Prologo El ruido colmaba aquel salón, el profesor se limito a bajar puntos en su libreta, no iba a perder su tiempo intentando callarlos. Algunos gritaban por histeria, otros maldecían, otros coqueteaban, otros buscaban alguna oportunidad para robarse las cosas, pero unos pocos se limitaron a mantenerse en silencio para que el maestro empezara la lección. Fueron diez minutos de clase perdidos, lo normal o incluso lo que el maestro puede esperar de un aula yan desordenada como esa… —Bien, voy a pasar lista— dijo el maestro cuando lo que quedaron fueron solo murmullos. Empezó a pasar lista de un total de sesenta alumnos en su salón de clases, pero no nos importa, los únicos que ahora nos interesan son: · Paola Reyes: tez trigueña, ojos y cabello oscuro. Una de las mejores estudiantes y la estudiante con una carpeta intachable. · Nicole Hernández: tez blanca, ojos y cabello castaño. Tímida y dulce · Giselle Valle: tez morena, cabello oscuro, ojos claros. Extrovertida y algo problemática. · Gabriel Bonilla: tez blanca, cabello y ojos claros. Alumno problemático. · Génesis Martínez: Tez blanca, cabello y ojos negros. Alumna conversadora popular. · Martha Zuniga: Tez trigueña, ojos y cabello negro. Alumna muy histérica y molesta. · Carolina Aguilera: Tez morena, cabello y ojos cafés. Alumna escandalosa Se preguntaran ahora, mis muy queridos lectores, ¿Qué rayos tiene que ver esto con los pecados capitales? Pues muy pronto lo sabrán, pues cada uno de estos alumnos es la viva representascion de un pecado capital pero ¿Quién es quién? lo averiguaran en mi próximo capitulo…
Capitulo 1: orgullo Sin ninguna duda, esta pecadora es obvia. Génesis es de las alumnas más vanidosas de todas, y no trata de esconderlo. Eso lo demuestra en clase tras clase tras clase. Ella toma su espejo, necesita verse, se recuerda que es demasiado perfecta y no necesita que el espejo se lo diga, pero para ella es completamente imposible despegar sus ojos color negro de aquel pequeño espejo… ella piensa que nadie la supera. Suelta su cabello color ébano ,antes recogido con una media cola, y lo pasa por sus dedos, no se limita a que solo ella sepa que tiene el mejor cabello ella tiene que hacérselo saber a todos, en especial a esa rival sentada atrás de ella. Nicole (que de ella se habló en el prologo) es una rival en potencia y eso lo sabe, por eso su deber es bajarle la poca estima que tiene, y no es un trabajo duro, toma su cabello y lo echa para atrás asegurándose de que varios mechones estamparan en la cara de la chica castaña. Tiene que cuidar su rango, nadie es ni podrá ser más linda que ella, incluso si para eso tiene que sacrificar sus notas. Echa un vistazo por toda el aula, intenta clasificar a sus “rivales” y llega a la conclusión que, comparadas con ella, no son más que basura. Pero una chica capta su atención, su tez canela, su cabellera suelta revelando unos rizos bien elaborados y ojos profundos ¿Quién es ella? Un segundo, está sacando una caja algo misteriosa, la abre, saca unos hermosos lentes de marco azul oscuro y se los coloca en su rostro. No, no la hacen ver fea, como Génesis esperaba, la hacen ver todavía más hermosa… ¿Paola? — ¡No! Esa nerd no me puede superar a mi— murmura molesta— Voy a encargarme de ella después Pero eso no era lo peor, le han quitado su atención, le quitaron la vista de encima y eso para ella es inaceptable... No, esto no se quedaría así, se levanta de su asiento de manera repentina y se dirige a una de las muchachas más peligrosas del salón que responde al nombre de Martha. Le susurra al oído unas cuantas palabras y le entrega una cierta suma de dinero. Martha sonríe de una manera macabra y asiente con la cabeza al instante. Génesis vuelve a su asiento, mira a Paola por última vez en lo que resta de las clases hasta el receso, toma su espejo y se examina y ahora si encuentra una imperfección, sus dientes que sobresalen de su boca, pero jamás se pondrá frenos la harían ver como una perdedora. Total, al terminar el receso Paola los tendrá más chuecos que nunca. Pero su vanidad la hará que caiga desde muy alto, pues lo que le espera será su mayor sorpresa. Pobre tonta, debió saber que nadie puede contratar a Martha y confiar que sea leal. Al terminar el receso divisa a Paola, ya en el aula y sin ningún rasguño, siendo acosada por Giselle y sus “muestras de cariño” Decepcionada va con paso insinuante de diva hasta su asiento, luego se encargaría de ella. Su sonrisa se ensancha al ver a su “amorcito” Gabriel hablando de manera algo emocionada con Paola, solo faltaba que él se le arrojara encima y la muy maldita mantiene la indiferencia con él. Su orgullo está demasiado herido, como para sacar su lindo espejo… aunque el orgullo te de confianza de igual manera te la puede quitar en un abrir y cerrar de ojos
¡Muy bien! me ha encantado, mas que todo en la parte de ''aunque el orgullo te de confianza de igual manera te la puede quitar...'' no he visto ningún error, pero como recomendación narra un poco mas en donde esta y las cosas que piensan adéntralas un poco pero esta GENIAL me declaro fan C:
Hola, la historia es llamativa y nos adentras de la manera correcta. Lo unico que puedo decirte que no me agrado, como consejo para tus proximas historias, es que si vas a hacer un prologo debes detallar los espacios y resumir la historia para que los lectores se interesen en ella; creo que no deberias introducir de esa manera los personajes sino a medida que la historia va transcurriendo así podemos memorizar sus aparienzas y crear al personaje en nuestra imaginación, recreando la historia. Un beso...
Capítulo 2: lujuria Supuestamente este pecado es “demasiado fuerte”, pero ¿Quién no ha podido asociar este pecado con alguien? Y todos asociaban a Giselle con este pecado en específico… Sus ojos brillantes, con un gesto de picardía en ellos, se pasan por el aula de clases (que es muy espaciosa) mira a todos los muchachos del aula sin poder evitar imaginarse como se verían sin ese estorboso uniforme escolar. Se muerde los labios con ese pensamiento. Si no fuera porque los muchachos de allí solo aparentan ser pervertidos, y son más cobardes que aquellos que son más castos. Por su parte, ella acababa de salir de otra relación que no le rindió nada. Si, hubo toqueteos, no hubo nada más. Su mirada se posa de pronto en Gabriel, casi todos en el aula la han manoseado, pero el no. La relación con el sería muy intensa… si no fuera porque peleaban a cada rato por ser demasiado intensos en todo .Otra cosa que le impide a Gabriel y a ella estar juntos es por el hecho de que Génesis ya lo reclamó… Y hablando de la reina de Roma, Génesis caminaba con paso de diva moviendo las caderas, creyéndose modelo, pero lo cierto era de que su caminar se asemeja más al caminar de una gallina o de un pato en lugar de una modelo. Ella parece ignorar la mirada de repugnancia de los chicos, y que, los más atrevidos, la llaman “zorra” o “perra”. Giselle se limita a fulminarla con la mirada e ignorarla. Después de unas horas, Giselle se percata de los murmullos cómplices de algunas muchachas, piensa que son el sequito de Génesis que la adulan siempre, pero se sorprende al ver a aquella chica de rizos ardientes en medio de ellas. Sorprendentemente ella no se inmuta, se limita solo a decir gracias, mantiene en su cara una expresión indiferente… Paola Giselle sonríe al verla, de verdad se ve tan linda, arreglada, sexy… ¡¿Qué?! —Bueno, uno puede apreciar la belleza ¿no?— se dice a si misma antes de desviar la mirada y ver de manera pervertida a Gabriel. Intenta poner atención, pero no puede, su mente llena de corrupción no le da ni un descanso. Empieza a imaginarse todo tipo de besos con él, toqueteos de todas las maneras posibles… esa lujuria no la llevara a nada bueno… El receso pasa de manera corta se dirige a su asiento cuando ve a Paola cruzar la puerta del aula. — ¡Paola! — exclama repentinamente corriendo a abrazarla — No, por favor— le dice de manera suave pero firme— ni mis padres me abrazan ¿Por qué lo harías tú? Giselle se detiene en seco al escuchar eso ¿era cierto? Sus intenciones eran manosearla, su corazón no conocía la inocencia desde muy pequeña, pero ahora solo quiere hacerla sentir mejor. La abraza más fuerte y no la suelta hasta después de unos minutos. Paola se retira a su puesto, Giselle puede notar una leve sonrisa en el rostro de Paola como forma de agradecimiento. Giselle también sonríe mientras se sienta, se detiene a ver a su “nueva amiga” hablar con Gabriel, esa bruja maldita no volvería a confiar en ella nunca más. El resto de las se dedica a deprimirse, hasta la hora de salir. Se va retirando con su mochila en la espalda cuando nota que una mano toma su muñeca. Se da vuelta bruscamente… es Gabriel, de la nada empiezan a discutir, hasta que molesta se da la vuelta dispuesta a irse… cuando siente que la voltean, bruscamente cierra sus ojo esperando un golpe o un grito, pero lo que siente es el cálido abrazo de Gabriel. —Paola hablo conmigo, me dijo que ella no puede abrazar, pero que yo lo hiciera por ella— le dice con una sonrisa— Seré tu novio, pero nada de manoseos ni jueguitos por ahora… ¿me entiendes? La chica está en una encrucijada dilema, o el chico que ama o la morbosidad. — Está bien— esas palabras cambiaron su forma de ser para siempre… una nueva amiga y el chico que quiere, la lujuria no compite con eso “La lujuria puede ser producto de placer, pero de nada sirve el placer sin amor”