Todos queremos que alguien nos dedique hermosos versos. Ser el pálido fantasma que entra por la ventana con la brisa, y acaricia suavemente al amor en la mejilla, diciendo que nos siga, que persiga un rayo de luna. Desvelando al amante amarrado a un lápiz que escribe apasionado versos de amor, arrastrando la mano del pobre desgraciado que, con el corazón oprimido por el amor y el sueño robado por un pálido fantasma que le acaricia en sueños y en la más profunda penumbra, trata de mantenerse en pie en la más cruda tiniebla. No es fácil. No es fácil que la musa te saque de la cama para crear y crear. Y crear con pasión y amor, por que sólo en manos del artista que trasnocha como gato mirando la luna, está el poder de crear. De crear Arte.
¡Oh por Dios! Me da tanta emoción verte... ¡y en un relato! -w- Estuvo precioso. Me encantan este tipo de historias. Tan cortas pero impactantes, bellas. Respecto a detalles técnicos no vi nada, no sé si por despiste al sumergirme en la bonita narración que tienes, o porque de verdad no hay alguno. Eso es todo, me dejaste algo muda y sin material del que agarrarme para un comentario más decente.
Te diré que al contrario, que te haya emocionado tanto como para no verle errores es el mejor comentario que me podrías haber hecho.
Efectivamente, la musa, a mi parecer, siempre llega en los perores momentos, ya en la noche cuando estas apunto de dormir y no puedes levantarte porque, o mañana te levantas temprano para ir a la escuela o a trabajar o, peor aún, no puedes levantarte porque puedes molestar al que esta durmiendo a tu lado, jajaja.