One-shot de Naruto - No le tengo miedo a la oscuridad

Tema en 'Fanfics Terminados de Naruto' iniciado por Rahzel, 22 Octubre 2018.

  1.  
    Rahzel

    Rahzel Usuario popular Comentarista empedernido

    Aries
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    Escritora
    Título:
    No le tengo miedo a la oscuridad
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1136
    Género: Comedia
    Personaje: Rock Lee; OC
    Monstruo: Momia
    Actividad: Konoha monster royal

    No le tengo miedo a la oscuridad

    Nunca había tenido miedo. Era un hombre valiente, dispuesto a todo; a superarse a sí mismo sin importar cuántas veces hiciera falta ¡eso sí, señores! Que si le aparecía una piedra en el camino, la saltaría. Incluso si aparecía otra más grande y otra más grande ¡no existía nada que no pudiera superar si daba todo de sí, de eso estaba seguro y en base a eso había forjado un carácter bastante obstinado.

    Y por ese mismo criterio que tenía de sí mismo y de todo lo que podía hacer, cuando Yayoi, su novia, le pidió a Lee entrar en aquella casa del terror ¡ni lo dudó!

    —No tienes qué temer, que yo te protegeré de todo —fueron sus palabras exactas antes de sacar los boletos para hacer el recorrido.

    La puerta se abrió con un sonoro chirrido que caló el ambiente. Dentro, la oscuridad reinaba y tan sólo les habían brindado una pequeña linterna que de verdad, no iluminaba demasiado su camino. Rock Lee tomó de la mano a su novia y caminaron lentamente por el pasillo oscuro. De vez en cuando, las luces parpadeaban y dejaban ver el ambiente lúgubre de su interior. Las paredes manchadas de sangre, cuerpos colgados ¡y justo al crujir de la madera, cayeron dos cuerpos de ahorcados frente a ellos! Yayoi apretó fuertemente la mano de Lee, para pegarse a su brazo al momento siguiente. Ni si quiera se había dado cuenta de que algunos mechones de su cabello largo y azulado había caído sobre su rostro después de aquel salto por el susto.

    —Todo estará bien ¿Ves? Es utilería —dijo golpeando uno de los cuerpos que se balanceaba de un lado a otro— ¿no eras tú la que lo propuso? —agregó luego un tanto sorprendido de su actitud, aunque la veía sumamente tierna con la expresión de espanto en el rostro buscando consuelo en él como una niña pequeña.

    —No pensé que se vería tan real.

    Lee la rodeó con uno de sus brazos y continuaron andando. El pasillo se volvió más estrecho así que a fuerzas, tuvieron que pasaran en fila india para continuar su camino. Lee se ofreció ir al frente y Yayoi insistió en no soltarle la mano sin importar nada ¡y todo estaba armado! Iba tan nerviosa que al pasar contra la pared, accionó un mecanismo que reprodujo el sonido de un trueno y una risa maliciosa, como la de los villanos de las caricaturas, pero más fuerte, más grave ¡era de ultratumba! Acto seguido, un hombre apareció vestido de payaso con un cuchillo en la mano.

    Yayoi saltó hacia Lee aferrándose a su espalda profiriendo un fuerte grito con el payaso persiguiéndola y en ese momento, a Lee ni si quiera le importó que fuera un simple actor: le dio un golpe en la cara.

    Y no hubo que preocuparse más por el payaso, pero sí por hacer que se calmara.

    —Salgamos de aquí pronto —pidió la mujer cerrando sus ojos y aferrándose al brazo de él.

    Lee asintió acariciando su cabeza con una sonrisa en los labios ¿debían estar lejos? Miró la linterna, estaba cerca a quedarse sin baterías que empezó a parpadear hasta emitir una luz tan tenue que tenerla en mano era casi estorboso. La guardó en el bolsillo y siguieron.


    —Debemos estar cerca de la salida —dijo cuando llegaron a una encrucijada en la que debían elegir qué camino tomar. Lee eligió el de la derecha y varios murciélagos animatrónicos volaron por sobre ellos apenas hubo un trueno y la luz parpadeó. Se tiraron al suelo hasta que se dejaron de sentir los aleteos.

    ¡Era el recorrido de la casita del terror más real que habían hecho! Y si seguía así, sentía que iba a tener que hacer algo serio con su novia que estaba al borde del ataque de pánico, que hasta la sintió temblar debajo de él.

    —Pronto estaremos fuera, Yayoi-chan.

    Lee estaba decidido a salir de ahí en poco tiempo, que aquella cita ¡iba a terminar pésimo sino! Sin embargo, aún les quedaba una trampa que superar ¡y qué les iba a costar! Las paredes estaban cubiertas de ataúdes y al pasar por ahí, activaron los sensores de temperatura que abrieron cada una de las cajas fúnebres y de ellas ¡salieron los monstruos! Hombres lobos, Frankenstein, ghouls, entre otros. Eran siete en total, Lee estaba dispuesto a salir de ahí a los golpes si hacía falta ¡y sin embargo, no podría! Entre todos esos monstruos ¡había una momia! Lee sintió que sus ojos se saldrían de sus orbitas cuando la vio. Jamás le habían gustado las momias, ellas y sus maldiciones egipcias y los bichos que se metían debajo de la piel y te comían por dentro ¡y aish! ¡Y había tres en total! Él sólo había contado a los monstruos, y las momias que no dejaban de salir de sarcófagos que no era capaz de ver. De repente, hasta sus ganas de combatir se fueron ¡que era como ver al diablo en calzoncillos!

    Tomó a Yayoi en brazos y gritó tan fuerte que hasta los monstruos tuvieron que taparse los oídos. Lee corrió fuera a tal velocidad que no hubo tiempo de detenerlo ¡simplemente corrió como alma que lleva el diablo! Mientras, el hombre lobo se quitaba la máscara y decía que ese había sido el mejor susto del día.

    Cuando cruzaron la puerta de salida y se vieron de nuevo en el parque de atracciones, Lee cayó al suelo con su novia en brazos respirando agitado. Ahora, a ella se le había pasado el susto y le había llegado la preocupación por el muchacho ¡que ni sabía qué le había pasado! Estuvo mostrándose tan valiente en todo momento y de repente ¡zas! Ya estaba corriendo con ella encima a una velocidad que creía, era inhumana.

    —¿Te preocupaste por mí, no es así? Gracias —dijo ella dándole un beso en los labios creyendo que aquello que había sucedido había sido todo por ella. ¡Lee no tenía miedo! Estaba preocupado por ella y quería sacarla fuera de la casa embrujada antes de que ocurriera algo más. Yayoi no podía pensar en otra alternativa considerando que era Rock Lee de quién hablaba.

    Él, se sonrojó sin decir nada, rascando su mejilla y alzando sus pobladas cejas para asentir.

    —¡Por supuesto! Yo nunca tengo miedo ¿te sientes mejor?

    Y era mejor evitar el tema. Si pensó que era por causa de ella, mejor que mejor, después de semejante recorrido, no se animó a decir que tuvo miedo de una momia. Él no le tenía miedo a la oscuridad ni a lo que habitaba allá, pero de las momias... ni hablar.

     
    Última edición: 22 Octubre 2018
    • Gracioso Gracioso x 2
  2.  
    Pire

    Pire Usuario VIP Comentarista Top

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    No sabes a quien emparejar a Lee que hacesbun ooc?
    Me ha gustado ver al valiente, fuerte y capaz Rock lee temiendo de algo que usa vendas, que son mas frágiles que un hombre lobo que puede devorarte o frankestein que es inmortal...pero los miedos son irracionales asi que, no hay explicación alguna.

    Fue dulce de su parte que la mayor parte del trayecto intentará proteger a su novia, el siempre sera un caballero ante todo.

    Me gustó y has aparcado perfectamente cada una de las cosas que te tocaron, con una narración explendida. Saludos
     
    • Fangirl Fangirl x 1
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