrita a tu texto, para que sea más fácil de leer.
Re: Solo un juego (CCS) WAU!!! que fuerteee!! de verdad que en el juego alguien hizo trampa.... bueno de todas maneras me gusto.. por al final eran los celos insanos de una amiga... que miedooo!!! yo no voy a criticar la estructura o faltas por q la verdad no se nada de eso ... pero en fin me gusto espero ver otro fic tuyo... CUIDATE!!!
Re: Solo un juego (CCS) ¡Syaoran no es capaz! Bueno, sé que cada uno es humano pero no cabe en mi pequeña cabeza que él hubiera podido ser capaz de eso (o Tomoyo, en su caso). Aunque eso sólo quitaría emoción al One-shot. Sentí que faltó algo, quizá profundizaste demasiado en un asunto que luego quedó congelado.