Shiron: Doncella de los mundos

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por donceiia, 21 Marzo 2010.

  1.  
    donceiia

    donceiia Guest

    Título:
    Shiron: Doncella de los mundos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Poesía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2266
    Shiron: Doncella de los mundos

    Hi! soy nueva en el foro xD!... convencida por mi amika del alma Megumi Chan, ya que la conozco y tengo el placer de que este sentada a mi derecha ayudandome, decidí subir mi historia, novela, cuento, fic o como deseen llamarlo a esta web...:)!
    espero ke les uste, le he puesto mucha dedicación y enfasis...
    mm... ojala les guste y pongan sus comentarios y opiniones..:)!

    saluditos a toos..:)!
    Donceiia


    N° 1: “Un Gato Negro”

    Todo inició cuando tenía 13 años y faltaban un par de semanas para mis 14. Por ese entonces vivía con mi madre, quién era una mujer muy querida por el pueblo ya que proporcionaba a los habitantes pócimas y brebajes para la salud; y con mi hermano mayor, August, el cual trabajaba en una herrería haciendo espadas y armas. Mi padre, había desaparecido cuando yo era muy pequeña y no recordaba mucho de él, solo sabía que su nombre era Alfred.
    El pueblo en que vivíamos se llamaba “Siron Hemon”, y los habitantes de este eran muy tranquilos y pacíficos. Todos vivían en armonía. El bisabuelo de mi padre, fue quién lo fundó y cuando este murió, le pusieron su nombre en memoria. En sus inicios el pueblo era llamado solamente “Hemon”.
    Por ese tiempo no había pensado todavía que quería hacer con mi vida. Sabía que existían magos y hechiceros muy poderosos, pero los que vivían en el pueblo ya eran muy viejos y no les quedaba mucho poder. Y sus aprendices, se habían ido del pueblo para volverse más fuertes.
    Un día de mediados de octubre, cuando regresaba de hacer las compras, mi madre me llamó.

    - ¡Danielle! – se escuchó que Mamá subía las escaleras del sótano, que era ahí donde generalmente preparaba sus pócimas y brebajes – Danielle, ¿Qué tal te ha ido, hija?

    - Bien, mamá. Traje los huevos, la leche y el pan como me pediste – le dije mientras sacaba las cosas de una bolsa de papel, y las ponía sobre la mesa. – Pero creo que Peter se ha molestado conmigo… - le conté mientras me sentaba en una silla algo desanimada.

    - Oh… ¿Y eso por qué? – dijo mientras ella también se sentaba en una continua a mi. – Creí que eran amigos y que gustaba de ti…

    - Oh ¡Mamá! – Comencé a sentir que la sangre subía a mis mejillas – Sabes que eso no es verdad. Él gusta de Alice, no de mí – dije algo molesta conmigo misma – A demás él…

    - ¿A demás él..? ¿Él qué? – Dijo impacientándose. La conocía demasiado bien como para saber que le interesaba saber siempre como me sentía en cuanto al corazón se refiere. - ¿Qué pasó cariño?

    - Nada. Ël se enojó conmigo porqué le dije que si fuera un verdadero caballero, no jugaría a dos bandos, como lo ha hecho hasta ahora. – Cerré mis ojos y recordé el momento. Realmente no me importaba mucho. Desde que lo había descubierto besándose con otra chica, había dejado de tener importancia para mí. Pero, el hecho, aún me dolía. Más porque pensé que sería el chico al cual le daría mi primer beso. – mm... creo que… iré a mi habitación – Me puse de pie y comencé a caminar hacia las escaleras.

    - Danielle, lo que hiciste estuvo muy bien – La miré y pude notar en sus ojos, lo orgullosa que estaba de su hija. Eran unos ojos que decían que todo estaría bien, ó al menos eso creía yo – Ven aquí – se levantó de su silla y estiró los brazos para que yo me acercara a abrazarla, lo cual hice. – Estoy feliz de que mi hija este creciendo y convirtiéndose en una señorita. – Se separó de mí y me miró por un momento, todavía con el orgullo visible en sus ojos, pero luego su mirada cambio haciéndose pequeña.

    - ¿Qué quieres? – dije no tan sorprendida, sabía que cuando me miraba así, era porque me iba a pedir algo.

    - Necesito que mañana vayas al pueblo vecino y me traigas unas cosas que me hacen falta para terminar las pócimas de la entrega. – dijo poniendo cara de súplica y juntando sus manos como si fuera a orar.

    - Lo sabía. Eres tan predecible, mamá. – me reí y ella también lo hizo. – De acuerdo… - luego recordé a mi hermano. - ¿Qué hay de August? ¿Irá conmigo?

    - No lo se, si quieres que te acompañe, pregúntale. – Dijo tomando las cosas que traje y llevándoselas a la cocina. – Pero ¿sabes si mañana trabaja?

    - No, no tengo idea. Será mejor que vaya a preguntarle y regreso. – me dirigí a la puerta y mamá me llamó por segunda vez, esa tarde. Me volteé para mirarla.

    - Danielle, ve con cuidado y regresa pronto. – Me miró de una forma nostálgica. Como de despedida. Era como si supiera que no regresaría. Algo me impulsó a correr y abrazarla. Luego nos separamos, y me despedí de ella con un beso en la mejilla

    - ¡Adiós, Mamá! – abrí la puerta y salí a un atardecer algo tibio y con mucho viento

    Por esos días, el clima estaba extraño. Hace una semana, los días eran fríos, y si salías te congelabas. Pero este día había hecho un calor abrumador y el viento se sentía tibio. Cuando salí, a ver a mi hermano, el viento era fuerte y las luces de las casas titilaban, como si algo estuviese a punto de pasar.
    Me dirigí al trabajo de mi hermano y pregunte por él, me dijeron que ya se había ido y de seguro estaría en la casa de Anna, su prometida. Así que me dirigí a su casa.
    Cuando caminaba por las calles del pueblo, sentí que alguien me seguía. Miré por el rabillo del ojo, pero no había nadie, por lo que volteé para ver quién era. Para mi sorpresa, era un gato negro con unos ojos celestes intensos y en su cuello llevaba una correa con un extraño símbolo de una rosa roja y un lirio blanco. Era extraño. Jamás había visto uno así en el pueblo. Por lo general eran café y degradaciones del mismo, pero nunca había visto a uno completamente negro. Pensé que a lo mejor, podría ser de uno de los hechiceros del pueblo, pero luego recordé que ellos tienen gatos blancos, no negros.
    El gato me miró intensamente por un minuto y se acerco a mí, a lo cual yo retrocedí asustada y este se quedo quieto sin quitar su visión de mí. Luego se volvió a acercar y escuché una voz…

    “No tema, no le haré daño”

    - eh? Quién es? Quien esta ahí? – dije mirando hacia todas partes, pero la calle estaba desierta y ya se había hecho oscuro. Por lo general, los pueblerinos llegaban a sus casas temprano y disfrutaban de la familia después de un día largo en el trabajo. Luego no salían de sus casas hasta temprano por la mañana. Miré nuevamente al gato, quién agachó la cabeza y entendí que era él quien me hablaba.

    “He venido en busca de su ayuda, Princesa Hechicera”.

    - Eh? Princesa? Hechicera? Yo?... Creo que te equivocaste de persona Sr. Gato. Yo no soy ni princesa ni hechicera. Soy solo una pueblerina. – dije retrocediendo de nuevo, ¿El gato me estaba hablando telepáticamente? No, no podía ser cierto.

    “Es usted la hija de Alfred Hemon, ¿no?”

    - Yo… Sí, ¿Como sabes el nombre de mi padre? – tragué saliva. ¿Como un gato podía saber el nombre de mi padre? Realmente estaba asustada. No me di ni cuenta de cuando caí al suelo y toqué con mis manos la fría piedra.

    “Entonces, no hay duda, usted es la Princesa Hechicera Danielle. Su padre me ha enviado a buscarla a este mundo. La necesita, la necesitamos. Tiene que ayudar a su padre a salvar el reino de Shiron”

    - Que?! Cual reino?! De que hablas?! Que estas…? – no termine la frase ya que no pude decir ni una palabra más después de lo que vi a continuación.

    El gato comenzó a brillar. Y a su alrededor, apareció humo de un color azul grisáceo que nos envolvió a ambos. No podía ver nada. Todo se volvió confuso y borroso. No me di cuenta en que momento mis manos dejaron de tocar la piedra fría y la cambiaron por un suave y húmedo pasto. De repente, el humo se disipó y ante mis ojos apareció un prado, que en la oscuridad de la noche se veía muy poco lo que estaba a su alrededor, pero si se podía distinguir un castillo gigante de piedra un poco mas allá, con cinco torres y paredes altas. Había ventanillas en cada torre, de las cuales unas cuantas estaban encendidas. Y de estas, en la cima, colgaban banderines con un logo de un rosa y un lirio blanco iluminados con algún hechizo de polvos de estrella.

    - ¿Qué…? ¿Dónde estam-…? – dije mirando hacia donde se encontraba el gato. Y dejé de respirar cuando ví que este, que hasta hace un momento se paraba en cuatro patas, ahora lo hacia en dos y le crecían las extremidades. Sus patas, tanto traseras como delanteras, se convirtieron en manos y pies. Su hocico cambio a una boca, dejando atrás los bigotes y todo el pelo de su cuerpo, la nariz pequeña la cambió por una mas alargada y fina. Sus enormes ojos felinos, se convirtieron en unos pequeños y almendrados de un color celeste intenso como el cielo de cada mañana. Ahora frente a mi no había un gato, si no un chico de unos 15 años, alto, delgado y de cabellera oscura. Llevaba puesto unos ropajes oscuros, y una capa encima de ellos. Y en el cuello, el mismo colgante que le había visto cuando era gato.

    - Bienvenida al Reino de Shiron, Princesa Danielle. – Hizo una reverencia y luego se irguió quedando en evidencia lo pequeña que era estando a su lado. – Por favor, acompáñeme al castillo Princesa.
     
  2.  
    Evan

    Evan Entusiasta

    Tauro
    Miembro desde:
    18 Mayo 2008
    Mensajes:
    71
    Pluma de
    Escritor
    Re: Shiron: Doncella de los mundos

    Me gusto mucho la historia, a mi parecer me gusto tu narracion, la vi muy completa, Espero tener el agrado de leer el proximo capitulo.
     
  3.  
    donceiia

    donceiia Guest

    Título:
    Shiron: Doncella de los mundos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Poesía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2091
    Re: Shiron: Doncella de los mundos

    hola! gracias a la únika persona ke posteo... me hace kerer seguir... en fin aki va el 2do capi.. spero ke les guste..
    saluditos a toos
    i otra vez graxz Megumi Chan



    Capítulo N° 2: “El Reino de Shiron”

    Es totalmente obvio pensar que uno a sus ya casi 14 años, lo cree haber visto todo, pero para mí, recién comenzaba a descubrir otros mundos a esa edad. Recuerdo cuando una vez con mi hermano, August, fuimos al lago cercano del pueblo. Me mostró un insecto mágico que vivía ahí. Su nombre era: Zokrox. Es un insecto que tenía ojos medianos, cuerpo duro e irregularmente más grande que un insecto habitual, era completamente negro y cabía en una palma de las manos de August. Tenía cuatro patas y alas en la parte de la espalda. Se decía que esos insectos son muy poco habituales a la luz del día, por lo general salían en la noche. A demás, estos insectos poseen unos sentidos totalmente extra sensoriales para el peligro o magia negra.
    Yo pensé que eso era raro y fuera de lo normal para mi. Pero mi hermano me dijo que:
    “Para un ser que vive en una cueva, eso es lo normal; para un aldeano, vivir en una aldea o pueblo, es lo normal. Pero a los ojos nuestros, eso sería extraño. Porque nosotros no hemos vivido como ellos lo hacen. Por lo que nunca debes juzgar a una persona por como es, como se viste, o como actúa, ya que para esa persona, eso es lo común y a lo que esta acostumbrado”.
    Por eso, es que me sorprendí tanto, cuando el chico-gato me pidió que lo acompañase al castillo, ya que todo lo que acaba de pasar, era algo diferente para mi…

    - ¡¿Qué?! – dije a la vez que el chico se reía de mi, de seguro había puesto una cara extraña cuando formulé la pregunta. - ¿Por qué te ríes? No le veo la gracia. – Sentí que mis mejillas ardían.

    - Lo lamento Princesa – dijo poniéndose serio. – No fue mi intensión burlarme de usted. Pero tiene que venir conmigo, a ver a su padre al castillo.

    - ¿Por qué? ¿Dices que mi padre está aquí? Él desapareció cuando yo era pequeña. Se creyó que murió en las afueras del pueblo, atacado por los lobos –. Recordé ese momento. Fue espeluznante. Yo era pequeña y no tenía conciencia de nada, pero vi a mamá muy triste y mi hermano me abrazó muy fuerte llorando, cuando se enteraron. – A demás… ¿Quién eres tú? ¿Qué quieres de mi?.

    - Oh!... Lamento mi mala ecuación, Princesa, soy un hechicero del reino. El rey me envió a buscarla a su mundo. – dijo haciendo un movimiento con la mano y apareció de la nada un báculo. – Permítame llevarla al castillo – me ofreció su mano y yo la tome con algo de desconfianza. No sabía a que me enfrentaba, pero confiaba en ese chico que aún no me decía su nombre.

    Hizo un movimiento con la mano que sostenía el báculo, y pronunció unas palabras en un lenguaje desconocido. Luego un brillo salió de este y un calor extraño se apodero de mi cuando sujeté su mano. Era como si su energía se introdujera en mi cuerpo. Era una sensación muy grata y extraña a la vez. Él y yo nos elevamos unos centímetros del suelo y volamos hasta el castillo. Cuando lo hacíamos, lo mire más detenidamente, ya que la luz que emitía el báculo me permitía verlo mejor. Era realmente guapo. Se le formaban hoyuelos cuando sonreía, y sus pómulos eran marcados. Tenía las cejas no tan gruesas y sus pestañas eran largas y crespas. Sus labios eran finos. Sentí, como la sangre subía hasta mis mejillas, por segunda vez ese día, y las ponía de un color tenuemente rosa. El me miró, cuando descubrió que lo observaba en secreto.

    - ¿Qué sucede Princesa? ¿Se siente mal? –, dijo algo preocupado –, se ha puesto roja. No se preocupe ya casi llegamos –, dijo mientras incrementaba un poco la velocidad de nuestro paseo por los aires y miraba hacia el frente, donde estaba el castillo –. Pronto estará frente a su padre.

    Finalmente llegamos. El aterrizó primero y sentí que algo me sostenía aún en el aire cuando intente aterrizar, entonces él me sujeto por la cintura con ambas manos y me bajó como si pesará lo mismo que una pluma.

    - ¿No peso demasiado o si? – dije otra vez ruborizándome.

    - Eh? – dijo poniendo cara de sorpresa y levantando su ceja izquierda. – No, Princesa. Usted es muy liviana. Pesa como una pluma – se le asomó, por sus finos labios, una sonrisa torcida muy bella. – Sígame por favor. Es por aquí. – dijo dirigiéndose hasta una puerta de barrotes cruzados que daban al castillo.

    Atravesamos la puerta, seguidos de otra gigante de madera que daba a un pueblo con mucho comercio dentro de él – a pesar de que estaba de noche -. A pesar de que ya era tarde, los puestos estaban muy bien iluminados, ya que sobre los telares que hacían de techo, volaban miles y miles de luciérnagas. Había muchos puestos de objetos desconocidos para mí: Algunos vendían espadas con extrañas empuñaduras e inscripciones en ellas; otros vendían artefactos con unos lentes de diferentes tamaños y formas; mas allá había unos que vendían brebajes, pociones y unos polvos extraños; y los mas alejados tenían unas capas de diferentes colores, diseños y con, igual que en las espadas, desconocidas inscripciones.
    Los lugareños, saludaban haciendo reverencias, supuse que eran para el chico, y vestían extrañas ropas de color y forma. Las mujeres llevaban faldas muy cortas (y debajo de estas, calzas) y blusas. Los hombres usaban pantalones anchos y camisas. Lo único que llevaban ambos, eran las capas de diferentes colores que nombre antes. Y además, iban armados con espadas y llevaban al hombro bolsos de viaje.
    Se me hacía todo muy raro. No sabía donde estaba. Bueno, según lo que me había dicho el chico, era el reino de Shiron.
    Luego de atravesar el pueblo, cruzamos otra puerta más pequeña que nos llevó a una estancia muy grande, como del porte de una iglesia, solo que en medio, en vez de estar el altar, habían escaleras que daban a un segundo y tercer piso.
    Una chica de, aparentemente, la misma edad que el chico, venía bajando las escaleras. Era muy bonita. De piel clara, delgada, largo cabello color castaño claro - que llevaba suelto - y ojos verdes. Llevaba puesto un vestido largo y con extraños símbolos en las puntas. Tenía, en las mangas, muchos vuelos de encaje.
    Al vernos, llamó al chico.

    - ¡Jhoell! ¡Has vuelto! – dijo terminando de bajar las escaleras y acercándose a nosotros. Para ser más precisa, al chico, quién al verla la saludo con la mano, y esta se acercó a abrazarlo. – ¿Qué tal te ha ido? ¿La encontraste? – Dirigió la mirada hacia mi con curiosidad – ¿Es ella? – El chico, de nombre Jhoell, asintió y la chica se acercó a mi abrazándome – Princesa Danielle, es una alegría por fin conocerla. Seremos muy buenas amigas. – Dijo separándose de mí y sonriéndome muy gratamente.

    - Clare, esta algo agotada, creo que deberíamos dejar que descanse un poco y después vea a su majestad – dijo mientras me abrazaba y me levantaba por los aires hasta acunarme en su pecho. – La llevaré a su habitación. – dijo dirigiéndose a las escaleras

    - ¡U-un momento! ¡¿Qué haces?! ¡Bájame! – Dije forcejando – ¡No entendiendo nada de lo que esta pasando! – dije mientras la furia se apoderaba de mi y el chico me soltaba para dejarme en el suelo. Me alejé de ambos hacia la puerta por donde habíamos entrado. Estaba molesta, es verdad. No sabía donde estaba. No sabía que era lo que pasaba y este chico se empecinaba en que viera a mi padre. - ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren de mi? Y-yo… S-solo q-quiero volver a casa…. – de mis ojos empezaron a brotar lágrimas. – Mi padre murió. ¡No se por que tú – dije mirando a Jhoell – te empecinas en que lo vea! ¿Qué quieres que vea? ¿Su tumba? – mis piernas comenzaron a tambalearse y caí al suelo.

    - Princesa… Tranquila. – Dijo acercándose a mi la chica - Soy Clare, y el es Jhoell. – se apuntó a si misma y luego al chico. - Somos los Guardianes de los Secretos del Reino de Shiron. Vuestro padre no murió. Él se convirtió en el Hechicero más poderoso de su mundo y creó un portal que lo trasladó hasta aquí. Llegó en el momento indicado, cuando nuestro reino estaba en peligro. Él nos salvo. El antiguo rey que gobernaba lo dejó a cargo del Reino convirtiéndolo en el único Rey de Shiron –. Se agachó y me ayudó a ponerme en pie. – Jhoell, llévala a su habitación. Yo hablaré con el rey para que vaya a hablar con ella y le explique mejor.

    - De acuerdo – Jhoell se volvió a acercar a mi y me tomó en sus brazos. Subió las escaleras y me llevó por un largo pasillo lleno de puertas del segundo piso. Las paredes estaban adornadas por cortinas y bellos retratos donde salían tanto mujeres como hombres con coronas. Supuse, por obvia deducción, que debieron de ser antiguos reyes y reinas. Luego llegamos hasta una puerta grande que daba a una habitación amplia, con butacas, cortinas y muebles blancos. En una mesa había rosas y lirios blancos. Y al frente de las butacas había una chimenea roja de ladrillo, pero no estaba funcionando –. Tranquila princesa, no hay nada a lo que deba temer. – dijo mirándome seriamente a los ojos. – Yo soy alguien en quien puede confiar.

    - ¿Jhoell, verdad? – el chico asintió, mientras me dejaba en la cama. - ¿Por qué estoy aquí? En un principio me llamaste hechicera… Yo no se hacer magia ni nada. Ni siquiera se como mamá hace las pociones en casa… - el chico volvió a sonreír de costado, haciendo que su sonrisa se viera torcida.

    - jejeje… Tranquila Princesa. Yo estoy aquí para cuando usted me necesite…- dijo sacándome los zapatos y dejándolos en el suelo. – Ahora por favor… póngase estas ropas, estará más cómoda. El rey vendrá a verla dentro de unos momentos… - dijo mientras me señalaba las ropas que estaban sobre la cama. – Yo estaré afuera para cualquier cosa. – dijo dándose media vuelta para retirarse.

    - E-esto Jhoell… - pronuncié su nombre algo tímida. Y sentí calor en la cara. El chico se volteo y me miró expectante – podrías por favor, no tratarme de usted, ni de princesa… me siento incomoda… - No estaba acostumbrada a esos tratos. Siempre en casa, Mamá, August y yo nos tuteábamos.

    - Lo lamento, trataré de hacerlo…. Con su permiso – salió por la puerta y me dejó sola.

    No quise cambiarme mi ropa. Una, porque era mi favorita, y dos, porque mi madre la había hecho para mí. Por lo demás, esas ropas que me habían dejado, eran algo que iba fuera de mi moral. Me habían dejado un hermoso vestido color rosa, con pliegues y dobleces. Pero por más bonito que fuera, no podía usarlo ya que no me familiarizaba con él.
    Espere en la habitación grande y espaciosa mucho rato. Había pinturas de personas y animales fantásticos. Los adornos eran en su mayoría de unicornios. Y en el techo estaba pintado un cielo lleno de ángeles.
    Hubo algo que me llamó la atención de todo. Uno de los ángeles se parecía mucho a Jhoell. Tenía el mismo color de sus ojos y del cabello, pero algo en su mirada era diferente. Era como si estuviera pidiendo ayuda. Estaba pensando en eso cuando tocaron la puerta.
     
  4.  
    Megumi Chan

    Megumi Chan Entusiasta

    Sagitario
    Miembro desde:
    23 Septiembre 2008
    Mensajes:
    96
    Pluma de
    Escritora
    Re: Shiron: Doncella de los mundos

    amiwaa!!! sabes que me encanta tu historia!
    sigue escribiendo por que lo haces genial,
    mandare a Shu cuando le vuelva la inter para que lo lea
    de aqui se esta poniendo interesante *o*
    ya quiero q avance mas!!
    besitos amiwa del alma!!
     
  5.  
    donceiia

    donceiia Guest

    Título:
    Shiron: Doncella de los mundos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Poesía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1738
    Re: Shiron: Doncella de los mundos

    bueno.. kisas mi historia no cause furor.. pero me conformo con saber que mi amika me sigue apoyando..:)! graxz megu..:P! ToT



    Capítulo N° 3: “Profecía”

    A pesar de que era pequeña cuando mamá me dijo que mi padre había muerto, no le tomé su real peso al asunto. Creo que fue porque era muy pequeña y no tenía conciencia de lo que sucedía.
    Poseo recuerdos muy vagos de ese incidente, al igual que las memorias que tengo de papá. Recuerdo que ese día jugaba con mi hermano. Yo tenía 4 años, y August 8. Mamá estaba haciendo pociones en el sótano como siempre, cuando Broke, el hermano de ella, llegó diciendo que papá había desaparecido y no lo encontraban por ningún lado. August bajo al sótano y le dijo a mamá. Luego todo se volvió un tenue borrón de colores. Hombres y mujeres entraban y salían de casa. Antorchas prendidas. Hombres buscando a papá por el último lugar donde fue visto.
    Cuando lo encontraron, dijeron que había muerto a causa del ataque de unos lobos. Mamá se derrumbó. Estuvo en cama por un mes y tío Broke se hizo cargo de nosotros ese tiempo. Luego cuando se recuperó, todo volvió a tomar su curso. Pero quién iba a pensar lo que el destino tenía preparado para mi.

    - Adelante – dije algo sorprendida. La puerta se abrió y el chico-gato la traspasó seguido de la castaña que había visto en las escaleras, hace un rato atrás.

    - Con su permiso, Princesa Danielle – dijo el chico, haciendo una reverencia agachando la cabeza.

    - Hemos venido para presentarle a su alteza real, el Rey Alfred del Reino de Shiron. – la chica imitó los movimientos de Jhoell.

    Seguido de esto, traspasó la puerta un hombre viejo de unos 60 años. Tenía una barba cana y bigotes no tan pronunciados. Sus cejas eran gruesas y sus pestañas largas. Se le notaban arrugas en la frente y alrededor de sus ojos rasgados de color miel - como los míos -. La nariz era larga y gruesa. Y sus labios eran finos. Era alto y delgado de piel clara. Llevaba una capa larga de color ladrillo ennegrecido. Vestía ropajes oscuros. De su cuello colgaba un collar muy hermoso y en su cabeza llevaba una corona de oro.

    - Hola, Danielle – el hombre pronunció mi nombre con una voz ronca y seca que se me hizo vagamente familiar. Se quedó inmóvil en la entrada de la puerta – ¡Vaya que has crecido! Estás muy hermosa, hija mía. – Me miró de arriba a bajo. Y luego sus ojos le brillaron cuando nuestras miradas se encontraron. El hombre de pie frente a mis ojos sabía que lo conocía de alguna parte, pero no podía recordarlo. – Quizás no me recuerdas – dijo –, pero si te digo: “El conejo negro del que se habían olvidado cuando nació, encontró un feliz hogar en los brazos de Isabella” ¿Me reconoceras? – y fue entonces cuando recordé. ¿Cómo había podido olvidarlo?. Cuando era pequeña, mi padre siempre antes de dormir me contaba la historia de “El Pequeño Conejo Negro”. Y luego de morir, nunca más lo escuche otra vez. Ni mamá ni August se lo sabían, solo papá. Era el único.

    - ¿P-pa… pá? – dije entrecortadamente, mientras mis ojos se llenaban de lagrimas y avanzaba unos pasos hacia él. No podía creer que era él. Se veía tan viejo, como si los años se le hubieran venido encima de sopetón. Yo lo recordaba considerablemente mas joven.

    - Si, Danielle, soy yo –. En ese momento lo supe. El hombre frente a mis ojos, era mi padre. Era él. No se como, ni cuando pasó, pero estaba vivo, y frente a mi. Se acercó y me abrazó fuertemente.

    - Hija mia… - dijo mientras yo apoyaba mi cabeza sobre su pecho y el me estrechaba entre sus brazos.

    - Con su permiso, Alteza – escuché como decía Jhoell. – Nos retiramos para que tenga intimidad con la princesa.

    - No, no es necesario. Quédense. Necesito que ambos estén presentes para lo que tengo que decirle a Danielle –. Levante la cabeza y lo mire.

    - ¿Qué pasa, papá? – dije expectante. No sabía que tenía que decirme, pero lo que si, yo quería y debía hacerle unas cuantas preguntas.

    - Mm… Danielle, verás, necesito tu ayuda. El Reino está en grave peligro y me temo que tú eres la única que puede ayudarnos –. Se separó de mi, y se fue a sentar en una de las butacas. Yo lo imité. Jhoell y Clare, se quedaron cerca de nosotros.

    - Mm… papá, antes que nada, necesito hacerte unas cuentas preguntas –. Junté las manos. Me puse algo nerviosa y ansiosa a la vez. Papá respondió con un cabeceo y se acomodó en la butaca –. Primero que todo, ¿Cómo es que estás aquí?, creímos que habías sido atacado por los lobos y habías muerto.

    - Eso es algo muy simple de responder. No se si recordarás que cuando eras pequeña, yo solía pasar en el sótano haciendo hechizos, pócimas y brebajes junto a tu madre – negué con la cabeza. Él prosiguió -. Bien. En uno de esos hechizos, experimenté mezclarlos con unas cuantas pócimas en uno de los calderos de tu madre. El resultado fue un portal que me trajo a este mundo.

    - Pero… ¿Por qué no intentaste volver? Mamá estaba destruida y August también -. Cosa que no era mentira -. Por lo que me explicaron – apunte a los chicos que estaban detrás de papá -, llegaste en una época en donde te necesitaban, el reino estaba en peligro y el antiguo rey te dejo a cargo… ¡¿Como es posible?!

    - Cálmate. Si, es verdad que fue así. Verás, en ese entonces, Shiron estaba siendo atacado por unos hechiceros muy poderosamente destructivos. Yo lo que hice, fue crear campos de fuerza para el reino y luché contra ellos – dijo de manera muy cansada. – Ahora, ya estoy muy viejo para volver a combatir –. Se llevo a la cabeza una mano y se sobó la frente con los dedos.

    - Papá, ¿Cómo es que…? Mm… Bueno… Te ves considerablemente más viejo. Yo creí que tendrías… no se 36, 37 años, no mas que eso. Mamá siempre dijo que ustedes se casaron jóvenes. Ella tenía 17 y tú eras uno o dos años mayor que ella. ¿Qué es lo que pasó? – Papá se rió de mí y luego me contesto.

    - Aquí, el tiempo corre más deprisa que en nuestro mundo, Danielle, por lo que diez años que pasen allá, acá serán treinta. Ahora tengo 57 años, por lo que no estoy en mis años mozos. ¿Me comprendes? -. Se rió de su irónica broma.

    - ya veo – dije pensativa. No me lo imagina… Era algo totalmente extraño. Aún no lo entendía bien.

    - jejeje… Bueno, volviendo al tema principal, debes ayudarnos, Danielle. – dijo poniéndose de pie -. Eres nuestra única esperanza.

    - a ver, a ver… - me envaré, ¿Qué era lo que realmente quería de mí? - ¿A qué te refieres?

    - Princesa, lo que vuestro padre quiere decir, es que usted es la hechicera que salvará el reino. Usted es la mujer de la que habla la profecía -. Respondió rápidamente Clare por mi padre.

    - ¿A que te refieres? – Seguía sin comprender ni media palabra. Esta vez fue Jhoell quién habló.

    - Existe una profecía que dice… – hizo un movimiento con el brazo y apareció en su mano un libro grueso de encuadernación marrón. Buscó entre las páginas y luego dijo - “Tras las últimas lluvias del mes de septiembre, reinara El Mal y La Oscuridad y los hechiceros serán absorbidos por estas. La gente comenzará a marcharse. La comida se agotará. Pero llegará la luz y la esperanza con la única hija del último rey. La Princesa, se convertirá en la Hechicera más poderosa del reino, superando a sus maestros. Pero para lograrlo, deberá viajar por los mundos paralelos a este y descubrir la llave para enfrentar su destino” –. Jhoell término de leer y cerró el libro.

    - Tras las últimas lluvias todos nuestros abastecimientos se han ido agotando y la gente esta abandonando el reino -. Dijo Clare al tiempo que se acercaba a mi padre y lo ayudaba a sentarse nuevamente.

    - Y eso no es todo – papá puso los ojos en blanco –, los hechiceros se han pasado al otro bando… - dijo con sequedad.

    Clare le atajó.

    - Es como si la maldad los absorbiera, tal cuál como dice la profecía. Y no les bastó solo con irse, si no que también tuvieron que herirnos –. Se le ensombreció el semblante.

    - ¿De qué hablas? – pregunté. Clare se arremango una manga del vestido. Tenía su brazo izquierdo con una cicatriz que le cruzaba desde el hombro hasta un poco mas abajo del codo. – ¡Dios mío! – me llevé las manos a la boca espantada.

    - Clare, no la asustes – Jhoell se molestó -. No tema princesa. Jamás dejaremos que le suceda algo como eso.

    - Por lo demás – papá volvía a tomar la palabra -, necesito saber si cuento contigo, Danielle, eres la única capaz de salvarnos.

    Papá me dejó con la última palabra. Todo esto era totalmente absurdo y fuera de lo normal para mi. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Aceptar la profecía e ir de viaje por los mundos?. No le veía el chiste sinceramente. Y a demás… ¿Qué pasaría con mamá y August?, de seguro estarían preocupados al ver que aún no regresaba a casa, pero a pesar de eso… El hombre sentado a mi lado, era mi padre. Un hombre al cuál nunca llegué a conocer tan bien como August, pero igual lo quería y siempre había deseado conocerlo. Tomando en consideración mis dudas, mi respuesta fue…
     
  6.  
    donceiia

    donceiia Guest

    Título:
    Shiron: Doncella de los mundos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Poesía
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    2089
    Re: Shiron: Doncella de los mundos

    y he aki el 4to capi XD! aaah weno.. ia me da iwal si lo postean o no.. ¬¬' me conformo con ke megu lo siga leyendo.. XD!

    Capítulo N° 4: “Interrogantes”

    Recuerdo que al año de haber muerto papá, August y yo fuimos a dar una vuelta por el cementerio después de llevarle flores a su tumba. No hacía frió, de echo, la mañana estaba bastante calurosa, así que nos fuimos a refrescar al río que conectaba con el camposanto del pueblo. Yo me saqué el vestido y quedé en refajo y bragas; y mi hermano se sacó los pantalones y la camisa, que llevaba, camiseta igual que yo.
    Luego de que salimos del agua, mi vestido no estaba en donde lo había dejado, por lo que August supuso que el viento se lo debió de llevar. Yo comencé a llorar, y mi hermano me tranquilizó diciendo que lo encontraríamos. Fuimos por el sacramental buscándolo, hasta que August lo vio sobre unas ramas que tapaban un par de tumbas algo alejadas del resto. Cuando lo logró sacar, me percaté que en las lápidas no había nombres escritos en ellas. Así que le pedí que cortara las ramas de los árboles para ver mejor. Luego de hacerlo, pude ver que en los sepulcros rezaban solo un par de letras. En un decía “J + D” y en la otra “A + C”. Se oía muy chistoso al decirlo, por lo que me reí. Pero mi hermano me regaño diciendo que no debía hacerlo, por que a lo mejor los familiares no tenían suficiente dinero para grabarle mas letras y que en vez de reírme, deberíamos rezar por ellos.
    Ambos nos quedamos ahí unos minutos y rezamos. Yo me dije a mi misma que eran, a pesar de muy vagas las inscripciones, muy bonitas por lo sencillas. A demás creo que cuando las cosas se hacen con amor, por muy simple que sea, es más bello. Así que me retracté de mis palabras…

    - ¿Qué dice Princesa? – Clare volvió a hablar.

    Papá y Clare me miraban fijamente, aunque, Jhoell, no. Él estaba mirando el fuego que ardía en la chimenea, que hasta ese momento no me había dado cuenta de que la habían encendido. La luz del fuego, provocaba que sus ojos se vieran fríos y tristes. Su semblante era pálido a causa del fuego, siendo que debió ser todo lo contrario. Debió verse más cálido.
    A pesar de tener trece años, y de todavía ser una niña que necesitaba a su madre, mi respuesta fue…

    - yo… los ayudaré – dije algo tímida y sonreí un poco.

    - ¡Estupendo! – A papá le brillaron los ojos de la felicidad. Estaba, al igual que mamá hace un par de horas atrás, orgulloso de mí –. Bien, habrá que comenzar los preparativos del viaje de Danielle de inmediato.

    - ¡¿Qué?! ¡¿Cuál viaje?! – me exasperé. No contaba con tener que realizar un viaje. - ¡¿A que te refieres con los preparativos de viaje, papá?!

    - Yo le explicaré Princesa – se anticipo Clare -. Como usted ha dicho no tener conocimientos sobre como hacer hechizos, y su Majestad creía que vuestra madre no le había enseñado, pensó que lo más indicado para usted sería enseñarle magia en una Academia.

    - ¿Es broma? – dije sonriendo ligeramente. ¿Cómo es eso de que iría a una Academia a aprender magia? –. Explíquenme mejor por favor.

    - Veamos, ¿Por donde empiezo? – otra vez volvía a hablar papá, mientras se acariciaba la barbilla con el dedo índice y el pulgar. Luego me miró -. Hija mía, es preciso que sepas hacer magia, por lo que te enviaré a una Academia en otro mundo por unos cuantos años, para que aprendas. Pero no te preocupes – se apresuró a decir, al ver mi expresión de horror -. Los años del mundo al que irás, para nosotros son días o semanas, por lo que no debes preocuparte. – ¡Gracias papá, realmente me siento menos asustada ahora!, pero ¿como me dice algo así? ¿Cree que es más fácil? – A demás, pasarás aquí un tiempo antes de viajar. Debes conocer las costumbres, la forma de expresarse, las vestimentas de ese mundo, para que no averigüen tu verdadera identidad, Danielle.

    - Papá, ¿Te das cuenta de que lo que me estas diciendo es una locura? – ya no me sentía yo. Mi madre siempre dijo que yo había sido muy madura para mi edad, pero ahora estaba siendo demasiado infantil al solo pensar en mi cordura y no en lo que le podía pasar a lo que había construido mi padre.

    - Hija mía, no tienes de que preocuparte. Clare y Jhoell… - de repente se detuvo, pensó en algo y luego dijo – ay! Pero que mal educado que soy – dijo golpeándose la frente con el puño -. Danielle, ellos son Clare y Jhoell – los señaló a ambos -. Son los Guardianes de los Secretos de Shiron y a demás son los últimos hechiceros del reino. Ellos irán contigo y te guiarán. También, Clare, te ayudará a que comprendas mejor el otro mundo durante el tiempo que estés aquí. No tienes de que preocuparte.

    - ya – ahora si que me había quedado claro. Después de todo, no me iría ahora mismo, si no que dentro de un tiempo. Eso era bueno, me preguntaba si podría visitar a August y a mamá durante ese periodo -. Y… - Comencé – ¿Podré ver a mamá y a August antes de que me vaya? – El rey apartó los ojos de mí. Dejó de ser mi padre, tenía que velar por la seguridad del reino y de él mismo.

    - Lo siento, Danielle. No podrás verlos. Por lo menos, no por ahora. Tienes que prepararte y no debes distraerte – me miró serio. Definitivamente, él era el Rey. No podía dejarme vencer por las emociones y tuve que acatar sus peticiones.

    Tenía que seguir siendo yo. La chica de trece años más madura del pueblo de Hemon. La niña, que todos los niños temían juntarse con ella por que se les podía contagiar mi aplicación en la escuela. La mujercita más educada y amable, que las demás niñas odiaban. Pero no quería seguir siendo esa clase de persona, quería ser diferente. Quería destacar por ser quien era, una niña alegre y divertida, tal cual era, y no mostrar más ese otro yo, que todos temían u odiaban. Sabía que la decisión estaba en mis manos, pero para empezar desde cero, tenía que hacerlo con gente nueva y en otro lugar.

    - Esta bien, papá. Será como tú digas.

    - Gracias, Danielle. Te lo agradezco. Desde mañana comenzarán los preparativos para el viaje. ¿De acuerdo? –. Se acercó y me abrazo fuerte. Se sentía bien. Era como los abrazos de mamá, que te decían siempre, que todo estaría bien a pesar de cual fuera la situación -. Creo que… es mejor que descanses. Mañana te espera un largo día. Por lo demás, estarás a salvo aquí en el castillo -. Luego se separó de mi y se dirigió a Clare -. Encárgate de ella, Clare, no quiero que le falte algo y mucho menos que se sienta sola -. Ella hizo una reverencia agachando la cabeza.

    - Como usted diga Majestad. Yo me encargaré de la Princesa, puede estar tranquilo -. Clare se veía una chica muy leal y confiable. Me empezaba a agradar.

    - Bien -. Papá me miró y me besó en la frente -. Espero que descanses esta noche Danielle, ya es tarde – dijo mirando un reloj que había encima de la chimenea -. No quiero que mañana estés con sueño para tus clases.

    - Si, no te preocupes -. Ahora entendía lo cansada que estaba cuando lo dijo. Los párpados me pesaban mucho -. Tú también descansa, papá

    Papá mi miró y sonrió de medio lado. Se encaminó hacia la puerta y luego miró hacia donde estaba Jhoell. Éste aún seguía mirando el fuego pero cuando le miré por segunda vez, me devolvió la mirada. Era una muy fría. Como si todo lo que me dijo antes, hubieran sido mentiras eso de ayudarme en lo que necesitara.

    - Que tenga dulces sueños, Princesa. – Agachó la cabeza. Su mano derecha se la llevo al pecho y la otra la puso detrás de su espalda –. Que descanse -. A pesar de su mirada triste, me sonrió y luego desapareció detrás de papá.

    Clare se quedó conmigo y me acompaño mientras me pasaba un pijama para poder acostarme a dormir. Aproveché que estábamos solas, para poder hacerle unas cuantas preguntas. Ella inspiraba mucha confianza.

    - Clare - ella me miró expectante -, tú dijiste que la gente del reino se estaba yendo, pero yo vi a muchos que estaban en la entrada vendiendo y comprando… ¿Cómo es eso posible?

    - Princesa, los comerciantes que están fuera del palacio, están intentando vender todo lo que pueden antes de irse y la gente, esta tratando de obtener los mayores abastecimientos antes de marcharse de aquí, por eso es que se quedan hasta tarde vendiendo y comprando. De seguro debió de ver que llevaban bolsos de viaje -. Me ayudó a sacarme el vestido y luego me senté en un banquito que estaba cerca de la chimenea y me cepilló del cabello.

    - ya veo… y quisiera saber… una cosa mas – dije algo dudosa. No quería ser imprudente.

    - En lo que le pueda ayudar… ¿Qué es Princesa?.

    - Mm… no se, noté que Jhoell estaba algo… molesto. Creo que no le agrada que este aquí.

    - ¿Jhoell? – dijo algo sorprendida y luego rió -. No, Princesa. Jhoell es buen chico, a pesar de tener 15 años y ya ser prácticamente un adolescente, sigue siendo un niño. Solo está algo… preocupado, por así decirlo -. La miré con la interrogante en mi cara, porque luego respondió -. No es algo de mucha relevancia, pero esta afectado por que su hermano mayor se pasó al otro bando. No habla mucho del tema. Él también es hechicero al igual que Jhoell y yo, solo que él, no fue abducido por esa fuerza negativa que afecta al reino, si no que, por su propia voluntad.

    - Ya veo. Pobre de él… -. Cambié el tema, no quería mostrarme demasiado interesada, puesto que Clare me miró como si estuviera interesado en él -. Esto… Clare, ¿Qué edad tienes?

    - 14, los cumplí la semana pasada -. Dijo con entusiasmo -. Y… si no es mucha mi incumbencia ¿Cuántas primaveras tiene usted, Princesa?

    - Yo los cumpliré en un par de semanas -. Dije algo triste. Clare lo notó y me preguntó que era lo me apenaba. No quise responderle, por lo que nos quedamos calladas mientras terminaba de cepillar mi cabello. Luego se retiró y me deseo buenas noches.

    Cuando me quedé sola, me di cuenta de que, la verdad, no había pensado mucho en mi cumpleaños. Quién pensaría que lo pasaría sola. Bueno, quizás no estaba sola del todo, porque tenía a mi padre, pero extrañaría las bromas de August cuando decía que su pequeña cada día se acercaba más a ser una mujer; ó a mamá haciendo mi tarta de cumpleaños con los sabores que mas me gustaban. Si, sería un cumpleaños diferente, pero eso no quería decir que lo pasaría mal.
    Me acurruqué en mi nueva cama y no tarde mucho en cerrar los ojos y quedarme dormida. El cansancio me había agotado realmente.
    Esa noche tuve distintos sueños, pero el tema era el mismo. Mamá, papá, August, Jhoell y Clare. Los cinco abarcaron sueños muy extraños, aunque más que sueños, creo que eran pesadillas.
     

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso