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  1.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

    Acuario
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    10 Marzo 2011
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    Escritora
    Título:
    Misión Amor
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    6
     
    Palabras:
    753
    Misión Amor
    -o-o-o-
    Prólogo


    —Puertas —ordené. Éstas se abrieron.

    Tim me abordó en menos de un segundo. Caminé por el ajetreado centro de control, esquivando ágilmente a la oleada de personas que caminaban llenas de papeles en todas las direcciones.

    —El agente 749 está ya en posición esperando por confirmación de la operación —informó rápidamente Tim mientras me seguía—. El 007 ha preguntado por usted todo el día. El director quiere verla.

    —Copiado. Gracias, Tim.

    Tim hizo una leve reverencia, señal de que se retiraba.

    —¡Ah! —exclamó antes de irse— Su madre ha intentado contactarla. De nuevo. ¿Debo hacerle creer que sigue en Oxford por asuntos de trabajo?

    Me paré en seco. Mi madre.

    —Sí. Haga eso.

    Tim se fue y yo seguí con mi camino. Pasando entre la luz azulosa que cubría el ambiente del tecnológico lugar, llegué nuevamente a otra puerta de acero automática.

    —Puertas.

    Un largo pasillo iluminado por una luz mortecina me dio la bienvenida. Atravesándolo a paso firme, llegué a una última puerta. Saqué una tarjera del bolsillo superior de mi chaqueta gris, la deslicé por el censor y nuevamente mi paso se vio libre.

    La oficina que me recibió no tenía nada que ver con el resto de los salones. A diferencia de las paredes de acero, las brillantes baldosas del piso y la cantidad de cámaras que monitoreaban el resto del edificio, allí me encontraba con una gran oficina alfombrada de un color crema, llena de cuadros familiares, diplomas y premios, con un escritorio con superficie de cristal en el centro, únicamente ocupado por un ordenador último modelo.

    El hombre que se hallaba detrás de éste alzó la mirada al ver que la puerta se abría. Como siempre, vestido con su traje azul marino y con un libro usado en las manos. Era el director de la asociación, Smith. Malcolm Smith.

    Me paré derecha frente a su escritorio.

    —Me mandó a llamar.

    Cerró el libro que tenía entre las manos y se reclinó sobre su asiento.

    —Te tengo una nueva misión —anunció—. Algo rutinario para ti.

    Con las manos cruzadas sobre mi regazo, hablé con voz firme.

    —¿De qué se trata esta vez, Señor?

    —Algo extraño está sucediendo en Tokio, Japón. —Me tendió una carpeta—. Al parecer ha habido robos millonarios en varias grandes empresas en un tiempo récord de una semana. No puede ser simple coincidencia.

    —¿Dice usted que todos los robos fueron ideados por la misma persona?

    —Por la misma persona o la misma asociación. Los ojos están puestos en el dueño de una empresa tan grande como las demás, pero que, sin embargo, no ha sido víctima del robo: Inuyasha Taisho, dueño de Taisho Associated Corporation o TAC.

    Abrí la carpeta y allí encontré una foto y el historial del aludido. Un hombre de extraña cabellera plateada y ojos dorados como la miel. Atractivo, pero un sospechoso.

    —¿Es el único sospechoso?

    —La investigación apenas se ha disparado. Hasta el momento, sí, lo es. Esta vez estamos apoyados por la policía, por lo que tu informe final deberá ser entregado a ellos también. Por supuesto que no debes revelar bajo ningunas circunstancias lo que es estrictamente confidencial, como los métodos que utilizaste para obtener tu resultado. Eso sólo nos concierne a nosotros como Servicio Secreto Internacional.

    —Entendido.

    —Esta misma noche uno de nuestros autos te llevará hasta el aeropuerto de Londres. Los papeles de hospedaje y las instrucciones se te entregarán en un sobre.

    —Si eso es todo, Señor Smith, me retiro.

    —Adelante, Higurashi.
     
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  2.  
    Alexa Hime

    Alexa Hime Usuario popular

    Escorpión
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    Hola hermanita hermosa OMG super interesante la trama
    con solo leer el prologo se puede decir que se espera mucho de
    la historia, hermanita debes comenzarla pronto aunque me da
    una idea de que rumbo tendra la historia.
    Agencia secreta, robos a gran escala, una agente y un ladron OMG very nice!!!*O*
    Sobre la ortografia perfecta no noté error al igual que con la narración muy buena.

    Espero el primer cap. me avisar bueno cuidate mucho bye n-n
     
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  3.  
    Némesis

    Némesis Usuario común

    Virgo
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    Gracias amiga por invitarme me encantó n.n

    Me encantó tu idea es de lo mejor.

    Pasando a lo técnico solo no té tres errores, el mismo que tú notaste ne mi micro relatos y es que cambiaste de narrador de primera y tercera n.n y el otro es que dijiste que el nombre del señor con em que hablaba Kagome era Malcom Smith y en el final le cambaste el apellido a Himura ?¿

    Bueno a excepción de eso me encantó Inuyasha sopechoso n.n. ?¿ pero si el bueno no diré nada, hehhehehe me encantó OMG altiro pensó que era atractivo uuuuuu es Inuxkag o lo harás raramente sesshome, n.n bueno cuídate y me avisas de la conti.
     
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  4.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

    Acuario
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    Gracias por el comentario, me alegra que te gustara la idea. Sólo una cosa, repasé el escrito y no vi el cambio de primera a tercera persona. Si pudieras remarcármelo sería genial, para poder corregirlo. Lo otro, del cambio de nombre. Sí, fue error mío. Es lo que pasa cuando uno se decide por otro nombre para los personajes a última hora jaja, bueno, gracias por pasarte!
     
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  5.  
    rhapsodic

    rhapsodic кучко. Comentarista empedernido

    Géminis
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    ¡Hola, Cami chan! muchas gracias por invitarme.
    Antes que nada, me ha gustado mucho, se ve interesante. Es como un 007 ¿verdad? si es así, ¡estupendo!, Kagome como una agente encubierta se ve cool *trollface. Y no me imaginaba que ella fuese a eludir de esa manera a su mamá, ¡já! si en la serie es súper unida con ella... Extraño pero buen cambio :L
    Y el único sospechoso es InuYasha, ya quiero ver cuando se encuentren...

    Pregunta boba: ¿Esto será un SesshKag o un InuKag? x'D
    Bueno, no denoté errores, así que estuvo perfecto.
    Saludos y espero me avises de la conti x'3
     
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  6.  
    Lilineth-chan

    Lilineth-chan I'd rather have you, cursed or not.

    Leo
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    Hola!!
    Muchas Gracias por invitarme a leer tu historia. La idea en general me gusta.
    De hecho, casí nunca leo InuKag, así que si es de esa pareja de igual forma lo continuaré :D
    Nada más por que me gusta la idea y me gusta Inuyasha hehehe...
    Bueno en lo técnico no noté errores, me pareció geníal como lo escribiste.

    Siendo todo me retiro, no sin antes pedir continuacion xD

    Me avisas cuando la tengas (Si no es problema xP)

    Besos!!!
     
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  7.  
    Vera Wolfe

    Vera Wolfe Entusiasta

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    Hoolaaa!!! primero q nada gracias xinvitarme a leer tu fic y dbio decir q logro captar mi atencion.
    Me encanto la idea q tuviste y espero q me avises cuando continues cn este fic.
    Beessooss...Shiori Taisho se despide no sin antes recordate q me avises cuando subes la conti!!!;)
     
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  8.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

    Acuario
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    6
     
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    ¡Hola a todos! Me alegro mucho de que les agradara la historia. Sepan que sus comentarios me han alegrado mucho, así que muchas gracias. Respecto a una duda que tuvieron: Sí, es un InuxKag, pero eso no significa que no haya más parejas involucradas (? Aquí les dejo el primer capítulo. Espero que les guste.
    -o-o-o-


    Capítulo Uno
    -o-
    Plan en Marcha
    «Gire a la derecha», volvía a repetir el GPS.

    Mis manos voltearon el volante hacia esa dirección. Las calles estaban llenas, tanto de peatones como de autos. Sin embargo, yo tenía bastante tiempo para llegar a mi destino.

    El Servicio Secreto Internacional (SSI) me había orquestado toda una nueva vida. A partir de ahora vivía en un departamento en el centro de Tokio, a unos diez minutos de la empresa del sospechoso. Me habían infiltrado en esta como una nueva secretaria, lo que me daba acceso directo a tener contacto con Taisho.

    Sin duda, la mejor estrategia era mantenerse cerca de todo lo que pasara en aquella empresa.

    Llegué al lugar. Estacioné el sedán negro que me habían alquilado en un estacionamiento subterráneo y subí hasta la recepción en el ascensor.

    Tomé nota mental de todo lo que me encontraba en el camino. Dónde estaban las cámaras de seguridad y cada puerta y pasillo que luego debería investigar.

    —Soy Kagome Higurashi. —Le hablé al recepcionista—. Acaban de contratarme.

    El canoso y corpulento hombre buscó algo en el viejo ordenador que tenía tras el gran mesón y luego me miró. No fue una mirada simplemente, me miró de arriba abajo.

    —Señorita Higurashi. —Asintió en señal de reconocimiento—. Adelante, es el sexto piso.

    Me señaló el ascensor.

    Sentí su mirada clavada en mi nuca hasta que las puertas del ascensor se cerraron tras de mí.

    «Qué desagradable», pensé.

    Tres de las paredes del ascensor estaban compuestas casi completamente por un espejo. Allí vi mi reflejo, procurando arreglarme para dar la impresión adecuada. Mi chaqueta de oficina gris oscuro y la falda lisa del mismo color estaban en perfecto estado. Arreglé un poco el cuello de mi camisa blanca ya que estaba doblado y ajusté la pañoleta lila que llevaba al cuello.

    Dos segundos después de que terminara de arreglar mi cabello azabache suelto, las puertas se abrieron.

    La escena que me encontré fue impresionante. No en el buen sentido.

    —¿Dónde demonios está mi secretaria? —vociferaba un hombre de cabellera plateada a su teléfono— ¡Que renunció!

    «Corrección, el SSI la mandó a unas lindas vacaciones en Hawaii», pensé.

    Se hizo un silencio y yo me quedé quieta a su espalda. Estábamos en un gran salón de recepción del piso. Pisos de madera, paredes blancas, una gran ventana y un sofá en la pared contraria. Frente a mí había un escritorio vacío de vidrio y, tras él, dos puertas que, suponía yo, eran oficinas.

    —¿Y dónde está esta nueva secretaria? No ha llegado. ¡Qué ineficiencia! ¿Cómo es posible que…?

    —Aquí estoy. —Lo interrumpí con voz firme.

    El hombre giró sobre sus talones. Era Inuyasha Taisho.

    —Ya está aquí. Luego te llamo. —Cortó.

    Lo observé disimuladamente de arriba abajo en menos de un segundo. Los años de experiencia en el SSI me habían enseñado que se podía sacar mucho de la primera impresión de una persona y de su aspecto.

    Lamentablemente no pude sacar otra conclusión más que parecía algo desgarbado y, por su expresión, irritable. Llevaba un traje fino negro con una camisa blanca abajo. Los primeros tres botones de su camisa estaban desabrochados, como quién quiere lucir sexy o que simplemente le da igual la etiqueta.

    —Hasta que llegas. —Me espetó.

    Bien, comenzaba mi papel como secretaria.

    —Lo lamento, señor. —Me disculpé con voz suave—. El tránsito era terrible.

    Mi voz, mi aspecto y mi lenguaje corporal, todo eso, debía inspirar confianza. Yo debía llegar a él. Debía averiguar lo más posible. Ganarme la confianza suficiente para que se abriera en cierta forma conmigo.

    Sus ojos color miel eran dos rendijas. Me miró de arriba abajo.

    Una sensación extraña me recorrió de la cabeza a los pies. ¿Un escalofrío? ¿A santo de qué?

    —Esta noche habrá una fiesta en mi mansión —comenzó a hablar él. Supe entonces que me había aceptado—. Necesito que llames a cada uno de los invitados para que confirmen sus asistencia. Luego de eso, harás una lista con los que asistirán y me la entregarás para el mediodía.

    Dio media vuelta hacia la oficina que se hallaba a la izquierda del que yo acababa de comprender era mi escritorio. Con la mano en el pomo de la puerta, habló nuevamente.

    —Dejé la carpeta con la lista de invitados en el primer cajón de tu escritorio.

    Luego se adentró en su oficina.

    Una vez sola, actué rápidamente. Me senté en el escritorio y saqué del maletín que cargaba mi laptop. La encendí. Mientras lo hacía, miré disimuladamente alrededor para ubicar alguna cámara de seguridad. Había una en el rincón sobre el sofá.

    Ingresé una secuencia de números y letras en mi laptop e inmediatamente un mapa del lugar dónde me encontraba apareció en la pantalla. Era un programa especial del SSI. Solicité las conexiones eléctricas del lugar para poder acceder a las cámaras de seguridad. Busqué especialmente la que me observaba en aquel momento y pude ver a través de ella. Me vi a mí misma con cara de concentración frente a mi laptop. Me grabé en esa situación e infiltré el video a la cámara, de forma que ésta repitiera constantemente la grabación y no lo que ocurría realmente. Ahora podía husmear por todo el salón y nadie se enteraría.

    Una vez que terminé con eso, saqué de mi maletín dos micro cámaras y dos micrófonos. Situé las cámaras en puntas opuestas del salón para no tener punto ciego, al igual que los micrófonos, los cuales grabarían el audio de cualquier conversación que se diera. Lo mismo hice en el ascensor.

    En cuento Taisho se fuera, instalaría otro par en su oficina.

    Podría monitorear cada movimiento extraño desde mi laptop. Eso me dejaba en una obvia ventaja que descubrir la culpabilidad del sospechoso.

    Vi la hora. Diez de la mañana. Mejor terminaba rápido con el trabajo de secretaria para que no me despidieran.

    Una hora más tarde había llamado a un cuarto de la lista. Todos asistirían. Entonces llegué a un nombre que me llamó la atención.

    —Naraku Fujita… —susurré.

    ¿De dónde me sonaba ese nombre? Quizás su apellido me era conocido, pero no recordaba de donde.

    Sin darle mayor importancia, lo llamé como a todos los demás. Éste confirmó su asistencia y cortó. Entonces tuve una punzada de reconocimiento.

    Rápidamente saqué de mi maleta la carpeta que me había entregado el director del SSI el día anterior. Allí, detrás de la ficha de Taisho, estaba la de los dueños de las empresas asaltadas.

    Kouga Kinomoto. Sesshomaru Taisho. ¡Bingo! Naraku Fujita.

    Revisé la lista para comprobar mis sospechas. Justo como yo pensaba: todos ellos estaban invitados.

    Todos ellos reunidos en el mismo salón… No podía pasar por alto la beneficiosa oportunidad. Busqué entre los nombres de las personas que no asistirían a la fiesta.

    Hikari Ichihara. Ése me serviría.

    Pasé el nombre a la lista de confirmados.

    Me infiltraría en esa fiesta.
     
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    Vera Wolfe

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    Interesante, muy interesante, este capi me llamo mas la atencion q el anterior.
    A mi me llama la atencion d q Narakuhaya sido victima d un robo...pero no sacare conclusiones...:)
    Como dije antes, espero la conti muy pronto...bessoooss y sayonara.

    Pd: avisame cuandl la continues:)
     
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  10.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

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    Primero, Cami de pin, Josefina; no conviertan esto una conversación, existe el perfil.

    Cami, te veo descuidada en los guiones, puntos y mayúsculas, verifica eso. Comas y puntuación, cosas que el dan pausas innecesarias. Sobre la trama, ¿viste Sr. y Sra. Smith cuando yo? Se ve que la idea sale de allí, y en parte me agrada, acá casi no se ve la acción o aventura en un fic, solo romance, romance, y ah sí, romance. Buen inicio, intenta siempre tener un capítulo adelantado al publicar, sirve para atascos, es la primera vez que te metes de lleno en esto, espero no te juegue en contra.
    Sobre las personalidades, las mantienes al máximo, espero no las exageres sin necesidad.
    ¡Saludos!
     
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  11.  
    Alexa Hime

    Alexa Hime Usuario popular

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    Hola hermanita me encanta mucho el primer cap. bastante emocionante
    una verdadera historia detectivesca *O* se ve que Kagome es bastante
    capaz como agente secreto y ahora que se ha logrado meter a la empresa
    como secretaria esperemos que le vaya bien con el espionaje.
    Ahora solo falta ver como surge el amor en este caso jajaja esta dificil pero se
    que no podra faltar.
    Muero por ver como se infiltra a la fiesta super nice ;D

    Bueno me despido cuidate hermanita espero la conti ok bye :D
     
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  12.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

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    Capítulo Dos
    -o-​
    La Fiesta
    La luz rojiza del atardecer alumbraba la sala de mi departamento. Miré la bella vista que se hallaba frente a mí. Allí, tras el enorme ventanal que cubría toda una pared de mi sala, a la increíble altura de un piso dieciséis, todas las luces de Tokio comenzaban a encenderse a medida que oscurecía.

    La ciudad cobraba vida por las noches.

    Un recuerdo vino a mi cabeza. Mis padres y yo en un mirador aquí en Tokio. Ambos me sostenían de una mano cada uno y disfrutábamos de una vista muy similar a esta.

    «Cuando aún éramos una familia», pensé.

    Me volteé, quedando frente al salón de mi departamento, compuesto por un sofá negro de cuero y dos butacas del mismo color decorados con almohadones blancos, intermediados por una mesa de vidrio sobre una alfombra blanca. Al fondo, ésta sala se unía a la cocina abierta, de estantes de madera oscura y electrodomésticos de acero y cocina eléctrica. Junto a la cocina, la puerta de entrada. Todo estaba equipado con lo último de tecnología y decoración.

    Atravesé el piso de madera, aún vestida con la ropa de secretaria, y, adentrándome por un pasillo entre la cocina y la sala, entré a mi habitación.

    Ésta también poseía un gran ventanal en la pared opuesta a la puerta, pero la luz no se filtraba ya que tenía las cortinas blancas cerradas. Sobre mi cama de dos plazas estaba tendido el vestido formal que usaría para infiltrarme a la fiesta de esa noche como «Hikari Ichihara». Un largo vestido negro de gala, sin tirantes. Junto a él, un antifaz plateado.

    Sí, había cometido una pequeña travesura.

    Había avisado a todos los invitados un cambio de planes. Les había dicho que la fiesta sería con máscaras. A Taisho le daría un ataque en cuanto viera a todos sus invitados enmascarados, pero era la única manera por la cual yo podría pasar desapercibida como la tal Hikari.

    Me enfundé el vestido y me vi frente al espejo de pie que había junto a mi armario. El vestido se me ceñía como un guante hasta la altura de las rodillas, donde se anchaba un poco más para dar libertad de movimiento. Mis ojos marrones veían seriamente mi propio reflejo. Ese brillo especial de inocencia había desaparecido hacía mucho de mi rostro, pero no lo extrañaba. La inocencia e ingenuidad terminan por destrozarnos a largo plazo, y para una agente especial del SSI como yo, eso no podía suceder.

    Me recogí el pelo de manera impecable y me puse el antifaz.

    «o»

    La mansión de Taisho era impresionante. Era enorme, como cualquier mansión, de dos pisos y blanca. Parecía una casa de las películas. Estaba hacia los suburbios de la ciudad, en un barrio exclusivo donde sólo personas de mucho dinero habitaban. La entrada de su propiedad estaba limitada por una gran reja negra y bastante sofisticada, con sistema de cercado eléctrico. El gran portón doble estaba abierto para dejar acceso a los autos que llegaban. Un gran jardín muy mantenido y con una gran fuente en medio se interponía entre la casa y la reja.

    Bajé del auto y dejé las llaves a un cochero. Subí los siete escalones que daban hasta la entrada de la casa.

    —Nombre. —Me exigió un corpulento guardia a la entrada de la mansión.

    —Hikari Ichihara —contesté con voz suave.

    El hombre chequeó la lista.

    —Adelante.

    Con una leve reverencia de despedida, atravesé la gran puerta doble.

    No pude evitarlo: una sonrisa asomó por las comisuras de mis labios al ver a toda aquella gente enmascarada. Por alguna razón, me divertía pensar en Taisho tan irritado como aquella mañana.

    Ahora venían los obstáculos. En aquel enorme salón abarrotado de gente, habían tres personas a las que debía ubicar. Y todos llevaban máscaras. Se me hacía más difícil encontrarlos así, pero no imposible.

    Caminé entre toda la gente. Por alguna razón, las personas me liberaban el paso, no tenía que abrirlo a empujones, como había sido en cualquier otro lugar. Enseguida noté que varios me miraban. Seguramente se preguntaban quién era yo, pero no lo sabrían.

    Normalmente, en aquellas reuniones de alta sociedad, la gente se conocía entre sí y estaban enterados de a qué familia pertenecían y de qué eran dueños. A mí no me habían visto nunca, y eso debía ser lo que les provocaba curiosidad.

    Vislumbré a Inuyasha Taisho al pie de las escaleras del fondo del salón junto a otro hombre, con el cual sostenía una conversación. Ambos sin máscaras.

    Me acerqué a ellos disimuladamente para escuchar de qué hablaban.

    —No comprendo cómo es que todos están enmascarados —decía Taisho. Sorprendentemente, y contra todo pronóstico, no sonaba molesto. Mas bien parecía como si acabaran de darle una grata sorpresa.

    —Sea lo que sea, amigo, es todo un éxito. —Le dijo el otro hombre—. La gente está encantada con todo ese lío de las máscaras.

    —Eso parece, Miroku —aceptó el hombre de cabellos plateados, dando un sorbo a la copa de champaña que llevaba en la mano.

    Miroku. Sí, recordaba bien quién era él. Según la carpeta que me había entregado el SSI, Miroku Takegawa era el mejor amigo y abogado de Inuyasha. Si alguien conocía a Taisho de pies a cabeza, ése era él.

    Debería tratar de tener contacto con él luego.

    Algo captó mi atención entonces. Inuyasha miraba algo fijamente, al igual que Miroku. No era una mirada amistosa, más bien, todo lo contrario.

    Seguí su mirada y me topé con algo tremendamente interesante. Naraku Fujita estaba aproximadamente a cinco metros de ellos con la cara descubierta. También los miraba con una extraña sonrisa.

    «Perfecto», pensé.

    No sólo se me había puesto fácil encontrar a uno de los dueños, sino que, por el lenguaje corporal de cada uno, podía deducir que existía una gran aversión entre ellos. Eso, sin duda, podía ser un factor importantísimo en mi misión.

    Rebusqué un poco en mi pequeña cartera negra y saqué un pequeñísimo micrófono. Manos a la obra.

    Caminé directamente hacia Naraku y, haciéndome la distraída, choqué «accidentalmente» con él. Dándome oportunidad de colocar el micrófono bajo el cuello de su camisa.

    —¡Dios Santo! Qué descuidada soy. Disculpe.

    Él me había sostenido de un brazo para que no cayera, entonces me soltó. Me miró con curiosidad.

    —¿Kikyo? —susurró con voz apenas audible, obviamente no esperaba que yo lo escuchara. Su cara, que se había tornado sorprendida, cambió abruptamente a una serena. Entonces habló más fuerte—: No se preocupe, señorita. Pero tenga más cuidado la próxima vez.

    Dibujé una sonrisa en mi rostro y, con una leve reverencia, me alejé un poco de él.

    Disimuladamente, miré hacia el lugar dónde se encontraba Taisho, pero no lo encontré allí. Mi mayor sorpresa fue cuando lo vi atravesando el gentío hacia mí, mirándome fijamente.

    Esto no era bueno. Él no debía establecer contacto conmigo o me reconocería.

    «Hora de correr».

    Me escabullí rápidamente entre el gentío buscando una vía de escape. Al final, divisé una gran puerta doble que se dirigía a una terraza en altura, que daba a un enorme jardín.

    Miré a ambos lados desesperadamente y vi una escalera que bajaba hasta el pasto del jardín. Bajé por ella a toda velocidad.

    Corrí hasta unos arbustos y me escondí tras ellos.

    A los pocos segundos, Inuyasha salió a la terraza, seguido por Miroku.

    —Juraría que era ella —habló Inuyasha moviéndose de un lado a otro en la terraza mientras escrutaba la oscuridad del jardín.

    —¿Qué tienes, Inuyasha? —preguntó Miroku a sus espaldas.

    —Creo que vi a Kikyo. —Lo miró—. Hablaba con Naraku, me pareció que era ella. Luego la he perdido de vista.

    —Inuyasha…

    —Ya lo sé, Miroku. Ella no volverá.

    Taisho dio una última mirada al jardín y ambos volvieron a la fiesta.

    «Kikyo», pensé. Naraku la conocía e Inuyasha también. Además de que, al parecer, aquella persona poseía un parecido conmigo lo suficientemente grande para que ambos me hayan confundido con ella. Había encontrado algo en común entre aquellos dos hombres. Kikyo podía ser una clave.

    Salí de los arbustos y me escabullí entre las sombras.
     
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  13.  
    Circe

    Circe Usuario popular

    Leo
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    ¡Hola Cami Chan! Aquí estoy, comentando tu fic a pedido :D
    La verdad que me gustó mucho, es muy bueno y no noté muchos errores, solo que hay muchos puntos, deberías reemplazarlos con comas o punto y coma. Me gustaría un poquito más de descripción en las demás personas y en los sentimientos de Kagome.
    Igualmente es muy bueno, es un tema interesante, con una buena narración y trama. Se espera mucha acción, es algo distinto y llama la atención.
    Gracias por invitarme y espero que me avises cuando subas los siguientes capítulos, ya quiero saber que va a pasar, quien es el ladrón y que le pasó a Kikyo.

    En fin, ¡feliz 2012! Saludos.
     
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  14.  
    inariamy

    inariamy Usuario común

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    Hola cami chan disculpa por la tardanza jeje, lo se me atrace jeje.
    Pero en fin, muchas gracias x la invitacion, me ha fascinado tu ff, lleno d secretos y misterios.
    No vi ni una falta d ortografia jeje. Me ha encantado la trama y tambien la personalidad de kagome.
    Pues antes de despedirme no me queda más que desirte que ya tienes una lectora más a la que has encantado.
    Con tu ff, nos vemos y avisame plis! Cuando este listo el siguiente capitulo.

    Ina-chan ^Θ^
     
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  15.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

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    Cami de mi pin ¬¬ "Yo y mis padres en un mirador aquí en Tokio"
    ¡Mis padres y yo! ¿Qué te pasó?

    Luego del 'regaño'.

    Cada vez me dejas más intrigada, ya salió Kikyô a flote, ¿con qué propósito? Espero su aparición esclarezca algo de la situación. Juro que sentí el miedo que sintió Kagome al verse "descubierta como Kikyô", no el miedo sino la sorpresa del momento. Aún veo una fallita en los guiones, si hay intervención y esta inicia con un verbo directo va en minúscula, por el contrario, si no es directo, va en mayúscula y con un punto al finalizar el diálogo.

    PD: Aún no creo que no hayas visto Sr. y Sra. Smith.
     
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  16.  
    Cami Chan

    Cami Chan Usuario común

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    ¡Hola! Primero que nada, gracias por todos sus comentarios, siempre me alegran el día. Gracias Kai de mi pin por las correcciones, espero haber arreglado todo como se debía y haber mejorado! Saludos a todos y les dejo el tercer capítulo. ¡Espero que les guste!
    -o-o-o-
    Capítulo Tres
    -o-
    La Mujer de Ojos Fríos
    Por la misma puerta por la que había salido, volví a entrar. La fiesta estaba exactamente igual a como la había dejado, pero ahora no veía a Taisho por ningún lado. Había pensado en irme pitando de ese lugar, ya que Inuyasha ya me había identificado, pero no podía dejar pasar la oportunidad que tenía enfrente.

    Dejando atrás el plan de establecer contacto con todos los dueños, decidí ir directo al plan B: investigar la casa de Taisho. Ya no podía exponerme públicamente.

    Rodeé la masa de gente pegada a la pared. Analicé el salón con la mirada en busca de puertas o algún pasaje que llevara a un lugar más privado de la casa. Del otro lado había una puerta doble de madera cerrada. Bingo. Llegué a la puerta rápidamente y —como estaba abierta— entré y la cerré a mi espalda.

    Casi me derrumbé contra la puerta. Me encontraba en un estado nervioso que no había sentido desde hacía mucho tiempo. Mi corazón retumbaba desbocado contra mi pecho y tenía unas ganas terribles de abrazar mi almohada. ¿Qué era todo eso? ¿Qué me estaba sucediendo? El sólo recuerdo de Taisho yendo tras mí provocaba que mi sangre fluyera cada vez más rápido. Respiré profundo un par de veces, tratando de recuperar mi profesionalismo. Miré al frente, un largo pasillo se extendía ante mí con varias puertas a los costados. Suspiré, me esperaba una larga noche…

    Con las piernas temblando, fui abriendo puerta por puerta. Mi sorpresa era máxima al ver que puerta tras puerta, habitación tras habitación, todas estaban completamente vacías. Bueno, tenía entendido que Taisho vivía solo, por lo que no me explicaba el porqué de aquella mansión tan grande, pero no me esperaba que las habitaciones estuviesen vacías. Aquella mansión era como un simple caparazón de tortuga: fuerte por fuera, pero vacío por dentro.

    Al final llegué a una última puerta al final del pasillo. Esta daba a una especie de biblioteca personal. A diferencia del resto de las habitaciones vacías, que eran cuadradas y de techos bajos, éste era todo lo contrario. Era más bien ovalada y con techos bastante altos. En el centro había un escritorio de madera con papeles perfectamente organizados y una lámpara pequeña en una esquina, tras él, grandes estantes se extendían casi hasta la altura del techo, completamente repletos de libros. Algo me decía que aquella era la «cede» de los planes de Inuyasha.

    Comenzaba a enfadarme conmigo misma porque mi cerebro no atinaba. En lugar de actuar rápidamente, me paseé por la habitación mirando alrededor, mirando sin mirar realmente. No me explicaba mi actitud. No me explicaba aquella reacción mía en lo absoluto, sin embargo, al recordar aquellos ojos dorados mirándome con decisión, mi corazón volvía a acelerarse y a distraerme.

    Me di dos palmadas en la cara con ambas manos y procuré concentrarme.

    Revisé los cajones del escritorio, encontrando en ellos sólo bolígrafos y libretas sin un contenido esencialmente importante. Cerré el último frustrada. No podía ser que me hubiese tomado el trabajo de llegar hasta allí para irme con las manos vacías, de eso ni hablar.

    Alcé la vista hacia los estantes de libros, paseando mi vista sobre los lomos de estos, esperando ver algo interesante. Un libro blanco sobresalía entre todos los demás, que eran de colores burdeos, verdes oscuros o azules. Con extrema curiosidad saqué aquel libro del estante y lo abrí: era un álbum de fotografías. En la primera página había un niño de ojos dorados que era —obviamente— Inuyasha y, junto a él, una mujer muy hermosa, con un cabello largo azabache, vestida con un kimono azul y unos ojos que transmitían infinita dulzura. «Te amo, hijo mío» rezaban unas letras escritas con tinta al pie de la foto. Era la madre de Inuyasha, quien —según el informe del SSI— había muerto cuando él era apenas un niño.

    Me sentí repentinamente triste y culpable de estar allí, hurgando en las cosas de una persona que albergaba tal dolor, pero tenía que sobreponerme a ello. Era un gaje del oficio.

    Di vuelta la página del álbum y me encontré con un Inuyasha adulto. Otra vez se hallaba junto a una mujer, pero no era la misma de antes. Ésta mujer también poseía un largo cabello azabache, sin embargo, sus ojos marrones eran fríos y serios a pesar de la pequeña sonrisa que se dibujaba en su pálido rostro al estar abrazada a Inuyasha de una manera muy poco fraternal, era más bien como una novia abraza a su novio. Taisho también sonreía, pero yo no me fijaba en él. Había algo en aquella mujer tremendamente familiar, y es que se parecía mucho a… ¿mi?

    Sorprendida, abrí los ojos como platos. No sólo se parecía a mi, sino que estaba segura de haber visto a aquella mujer. La había visto en algún lugar, pero ¿dónde?

    —¿Kikyo?

    El álbum se resbaló de mis manos en el instante que escuché aquella voz a mis espaldas y me quedé petrificada. Era la voz de Taisho, lo sabía, pero me negaba a darme la vuelta, no podía dejar que el me reconociera.

    —¿Eres tú, Kikyo? —Volvió a preguntar Taisho. Esta vez la voz se hallaba más cerca.

    Atacada por el pánico repentino, negué torpemente con la cabeza, aún sin girarme a verlo.

    —¿Quién eres tú, entonces, y qué haces aquí? —Escuché que sus pasos se aproximaban lentamente por mi derecha.

    Supe, entonces, que había dejado la puerta libre. Lo único que se interponía entre la salida y yo era el escritorio. Calculé mis opciones. Taisho cada vez se acercaba más y más. Finalmente, me decidí.

    Salté el escritorio apoyándome sobre un brazo con la velocidad de un rayo y corrí por el largo pasillo.

    —¡Eh, espera! —gritó Taisho a mis espaldas. Me perseguía. Otra vez aquella sensación que había sentido más temprano se apoderó de mí.

    Llegué a la puerta doble que daba término al pasillo y pasaba al salón. En medio de la penumbra del pasillo y mi desesperación, me tomó al menos dos intentos encontrar el pomo de la puerta y poder abrirla. Antes de cerrarla a mis espaldas lo más rápido posible y poder poner ese obstáculo entre Taisho y yo, pude ver sus ojos dorados aproximándose por el pasillo, resaltando en la penumbra.

    «o»

    Al fin hacía lo que había deseado toda la noche: abrazar mi almohada. Sí, parecía el deseo de una adolescente deprimida, pero justamente así me sentía yo: confundida, deprimida sin saber siquiera por qué y con el corazón totalmente acelerado.

    Miles de imágenes de aquella noche pasaban por mi cabeza una y otra vez sin descanso. Los ojos de Taisho mirándome decididos, acelerándome el corazón por alguna razón y aquella muchacha de la foto que —estaba segura— yo había visto en algún lado.

    También estaba frustrada. Frustrada de no haber conseguido nada que valiese la pena más que el nombre de «Kikyo». De lo único que podía regodearme era de haberle puesto aquel micrófono a Naraku. Ya luego chequearía la grabación de sus conversaciones. En ese momento no estaba de ánimo.

    Apagué la lámpara de mi mesita de noche y, arropándome bien, cerré mis ojos para que el sueño se llevara mi conciencia.


    El cielo azul sin ni una sola nube se cernía sobre mi. Bajo mi cuerpo sentí la suave textura del pasto. Estiré mi brazo para sentir el viento chocar contra él, pero me sorprendí al ver que era extremadamente pequeño. Asustada, miré mi otro brazo y me sorprendí al descubrir que era igual de pequeño que el otro. Me paré rápidamente, tratando de averiguar qué estaba pasando, pero sólo pude descubrir que mi altura no superaba el metro. Miré mi ropa y me encontré vestida con un pequeño vestido amarillo.

    Mi vestido favorito de cuando era pequeña.

    En algún lado de mi mente tomé conciencia de que estaba soñando, pero yo estaba prestándole atención ahora a mi alrededor. Era un espacio verde, con pasto nuevo y un montón de arbustos florales. Era el jardín trasero del templo en el que vivía cuando era pequeña. A mis espaldas, la casa del templo.

    Mis pequeños oídos captaron un alboroto proveniente de la entrada de la casa.

    —Por favor, le pido que abandone mi casa en este mismo momento. —Era la voz de mi madre.

    Instintivamente corrí al lugar de donde provenía su voz. Había tanto que quería decirle, tanto que explicarle, pero, cuando al fin la vi frente a mí, no pude decirle nada, ya que ella discutía fuertemente con una mujer de cabello negro recogido y ojos del color del que —a mi me parecer— era la sangre.

    —¡No me iré hasta que vea a ese infeliz! —vociferó la mujer, haciendo fuerza para abrir la puerta, pero mi madre no la dejaba.

    —¡Ya le dije que él no está aquí y, si no se va ahora mismo, llamaré a la policía! —Las lágrimas caían por el rostro de mi madre.

    Al escuchar la mención de la policía, la mujer dejó de forcejear. Mi madre se tranquilizó un poco.

    —Ése maldito pagará por lo que me hizo. ¡Díselo, Naomi! ¡Dile que ya vendrá el día en que me las pague todas!

    Mamá cerró la puerta con toda la fuerza que le quedaba y corrió al teléfono, supuse que para llamar a mi padre. Pasó a mi lado sin siquiera notar mi presencia y yo decidí seguir a aquella mujer.

    Salí por la puerta y di con el frente del templo. A mi izquierda, el Árbol Sagrado se alzaba tranquilo y fuerte, con su follaje meciéndose levemente al compás de la brisa que soplaba. Frente a él, a mi derecha, el pozo que —según las historias de mi abuelo— servía para contener los huesos y restos de demonios del antiguo Japón. Fijé la vista en mi objetivo, la mujer no se hallaba lejos, aún estaba en el templo, caminando hacia las escaleras que daban a la calle con una niña de unos diez años. La mujer se agachó y tomó las manos de la niña. Yo corrí hacia ellas.

    —No te preocupes, hija mía, ese hombre ya pagará por lo que nos hizo. —Le decía esa mujer a su hija. No pareció notar en ningún momento que yo estaba a su lado.

    La niña la miró sin expresión, con su cabello azabache atado en una cola alta y sus ojos marrones fijos en su madre.

    —¿Cuándo, mami?

    —Muy pronto, mi niña —murmuró acariciando su cabeza—. Muy pronto, mi pequeña Kikyo.
     
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  17.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

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    Acá: "Al final llegué a una última puerta al final del pasillo"
    Redundaste al repetir al final dos veces, podría ser: "Al final del pasillo se encontraba la última puerta que me faltaba por abrir"
    Dime loca, pero particularmente quedaría de maravilla una coma quí: "Cerré el último, frustrada"
    Siento que le da más fuerza con ésa pausa, no sé si entiendes a lo que me refiero.
    Volviste a redundar de forma obvia: "Alcé la vista hacia los estantes de libros, paseando mi vista sobre los lomos de estos".
    Según yo: " Alcé la vista hacia los estantes de libros, pasando mi mirada sobre los lomos de éstos"


    Tengo una idea, ¿hermanas? Creo que estoy adivinando a lo loco. Siento que, con tu forma de narrar, podrías adentrarnos un poco más en cómo son todas las cosas, por ejemplo algo que le llame la atención a Kagome, y que lo detalle, como algo clave. No soy partidaria de ése tipo de narración, pero siento que en este caso es necesaria para atrapar al lector de otra forma.
     
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  18.  
    AnniRosse

    AnniRosse Guest

    Hola linda, soy nueva en tu fic.
    Lo leí hace unos días, pero no había tenido tiempo de comentar. Realmente la temática es muy buena, hace mucho tiempo que no encontraba un fic que me atrapara tanto, tengo ganas de leer más y más. Supongo que siempre me han gustado esas cosas de espías, me llama mucho la atención. Sin embargo he leído algunos y ninguno me gustó tanto como éste. No se si sea tu buena narración o la emoción que le das, pero sea lo que sea, me encanta.
    Ohh... No creo que Inuyasha sea capaz de hacerle eso a los otros empresarios, pero quien sabe, aunque algo me dice que Naraku tiene que ver con todo y simulo un robo a sí mismo para no quedar como sospechoso, pero asdfghjk no sacaré conclusiones, mejor esperaré a ver que pasa.
    ¿Quién será Kikyô en la vida de Inuyasha y Kagome? y ¿Qué habrá pasado con la familia de Kagome? Estuve leyendo el comentario de Kai y me dejó pensando en si son hermanas o no se, tal vez ¿Primas? o algo por el estilo.
    Bueno, espero la continuación, como te dije anteriormente, me encantó, sigue mejorando.
    Un beso :)
     
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  19.  
    yanin

    yanin Usuario común

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    Gracias por invitarme a leer tu fanfic esta muy interesante ademas es sobre policias y ladrones es lo que me llamo mas la aternción en la forma que en que narras los hechos.
    Ademas en la forma en que Kagome saca las deduciones es impresionante, la parte donde me gusto de los capitulos fue donde ella en la invitaciones dijo que iba hacer de disfrases y no podia esperar que cara pondria Inuyashsa ya que estaba bastante molesto por lo de su secreteraria.

    pues esperare el siguiente capitulo ya que esto esta demasiado interesante.

    salu2.:p
     
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  20.  
    Circe

    Circe Usuario popular

    Leo
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    Pluma de
    Escritora
    ¡Hola Cami Chan! Acá vuelvo a comentar en tu fic, el cual está cada vez más interesante. Cuidate de la redundancia, como ya te aclaró Jev/Kai hubo varios “casos” de estos, utiliza sinónimos y relee el capítulo así podrás notarlo mejor :) También noté que tienes un problema con los diálogos, el mismo que yo, colocas un punto de más donde no se debe por ejemplo:
    El punto con rojo está de más.
    Me gusto que a Kagome le haya afectado que Inuyasha la buscase, ¡y ese sueño! ¿Será un recuerdo reprimido? Tengo una idea de que podría haber pasado… pero para confirmarla tendría que conocer un poco más la historia de Kagome, no me quiero adelantar xD ¡Que final! Nos dejaste con toda la intriga del mundo, espero que no tardes en continuar. En fin, sin más que decir, me retiro; espero tu aviso para el siguiente capítulo.
    Saludos.
     
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