A veces, cuando bajo las escaleras, espero oír tus las patas atropelladas y torpes cuando te levantás y corrés hasta el patio, esperando a que alguien te haga una caricia. A veces, cuando entro a la cocina de tu dueña y debo subir por la escalera de madera, piso en el escalón flojo y me preparo para acallar tus ladridos y gruñidos con un suave "¡Silencio!". Luego, cuando me doy cuenta de que esto no va a volver ocurrir, mis hombros tensos vuelven tan bajos como estaban antes, y mis manos regresan a los costados de mi cuerpo. Ya no puedo acariciarte; y lamente no haber pasado más tiempo con vos. Ojalá supieras que cambiaría todos estos años de escuela por estar otra vez al lado tuyo, pero sé que eso no va a ocurrir, y lloro al pensar que ya no voy a poder verte de nuevo, que tu cola ya no va a volver a moverse, y que tus pelos ya no van a volver a estar por toda la casa. ¿Por qué los animales viven tan poco? ¿Por qué hay gente que no se da cuenta del ángel que tiene hasta que lo pierde? Hoy no estás acá, pero todos los días escucho tus patitas caminando por el patio, por el pasillo, tu correa de cadena cuando te rascabas, y me acuerdo de todos estos años que estuviste con nosotros, y me pongo feliz de que no nos hayas abandonado por completo. Aunque tu cuerpo ya no esté, tu alma y tus recuerdos vivirás siempre con nosotros. Este no es mi último adiós, Dalma. Espero que ahora no sufras.
Me gusto mucho, y es cierto, los animales son los que mas tiempo deberian vivir, llenandonos de recuerdos amorosos junto con ellos. Me gusto tu forma de redactar, felicidades y espero que te recuperes de tu perdida :)
Muchas gracias por el comentario y el Me gusta. Me alegra que te haya gustado el escrito :) La verdad es que hace varios meses ocurrió esto, pero hasta ahora no he tenido forma de expresarlo :(
Entiendo a la perfección lo difícil que es afrontar la pérdidia de una mascota. Y por desgracia es verdad lo que describes aquí. Muchas de las veces no nos damos cuenta del amigo que tenemos a un lado, sino hasta que lo perdemos. Entiendo que no es exageración cuando se llora por un animal, yo lo he hecho; tampoco debe avergonzar hacerlo, ya que lo querías y era importante para ti. Un muy buen escrito que entristece a quienes han pasado por lo mismo, pero que al final concuerdan con que esos recuerdos que tienen de la mascota, la mantienen viva en el corazón. Espero otro así. Te cuidas. Hasta otra.