Mi amor eterno Prólogo Quizás la vida no era como uno pensaba después de todo. Pero con el tiempo me di cuenta que todo lo que uno hace tiene un significado, tal vez para unos no sea de gran importancia, pero para otros sí. Quiero señalar que los personajes corresponden al libro crepúsculo (twilight) de la escritora Stephenie Meyer, y que este fic es una modificación del libro ya antes mencionado. Espero que sea de su agrado, y cualquier crítica constructiva será bien recibida, ya que soy primeriza.
Re: Mi amor eterno Esto ya era una costumbre para nosotros, de vez en cuando estar cambiando de casa, de pueblo en pueblo para no levantar sospechas. Esta vez escogimos un pequeño pueblo llamado Forks. En verdad era muy agradable, ya que era nublado, perfecto para gente como “nosotros”. Claramente la gente nos admiraba, la gente de buenos pensamientos pensaban que éramos dotados de una buena genética, pero la prejuiciosa tenia pensamientos tan absurdos, como que estábamos operados de pies a cabeza. Este pensamiento solo hacía que me riera de sus insignificantes pensamientos. Si la gente supiera mi “don” si es que se le puede considerar como tal, pensarían que estoy completamente loco. Pero tiene sus ventajas que tu cerebro pueda saber que piensa la gente, como ponernos en aviso ante cualquier suspicacia que pudieran tener sobre nosotros. Sin embargo, lo realmente molesto es escuchar de todo… como la vanidad de las chicas, o los pensamientos lujuriosos de los chicos, y hablando de lujuria, hay uno que es un tormento, mi querido hermano Emmett, por dios con el si que sufro, casi siempre piensa en Rosalie y su cuerpo. Pero hay alguien que es mucho peor, solo vanidad y belleza, esa es mi hermana Rosalie, a los ojos de los demás la más hermosa, y también para los de Emmett. Por otra parte, los pensamientos de Carlisle son de protección como un verdadero padre, tal como lo consideramos nosotros. Realmente es admirable, su capacidad de hacer su labor de doctor sin dañar a nadie. Sus pensamientos eran el bien de los demás y el mas bellos y profundo amor hacia nuestra querida madre Esme. Esme es la persona mas cariñosa y preocupada que he conocido en mis años de existencia. Siempre preocupada y queriendo lo mejor para cada uno de nosotros. Esme tan sensible, tan tranquila, a diferencia de la pequeña monstruito de Alice. Ella es de temer, no lo digo por las visiones de mi hermana, sino por su manera de presionarte para que te pongas la ropa que ella te escoge. En verdad a mi no me molesta, la ropa es algo banal, pero para el pobre Jasper, es algo con lo que tendrá que convivir por siempre. Jasper hace todo por su pequeña Alice, su amor… no sabría como describirlo porque es algo que no he experimentado y tampoco creo vivirlo. He estado en diferentes partes del mundo, pero ninguna persona de mi clase me ha llamado la atención, muchas mujeres son bellas, pero no lo suficiente para provocar un efecto de alto impacto en mi. Además, con la criatura que soy, no creo que exista para mi tal oportunidad de… -Edward, ya es hora- la voz de Alice me saco de mis pensamientos. Cogí las llaves de mi auto y baje las escaleras. El cartel de entrada a Forks se asomo entre el verde follaje, ya estábamos cerca de la casa, lo cual era bueno, ya que el sol dentro de poco iba a asomar, no creo que un auto que brillara fuera algo normal. Las cosas estaban en sus respectivos lugares, Carlisle se encargaba de todo antes de la mudanza. Pero, Carlisle no solo se encargaba de lo material, sino de lo político. Él vino a ver las condiciones de la zona, y en ese entonces nos informo que hizo un tratado con los Quileutes, los cuales nos permiten cazar fuera de su zona, y unas cuantas reglas más. Mi habitación era espaciosa, con sillón tipo cama donde pasaría mis noches pensando, leyendo o haciendo algo para matar el tiempo, que mas podría hacer una criatura como yo ¿salir a divertirme con los humanos? Baa!!!... Y el día llego, Carlisle se fue a su nuevo trabajo en el hospital, Esme se quedo en la casa, y nosotros nos dirigimos a nuestro respectivo instituto, como lo hacíamos siempre. Era de esperar, los humanos tenían sus ojos clavados en nosotros, y sus pensamientos eran los mismos de siempre. No me sorprendía leer o escuchar sus pensamientos dirigidos a mis hermanas y a nosotros, la belleza y blanquecina piel, que les resultaba un tanto anormal. -¿me tendrán miedo?- nose porque Emmett preguntaba eso, si siempre era esa impresión la que causaba con su porte. -Vamos, no me gustan las miradas- dijo Jasper, con su voz apagada, mientras Alice le daba un beso en la mejilla. Nos dirigimos a nuestros respectivos salones para comenzar las clases. No era necesario que corriera al salón, iba a llegar a tiempo igual. Los humanos ya habían tomado sus lugares, lo pude notar claramente cuando entre y todos se quedaron fijos mirando mi entrada, y después siguieron los murmullos, los cuales eran entendibles a mi oído. Sonó el timbre y todos se acomodaron, mientras iba entrando el profesor, algo me golpeo mis fosas nasales, un olor increíblemente delicioso, exquisito, un olor jamás percibido por mí. Detrás de él, avanzaba una chica común y corriente, ¡pero qué digo!, ella no era corriente, su olor hacia arder mi garganta de una manera inexplicable. La chica camino lentamente, hacia su asiento, que para mala suerte, nose si suya o mía, era el que estaba al lado mío. Ella me observo con detención por unos segundos y luego, como si el suelo que pisara fuera una superficie con desniveles, se sentó. Como el depredador que soy, mi mente empezó a planear la forma de llevarla a un lugar desocupado, sin personar para poder beber hasta la última gota de su deliciosa sangre; porque yo no deseaba matar al resto de los humanos. Y apara eso me metería en su mente, para hacer más fácil mi propósito. Pero esto me desconcertó. La chica tenía una enfermedad en su mente ¿o qué? Silencio, silencio, y más silencio era lo que había en ella. Por un momento pensé que mi mente era la falla, pero al resto los escuchaba clarísimo. Su mente era un lugar desierto, sin ningún pensamiento, esto hizo ponerme has ansioso, y a pensar en preguntas para sacarla lo más pronto posible del instituto. ¿Podrías enseñarme el instituto? ¿Estoy buscando la sala de historia, me puedes llevar hasta ella? Miles y miles de preguntas que funcionaran con tal de que estuviera en mis manos. Pero, algo me separo de ellas, una pregunta ¿por qué?, pero esa pregunta tenía un origen en una persona, Carlisle. Su rostro mostraba la pena, la decepción, todo sentimiento de de tristeza emanaba de su rostro. Y luego apareció el rostro de la adorable Esme, el rostro de Alice, Jasper, Emmett y Rosalie. Y aunque el olor aún me llamaba, tal imagen me hizo reaccionar. Yo no podía fallarle a Carlisle, el confía en mi, y yo mantendría alejado cualquier peligro, que hiciera flaquear esa confianza. El timbre sonó y yo no puede estar más agradecido de esa vendita campana. Salí del salón como un rayo, ni siquiera me fije en el rostro de la chica. Esa señal era mi salvación en este momento. Me interne en el bosque sin que nadie lo notara y empecé a correr, a correr y correr. Me detuve para respirar el aire limpio que me rodeaba, y entonces, oí sus pasos. -Es algo que nos puede ocurrir a todos- me dijo Alice, mientras se sentaba a mi lado. -Lo vi, y quise saber si estabas bien- volvió a hablar. -No puedo evitarlo, su olor es como la más deliciosa comida que alguien podría probar- le dije con frustración. Pero, en ese momento la mente de Alice me mostro lo que no quería ver. Nosotros, la chica y yo en un bosque, pero la chica no respiraba, estaba blanca como un papel, doblada en mis brazos, y por mi mentón se escurría la última gota de sangre. -No será así, créeme que no- fijando mis ojos en los suyos. -Edward, harás lo que tengas que hacer; y si para eso tienes que ma… -¡Nooooooo!, ese no será su final, por mucho que la desee, no la matare- -Edward- me llamaba Alice, mientras yo me alejaba corriendo. ¿Qué me había hecho ella, para que la matara?. Nose cuanta distancia recorrí, pero ya era de noche. Me alimente de unos cuantos alces, pero no basto para apagar el fuego de mi garganta. Llegue a mi casa y en la entrada estaba Carlisle esperando. -Lo siento, fue un pequeño desliz- le comente apenado a mi padre. -Hijo, tal vez piensas que no debo confiar en ti, pero todo este tiempo juntos ha demostrado que si puedes superar tus problemas, y por eso yo confió en ti- -Nose lo que ocurrió, pero tengo claro que no la matare- -Lo sé, ahora vamos adentro, Esme estaba preocupada- Mi madre me abrazo y me beso tiernamente la cabeza, lo único que pude ofrecerle fue una sonrisa. Subí a mi habitación y me acosté en el sillón que cumplía una función de “cama”. Un suave golpe en mi puerta hizo que me sentara. -Pase- dije. -Edward, no quiero molestarte, solo vengo a charlar brevemente- dijo Alice mientras se acercaba. -Edward, he tenido una visión…- yo entorne los ojos, y ella puso mala cara ya que no la había dejado terminar. -Bueno, tú sabes que estas no son un 100% seguras, pero la que vi hoy en la tarde no era mala, al contrario era buena a mi parecer. Tiene que ver con la chica, pero es algo bueno…- -Podrías ir al grano Alice- -Al parecer, tú…- -¿¡Estás loca!?. Crees que me voy a enamorar de ella, Alice ahora sí que tu don a fallado. -Edward, dijimos que no son 100% posibles, pero mira. Mi visión anterior era que la matabas y no la mataste. ¿Por qué esta no se podría cumplir?- -Alice… ella es humana y yo soy una asquerosa criatura. Eso es imposible… ¡imposible! -Bueno Edward, solo te quiero pedir, que si eso pasara, quiero que ella sea mi amiga y que no seas egoísta. Ambos sabemos cómo es nuestra naturaleza, posesivos- -Sí, lo entiendo, no necesito que me lo digas, con solo darme cuenta de cómo miras a Jasper basta- Alice se rio, y luego se retiro de mi habitación. ¿yo enamorado de la chica? ¿ La chica que estuve a punto de matar?. A Alice de verdad se le fue de las manos el don. Mientras pensaba en el por qué no le podía leer la mente a la chica, la noche empezaba a dar paso a otro día, lo cual señalaba un nuevo día con la chica. Me vestí para dirigirme al piso inferior. Hay esperaban mis hermanos con los mismos rostros de siempre, exceptuando la pequeña Alice, que trataba de esconder sus pensamientos de mi, cantando su canción favorita. Nos subimos al coche para dirigirnos a mi infierno personal. Conduje como lo hacía siempre. Llegamos y nos bajamos, cuando un fuerte sonido y los pensamientos de los humanos hicieron que me girara.