Rosa Balnca

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por montsehinata, 2 Febrero 2010.

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    Rosa Balnca
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    Rosa Balnca

    Prologo
    Las caras de la moneda
    Sus ojos verde azules se posaron en ella, su mirada parecía capaz de atravesarla, de ver hasta el último centímetro de su alma. Vanesa no supo si devolverle la mirada o ignorarlo, era la primera vez que Derek se fijaba en ella, y aunque se sentía encantada, a la vez se sentía intimidada. Era el chico más guapo de toda la escuela, el amor platónico de todas las estudiantes, el típico chico misterioso. Sus únicos amigos eran los Dawn, Meredith de 17 y su hermano Tay de 16. También era el chico más listo de toda la clase, pero además era el chico más tierno. Justo en ese momento sonó la campana de la escuela, dando fin a la clase de historia y dando inicio a la hora del almuerzo. El profesor de historia empezó a guardar sus cosas mientras explicaba en qué consistía la tarea, una pérdida de tiempo ya que solo Marisa hacia la tarea, los demás solo se la copiaban. Vanesa empezó a guardar lentamente sus cosas, esperando a que Derek se acercara, pero en vez de eso salió por la puerta sin siquiera prestarle atención. Vanesa quedo completamente desorientada, hacia tan solo unos minutos el estaba completamente interesado en ella, ahora parecía como si todo hubiera vuelto a la normalidad, si eso debía ser, todo volvía a ser exactamente igual.
    Cuando llegó a la cafetería ya había salido casi toda la escuela, desde primero hasta 3 año, se formo en la fila más corta vio que vio, la barra de sándwiches y jugos naturales, idea del club naturista. Eligio un sándwich de mermelada natural y un jugo de naranja y se dirigió hacia la mesa de la esquina. En la mesa se encontraban solo 3 personas, Max de 15 años, Brooke de 16 y Christian de 17. Max tenía el pelo castaño oscuro, ojos color chocolate y una piel mestiza que los hacía sobresalir de sus primos. El hermano de Max era Christian, el tenía el pelo negro como el carbón, sus ojos eran casi iguales de negros y su piel blanca como de muerto, además era muy fuerte y alto, pero por una extraña razón no era musculoso, pero aun así era de los más guapos de la escuela, después de Derek por supuesto. Brooke era una chica de pelo pelirrojo y ojos color violeta, su estilo era único en la escuela, y su carácter era fuerte y rudo. Era bella por naturaleza, según los muchos rumores, además de ser ágil, rápida, una excelente bailarina e inteligente. Vanesa era una chica no tan bella, pero con una gran voz. Su pelo era lacio hasta la mitad de la espalda y negro como el de Christian, tenía la piel blanca al igual que Brooke y Christian pero ella tenía unos ojos color miel, tan hermosos que brillaban con la luz del sol. Era bajita en comparación con Christian pero más o menos de la estatura de Brooke, pero siempre traían un estilo diferente. Siempre cargaba con un cuaderno de dibujo y sus guantes, los últimos para ocultar un gran poder.
    -Adivinen quien no le quita la vista a Vane- dijo Brooke mientras volteaba a su derecha. Max que se encontraba a su derecha volteo instintivamente, al igual que Chris.
    -¿Quién?- pregunto Vane sin voltear.
    -El mismísimo Derek-
    Vanesa se quedo totalmente atónita, es el chico más indeciso que he conocido en mi vida, pensó, la verdad ese era uno de los pocos defectos de Derek
    -¿Y? ¿Vas a hablar con él?- preguntó Brooke
    -Estas loca- exclamó Vane mientras le lanzaba una mirada asesina- ¿Qué pensara de mi?-
    -Que eres una chica con agallas y que sabe lo que quiere-
    - Mira, justo lo opuesto a mí-
    -Ay no seas cobarde, ve a hablarle-
    Vanesa volteo a la mesa donde se encontraba Derek, estaba platicando con Meredith y Tayler, pero aun así parecía que estaba en otra cosa. Se quedo pensando por unos segundos y después se levanto, tenía en mente seguir los consejos de su prima. Pasó lentamente por cada una de las mesas, para hacer tiempo y para poder pensar en lo que le iba a decir. Cuando al fin llego a la mesa se quedo parada sin decir nada, pero como podría si 3 pares de ojos la miraban fijamente, como si quisieran verla por dentro, como si quisieran comérsela. Antes de que cumpliera un minuto ya se encontraba de vuelta en su mesa con sus primos a su lado.
    -Te dije que era mala idea- dijo Vane enojada.
    -Ay bueno no es mi culpa de que te enamoraras del raro de la escuela y de sus secuaces- se burlo Brooke
    -No le hagas caso Vane- dijo Chris mientras la abrazaba- no vez que ella trae loquitos a la mitad de la escuela, no le importa nada más que lo superficial-
    Brooke solo lo miro con rencor, era normal que el hiciera comentarios como esos, no porque todos los chicos la siguiera significaba no le interesaran. La verdad es que algunos de los chicos con los que había salido la habían decepcionado, ya que todos solo la veían como una cara bonita. Max se levantó rápidamente, no le gustaba llegar tarde a ninguna clase ya que era común que lo dejaran al frente o hasta atrás. Camino por un pasillo enorme y vacio, pensando en que complicación era enamorarse, la verdad él nunca había sufrido por eso, y no estaba en sus planes enamorarse muy pronto.
    En cuanto sonó la campana, toda la escuela salió del comedor por las diferentes puertas. Vane y Brooke se acercaron a la más cercana y se encaminaron hacia su última clase, literatura. En cuanto entraron a la clase notaron que solo quedaban 2 lugares disponibles, uno enfrente del profesor y otro a lado de Derek. Vanesa se encamino al asiento de enfrente, pero ese ya lo había ocupado Brooke, Vane se quedo parada viendo donde más sentarse, no, solo junto a Derek.
    -Señorita Staint, háganos el favor de sentarse a lado del joven Vein para poder empezar la clase- dijo el profesor en cuanto vio a Vane parada, enseguida empezó a escribir en el pizarrón.
    Vane se sentó en silencio a lado de Derek, y empezó a sacar sus libros mientras el profesor empezaba a leer un fragmento del Periquito Sarmiento. Toda la clase estaba distraída, era la clase más aburrida del día a sí que Vane empezó a hacer dibujitos en su cuaderno. Como a la mitad de la clase Vane notó una nota en la esquina de su cuaderno, la abrió lentamente, esperando encontrar exactamente lo que deseaba leer. En la nota decía, perdón por lo de la cafetería, no te queríamos espantar. Vane leyó la carta con un poco de decepción pero aun así le respondió, no importa, no es tu culpa que yo sea una miedosa. Se la puso justo debajo del brazo para que se diera cuenta y no se sintiera mal. Después de unos segundos Derek le regreso la nota por debajo de la mesa, la abrió esta vez más rápido para ver que le había contestado Derek. En la nota decía, eres una cobarde muy linda. Vanesa sintió que volaba, era lo más tierno que había oído en su vida, después recordó las palabras las palabras de Brooke, demuestra que sabes lo que quieres, así que escribió con letra grande, TU NO ESTAS TAN MAL. Le mando la nota por arriba del escritorio, un error muy grande ya que en ese momento el profesor encontró la nota y se la arrebató de la mano.
    -¿Con que notitas?- dijo el profesor mientras examinaba la nota- ¡No en mi clase!-
    Vanesa lo miro con ojos expectantes, si lo decía, adiós reputación, adiós favorita del profe, adiós Derek.
    En ese momento sonó un estallido en el salón, tan fuerte que obligo al profesor voltearse. En la silla de adelante se encontraban 4 alumnos rodeando a Brooke que se encontraba en el suelo, el profesor corrió hacia Brooke preocupado y asustado a la vez, tal fue su preocupación que se olvido completamente del papel. El profesor examino a Brooke, tenía solo algunas cortadas y raspones, así que la tomo en brazos y salió corriendo del salón. En cuanto salió todo el mundo empezó a acuchillear, susurrando explicaciones posibles y no posibles. Nadie noto cuando Vanesa se levantaba y tomaba la hoja de papel sin decir ninguna palabra, ya sospechaba lo que había pasado.
    La chicharra sonó después de unos minutos, dando fin a las clases, era bueno estar en una escuela donde solo te dan 4 materias por día. Vanesa se encamino hacía a la enfermería, alguien debería de ir a recogerla antes de que todo el mundo se fuera. Paso por algunos casilleros viendo como toda la escuela salía al patio con gran alboroto, otra pelea, pensó. Normalmente las peleas de la escuela eran entre los de último año, y los de segundo, una masacre. Doblo una esquina y luego otra hasta llegar a la enfermería, el mejor escondite para la clase de química, ya que la enfermera era la más dulce de todas, siempre que los alumnos se sentían mal ella hacia hasta lo imposible para que se sintieran mejor. Cuando estaba a punto de llegar a la puerta noto que alguien la estaba esperando en el corredor. Vane se acerco con cautela y le dedico una sonrisa al admirador escondido en las sombras, en eso el extraño le tomo la mano y le susurro al oído.
    -Nos vemos mañana.-
    Vane voltea a verlo y lo reconoció enseguida, era Derek, pero tenía un aspecto diferente, más luminoso. Vanesa se alejo de el rápidamente, y entro a la enfermería con una sonrisa en los labios. Cuando entro encontró a Brooke senada en una banca y con una venda en el brazo. Se miraron por largo rato sin decirse nada, hasta que Brooke le preguntó.
    -¿Qué pasó Vane?- pero Vane no supo que responder
    Capitulo 1 Pasado y futuro incierto

    Brooke observo por la ventana de la enfermería la carretera, a lado de la carreta se encontraba el bosque, vivir en Agangeo no era tan malo en realidad, poca gente, clima templado, perfecto para ella. En eso la enfermera noto que Brooke se encontraba parada y la reprendió duramente, al final Brooke no tuvo otra que dejar sus pensamientos para después. Brooke se sentó en silencio durante los últimos 10 minutos en la enfermería, tendría que mejorar su genio para que no pasaran ese tipo de accidentes. Tener magia era un verdadero problema, y más cuando no tenía un instructor para enseñarle. Lo único bueno que había conseguido hasta ese momento era su escoba voladora, pero además de eso solo explosiones. Ahora tenía el brazo cortado y tendría que esperar a que cicatrizara su brazo en vez de curarlo con magia. No estaba segura de lo que había pasado, había tratado de hacer desaparecer el papel, pero en vez de eso había explotado la ventana, que problema era eso de ser diferente. Estaba sumida en sus pensamientos cuando vio llegar a Vane, la miró por unos segundos, sospechando lo que había ocurrido, pero no aguanto las ganas de preguntarle.
    -¿Qué pasó Vane?-
    Vane no le respondió, solo se quedo como boba viendo nada y al mismo tiempo viendo todo. A Brooke no le importo, era normal que Vane soñara despierta y más si se trataba de Derek. Después de unos segundos llegaron Christian y Max. Max se acerco a Brooke casi enseguida y le preguntó cómo se sentía, mientras que Christian se quedo inmóvil en el marco de la puerta. Brooke se levantó con agilidad, la verdad estaba acostumbrada a las heridas, y se dirigió al pasillo junto a Max, Vane y Chris la siguieron por atrás. Llegaron al estacionamiento casi enseguida, era una escuela grande por dentro, pero contenía mil rutas para poder llegar al estacionamiento rápido, como la que se encontraba cruzando el taller de mecánica, o la que cruzaba la sala de costura, así que usaron una para llegar en segundos. Brooke y Max se acercaron a una moto plateada mientras que Chris y Vane se acercaron a una negra, Brooke empezó a buscar las llaves dentro de su mochila, era la rutina del día, Brooke perdía sus llaves, Christian y Vane se adelantaban, y siempre Brooke y Max llegaban al último a la hora de la comida.
    Brooke conducía como loca, pero con estilo, era la única de la familia que nunca había chocado contra un árbol o había tenido un accidente lo cual la hacía merecedora de una confianza absoluta de parte de sus padres, Claire y Sam y de paso los de Max, Danielle y James.
    Cuando llegaron a la casa toda la familia ya estaba comiendo y platicando, Se notaba ya que solo se escuchaba el murmullo de sus voces en todo el bosque. Max se bajó de la moto con un saltó, era el más ágil y rápido de la familia, y esperó a Brooke al pie de la escalera. Brooke se bajó de la moto lentamente, aunque nadie más lo supiera escuchaba todo lo que estaban hablando dentro de la casa, le esperaba una gran pelea. Entraron a la casa como siempre lo hacían, o sea, haciendo un escándalo, pero esta vez hubo un resultado diferente, en vez de que todos se rieran y los saludaran todos se quedaron callados. Christian fue el único que miro a Brooke a los ojos, estos mostraban cierta amargura y enojo, lo cual no era raro, Christian siempre encontraba alguna excusa para enojarse con Brooke o para meterla en problemas. Hubo unos segundos de tensión donde nadie profirió ninguna palabra hasta que Claire, la madre de Brooke habló:
    -¿Cómo te fue amor?-
    Su madre tenía los ojos color negro al igual que la mayoría de sus tíos, la diferencia era que ella tenía el pelo rubio y ondulado hasta la mitad de los hombros.
    -Bien- respondió Brooke- Todo normal-
    -No mientas- gritó Christian mientras se paraba de su silla- Por que no le comentas que hiciste explotar un vidrio y te tuvieron que llevar a la enfermería-
    -Christian- susurró Max con un hilo de voz, era común que Chris hablara más de lo que debía.
    -¿Eso es cierto Brooke?- pregunto el padre de Brooke, Sam, sus ojos negro azabache se concentraron en su hija que lo miraba con ojos llorosos, su pelo güero relucía con la luz del sol.
    -Sí, pero eso no fue su culpa, si solo la dejaran explicar…- dijo Max en forma de suplica.
    -Max, tú no te metas- exclamó James el padre de Max- Eso no te incumbe-
    Los padres de Max eran los mismos de los que Chris, su madre Danielle era pequeña y frágil, tenía el cabello cortado en capas y era castaño claro, en cambio James, su padre, tenía el pelo largo y ondulado y de color castaño oscuro combinado con castaño claro, ambos tenían la piel blanca como el papel.
    -Mira Brooke- dijo Sam ya más tranquilo- Tú sabes que debes de controlarte, imagínate que pasaría si alguno de los niños se diera cuenta de tus poderes-
    Brooke lo miro durante un segundo, era lo contrarío a ella, mientras ella era pelirroja su padre y su madre eran rubios y de ojos azules, a veces no sentía que debería de estar en ese lugar.
    -Me meterían en un laboratorio para estudiarme y disecarme- Dijo Brooke con un hilo de voz- lo sé no fue mi intención, yo… yo…-
    Los padres de Vane, Robert y Mari y los abuelos Pedro y Sandra se quedaron callados durante todo ese tiempo, la verdad es que si hubieran podido, habrían salido y se habrían ahorrado todo el show, pero parecía que todo indicaba que nadie debía de hablar o meverse en una situación así.
    Max la miró con lastima, era a la única que siempre se metía en problemas y casi siempre tenían que ver con ayudar a otros. Brooke subió las escaleras corriendo, la verdad no tenía ganas de escuchar regaños de nadie, mucho menos de Christian, ese pequeño traidor, pensó mientras entraba a su cuarto. Su cuarto estaba adornado con todos los colores existentes y por existir, lleno de vida, de color, de luz.
    Max se quedo parado mientras pensaba, porque todo debía ser así, que le pasaba a su hermano que lo hacía tan amargado. Todos sus familiares lo veían con cierto asombro, normalmente si se quedaba callado por más de unos minutos era símbolo de que algo malo estaba ocurriendo, pero no era así, lo único malo que estaba pasando era el vacio entre cada primo. Max era el más pequeño de la familia y por lo mismo casi nunca tomaban sus opiniones en cuenta, la verdad era que a veces las opciones que daba eran tontas e ilógicas, pero así era él. Los padres de Max eran las personas más pacientes del mundo, su madre Danielle era la bailarina con más talento en la ciudad, había ganado trofeos a nivel nacional e internacional, en cambio James, era un doctor muy exitoso al igual que su abuelo Pedro, todos los hospitales cercanos habían pedido sus colaboraciones como jefes, pero a ellos no lo había aceptado para quedarse junto con el resto de la familia, en ese pequeño poblado. Después de unos minutos de silencio el padre de Vanesa, Robert habló.
    -Max porque no te sientas y comes algo, te ves muy pálido-
    -No está pálido, lo que pasa ha deber que no ha tenido suficiente sol, lo que necesita tal vez es asolearse un poco- replico Claire.
    -Tal vez está enfermo, ¿te sientes bien mi vida?- preguntó la abuela Sandra
    -El tono de piel no cambia por el clima ni por enfermedad, su piel es morena y se va a quedar así, lo que pasa debe de ser que la luz lo hace lucir pálido.- explico el abuelo Pedro.
    Max miro a sus tíos y abuelos mientras discutían, casi todos eran pálidos y con ojos color miel o negros, y la mayoría tenían el cabello oscuro o completamente rubio, los únicos diferentes en la familia eran Brooke y el. Los únicos que no estaban incluidos en la pelea eran Vanesa y Christian, los dos aun se mantenían callados y pensativos, como si estuvieran hipnotizados. Había tanto escándalo que nadie noto cuando Max salía sigilosamente de la casa y se adentraba al bosque, el único lugar seguro para el, donde solo el podría ver a sus únicos amigos.
    Vanesa miro la comida con asco, nunca le había gustado el pollo en salsa verde, pero esa no era la razón por su falta de apetito, era por Brooke. Según muchas personas al ser de la misma edad ella y Brooke se deberían de llevar bien pero no era así. Lo cierto era que Vanesa nunca la había visto como una prima, si no como una usurpadora, como alguien que no pertenece a la familia. Lo extraño era como había llegado a su vida, había sido gracias a su tía Claire.
    El día que ella nació había sido un 21 de diciembre, el día más frio de todo el año, las calles estaban desoladas y la nieve cubría la mitad de la calle. Claire había ido a caminar un rato cerca de las dos de la mañana, era una costumbre para ella salir siempre a esa hora a caminar, y lo que se encontró en medio del camino cambio la existencia de ella y de su esposo. Un Bebe. Tenía apenas unos cuantos pelos pelirrojos en la cabeza y solo estaba protegida por un pedazo de tela negra, sus ojos color violeta relucían con la luz de las lámparas y dejaban ver cierta magia dentro de ellos. Mientras ella se encontraba con su madre, Claire llego con Brooke y la interno inmediatamente, nadie sabía de eso, solo Claire, por lo mismo nadie sospecho cuando firmaba unos papeles en la oficina. Vanesa había nacido a las 10 de la noche y según los médicos Brooke había nacido exactamente a las 12:01.
    Mientras Vanesa pensaba eso Christian también estaba sumido en sus recuerdo, aunque los suyos eran más recientas y el los había vivido en carne y en hueso. Fue un viernes de hacía 6 años, el había llegado con su abuelo, vestido con ropa de gitano. La primera impresión no se olvida, dice el dicho, bueno, tenía razón, cuando llegó dejó a toda la casa sorprendida, cuando Max llegó todo cambio. Llegó una noche de lluvia, todo empapado y lleno de lodo, su cara mostraba algunas cicatrices y moretones, además traía una marca en la parte de atrás del cuello en el lado izquierdo con forma de estrella de 5 lados y un circulo al redor de ella. Tania alrededor de 9 años y probablemente era hijo de padres latinos. Al principio no hablaba con nadie, ni siquiera con el abuelo, siempre estaba solo y jamás daba muestras de interés por nada. Lo más raro de todo era los momentos en los cuales Max se quedaba parado viendo a la nada, hablando solo y escapando de nada. A unos mese de su llegada, la madre de Christian, Danielle, se volvió legalmente la madre de Max, volviéndolos hermanos. Christina nunca había aceptado el todo a Max, pero lo que más le fastidiaba de tener a Max en su familia era el hecho de su capacidad de hablar con los muertos, una habilidad que había sido descubierta por su abuela hacia 4 años. Cuando Max cumplió 11 años. Lo había descubierto una noche cuando encontró a Max en frente una ventana llorando, pero sin decir una palabra, fue cuando la abuela se armo de valor y le pregunto.
    -Max, ¿Qué estás haciendo a estas horas de la noche?-
    Max respondió con toda naturalidad del mundo.
    -Con mi mamá y Amy-
    -¿Oye Max, porque yo no las veo?-
    -Están muertas, pero yo aun las veo y las escucho. ¿Por qué nadie más la ve?-
    Después de ese momento todos ya sabían que si Max se quedaba callado y se quedaba inmóvil, significaba que había un muerto en la casa. O a veces en la noche que se escuchaban ruidos en la significaba que los espíritus buscaban la atención de Max, durante esos últimos cuatro años los habitantes de la casa no habían logrado dormir bien por toda una semana.

    Vanesa seguía pensando en Brooke, recordaba cuando había demostrado tener poderes, fue cuando ambas tenían 7 años, hasta ese entonces ella y Brooke habían sido muy buenas amigas, pero en cuanto Brooke empezó a desarrollar sus poderes mágicos de ese momento en adelante se separaron casi totalmente. Después pensó en Max, Cuando él había cumplido once años había descubierto su verdadero poder, para ese entonces ya todo parecía normal en la familia Staint. Vanesa recordó exactamente la escena, al día después de la partica con la abuela a Max saliendo volando, los cristales rotos esparcidos por la casa, el frio… Vanesa se quedo pensando solo en ese momento, incapaz de hacerlo salir de su mente.
    Christian miro a Vanesa fijamente, su pelo negro caía por sus hombros hasta llegar a la mesa, tenía los ojos desorbitados y estos brillaban con un destello fascinante, en realidad ella siempre había tenido algo en ella fascinante. Chris pensó en su increíble poder, la verdad le parecía fascinante como lo escondía del mundo. El poder de Vane era muy especial, con solo tocar a una persona podía ver su pasado en minutos, la única menara de controlar sus poderes eran gracias a unos guantes que le había hecho su abuelo que ayudaban a mantener sus poderes a raya. Christian se quedo pensativo mientras miraba su plato casi completo.
    Durante unos minutos el comedor quedo en un total silencio, mientras entre todos discutían habían notado la seriedad de Vane y de Chris, todos se quedaron consternados al ver la expresión de sus rostros, la que más parecía afligida era la abuela Sandra. Christian primero recorrió las caras de sus parientes y después se echo a reír, después de eso todos lo imitaron y se olvidaron las caras tristes por un rato, todos se rieron como si fuera una broma, todos excepto Vanesa. Por alguna razón siempre el ambiente de algún lugar siempre coincidía con el estado de ánimo de Christian, era una de las cosas que más odiaba Vanesa de su primo, que todo giraba alrededor de él, siempre era el ejemplo a seguir, el perfecto, etc. Vanesa se levantó de la mesa en silencio y se encamino a la cocina, dejó su plato en el fregadero y miró por la ventana, el bosque se extendía alrededor de la casa, dejándola cubierta totalmente, escondida de la ciudad. En eso noto como Max caminaba de regreso a la casa todo lleno de mugre, se fue de nuevo sin que nadie lo notara, pensó Vane con seriedad, que envidia.
    Brooke se recostó en su cama por 10 minutos, pensó durante ese tiempo en su magia, alguien debía de enseñarle a usarla y pronto, sino acabaría por hacer explotar a alguien, casi lo había logrado en el pasado. Max había sido víctima de ella desde hacía 5 años, lo había hecho volar unas 5 veces, le había prendido fuego, lo había vuelto un conejo y una vez lo había tele transportado hasta la Antártida. Brooke se levantó de la cama y se encamino hacía su buró, donde sacó un libro negro con letras doradas. Abrió el libro con cuidado, y recorrió las primeras páginas rápidamente, hasta llegar a la página 13, los 20 más famosos y guapos magos del siglo XXI, y observo una de las fotos detenidamente. En la foto se veía un niño de 17 años parado en un estrado recibiendo una varita y un diploma, su nombre era Meit Williams. En la foto se veía a un niño de pelo negro carbón con lentes y una túnica nueva con un signo en el costado de la túnica. Brooke era la mayor admiradora de Meit, sabía todo sobre él, su fecha de nacimiento, sus grandes triunfos, etc. A veces soñaba que lo conocía y el era su tutor enseñándole magia, era su sueño dorado. Se acostó en la cama y acomodo el libro junto a ella y se quedo profundamente dormida.
    A la mañana siguiente la casa estaba hecha un caos, era lo que normalmente pasaba todos los martes, el día feminista, como lo llamaba la abuela Sandra. Consistía en que todos los hombre hicieran todas las labores domesticas y las mujeres no hacían nada, lo malo es que solo el abuelo Pedro sabia cocinar y justo esa mañana había salido de viaje. En la cocina se encontraba Christian y Max preparando el desayuno, o en otras palabras, preparando cereal con leche para todos. En la lavandería se encontraban los tíos James y Sam junto con la tía Danielle ya que ninguno sabía como usar la lavadora y la secadora. Robert se encontraba en la sala de estar tratando de prender la aspiradora, una mala idea ya que gracias a él en unos minutos la sala acabo llena de polvo ya que Robert había presionado el botón de expulsar en vez del de aspirar, causando una enorme colisión de polvo. Brooke se sentó en la mesa para esperar el desayuno, junto con Vanesa y se quedo callada mientras observaba la mesa, la verdad no la observaba ya que su mente vagaba por el universo. La verdad no pensaba a esas horas de la mañana ya que normalmente ninguna noche dormían lo suficiente, casi todas las noches se escuchaban sonidos por toda la casa que impedía a los chicos dormir en paz.
    Estaba la familia tan entretenida contando anécdotas que no se dieron cuenta de que el reloj ya mercaba las 8:25 am. Max fue el primero que se dio cuenta, primero se levanto lentamente y se encamino hacia Brooke, con un plan malicioso en la mente.
    -Ahorita regresamos- grito Brooke mientras le levantaba de la mesa.
    -¿A donde se supone que van?- pregunto Sam mientras volteaba a ver a Brooke, pero en cuanto vio su expresión compendio lo que estaban tramando ella y Max.
    Max y Brooke salieron de la habitación en silencio tratando de no llamar la atención, en cuanto estuvieron libres de las miradas de sus tíos salieron corriendo al garaje. Los dos subieron a la moto negra de Chris y salieron a toda velocidad de la casa.

    Vanesa escucho un ruido lejano que la dejo intrigada, en eso volteo la ventana y vio a Brooke y Max salir a toda velocidad hacia la carretera. Después volteo a ver el reloj y noto que el reloj marcaba las 8:37. Vanesa apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando sintió la mano de Christian jalándola hacia el garaje.

    Brooke viro unas 2 veces a la izquierda y otras 3 veces a la derecha entre docenas de árboles antes de llegara a la carretera, ella pensaba que dejaría atrás a Christian por mucho pero cuál sería su sorpresa cuando vio su moto casi alcanzándola, cuando cruzaron la carretera las dos motos ya se encontraban en la misma posición. Christian miro de reojo a Max mientras conducía, tenía el pelo alborotado gracias al viento que golpeaba su cara y traía la mochila de él y la de Brooke en la espalda. Después miro a Brooke y noto que ella también lo miraba solo que ella sonreía mientras lo veía.

    -Bonita moto ¿eh?- grito Brooke mientras le sonreía a Christian
    -Oríllate y me la devuelves- le respondió Christian con tono molesto
    -No- Grito Brooke mientras le sacaba la lengua
    -¡Cuidado!- grito Vanesa desde la parte de atrás de la moto.
    Brooke volteo a ver en frente y miro que frente a ella venía un carro a toda velocidad dispuesto a chocar con ella. Por suerte logro pasar al otro carril sin causarle ningún daño a la moto ni a ella. Al volver a tratar de voltear a ver a Christian no lo logro ya que el ya había desaparecido.

    Brooke llego a la escuela justo a tiempo, ya que las puertas se cerraban a las 9:00 am. Estaciono la moto en su lugar preferido y busco a Christian con la mirada. Mientras tanto Max se bajo de la moto con rapidez y le entrego la mochila a Brooke. Después de unos segundos lograron encontrarlos en la entrada de la cafetería como esperándolos, bueno solo Chris tenía ese semblante ya que Vanesa estaba acomodando sus libros en su mochila. Cuando Brooke llego a la entrada se encontró con un Christian totalmente diferente ante ella. Primero Christian la agarro de los dos brazos con fuerza y la alzo hasta que ella llego a su altura.

    -¡¿Estas tonta o qué?!- grito casi en su cara.
    -Me lastimas-
    -¡¿Crees que Max no se hubiera lastimado si hubieran chocado?!-
    -Christian, Basta-
    -¡¿Crees que puedes desafiar a todos sin asumir las consecuencias?!-
    Para ese momento Brooke empezó a llorar tanto por dolor como porque tenía razón.
    -¡Respóndeme!- grito mientras la sacudía en el aire. – ¡contéstame!-
    -Basta- Dijo Max mientras tomaba la mochila de Brooke del piso- No ves que estás haciendo un escenita Chris.-

    Christian volteo a ver a Max y después a Brooke, en eso la soltó dejando que callera de sentón el piso. Después tomo a Max del brazo y se lo llevo casi a rastras de la entrada. Brooke se quedo sentada en el piso aun temblando de miedo, mientras Vanesa aun la veía con cara de quien no sabe que paso allí. De repente el cielo se empezó a nublar y a soltar truenos y relámpagos al por mayor y en unos segundos empezó a llover, confundiendo las gotas de lluvias con las lagrimas de Brooke.

    Max siguió silenciosamente Christian mientras atravesaban corredores y pasillos, hasta llegar a la sala de música. Cuando al fin llegaron Chris soltó el brazo de Max y lo miro por un largo rato.
    -Debes de contarle a alguien- Dijo al fin Max.
    -¿A quién?- Respondió tajantemente Chris.
    -A quien sea Chris. He visto espíritus estos últimos días, me dijeron sobre seres extraños que los asesinaron en estos últimos días.-
    -Crees que he sido yo-
    -Nunca dije eso-

    -Acéptalo Max le tienes miedo a lo que está creciendo en mi-
    - Le tengo miedo a la criatura que te está volviendo de esta forma, no era necesario que hicieras eso con Brooke.-

    -No me cambies el tema-
    - Entonces busca ayuda, si no se lo dices a alguien yo se los voy a decir a alguien-
    En eso Christian tomo a Max del cuello y lo azoto contra la pared.
    -¡Le dices a alguien y te mato, me escuchas!-
    -Christian- Susurro Max mientras intentaba jalar aire. Christina lo presiono aun más fuerte, esta vez Max ya no pudo proferir palabra alguna, se estaba quedando sin aire en los pulmones. En ese momento las lagrimas empezaron a brotar de los ojos de Max, era una desesperación no sentir el piso y quedarse poco a poco sin oxigeno que Max empezó a llorar.
    Christian solo soltó una risita discreta, después lo soltó y lo dejo tirado en medio de sala.
     
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