Me daba mucha nostalgia,el recordar a mi madre cuidar sus coloridas flores,la alegría me invadía en esos pequeños momentosy sentía que mi mundo se iluminabacomo el sol ilumina luego de una nochedonde solo la penumbra y la oscuridad son las estelares. El campo me recordaba a mi padrey en esos tiempos mi mente estaba en total calma.Los algodones del cielo que acompañaban tal paisajehacían crecer en mi la esperanza de que nada cambiaríay todo volvería a ser como lo fue en mi niñezdonde sólo pensaba en las deliciosas galletas de nuez. Los majestuosos jardines de mi hogarme entristecían de tan sólo pensar que mi madrecuidaba de sus tulipanes y orquídeas como segundas hijasy que mi padre me inspiraba sabiduríaal inculcarme su sabios conocimientosque en este momento agradezco haber escuchado. Siempre soñé con que mi padre me llevase al altar o que pudiéramos disfrutar de una hermosa velada juntos.Aseguro que odiaba los histéricos gritos de mi madrepero en estos momentos es lo que más anhelo.Siempre pensé que ambos preferirían un perroporque admito que yo era un tormento. Cristales cayeron de mi caraal saber que estaba sola y ellos no regresarían,tantos momentos que no disfruté con ellosme hacen llorar de la rabia al no valorarlosy la impotencia impregna mi ser al saberque no puedo hacer nada para hacerlos volver. Situaciones alegres viví donde los tres éramos los protagonistas,con regocijo recordaré el júbilo que me entregabany las cálidas sonrisas que me brindabanlas cuales ahora sólo me causan una eterna nostalgiaque inunda mi corazón a medida que el tiempo pasaPero nunca olvidaré los momentos que viví con mis amados padre y madre.
-Hermoso, es así muchas veces valoramos lo que tenemos y otras veces no... Y no es cuando perdemos lo que tenemos que empezamos a valorarlo de verdad y nos damos cuenta de lo que nos es arrebatado o dejamos ir. En cierta forma puedo entender la impotencia de la que en cierto punto hablas ya que en algún momento de mi vida estuve a punto de perder a mis padres, y el saber que eso pudo ser así es algo que a día de hoy aún me atormenta... Sin duda algo que él que lo lea cambiará la forma de valorar las cosas, al menos a sus padres y, espero así sea conmigo.
Una maravillosa reflexión que nos invita a valorar a nuestros padres mas de lo que hacemos. Es algo triste, porque se lo que se siente, yo perdí a mi padre cuando tenia tan solo nueve años, pero esto nos hace ver que aunque se vayan, siempre estarán en nuestro corazones.