La conocí un domingo oyendo misa y el lunes le dije que la quería y el martes que soñaba con el día de reír en mi lecho con su risa. Fue el miércoles cuando le dije Luisa sé mi amante esposa paloma mía y dame calor en la noche fría y con tus manos lava mi camisa. El jueves, casados, y al siguiente día, viernes, los dos felices fuimos y el sábado la casa era el infierno. El domingo por la mañana un diente me rompió en la pelea que tuvimos quedándose su madre sin su yerno.
Si fuera un poema probablemente tendría mucho que decir, pero como está a modo de micro haré la vista gorda, hehe. Aunque honestamente la historia no me gustó del todo y parece más un momento de inspiración sin pulir de otra cosa, me recordó acertadamente a esas decisiones apresuradas que uno a veces toma en control total de las emociones, y la verdad que presenta es probablemente casi la misma en todos los casos que de ese hilo tejen, lo cual encontré interesante. Saludos.
Pues, a veces pasa. Esto: me rompió en la pelea que tuvimos quedándose su madre sin su yerno. Mató al chico, ¿no? Y se quedó la madre de ella sin yerno, es que como cambias de vista, lo releí. Y tiene más de verso libre jaja