No te diré adiós, solo hasta luego, papá. Jueves 8 de Marzo. Hoy te habías mareado un poco, esta mediodía a las 13:00, casi no podías cerrar esa bolsa de frutos secos que llevabas entre tus manos. Pero a pesar de eso no querías ir al médico, esa misma tarde habías ido a trabajar. Pero al llegar a tu lugar de trabajo habías llamado a mamá para pedirle que alguien te fuera a recoger. No te sentías del todo seguro para salir con tu camión y trabajar toda la noche. Mamá llamó al tío, y él fue rápidamente a por ti. Intentó convencerte para que fueras al hospital, pero no lo consiguió tampoco. Al llegar a casa te acostaste a dormir muy tranquilo, pero no sabías que nos estabas preocupando a todos porque se notaba que no estabas bien. Viernes 9 de Marzo. Hoy mamá había pedido cita para que fueras al médico de cabecera. Él te había dicho que habías tenido una pequeña trombosis y te había mandado al hospital rápidamente para que pudieran tratarte. Habías tenido un pequeño derrame cerebral, nada grave en un principio. Solo tenías una pequeña manchita de sangre, un pequeño coágulo de sangre, que con el tiempo y mucho reposo se desharían. Eso habían dicho los médicos. Habían decidido dejarte en una habitación para ver como evolucionabas. Cada cierto tiempo aparecía una enfermera y vigilaba todo. Sábado 10 de Marzo. Hoy había ido a verte al hospital cuando yo había llegado solo estabas con mamá. Te he dado un par de besos, todavía parecías un poco... atontado. Pero los médicos decían que estabas mejor. Mamá había dormido a tu lado, en el sillón ese tan incómodo. Yo no quise preguntar si te molestaban esos cables que llevabas en los brazos, los del suero, pero suponía que sí. Mamá me había dicho que tenías una malformación en una vena del cerebro y se había roto un poco. De ahí el diminuto coágulo. La tía, con quién había ido, había dicho que debíamos irnos. Tras ir a verte íbamos a comprar lo que necesitara para casa. Sabía que iba a quedarme sola con el hermano allí. Te di más besos, me despedí de mamá y de ti, y nos fuimos. Miércoles 14 de Marzo. Hoy los médicos te habían dado el alta. Como no estabas siendo medicado ni nada, mamá había preguntado si podías hacer el reposo en casa y los médicos habían dicho que sí. Que no había ningún problema. También le dijeron que al jueves de la semana siguiente te harían una prueba para saber en qué vena estaba la malformación y así saber lo como sellarla. Habías llegado a casa y me habías pedido que te pusiera películas, así lo hice. Te habías acostado en el sofá, frente a la televisión, y yo te puse una película tras otra. Jueves 22 de Marzo. Hoy, eran las seis de la tarde cuando te ingresaron en el hospital para comenzar a hacerte pruebas y prepararte para el examen que te iban a hacer mañana. Te habían dejado en ayunas, con lo que a ti te gusta comer. Mamá se había quedado todo el día contigo allí. Y yo me había quedado en casa con el hermano. Esta noche, pensaba yo, me voy a quedar hasta tarde en el ordenador. Viernes 23 de Marzo. Hoy te habían hecho la prueba. Para hacerla te habían trasladado en ambulancia a un centro especializado en neurocirugía. Estaba un poco más lejos pero allí descubrirían mejor donde estaba la venita rota y podrían operarte más rápido. Esa prueba consistía en ingresar un catéter por la ingle y dirigirlo al cerebro, donde estaba la malformación para así ver que podían hacer. Tras la prueba habías tenido que estar un par de horas recostado para que no se formara un coágulo en la zona donde te habían ingresado el catéter. Tras ese tiempo volviste al hospital donde estabas antes. Sábado 24 de Marzo. Hoy en la tarde habías perdido toda tu fuerza. A mamá le has dado un susto ya que te has caído de la cama. Rápidamente ha llamado a la enfermera y han ido corriendo. El médico ha llegado y te ha reconocido. Él ha dicho que prepararan una ambulancia y te han vuelto a trasladar al otro hospital. Esta noche yo he salido con el chico que más amo, pero él no se da cuenta, y uno de mis amigos para despejarme un poco de todo esto. Mi madrina me ha llamado sobre las diez de la noche y me ha informado que te habían hecho un drenaje de emergencia en el cerebro por que habías tenido una hemorragia más grande. Estabas en la UCI, sedado y casi en coma. Lloré, lloré mucho, pero ellos dos me animaron un poco. Mamá me había llamado a la una de la madrugada y me había dicho que estaba en casa. Yo había ido con ella a casa. Domingo 25 de Marzo. Hoy había ido a verte. Mamá me había dicho que no me impresionara, que estabas lleno de tubos y tus manos estaban atadas a la cama para que no pudieras moverlas y arrancarte nada. Al entrar vi con pesar que una máquina mantenía tu respiración y un tubo salía de tu cabeza drenando la sangre. Había un montón de monitores que controlaban tu vida, y eso me destrozaba. Tenía miedo ya que mamá me decía que estabas en estado grave. Te toqué y te hablé mucho, sabía que saldrías de esta y volverías a casa a pedirme cada dos horas que te cambiara las películas. Sonreí y acaricié tu cara. Salí junto con mamá y volvimos a casa. Sábado 31 de Marzo. He pasado toda la semana enferma, pero hoy hemos ido al Salón del Manga de Alicante. Me lo he pasado muy bien ya que hemos ido todos mis amigos. Hemos comido, hablado, reído... La verdad es que todos ellos consiguen animarme de manera inexplicable. Ayer despertaste, pero todavía seguías un poco afectado por todo. Sobre las siete he llamado a mamá para preguntarle si podía ir con ella al hospital. Ella me ha dicho que no, que todavía estaba mala y no podíamos correr el riesgo de contagiar a papá. Lo he aceptado sin rechistar. Domingo 1 de Abril. Hoy le han dicho a mamá que durante alguna de las pruebas has cogido una bacteria. Ahora solo podemos entrar con mascarillas, guantes, bata, y patucos. Aunque los médicos han dicho que tienes las defensas muy altas y eso es bueno, ellos están haciendo todo lo posible para que la bacteria muera. Lunes 2 de Abril. Hoy te han subido a planta ya que estabas más despierto. El médico te ha pedido que muevas, con cuidado, una pierna, luego la otra, luego un brazo... tú lo has hecho bien, excepto por tu brazo izquierdo. El médico había dicho que eso con un poco de rehabilitación se podía solucionar, que no se preocuparan. Hoy te habían subido a planta, lo que significaba que ya estabas mejor, aunque todavía estabas en estado grave. No he comprendido por qué te han subido a planta si tu vida todavía corría peligro pero nadie me hacía caso. Miércoles 4 de Abril. Hoy, mamá ha venido a casa sobre el medio día. Le he preguntado si podía ir a verte con ella por la tarde pero me ha dicho que no ya que el hermanito todavía no había terminado el colegio y tenía que ir a recogerlo. Acepté y ella se fue para volver contigo. Esa misma noche, sobre las doce y media de la madrugada, uno de los tíos me llamó al móvil y me dijo que recogiera las cosas, que me iba a dormir a su casa. Me dijo que en unos diez minutos estaba en casa y así lo hice. Preparé ropa para el hermano y para mí. A los diez minutos llegó el tío y entró en el comedor. Él empezó a buscar unos papeles yo estaba nerviosa ya que se le veía cansado y nervioso. Le pregunté qué había ocurrido y me dijo que algo muy grave te había pasado, papá. Cuando encontró lo que con tanto ahínco buscaba nos preguntó si lo teníamos todo. Y fuimos a su casa. Preparamos una cama, para el hermano, y el sofá para mí. Antes de acostarme el tío me dijo que lo acompañara a la cocina y cerró la puerta. Marcó tu número de móvil, que en ese momento lo llevaba mamá. Cuando contestó parecía tranquila, pero a la vez triste. Me dijo: “No quiero que te pongas nerviosa, quiero que estés tranquila” en ese momento hizo una pausa y respiró hondo “Pero el papá está en un estado muy grave”. Lloré, no te lo voy a negar, papá. Un par de horas después volvió a llamar mamá y le pidió al tío que me llevara al hospital. Al llegar, mamá, me dijo que lo mismo que me había dicho por teléfono, que no me pusiera nerviosa. Que estabas en un estado irreversible. Estabas muerto clínicamente. Tomé, de algún lugar desconocido, toda la fuerza que pude y entré con ella. Al verte con todos esos tubos conectados se me desmoronó todo. Te toqué con esos malditos guantes de plástico que no me dejaban sentir tu piel, todavía caliente. Te dije todo lo que te quería, que no era (ni es) poco. Y me despedí de ti. Te besé el hombro, con esa maldita máscara no que me dejaba sentir tu calidez otra vez. Si no lo podía hacer ahora ya no lo haría nunca. Y eso me dolía. Salimos de la UCI y mamá me explicó que estaba viendo la tele junto a ti y tú dormías. Pero en un momento pareció que te ahogabas por lo que llamó a las enfermeras y a los médicos. El neurocirujano le había dicho a mamá que habías tenido una hemorragia que había cubierto todo el cerebro. Estuvimos allí hasta las seis de la madrugada. Sabía que no te iba a volver a ver vivo por lo que lloré. Jueves 5 de Abril (Jueves Santo) Hoy mamá me ha llamado sobre la una del medio día y me ha dicho: “Escúchame, no quiero que te pongas nerviosa y llora si quieres, el papá se ha muerto ahora mismo” me quedé parada. No asimilaba lo que me había dicho, pero cuando lo hice lloré. Vinieron a por mí para ir al tanatorio y pasé allí toda la tarde. Por alguna razón no quería llorar. Sentía a mi padre a mi lado y sabía que él no quería vernos así. Dolía, es cierto y de vez en cuando dejaba escapar algunas lágrimas de dolor. Pero no te he visto, he querido recordarte cuando estabas bien. Viernes 6 de Abril (Viernes Santo) Hoy, a las cuatro de la tarde, te hemos enterrado. Me he despedido de ti por última vez. Cuando han abierto el ataúd te he visto. Deseaba verte por última vez hasta que nos volveríamos a encontrar. Cuando te han metido en ese “bungalow”, como tú lo llamabas, de cuatro pisos he llorado. No lo he podido evitar. Te han metido en el segundo contando desde abajo, como tú querías. Domingo 8 de Abril. (Domingo de Resurrección) Y aquí estoy hoy. Escribiendo esto mientras recuerdo los buenos momentos vividos contigo, papá. Muchas veces me preguntaste que hacía tanto tiempo en el ordenador, ahora lo puedes ver desde donde quiera que estés. Sé que estás a mi lado, cuidándome, y que ahora te puedo enseñar todo lo que antes no pude. No quiero llorar, pero no puedo evitarlo. Sonrío entre lágrimas al recordarte ya que nunca hubo ningún mal recuerdo contigo. Ahora que sé que estás leyendo esto, papá, te digo que no te voy a decir adiós... Solo te diré hasta luego, hasta que nos volvamos a encontrar algún lejano día. Te amo, papá, y nunca dejaré de hacerlo. Tú nunca morirás porque el olvido es la muerte, y nunca te olvidaremos, querido papá.
Yo...¡ah! que trágico. ;......; no puedo creerlo. Bueno, fue un relato muy triste, pero al mismo tiempo, muy lindo. Desde el primer día en el que empezaste a narrar, me encanto. Día tras día, esa pequeña niña nos habla del relato de su padre: como se enferma, como se niega ir al medico, como le diagnostican, como reaccionan, todo. Aunque creo que tu narrativa pudo mejorar, ya que en partes quedaba muy flojo, creo que aún así, estuvo bien. En la ortografía no note mucho, aunque me fije más en lo que leía. Cuando ella se entero del fallecimiento de su padre, me alegro ver que lo tomo bien, se expreso como si supiera que su padre no la había abandonado, si no que había dejado su cuerpo, más no su alma. Que ternura, de verdad no tengo mucho que decir, lo ame, me encanto. Si, es una linda reflexión.