Regresando a tí Temo perderlo y no me debería sentir así. Es tonto. ¿Por qué insistir? Ya no hay vuelta atrás. Se va. Se va con ella, como tanto lo había deseado. Si es así, nunca lo negó. Él luchaba por estar con ella, y yo, sabiéndolo, creí que eso podría llegar a cambiar y poder estar con él. ¡Qué ingenua!. ¡Se va!. ¿Volveré a verlo? ¡Jamás!. Se irá para siempre, para no volver. Y yo tampoco lo haré. Me marcharé. Tengo miedo. Sabía que esto iba a ocurrir, ¿por qué me había cegado tanto?. Me sentía débil, sin fuerzas. Con unas ganas enormes de llorar y llorar este vacío que se había formado dentro de mi cuerpo, en aquel rincón en el que alguna vez sentí tanto calor. Él se llevaba todo de mí. ¿Por qué negarlo?. Si mi aspecto demacrado y mi alma en pena hablaban por si solas. Desde ahora todo iba a cambiar. Me iba a ir, había tomado la decisión, pero... como comunicárselas a ellos, mis amigos. Eso me atormentaba. Deberé dejar de lado mi segunda vida... ¿estoy dispuesta a ello?. -¡Basta!-, grité. Los pájaros se espantaron, volando lejos de aquel lugar, mientras que los árboles danzaron sus ramas, molestos. Hasta el cielo, claro y lleno de paz, había oscurecido de manera furiosa por mi pequeño lapso de desahogo. -Me tengo que ir-. Lo decidí. -No lo hagas, no me dejes-. Shippo lloraba. -Kagome, ¿estas segura?. No porque hayamos acabado con Naraku y recuperado la perla, significa que debas marcharte-. Sango, inocente y astuta, sabía el motivo de mi “huída”. También lloraba silenciosas lágrimas, y yo no tenía la fuerza suficiente como para mirarle a los ojos. -Le deseo lo mejor. Que toda la suerte la acompañe, señorita. Le prometo proteger de Sango y del pequeño Shippo-. Miroku me hablaba de manera seria y distante, indiferente, como nunca lo había hecho. No me miraba, ni yo a él. Por último, ahí estaba él. Inmóvil ante mis ojos. Los suyos escapaban. Sentado de piernas y brazos cruzados. No había salido de su boca palabra alguna, aún después de que Shippo lo maldiciera y le rogara que me pidiera perdón para que me quedase, suponiendo que era la razón de un pleito entre los dos. Si callaba, era mejor. Lo ideal era una despedida silenciosa, sin reproche alguno. Pero aún así, en mi fuero interno, deseaba que me insultara y que no me dejase ir. Sabía que estaba ilusionándome en vano. En la habitación solo se oían los llantos del pequeño zorrillo, y los sollozos de mi gran amiga y confidente. Miroku había tomado entre sus brazos a la joven y la consolaba con una suave nana. En cambio yo, solo lo observaba a él. Tan hermoso, como nadie lo era. No había nadie igual, no había otro. Sus cabellos de color plata, lacios y desaliñados, pero suaves. Cuerpo de hombre, excelente físico. ¡Ay, como me gustaba!. ¡Por Dios, que ese hanyou me tenía loca!. Esas orejas caninas... Comencé a llorar, sin poder evitarlo. Quería recordarlo en mi memoria como todo lo que había sido para mi. El compañero, el amigo, el hombre. ¿Cómo era que se había metido tanto en mi piel, en mi vida?. Su carácter no era el mejor, pero siempre tuvimos una buena relación... ha decir verdad, en realidad, nunca nos llevamos muy bien. Éramos como perro y gato. Peleando por todos los rincones, en todo momento. Discutíamos, nos enojábamos, nos celábamos...Lo amaba. Y era una relación perfecta. Me reí en mis adentros. ¡Tantas cosas a su lado!. Y sus ojos... ¡Qué bellos ojos que poseía!. Dorados, ámbar. Profundos, hipnotizantes. Me miraban... me estaban mirando. ¿Se había percatado de mi llanto? ¡Que pena daba, por Dios!. Qué estúpida me sentía... -Ahome...-. Me sobresalté. Susurré un “¿qué?” inaudible para cualquiera, menos para él. Me estremecí. No pude articular palabra de más. -¿Puedes venir conmigo?-. Su voz era melodía para mis oídos. No quería que callara. El solo imaginar que no estaríamos más juntos, para así seguir escuchándolo me hundió nuevamente en un mar de angustia, agonía y nostalgia. ¡Qué vergüenza me tenía!. Involuntariamente, o quizás no, aunque estoy convencida de que mi cuerpo se había movido por si solo como respuesta a su pregunta, fui a su lado. -Sí-. Titubeé. Los nervios que sentía, y él también, eran inmensos. Sufría por culpa de ellos. Quería que todo se terminase de una vez por todas. Shippo se había quedado dormido con lágrimas en los ojos, hecho un ovillo al lado de Kirara. Sango también, pero con el consuelo de los brazos protectores de su amado monje, quien tenía los ojos cerrados, aunque no estaba durmiendo realmente. Los miré de soslayo solo una vez, ya que una mano firme, había tomado la mía, delicada, y me jalaba hacía afuera. Me deje llevar.
Re: Regresando a tí hola que tal?? bueno haber... para mí te quedo genial^^ me ha gustado este capitulo , pobre Kagome como siempre sufriendo por mi querido Inuyasha ToT que pena,espero que no se vaya , que luche por él ...vamos Inu, no dejes que se valla.Bueno espero que lo continues pronto , sinceramente me a gustado. Nos vemoss, cuidate. Att.: xKagomex
Re: Regresando a tí hili ahhh que hermoso!!! Un poco trsite y hermoso, cori43 me encato la forma de como lo redactaste, además se ve muy buen capi, despues de toodo es el inicio de un fic. Jejejeje me encanto la parte en donde se expresa de los ojos de Mi inu. Es encantador, I lova you.jeje espero que le sigas y por fis, no tardes
Re: Regresando a tí Principalmente, gracias por haber sido participe de este primer capítulo, ¡me regocija que les haya gustado tanto!. Este fic, lo comencé hace ya dos años, pero siempre que lo leí, había cosas que no me gustaban... creo que eso nos pasa a todos, en si. Pero bueno... este año, después de darle unos retoques, y seguro que lo continuaré haciendo, decidí darlo a luz para ustedes. Espero que sigan a la espectativa de su continuación, tanto como yo. Aquí les presento el segundo capítulo: Caminamos en silencio, un silencio verdaderamente incómodo. No nos mirábamos, y tampoco tenía intención de hacerlo. Mi vista estaba clavada en nuestras manos entrelazadas fuertemente, y no quería que se separasen. Se sentía cálido. Inuyasha marchaba firme, conciente de que sostenía mi mano con la suya, y por ello se podía observar en su rostro un leve sonrojo. Su mirada se dirigía hacia un horizonte familiar. Habíamos tomado ese camino tan reconocido por ambos, ya fuera por momentos hermosos como por los más oscuros. Cuando llegamos al final del mismo, solo quedaban dos salidas. Una, la que me llevaría hacía aquel pozo que me regresaría a mi época. La otra, nos llevaría hacía donde todo comenzó... El árbol Sagrado. Por primera vez, desde que nos habíamos retirado de la aldea, fui capaz de dirigir la mirada al hanyou. -¿Adónde iremos?-. Le pregunté inocentemente. Mi voz tembló, y me hice sentir insegura. Él seguía inmerso en sus pensamientos, y no me respondió. –Inuyasha, ¿adónde vamos?- reiteré mi pregunta. - Quiero... quiero pasas esta última noche contigo, Kagome-. ¿Había oído bien?. La expresión de mi rostro, confundido, le hizo desviar la vista. ¿Pasar la noche... juntos?. ¿Cómo? ¿Por qué?. -¿No quieres?. Si es así, regresaremos con los muchachos. Te entenderé, no te sientas comprometida con nada. Pero, si por alguna razón, si quieres...-. -Si, Inuyasha. Quiero pasar esta noche contigo-. Aunque todavía estaba algo confusa, era sincera. Si tenía una última oportunidad de estar con él, aunque fuera justamente esa noche, no la iba a desperdiciar. No sabía exactamente que era lo que pretendía aquel hanyou, pero aún así, lo seguiría, como lo había hecho desde el momento en que pisé por primera vez estas tierras. Desde el momento en que lo encontré sellado por esa flecha purificadora, en aquel sitio al que nos dirigíamos. Desde ese momento, sabía, aunque inconscientemente, que debía de estar con él. Todo me llevaba hacia él. -Bien, también será mi última noche-. Su confesión me generó un hormigueo en el estómago, y aquel rincón vacío en mi cuerpo, que raramente había comenzado a arder de nuevo por la calidez de su presencia, se apagó de repente, dejando dolor en su lugar. ¿Por qué me hacía aquello?. ¿Le gustaba verme sufrir?. Después de tanto tiempo juntos, ¿no me tenía un poco de consideración?. Lo observé de manera dura e indiferente. ¿Cómo se atrevía a decirme esto?. -Inuyasha, ¿cómo puedes ser tan...?-. La mano que le quedaba libre, ya que la otra todavía sostenía la mía, se convirtió en una pinza, que pellizcaba mis labios. -Calla. No dejaré que digas algo de lo que después te arrepentirás, y generará un tormento en tu cabecita dulce. Kagome, yo me iré en el momento en que tu cruces ese pozo, para ya no regresar, porque no podré resistir el no... el tener que...-. Estaba llorando. Con su mano en mi boca, impidiendo que dijera un sola palabra, Iuyasha se encontraba de pie, frente a mí, llorando. Y verlo así, destrozó lo poco que quedaba de mí. Él lloraba porque yo... -No llores-. Le dije, ahogando la congoja de mi ser, aunque, mi voz sonó quebrada. –No llores, Inuyasha. No hay nada porque llorar. Debemos ser fuertes. Debemos hacernos cargo de nuestro destino... y, el mismo, parece que no nos quiere ver juntos-. Había dado en el clavo. Desvié la mirada, evitándolo. Y quise, de manera absurda, creer aquella verdad que había salido de mi boca. Pero, no lo quería aceptar. Mis ojos no pudieron contenerse más, y dejaron escapar más lágrimas. ¿Cómo es que no me había quedado seca todavía?. Tanto era lo que había llorado, que no quería hacerlo más. Estaba muy cansada de todo aquello, y por un momento, hasta pensé que esa noche, junto a él, no era lo que más anhelaba. Sino que, ya quería encontrarme en mi casa, recostada en mi cama, releyéndola lección que en el siguiente día me tomarían en el Instituto. Pero no hice más que levantar la vista, y observar aquellas dos esferas doradas mirándome tan tiernamente, que ese deseo falso, cayó y quedo pisoteado. Me tenía a sus pies. No podía decir otra cosa. Inuyasha me tenía a su merced, me hiciera lo que me hiciera. Era suya en cuerpo y alma, y eso nadie, ni el tiempo lo podía cambiar. -Vamos, Kagome. Vamos hacia aquel lugar, nuestro. Vamos a recordar juntos. Quiero que riamos. Que peleemos. Que esto no aparente ser el fin...-. -Pero lo es, Inuyasha. Lo es. Y nada va a cambiarlo, y muero porque ese nada se materialice, y nos diga que hay una solución. Que lo nuestro es el estar juntos. Que eso es lo que quiere el destino...-. -Y así es, Kagome. Así es. ¿No te has dado cuenta todavía?. Ese es nuestro destino. El estar juntos. Solo que no es esta época-. -No entiendo, Inuyasha...-. -Tú y yo nacimos para unirnos. Nos complementamos, Kagome. Y eso va a suceder siempre. Tú, eres la reencarnación de Kikyo, por lo tanto, mi reencarnación, la que se encuentra en tu mundo, esta destinada a encontrarse contigo-. -Eres un idiota-. Las palabras de Inuyasha, no eran más que incoherencias para mis oídos. Era una estupidez gigante. ¿Él realmente pensaba que yo podría ser capaz de amar a un impostor?. ¿A un ser que, aunque poseyera su cuerpo, no sería él?. ¿Se habría vuelto loco?. Para el caso, era un idiotez pensar aquello. La mirada de Inuyasha dio al pego cuando reconoció en mi rostro lo que pensaba. ¿Cómo hacíamos para reconocernos tanto?. ¿Y él todavía pensaba tales barbaridades?. Aunque quisiese, no lo comprendería jamás. -¿Acaso crees que un “otro” que poseerá tu imagen, logrará suplantarte en mi vida?. Que eso lo hagas tú, no quiere decir que yo me rebajaré al conformismo. Te amo a ti, y eso nadie lo cambiara. Ni mi época, ni tus razones estúpidas para excusar tus actos al elegirla a ella. No me interesa lo que el destino me depare allí, en donde correspondo. El amor, ese sentimiento tan embriagador que siento, y es por ti, lo dejo aquí. En donde corresponde. En donde nació, creció... y aunque no se correspondió, es en donde morirá. ¿Te queda claro?-. Dicho esto, Inuyasha jaló de mi brazo, tomó mi cintura y me besó con pasión. Aquí les dejo la continuación, espero sea de su agrado. Mañana con seguridad, les estaré dejando mi tercer capítulo. Hasta entonces... Y desde ya muchas gracias.
Re: Regresando a tí Oh Hermoso !, que lindo capìtulo aunque un poco triste las palabras de Inuyasha, acaso quiere que su reencarnación se quede con kagome?? ToT pobre de ellos... Tienen derecho a ser felices ya sea en la época de Kagome o en la de Inuyasha. Bueno te quedo bien , aunque tienes algunas faltas ortográficas pero eso se puede solucionar, espero ver pronto la continuación. A mi , me gusto mucho ^^, nos vemos. Att.: xKagomex
Re: Regresando a tí Mil disculpas, pero... todavía no continuaré con la historia. Voy a comenzar con otra, que en cuanto este lista, la pondré a merced de ustedes. Gracias todos aquellos que hayan sido participes... Reitero, solo estara suspendida por un tiempo, la continuaré en algun momento. Solo que todavía no estoy muy segura de su desenlace. De verdad, lo siento mucho. atte. Ahomeeinuyasha.