So, so, so... ¿Recuerdas todo el rencor que me profesaste? Es igual o tal vez menos productivo, hablar de nuestro tiempo perdido. Un ataque descorazonado a mi mas profundo centro de placer; una treta un tanto cruel… ¿Qué se necesita para encender algo tan confuso como la misericordia? Una vez la pedí, y tal vez alguna otra… Nadie se arrastra tanto tiempo, sin olvidar la razón de su movimiento…