Punto de vista diamante

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por Jessy D Pau, 13 Enero 2015.

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    Jessy D Pau

    Jessy D Pau Piratas del Paraiso

    Géminis
    Miembro desde:
    14 Enero 2014
    Mensajes:
    44
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Punto de vista diamante
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1422
    Es una historia basada un poco al estilo de los videojuegos, me refiero a las tramas de los mismo, aunque diferente a cualquiera de esos videojuegos, espero les gusté.

    PRIMERA VEZ

    Estamos en Pueblo Ámbar, mi nombre es Adamao, pero la gran mayoría de la gente que me conoce, solo suele decirme “Adam”; tengo 15 años de edad. Mi actual hogar es un orfanato de este pueblo, que si bien no es pequeño en su mayoría hay poca gente y todo el territorio son campos o bosques sin casas. Soy un chico de aproximadamente 1.60 metros de estatura, de tez ligeramente morena, mis ojos son pequeños y de un color violeta claro, mi cabello es ligeramente largo de color castaño, tengo un lunar debajo de mi ojo derecho y de ese mismo lado en mi mejilla una pequeña cicatriz que me quedo por molestar a un pequeño rattata salvaje, cuando tenía 5 años de edad.

    Si bien, como he mencionado vivo en un orfanato, pero aunque mis circunstancias son ligeramente diferentes a las de los demás niños, pero al fin y al cabo fui abandonado por mi madre cuando nací, aunque la directora me dice que no me abandono sino que me dejo a su cuidado y que ella y yo nos volveríamos a ver; en cuanto a mi padre, no se mucho, solo sé que se murió cuando mi madre tenía 3 meses de embarazo.

    — Oye… Adam, levántate, hoy es el día… arriba. — Decía mi mejor amigo Nordic, mientras me movía de lado a lado en mi cama.

    — Sí… ya voy. — Contesté somnoliento levantándome por fin de la cama, tallando mis ojos un poco, para despejarme de todo el sueño que tenía.

    — Vamos, tenemos que apurarnos, ahorita que es temprano. — Insistía Nordic, mi amigo es un poco más alto que yo, de aproximadamente 1.66 metros de altura, su tez es clara, poco más clara de lo normal a causa de esto, se creía que había nacido enfermo y quizá fue por eso que sus padres lo abandonaron cuando nació, pero es un chico demasiado saludable para mi gusto; sus ojos son más grandes que los míos de color ámbar (la mayoría, si no es porque casi toda la gente del pueblo tiene ese color de ojos); su cabello es corto del mismo color castaño claro y lo tiene peinado (a diferencia de mí que si se lo peina), de enfrente hacia el lado derecho, su rostro tiene pecas, además de que tiene una sonrisa burlona y confiada, sin embargo siempre suele tener curitas o vendas en su rostro, por meterse en problemas con otros chicos.

    — Bien, solo deja me cambio y nos vamos, hoy es el día. — Dije sonriendo un poco de medio lado, si bien la directora me había criado, pero poco a poco me volví una persona arrogante y necia, además de rebelde, y para hoy había planeado con mis dos amigos de salir del orfanato e ir al laboratorio Pokémon del maestro Fredrick y todo había sido planeado por mí.

    — Sí… estoy impaciente, además Maiden nos está esperando en el gran salón. — Seguía insistiendo Nordic, era algo desesperante y más si se trataba de Pokémons.

    — Listo, vámonos.

    De esta manera sigilosamente salimos del dormitorio de los chicos que a las 8 de la mañana todos seguían durmiendo, hasta el toque que era a las 8:45 de la mañana.

    — Buenos días Adam. — Saludó mi mejor amiga Maiden, y yo le regresé el saludo. Ella, es de la misma estatura que Nordic; sus ojos son grandes y de color ámbar un poco más claro a los de Nordic, su cabello es largo y lacio de color negro, con dos pequeños mechones a cada lado de su rostro.

    — Bueno, vámonos, antes de que sea la hora. — Dije, al momento que nos escabullíamos al corredor trasero, donde habíamos encontrado un agujero de un desagüe antiguo que daba al otro lado de la barda, el cual había descubierto en una de mis tantas veces que no entraba a clases. Si bien el orfanato tenía un vasto territorio para los niños que vivíamos ahí, pero estaba rodeado de barda, para impedir el paso de personas ajenas, que los niños se escaparan y perdieran, o la entrada de pokémon salvajes.

    Estábamos fuera y el laboratorio pokémon se encontraba muy cerca a unos apenas cinco minutos, lo bueno de ser un pueblo pequeño es que todas las casas y zonas importantes están amontonadas en un solo lugar, así nos pusimos en marcha, Nordic estaba radiando de felicidad, su más grande sueño era convertirse en un buen entrenador pokémon, sin embargo al ser huérfanos teníamos que esperar más tiempo que los niños normales para salir “al mundo”, aunque los tres ya teníamos 15 años.

    Mientras caminábamos, pudimos ver varias clases de pokémon, si bien no era la primera vez, era emocionante ver a pidgey volando o algunos tauros corriendo en un gran corral. Logramos ver a gran variedad de pokémon conviviendo con la gente del pueblo tranquilamente, eso para nosotros que solo veíamos a unos cuantos pokémon en el orfanato, era maravilloso y no dejábamos de sonreír. Para cuando nos dimos cuenta ya estábamos en el Laboratorio Pokémon del maestro Fredrick, él nos conocía, por las pequeñas mini clases que daba de vez en vez en el orfanato, por lo cual decidimos entrar por la puerta trasera de su laboratorio para no ser descubiertos.

    — Mira, es enorme este lugar, me pregunto si aquí tendrán a los famosos “pokémon iniciales”. — Decía muy emocionado Nordic, admirando cada milímetro del interior del lugar, que si bien tenía fachada de pueblo por fuera, por dentro era demasiado tecnológico, lleno de luces y cosas extrañas.

    — Si, según lo que dijo una vez el profesor, en un gran salón tiene a todos los pokémon iniciales de cada región, divididos por tipo. — Comentó Maiden también emocionada, mientras explorábamos cuidadosamente el lugar, entonces encontré una puerta metálica con un letrero que decía “Pokémon iniciales”, muy obvio en mi opinión.

    — Es por aquí… — Dije señalando la puerta, nos paramos frente a ella, y entonces abrí poco a poco la puerta, poniendo un poco de suspenso y al mismo tiempo, para notar si el profesor estaba ahí dentro, para cuando entramos, notamos tres caminos diferentes.

    Esos tres caminos tenían un tipo de ambiente un poco diferente, si bien eran casi iguales, la vegetación variaba entre ellos. El primero, tenía plantas de zonas húmedas como helechos, y se podía notar roció en esas plantas y de un color un poco más oscuro, el segundo y el camino de en medio era vegetación normal y muy verde, por último el tercero, si bien tenía vegetación normal, tenía más luz que los caminos anteriores y podía sentirse el calor proveniente del lugar. Mis amigos no entendían porque cada camino era de esa manera y estaba dividido con la ayuda de paneles entre uno y otro; pero yo lo sabía, hacían referencia a cada uno de los tipos de los pokémon iniciales, el primero era agua, el segundo planta y el tercero fuego y se los dije a mis amigos.

    — ¡Vaya! Adam, eres un genio. — Me elogió Nordic, con una gran sonrisa.

    — Son tres, escojamos uno cada quien y luego vamos cambiando. — Sugerí, a lo cual asintieron los demás. — Tú elige primero Maiden. — Dije.

    — Bien… quisiera ver primero el tipo planta. — Contestó segura de sí misma. Nordic y yo sabíamos que elegiría a ese tipo, después de todo a ella siempre le han gustado los pokémon tipo planta, si bien su nombre había sido elegido en base a ello.

    — Nordic, ahora tú.

    — ¿Estás seguro Adam?, por mi está bien el que quede. — Dijo, pero yo ya sabía que escogería, por lo cual a mí no me importaba irme con el otro, aunque tenía el mismo gusto que él.

    — No te preocupes, de todos modos cambiaremos después.

    — Bueno, entonces voy con el tipo agua. — Habló con una sonrisa un tanto nerviosa, a lo cual asentí.

    De esta manera, los tres nos pusimos al inicio de cada camino y empezamos a caminar al interior, estábamos emocionados, y nos despedimos como si nos separáramos por una aventura real, aunque solo duraría unos minutos. Miré al frente y caminé, aunque el tipo fuego no me llamaba la atención a diferencia del tipo agua o planta, mi corazón latía fuertemente, podría ver de cerca a los pokémon iniciales que son entregados cada cierto tiempo a los entrenadores jóvenes y si tenía suerte podría tocar a un pokémon por primera vez, y eso me hacía temblar un poco de los nervios.
     
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