Puntería perfecta Si bien era cierto que Eros había demostrado gran habilidad en el Tiro con arco el tampoco se había mostrado nada torpe, por eso estaba allí, en la unidad deportiva con su carcaj atado a la espalda y su arco en mano. Había aceptado aquel desafío el día anterior y ahora no podía darse por vencido. Tomó la postura esperada, alternó los tres dedos con que sostenían la cuerda y la flecha para acariciar las plumas antes de despedirlas por el aire, luego dirigió su ojo derecho al objetivo. —Un metro con cuarenta —se repitió mentalmente, a la vez que relamía su labio superior y trataba de convencerse de lo sencillo que sería si solo daba lo mejor de él, lo mejor de Apolo. Se trataba de un encuentro informal, solo estaba la familia presente y Eros le había desafiado, luego de una larga competencia de devorar uvas donde Apolo había vencido. —¡Anda, ya dispara! —elevó Eros su voz con la intención de distraerlo. Era el último tiro de Apolo y si no daba en el centro podían empatar y proceder a otro desafío. Apolo no le prestó la atención, conocía los trucos de Eros y sabía que en este momento desconcentrarse podría costarle la derrota definitiva. Desde las bancas, Dafne observaba a su amado de bucles negros y murmuraba a los dioses para que le concedieran la suerte a su amado de acertar el último tino en el centro. El cuerpo de Apolo se tensó y por fin soltó la flecha, justo antes de que su tiempo se agotara, debía de acertar en el centro para desempatar aquel duelo La flecha de carbono, se desplazó veloz y certera, pues a penas tocó su objetivo se podía observar la precisión que habían tenido al lanzarlo… De pronto la tensión abandonó el cuerpo de Apolo, acababa de derrotar al máster en tiro con arco "Eros de Olimpo" —¡Sí! —exclamó entusiasta. Eros lo miraba sorprendido. Acababa de ser derrotado por un par de puntos, él uno de los más grandes ganadores en diversos campeonatos y todo por un idiota, a su juicio, con un poco de suerte en el patio de su casa. Él que poseía una puntería perfecta. —Suerte de principiante —escupió. Apolo, estaba tan emocionado que decidió no pasar por alto las palabras de Eros y le respondió: —¡Aww!, el pequeño bebito Cupido ha herido su orgullo. Los presentes estallaron a carcajadas, antes de que el aludido pudiera contestar. Error. Acababa de humillarlo en frente de Afrodita, la única chica de quien siempre había estado enamorado. Allí fue que Dafne corrió a abrazarlo y celebrar la victoria con su amado... Eros observó a la feliz pareja y se decidió a destruir ese amor en venganza, después de todo no sería la primera vez que se encargaba de alejar a una de sus admiradoras de él. Para la actividad: Leyendas urbanas
Jajajaja, dicen que nuestro querido Eros es temido por su rencor, creo que esto lo demuestra perfectamente. Me da mucha risa, porque Apolo disfruta de una victoria que había dado por perdida, jajaja, y Eros quedó con el ego herido, ¡típicos sentimientos humanos! Me ha encantado. =)
Creo que Eros siendo el Dios de amor realmente se a mostrado bastante sensible, ante esta situación jajaja, esta genial la historia me ha hecho reír. Hubiera sugerido ambientar un poco mas la escena pues para que el fic si reflejara la transición de la época antigua a la actualidad, no sé tal vez las olimpiadas del 2012, fuera de eso creo que narrar muy bien, note errores y aunque corta tu historia a estado muy bien estructurada. Gracias por participar en la actividad Leyendas Urbanas. Fenix Wayne- Hero Fire.