Este escrito va específicamente dirigido para la user Melyen/Soul of Heaven/Minerva Koren/Réverie/Nebelung Hollow/Lilium of Darkness/como le llamen. De modo que si entraste por casualidad, pues que sepas que sólo va dirigido hacia ella pero como está público en originales supongo que cualquiera puede leer/comentar como le plazca. No tiene gracia artística, es sólo un montón de sentimientos que quiero expresarle a quien hoy considero mi verdadera hermanita de sangre. No sé, no sé cómo lograste hacerte dueña de una gran parte de este corazón demasiado desvalido. Bajo el lente de la retrospectiva, sólo logro recordar a una niña que casi estrenaba sus 13 años de vida, con una personalidad que de poco me fue seduciendo. Pero las razones exactas de dicha seducción probablemente queden para siempre en las recónditas marañas de lo indescifrable. Es un placer y un honor para mí que, en estos momentos, después de tanto tiempo que se arrastró junto con nosotros, que estuvimos cargando en nuestras espaldas, pueda decir orgullosamente que te quiero más que nunca. Esto sucede porque la mayoría de mis amistades suelen ser sumamente efímeras. Difícil es que una persona que dice ser mi amiga no se aburre o se canse de mí al año de conocerme, en el mejor de los casos. Todas mis amistades terminan arruinadas por razones diversas, generalmente por mi culpa, mi desinterés o mi personalidad muy complicada. No es el caso contigo, pequeña Melyen, a quien te considero mi hermanita, como ya lo he dicho, y a quien le hice la promesa de jamás desampararla, pasara lo que pasara. Contigo no es difícil ser tu amigo. Siento que todo fluye, desde la temática, el ambiente, el sentimiento. Las palabras. Ojalá estuviéramos en persona, para sentir que las miradas también fluyen, las breves sonrisas, los momentos. Todo contigo es un flujo constante, nada se detiene, no hay obstáculos, es como un río de aguas suaves. Es algo indescriptible, tanto como la explicación de la amistad que me brindas y que es uno de los más grandes tesoros que yo podría conservar en mi corazón. Todavía recuerdo cómo te conocí. Ahí, silenciosa, aportadora, con una personalidad extremadamente reservada, fuiste descubierta por mí un día. Un avatar distinto a los convencionales en este foro —una calavera un tanto macabra— fue la conductora directa de pensar que me encontraba ante un personaje de un temple y un pensamiento completamente diferente a lo que estaba acostumbrado a ver en este foro. No tardé en darme cuenta de la jaula en la que vivías y que tú mismo erigiste y cerraste para resguardarte del mundo. Jaula, porque te podíamos ver, mas no llegar a ti. Era algo triste, pero interesante. Lo intenté varias veces. No me rendí, no me rendí, porque en realidad lo que quería era abrir esa jaula y descubrir realmente a la pequeña que se hacía llamar el Alma del Cielo, Soul of Heaven. Una persona completamente especial a primera vista, una joya en bruto, algo que podía ser apreciado bajo los atrayentes rayos del sol como una gema de bella naturaleza. Tardaste, hermana mía del alma, tardaste en abrir esa prisión que erigiste a tu alrededor para protegerte de las garras destructivas de la humanidad. Eras demasiado frágil y hermosa como para permitir siquiera un breve ataque. Te rodeaste de fuego y te enmascaraste, con un rostro que reflejaba muy poca apacibilidad. Te convertiste poco a poco en tu propio disfraz, eras un demonio enjaulado, con tantos sentimientos encerrados en el alma que rebotaban una y otra vez dentro, provocándote un malestar infinito que callabas, al no tener a nadie con quien hablarlo. Ésa era la Soul of Heaven de aquellos ayeres, al alba de un año nuevo. Para ti, no existía la idea de la sociedad en tu persona. Bajo un rango individualista y auto-complaciente, en el mejor sentido de la palabra, vivías tu vida sin molestar a ningún otro ser en este mundo. Simplemente eras tú, ahí estabas y eras una especie de espectro invisible, un demonio que podía aparecer y desaparecer a voluntad. Tu refugio eterno eran tus hermosos dibujos, representando muerte y bellos lirios. No necesitabas más que un lápiz al que tus dedos le llenaban de magia y le daban poderes ocultos para trazar tales finezas artísticas emanadas de una mente demasiado compleja, no apta para ser comprendida por cualquier persona, ni siquiera en un intento. Hey, ¿recuerdas cuando me abriste tu corazón? En estos días, cumplo 15 meses de ser tu fiel cisne guardián. Sí, ha pasado algún tiempo desde aquella medianoche en la que me dejaste ver tus lágrimas de cristal, en la que descubrí que después de todo no eras sólo un demonio errante sin sentimientos. Eras una persona más especial de lo que pensé. Un ser frágil, endeble de alma, con un corazón hecho de diamante en bruto, al que detecté que sólo faltaba pulir con mucho amor, mucho cariño y constancia. Eso traté de hacer esa noche en la que unimos lazos. Te abracé, te abracé desde el lugar alejadísimo en donde yo me encontraba, y tú por primera vez me dejaste hacerlo. Eras mi pequeño cuervo, yo tu cisne guardián. Te hice una promesa que sé que jamás olvidas, porque te conozco. Yo tampoco lo hago, y la recuerdo gustoso día con día. Te prometí cuidar de ti eternamente, o hasta que me lo permitieras tú o la vida misma. Sería un gusto y un placer estar para ti bajo cualquier circunstancia, a pesar de lo lejos que nos puso el destino. Te habías convertido en alguien especial para mí. Poco a poco nuestra relación se estrechó. Eras mi pequeña amiga a la que al principio no sabía cómo llamar. Mi niña que simulaba tener un horrendo pacto con Satán, para infundir miedo a la gente y que no se acercaran a dañarle. Como esas aves que erizan su plumaje a la mínima sensación de peligro con el mundo, en un absurdo sentido de advertencia para que no se les ocurra ingresar a su espacio personal. Sabemos que lo hacías porque eras muy propensa al daño, al llanto, a sentirte nada en este mundo. Han pasado 13 meses desde que me contaste todo sobre ti. Ya eras mi pequeño cuervo, y yo tu cisne guardián. Fue un día empolvado de junio de 2012. Ya éramos los mejores amigos. Te había tomado más que simpatía, casi adoración. Eras mi niña consentida, eras lo que yo buscaba como mi confidente secreto y mi sitio de paz. Eras mi escape de la realidad y mi magia. Me dijiste tu nombre completo. A nadie se lo habías querido otorgar, y dicho secreto lo he mantenido enclavado. Me dijiste todo sobre tu vida. Al principio fuiste renuente, no querías. Decías que yo no debía preguntar nada más porque yo ya sabía muchísimo más de ti que cualquier otra persona. Comprendo ese arranque de ira. Sólo estabas aún en una faceta de prevención. Yo era sólo una persona más que bien podía estar fingiendo amistad y sus verdaderas intenciones eran como las de los demás, sólo dañarte. Lo comprendo a la perfección, lo respeto y te admiro por esa capacidad de separar tanto a cada uno de los integrantes del ambiente que te rodea. Pero traté de demostrarte un poco de solidaridad y de sinceridad en mi interés genuino de conocerte. Sólo era eso, sólo era que mi niña demonio, mi pequeña cuervo me había hechizado. Eras mágica, como ya te lo dije. Fue que me contaste todo de ti y yo todo de mí. Estrechamos relaciones. Fue uno de los mejores momentos para recordar de nuestra bella y fulgurante amistad, hermana mía del alma. Han pasado cerca de diez meses desde que te confesé que hubiera deseado realmente tener una hermanita como tú. A este punto, sólo insinuaba que realmente quería considerarte como el miembro más genuino de mi familia, o por lo menos que la integraras de algún modo. Pero no me animaba. La pena era grande. Tú sólo eras una de mis mejores amigas. Quizá pronto serías la mejor de todas. No tenemos tanto tiempo de ser hermanos del alma como lo somos ahora. Han pasado tantos meses. Ya casi dos años. Y apenas son los primeros. En tí encontré cosas que estoy seguro que no encontraré en nadie más. Eres una persona con la que sé que podría compartir durante toda mi vida. No, no eres como las demás. Eres una amiga especial, genuina, honesta, de verdad. Tu nobleza no tiene límites, ciertamente. No son pocas las veces que caigo asombrado por lo auténtica que eres, y que entre tanta autenticidad hayan toques tan marcados de bondad, de nobleza y de verdaderos sentimientos. Eres una persona de la que quiero cuidar por siempre. No hay responsabilidad más bella que ésta, que me haya dado la vida y el destino. Eres mi mejor amiga, ¿ya lo sabías? No hay nadie a quien considere más honesta y pura de corazón que tú. Cuando estoy contigo siento entrar en una burbuja diferente. Es salirme del mundo real, para entrar al tuyo, al que me dejas ingresar de vez en cuando, cada vez que tengo miedo. Y, aunque no lo creas, tu mundo es maravilloso, ése que albergas en esa burbuja. No sé qué es lo que tienes, hermosa Melyen, sólo sé que eres la persona más auténtica que conozco, he conocido y probablemente que conozca en mi vida. Tu modo de ser simplemente atrapa, y sé que muchas personas aquí en el foro pueden servir de testimonio. Eres única, y no lo digo de una forma genérica, es que esto yo no se lo digo a nadie. Tú misma sabes de la originalidad de la que hablo. No imitas en nada a nadie, sólo eres tú misma sin que realmente te importe lo que de ello opinen los demás. ¿Hace poco decías que me admirabas, hermosa? Lo que no sabes es que yo también te admiro a ti, de un modo indescifrable. Jamás hubiera podido tener una personalidad tan sólida como la tuya. ¡Trato de aprender tanto de ti! ¡Ah, si a tu corta edad yo hubiera sido como lo eres tú ahora, como lo eras...! Todo hubiera sido diferente. Ahora, a tal edad que cargo ahora, trato de seguir aprendiendo de lo que tú le reflejas al mundo tras cada actitud. He aprendido realmente mucho de tu personalidad y de tus actos. Te conozco como pocos te conocen y es algo de lo que podría estar orgulloso de presumir. A pesar de tu eterna complejidad, creo que te conozco tanto como la palma de mi mano. Sé cada reacción tuya, sé exactamente lo que te agrada y lo que te desagrada. Sé cómo te puedo tratar y me puedo adaptar a ti y a lo que quieres en verdad, sin ningún problema. Porque lo que quieres tú también es lo que quiero yo. Te conozco, te conozco y espero que nunca cambies, porque la Melyen que conozco ahora y que he conocido a través de todo este tiempo es la que realmente quiero y sé que seguiré queriendo por siempre. Eres mi hermanita del alma, siento haber hecho un pacto de sangre imaginario contigo, porque eso es lo que siento. Eres la hermanita menor que siempre deseé tener y nunca tuve en realidad. Cuántas cosas hubiera compartido contigo si hubieras estado en mi vida desde niños, bajo el mismo techo. Muchas veces lo he imaginado, hermosa Melyen, muchas veces, tantas que te sorprenderías. Probablemente eso suene raro, pero es que como te he dicho, raros somos nosotros y debemos estar orgullosos de ello. Es fenomental esto que siento y esto que vivo a tu lado, que me dejas vivir día a día, y agradezco muchísimo que diario despierte, te busque y sigas siendo la misma de ayer, con esa misma actitud y sentimientos. Que nada te haya cambiado. Que me sigas queriendo y haciendo un espacio en tu vida, porque eso ya es muchísimo para mí. Que estés de acuerdo en continuar siendo amigos por la eternidad, como dos hermanitos unidos que enfrentan juntos la vida. Estoy agradecido de que me quieras. Hace poco te explicaba las clases de amor. El amor filial que siento por ti es real e indescriptible. Sí., es amor de hermanitos, ese amor que le quisiera tener a una hermanita menor que desgraciadamente no tengo, pero que por fortuna la encontré en tu persona, a pesar de la distancia. La que quiero seguir apreciando y adorando como lo he hecho hasta ahora, la que deseo seguir alentando para que salga adelante en su vida a pesar de los múltiples problemas que existen en su mundo, y los llantos nocturnos que brotan y que poco y nada puedo hacer para calmarlos, salvo sólo acompañarte, aconsejarte y enviándote abrazos virtuales que sé que recibes como si fueran reales, por esa conexión que existe en nuestras mentes y en nuestras almas, hermosa. Espero, repito, que nunca cambies, porque te quiero así como eres, así de hermosa y auténtica. Eres muchísimo, tienes una parte inmensa de mi corazón y eso no va a cambiar. Te lo prometo, y aprovecho para refrendar la promesa que un día hace 15 meses te hice. Seré tu cisne guardián por siempre. Terminaré lo que se supone que es esta carta con varios deseos que sí quiero expresar. Que tu corazón nunca se enfríe y que nadie trate de torcerlo o cambiarle tan bellas direcciones de sentimientos que lleva, y que te recorren. Que nadie haga brotar de esos ojos el llanto, y que si lo hacen, acudas sin pena ni temor a tu hermano, el que te quiere con el alma, tu único cisne, el que estará siempre ahí. Que no dejemos de querernos. Que sigas siendo mi hermanita y mi niña, pase lo que pase. Te adoro, hermanita del alma. Nunca lo vayas a olvidar, ni por un instante., Esto siempre será así. Siempre tendrás de mí todo el amor que desees o que necesites. Porque realmente, eres tan especial para mí. Gracias por existir, pequeña Melyen.
Simplemente... perfecto. Si pudiese darle "me gusta" mil veces lo haría porque he quedado sin palabras y por eso tardé una eternidad comentando. Las palabras más bellas que me han dicho, pero qué podía esperar si provienen de ti, mi cisne. Tu forma de expresarte es preciosa, desde que te conozco lo ha sido. Hermoso, perfecto pero sobre todo real, cada palabra ahí escrita no puede ser negada pues es la simple verdad de todo el tiempo que llevamos de conocernos. Son casi dos años pero tengo la sensación de que es mucho más tiempo. Me halagas como no tienes idea sobre todo cuando mencionas que te comenté la admiración que siento hacia ti. Insisto, te admiro y eres como mi ejemplo a seguir, me vale lo que otros piensen de eso. Lo digo de corazón. Es increíble el darme cuenta de que tú me admiras a mí, era algo que no me pasaba mucho por la mente, ha sido muy lindo saber eso, me hace sentir realmente especial. No cambiaré, trataré de no cambiar y si cambio que sea simplemente para ser mejor. Porque recuerdo vagamente (sí, como la mayoría de mis recuerdos de no hace mucho) que prometí mejorar, que estarías orgulloso de mí. Sigo tratando de hacer eso, es difícil, pero se me ve haciendo el intento. Muchísimas gracias por tan hermosas palabras y gracias por tan valiosa amistad. Me alegraste la noche que comenzaba a ser abrumadora debido a mis ya conocidos horribles pensamientos sin sentido. Te adoro también, mi hermoso cisne. Mi querido hermano, gracias a ti por existir. ♥
Me he entrometido donde no me llaman, pero he quedado sin palabras. Maravilloso, me hicieron el día. Les agradezco. Para ser honesta, me han recordado a la experiencia que tuve con un chico. Parecida...demasiado. Incluso ese detalle del nombre. Puedo decir con todo orgullo que ese chico es mi hermano. Estoy segura de que nos separaron al nacer, pero amistad como la nuestra muy pocas. Es como si dejáramos una vida atrás, muchos ayeres pero todos nuestros. Un abrazo para ambos.