Los secretos de Draco

Tema en 'Fanfics abandonados sobre Libros' iniciado por lunamorgan, 29 Enero 2013.

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    lunamorgan

    lunamorgan Iniciado

    Leo
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    29 Enero 2013
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    Título:
    Los secretos de Draco
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    4
     
    Palabras:
    1098
    #1: El retorno de Malfoy

    Enero 1998

    Te amo, nunca lo olvides por favor…
    ¿de qué hablas? Sé que me amas, pero para de repetirlo Draco
    Te amo más que a mí mismo Collins, a ti y a él… no les creas… todo lo que haré es por ti y por él…

    ¿Dónde estoy?
    Es la tercera vez en esta semana que me pregunto eso al despertar. Todo está oscuro, muy quieto y sin bullicio alguno. Es pesado, pero creo que me estoy acostumbrado a tener el mismo sueño cada noche. ¿Qué será de él?
    Eran apenas las siete de la tarde, y la sala común estaba vacía.
    "— ¿segura que no tienes hambre?"
    "—no te preocupes por mí, de verdad estoy muy cansada, vayan ustedes."
    La cena, verdad. Hermione no logro convencerme de acompañarlos a cenar, y yo solo me acosté por una siesta.
    Salí. Los pasillos también estaban vacíos. Ni siquiera había rastro de esos guardias que había en el colegio.
    Doble una esquina, y allí estaba él, frente a mí.
    Sentí que mi vida pasó delante de mí en fugaces segundos. Una lagrima cayo rápidamente de sus ojos, y note que en los míos estaba pasando lo mismo; habían pasado meses desde la última vez que lo vi, y parecía que él había vivido una vida entera.
    Estaba demacrado, pálido, más de lo normal, sus ojos habían perdido ese brillo encantador. Seguí caminando, con la frente en alto. El yeso de mi pierna derecha me pesaba kilos, pero yo camine segura y rápido por el corredor del séptimo piso. Una de mis muletas cayó justo cuando iba pasando frente a Malfoy. Una mirada basto para que él se agachara a recogerla, y me la entrego. Nos quedamos mirando siglos. Mi cerebro se atonto al parecer, pues mi corazón quería salirse de mi pecho, y mis piernas se quedaron totalmente pegadas al piso.
    Tenía unas ganas tremendas de abrazarlo, que me cobijara en sus brazos y sentirme segura nuevamente allí, tal como lo hacía hace solo unos meses atrás. Pero mi corazón estaba muy dolido. Los recuerdos de aquella noche iban y venían, haciendo esto una rutina tortuosa.
    — ¿tú? —es lo único que logre articular. Otra lagrima cayo por su mejilla.
    —Emily… yo… tienes que entenderme.
    — ¿Qué haces aquí?
    — lo hice por ti, por amor. Entiéndeme, te amo.
    — ¿Amor? Me utilizaste. Es lo único que puedo entender de la relación que tuvimos, nunca hubo amor… solo tu ambición, tu maldita ambición de poder.
    —No es cierto, ¡escúchame por favor! Tenía que proteger a mi familia, y a ti. Yo si te amé, y lo sigo haciendo… créeme por favor.
    — ¿protegerme? —mi voz había subido su volumen instantáneamente.
    — ¿Acaso no me ves? Estuve tres meses en coma por tu culpa, me rompí las piernas, perdí a mi hijo. No sé en que estabas pensando, pero tu plan de protegerme no dio resultado, ¡mírame!
    Me sentí la mujer más patética del mundo en ese mismo instante. A solo metros estaba el hombre que más había amado en mi corta vida, mirándome de pies a cabeza. Las lágrimas caían una tras otra, y no solo en sus grises ojos.
    —no nos hagas esto por favor. —dijo él.
    —tu nos hiciste esto, luego te desapareciste por todo este tiempo.
    — Lo hice por ti Emily, para protegerte… por favor escúchame
    — Malfoy , cállate y conserva tu dignidad. No sacas nada con llorarme y decirme que todo fue cierto y que lo hiciste para "protegerme"… en verdad no sé porque sigo perdiendo el tiempo contigo.
    —Te amo Collins. Nada ha cambiado…
    Comencé a alejarme al paso que mi pierna me lo permitía. No se sí el me siguió o solo se quedó en medio del pasillo, pero yo seguí con la frente en alto caminando hacia la sala común de Gryffindor.
    Todo me daba vueltas.
    Sentía un fuerte dolor en el pecho, en las piernas, ganas de vomitar, de acostarme en el piso y llorar... de dormir y de que esto fuera solo un sueño, una pesadilla. Que al despertar todo estuviera bien, de que Malfoy no hubiese echo todas esas cosas. Que nunca hubiese llegado a Hogwarts y conocerlo a él, ni de enamorarme... pero no. Todo eso había pasado, era verdad. Sus promesas se habían hecho en una gran base de mentiras, de planes macabros, de engaños.
    La realidad me golpeo y me di cuenta de que estaba parada en medio de las escaleras rumbo a la habitación de chicas, llorando, sosteniéndome el pecho para que mi corazón no se saliera.
    Me acosté y pude seguir llorando por horas... hasta que amaneció.


    ¡Hola!
    Espero que les haya gustado este capitulo.
    Les haré un breve resumen dela historia. Se trata de un sexto año similar al del libro, le cambio algunas cosas simplemente para que mi propia historia tenga sentido. Los personajes narradores van variando, pero la historia se centra en Harry y sus amigos viviendo el sexto curso en Hogwarts, Aqui claramente pueden ver que hay un personaje nuevo, de ella iran sabiendo mas en el transcurso de los capitulos, solo les puedo decir que es amiga de Harry, Ron y Hermione.

    Se que a muchos no les gusta las historias con personajes extras, pero denme una oportunidad por favor jaja me encanta escribir esta historia, y de verdad me gustaria que me comentaran para saber si les gusta o no :)

    Nos vemos pronto con un nuevo cap... LunaMorgan
     
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    #2: Un buen día

    Septiembre 1996

    Este año estaba todo distinto, y hasta se notaba en Hogwarts. Los días estaban más fríos que de costumbre, y Septiembre apenas estaba terminando; los entrenamientos de quidditch estaban en auge, el primer partido seria en Noviembre y se enfrentarían Gryffindor contra Slytherin. Es por esto mismo que Harry, como capitán de Gryffindor, estaba siendo muy selectivo en la elección del equipo, no podía permitirse perder contra el equipo de Draco Malfoy.
    Ya era de mañana, y la prueba de guardián era en un par de horas. Ningún chico de sexto se encontraba en la habitación en aquel momento, excepto Harry. Se levantó con toda la energía posible y corrió a tomar una rápida ducha; el agua y el jabón rozaron cada parte de su cuerpo y salió a vestirse con su traje de quidditch. Luego se fue al comedor, suponiendo que sus amigos estarían desayunando. Ni Ron ni Hermione estaban en el lugar que ocupaban cada día en la mesa de los leones. El ambiente allí era de nervios. Todos los aspirantes a guardián que se cruzaban con Harry, le daban una nerviosa mirada y pasaban deprisa.
    La mesa de Gryffindor estaba cada vez más vacía, muy distinta a la de los Slytherin. Frente a Harry había un bullicioso grupo de alumnos de primero, todos vestidos con las escarlatas bufandas y guantes. Era tanto el alboroto que hacían, que los pocos profesores que desayunaban a esa hora estaban pendientes de ellos, y hasta comentaban entre ellos con risa las animosas caras y las fuertes risotadas de los más pequeños de Slytherin.
    —Hey chicos, en un par de años estarán igual de amargados y llenos de trabajos como nosotros… ¡así que practiquen y cállense!
    Esta intervención fue acompañada de unas risas burlonas de un grupo de sexto y séptimo que estaban más alla. Pansy Parkinson, la líder de las chicas de Slytherin, Draco Malfoy y sus gorilas, Zabinni, y las hermanas Greengrass, eran algunos de los que Harry logro identificar mientras se servía su segundo tazón de leche.
    "Que no me vean, por favor, que no me vean" se decía a si mismo Harry. Ya no era novedad que Malfoy se sintiera todo poderoso al estar rodeado de sus amigos y comenzara a insultarlo.
    Una chica Gryffindor se les acerco; Malfoy se paró y le planto un beso en los labios, provocando una vez más que el odio ardiera en los negros ojos de Parkinson.
    Harry se apresuró en comer. De un solo mordisco se tragó una tostada con mermelada, bebió dos largos sorbos de leche y se marchó corriendo hacia los jardines. Los invernaderos y la casa de Hagrid quedaron atrás en un segundo. El campo de quidditch comenzaba a llenarse: decenas de Gryffindor sobrevolaban las alturas y practicaban sin cesar la última media hora que quedaba. Ron evadía cada bludger que le lanzaban con una imponente rapidez, e interceptaba cada tiro que su hermana le hacía.
    — ¿y Emily?
    Hermione estaba subiendo hacia las graderías cuando se topó con su amigo. Harry se quedó mirando a Hermione, pensativo.
    — yo no sé qué le hizo. —Agrego él— siempre nos ha tratado mal, y ella de la nada, cae rendida a sus pies. Es un imbécil.
    —ahhh, esta con Malfoy.
    —Hermione él es un mortifago.
    — ¿sabes? Malfoy se ha mostrado un desgraciado todos estos años, pero en verdad me cuesta creer que lo sea.
    Había pasado tan solo semanas de la vez que los Weasley visitaron el apagado callejón Diagon, junto a Harry y Hermione. Aquella vez Emily se encontraba de viaje, por suerte, ya que los tres amigos divisaron a Malfoy y a su padre entrando a la tienda Borgin&Burkes, de muy mala reputación por albergar objetos de magia oscura.
    Desde aquel día Harry se cuestionaba periódicamente si su compañero integraba el círculo más cercano de Voldemort.
    —no lo sé, pero a mí nadie me sacara de la cabeza que Malfoy es un mortifago al igual que su padre y su tía.
    Los dos amigos se quedaron absortos en sus pensamientos, y pronto en las graderías comenzaban a llegar muchos alumnos de Gryffindor y otras casas. Eran las once, y los jugadores postulantes a guardián del equipo estaban todos expectantes. Hermione se unió en las graderías a su amiga Emily que venía hasta con comida a presenciar el entrenamiento.

    El primer chico que se probó, fue uno de los peores. Los nervios lo delataban cada vez que los cazadores le lanzaban un tiro. Cuando se bajó de la escoba, Harry lo excluyo en seguida.

    La siguiente media hora fue un desfile de chicos y chicas con nulo talento, uno que otro lograba sobresalir interceptando la mayor cantidad de quaffles.
    Al final de la prueba, solo tres habían calificado: Dean Thomas, John Sullivan y Ronald Weasley. Sullivan era un altísimo chico de quinto, compañero de Ginny Weasley. Todo el equipo reprodujo una especie de partido, donde los tres cazadores y los dos bateadores ponían a prueba a los tres finalistas. Dean iba muy bien, hasta que una segunda bludger lo derribo. Se retiró enfadado y deseándole suerte a Ron. John Sullivan era potente, su personalidad era la de un chico Slytherin y presumía sus buenas atajadas. Se le pasaron tres quaffles.
    Ron sudaba excesivamente y temía que le sucediera lo mismo que al primer eliminado. Tras retener la primera quaffle, gano confianza y todos sus nervios se fugaron en cosa de segundos. Fue esa sorpresiva confianza la que lo hizo concentrarse y ganar el anhelado puesto de guardián. En cuanto pisó la cancha, todo el equipo corrió a abrazarlo y a darle la bienvenida.
    Todo había salido bien. El guardián ya estaba escogido y ahora solo quedaba entrenar mucho para poder ganarle a Slytherin. Harry quería que Ron se ganara el puesto, así que el día estaba comenzando muy bien, además… Ginny no le había quitado los ojos de encima.
    — ¡Felicidades Ron!
    Hermione había bajado corriendo desde las escaleras, y ahora estaba enrollando fuertemente al pelirrojo entre sus brazos, quien no se preocupaba de lo sonrojado que estaba. Emily y Harry se dieron una sonrisa cómplice. ¿Alguno de los dos daría el paso este año?

    Nadie sabría responder esa pregunta, pero eso no importaba ahora… había sido un buen día para todos.
     
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    #3: La conversación en la biblioteca.

    — ¿te aviso el profesor Slughorn sobre la cena que tendrá?
    La voz de Ginny me desconcentro aún más que su presencia. Compartíamos la mesa de la desolada y desierta biblioteca, en un dia viernes por la tarde.
    Ron estaba durmiendo la siesta luego del almuerzo, aprovechando que no teníamos clases a esta hora; y las chicas estaban en sus clases de Runas Antiguas.
    —si casi lo olvido… me dijo hace un par de días.
    —es bastante divertido el club ese. —Dijo Ginny sonriente— pero aun no entiendo porque me invito.
    —quizás ve el potencial que tienes en su clase.
    — ¿tú crees Harry?
    —claro que si Ginny, eres muy buena.
    Ella me miro sonrojada, con una amplia sonrisa tímida. Nos quedamos así por minutos.
    "Maldición, ¿en qué estoy pensando? Es la hermana de mi mejor amigo, es la hermana de mi mejor amigo… tiene la palabra prohibida tatuada en la frente"
    "— Mas le va a ese tonto alejarse de mi hermana… Su rostro estaba enfurecido, haciendo juego con su desordenado cabello, mientras Ginny se alejaba riendo con Dean Thomas. — o si no tú mismo me ayudaras a romperle la cara, Harry." Si Ron se llegaba a enterar de este sentimiento, seria a mí a quien le rompería la cara.
    — ¿y con quien iras a la fiesta de Halloween?— pregunto ella, salvándome de ese crudo pensamiento.
    —Falta casi un mes Ginny— dije riendo— no lo sé aun… ni he pensado en eso.
    Un rato después, ella se fue, y yo quede nuevamente solo, acompañado solo del fuerte bullicio que provocaban las gotas al chocar contra la ventana frontal de la biblioteca. El silencio era el rey esta tarde.
    —maldición Draco, ten por seguro que ese trabajo estará mucho mejor hecho por mí.
    Conocía esa voz. Era el profesor Snape, y obviamente Malfoy.
    ¿Estaban acá? ¿Dónde?
    — No lo dudo profesor, pero soy yo el encargado de hacerlo… ¡YO!
    No sé porque se me ocurrió empacar mi capa de invisibilidad en mi mochila atestada de libros, pero ahora ella estaba encima mío, y yo caminando hacia la parte posterior de la biblioteca. Ahora sí que podía verlos, y muy bien. Malfoy sostenía un gran libro rojo, y su cara estaba encolerizada, en cambio Snape estaba muy calmado junto a él.
    — Ya estoy harto de usted y de este estúpido colegio ¿Cuál es el sentido de estar acá?
    — Lo sabes muy bien… además, tu madre quiere que termines tus estudios.
    — ¿De que sirve terminar los estudios si en un tiempo más estaremos todos bien? Por algo me enviaron a hacer esto, ¿no? Yo no creo que a nuestro señor le importe si termine o no mi vida escolar.
    "¿Nuestro señor?" estaba más que claro que se estaban refiriendo a Voldemort. Malfoy hablaba con tanta confianza sobre dejar los estudios, algo estaba tramando obviamente. ¿Pero qué?
    —Mira Draco… el que hayas vuelto a tu sexto año en Hogwarts no es solamente para que prepares los EXTASIS o porque debas terminar el colegio. Tú sabes que tienes una misión, ¡y es sumamente importante que te concentres en ella!
    Snape había subido notoriamente la voz, y sujetaba a Malfoy del antebrazo izquierdo, con mucha fuerza al parecer, pues su expresión altanera cambio en un segundo a dolor.
    — Lo sé— dijo soltándose.
    — ¿entonces porque te cuestionas tanto? Si no quieres hacer esto, ya tú sabes que yo puedo hacerlo por ti…
    — Deje de entrometerse.
    — Yo sé que en un tiempo más te arrepentirás de esto… pero por ahora, concéntrate por favor y haz bien tu trabajo. Te he estado vigilando…
    — ¿Qué carajos quiere decir con eso?
    — Deja de perder el tiempo con chicas… este no es el momento para tonterías de adolescente.
    — ¿Emily? — dijo el soltando una risotada— Usted no sabe nada profesor… estoy trabajando desde el año pasado en esto, créame que "perder" el tiempo con ella es algo muy bueno para nosotros, sobretodo en este momento.
    —Eso espero…—dijo Snape, tomando un libro negro y retirándose velozmente de la biblioteca.
    Malfoy se quedó hojeando aquel libro rojo que tenía en sus manos, y tomando unas notas de él. Arranco unas hojas, y luego de un rato siguió la misma ruta que el profesor para abandonar la vacía biblioteca.
    "¿Emily? ¿Qué tenía que ver ella en aquel plan que Malfoy discutía tanto?
    Debo decírselo a los chicos, ahora."
     
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    ¿que les parece la historia hasta el momento? :)
     
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    1991
    #4: La pelea

    Ron le conversaba animosamente a Hermione sobre la revista de quidditch que había recibido, mientras ella lo escuchaba atentamente y al mismo tiempo repasaba un deber de Runas.
    — debo contarles algo. — dijo Harry.
    — ¿qué ocurre?
    — Es sobre Malfoy. El chico les conto cada detalle sobre la discusión que había presenciado el día anterior en la biblioteca. Ron escucho cada palabra que su amigo decía, y Hermione también, pero rodando los ojos y con una expresión de molestia continua.
    — no sacamos nada con contarle.
    — ¡debemos contarle! Por dios Hermione, tómale el peso al asunto. Malfoy está utilizando a nuestra amiga.
    — Harry lo entiendo perfectamente, pero va a ser en vano intentar decirle. Ella no nos va a creer.
    — Es cierto — agrego Ron intentando bajar las tensiones — Emily esta cegada por él.
    El tema quedo sellado por el momento. Justo en ese momento venia llegando Draco al comedor, tomado de la mano de Emily. Se veían tan felices, él le decía algo al oído y ella reía a carcajadas antes de separarse y emprender cada uno camino a sus respectivas mesas, no sin antes darse un beso que hizo que varias chicas no despegaran la mirada de la pareja.
    Parecía que ayer había sido el tercer curso, y una muy confiada chica de largo cabello castaño y grandes ojos marrones se convertía en la nueva amiga de los chicos. Pasaron muchísimas cosas juntos, y también debieron soportar la maldita personalidad de Draco Malfoy, siempre tan envidioso, engreído e intolerante con todos. Se la pasaba la mitad del tiempo insultando a los demás, siempre acompañado de sus amigos claramente: él no era de esos con agallas para andar insultando estando solo. El rubio de ojos grises de Slytherin de un día para otro conquisto a Emily, quien desde ese día no se despegaba el chico. ¿Cómo había sucedido eso? Harry y los chicos siempre se lo preguntaban.
    — buenos días, gracias por esperarme Hermione. — dijo Emily con una pizca de sarcasmo.
    — no quise despertarte tan temprano. — se excusó ella con una sonrisa. En verdad Harry le había pedido que no la despertara para así poder contarles con tranquilidad lo sucedido en la biblioteca.
    — ¿no están emocionados? Por fin mañana es la primera salida a Hogsmeade.
    — ¡cierto! —exclamo Ron con emoción. — lo había olvidado completamente.
    De un de repente, cientos de lechuza irrumpieron en el gran comedor, y comenzaron a lanzar distintos paquetes y cartas a los alumnos que estaban tomando desayuno a esa hora.
    Pigwidgeon, la pequeña lechuza gris de Ron, le lanzo con gran agilidad un pequeño paquete que el chico abrió en cuanto llego a sus manos. Era la nueva edición de la revista "El mundo de la Escoba", y cartas de su madre, que el abrió y leyó rápidamente con mucha emoción. Hermione recibió un par de novelas muggle, y Emily la revista "Corazón de Bruja" y un par de libros.
    Harry, como nunca, recibió un paquete mediano.
    Se lo había enviado el padre de Ron, como un encargo que el pelinegro le hizo.
    — Toma Ron, esto lo compre para ti.
    — ¿para mí? Harry traía una gran sonrisa, al igual que sus amigas que estaban pendientes de la reacción que tendría su amigo al abrir aquel regalo.
    Era un kit de protección para los hombros, las piernas, guantes y gafas para jugar quidditch.
    — Harry… muchísimas gracias, no tenías por qué molestarte. — dijo Ronald, abrazando a su amigo.
    — es un regalo de felicitaciones por haber entrado al equipo, Ron. — respondió el sonriendo.
    — ¡genial! Supongo que lo vas a estrenar en el entrenamiento de hoy en la tarde, ¿cierto?—pregunto Emily.
    — por supuesto, debemos entrenar firme hoy para el partido de la próxima semana… no vamos a permitir que el tonto de tu novio nos gane.
    El partido era la primera semana de Octubre, y era quizás el más esperado por el equipo de Gryffindor, además, el primero que Harry jugaría como capitán… y contra Slytherin.
    La cancha estaba lista para el entrenamiento de Gryffindor.
    Harry le había pedido ayuda al buscador de Hufflepuff para que simularan un partido de quidditch. Ginny, Katie Bell y Demelza Robins se ocupaban de ayudar a Ron a evitar que la quaffle que ellas mismas lanzaban entrara en el arco que él tenía que proteger; por otro lado, los bateadores Cooter y Peakes estaban practicando como esquivar las bludger que los chicos de Hufflepuff les lanzaban. Tras media hora de un arduo entrenamiento, Ron había mejorado bastante su desempeño protegiendo el arco, y ya era hora de la cena que Slughorn daría.
    — ¿Club de las eminencias? ¿Qué es esta estupidez y porque tengo que ir? —preguntaba una y otra vez Emily.
    Harry, Hermione y Emily acababan de salir de la sala común y se dirigían al despacho de profesor. Ron se había molestado como de costumbre por aquellas reuniones, y se había ido enfadado a la oficina de Snape para cumplir un castigo por llegar tarde a su clase.
    —le gusta codearse de alumnos que le puedan traer beneficios.
    — ¿Qué clase de beneficios puedo otorgarle yo? Soy solamente hija de un hombre que inventa estupideces.
    —tu padre es bueno en lo que hace, Emily. —Agrego Hermione mientras subían las escaleras— he leído sobre él. Es famoso, y por eso al profesor le interesas.
    — ¿por qué no invita a otros, entonces? El padre de Draco trabaja en el ministerio y tiene mucho dinero, al igual que el padre de ese chico David de Slytherin.
    —He escuchado que a Slughorn no le gusta estar rodeado de mortifagos…— soltó Harry. Hermione le dio una mirada enfurecida, y Emily solo hizo una mueca de fastidio antes de caminar bastante rápido dejándolos atrás.
    — ¿puedes por lo menos contener esos comentarios delante de ella? Hemos discutido esto cientos de veces, Harry.
    El despacho de Slughorn estaba en el sexto piso. Era bastante amplio, con una gran chimenea rodeada de dos sofás, y al centro, una gran mesa que estaba repleta de comida que alcanzaría para más de diez personas, pero en aquella mesa había muchos menos. En la cabecera estaba sentado el profesor, quien al ver que Harry y las chicas aparecieron por el umbral de la puerta, no dudo en inmediato pararse a saludarlos.
    — ¡Querido Harry! Por fin vienes a una de mis cenas que con tanto gusto sirvo para ustedes… pase señorita Granger, siempre es un gusto compartir con tan inteligente señorita — Hermione le dedico una cohibida sonrisa, totalmente ruborizada. — ¡y han traído a la señorita Collins! ¿Me trajo lo que le pedí?
    Harry y Hermione se miraron extrañados, y Emily tenía una cara de molestia muy evidente. Ella metió a mano a su bolso, y le dio al profesor un libro rojo que en la tapa tenía la inscripción "Inventos de utilidad", de W.D.Collins.
    Harry se quedó impactado, boquiabierto mirando el libro. "Es el mismo libro que Malfoy tenía aquel día en la sección prohibida".
    —por favor, siéntense.
    En la amplia mesa estaba sentada Ginny, quien se movio para hacerle un lugar a Harry. Junto a ellos estaba Cormac McLaggen, un chico rubio y de cabello crespo que le dedico una insinuante sonrisa a Hermione, invitándola a sentarse junto a él. Al otro lado de McLaggen estaban unas chicas de Ravenclaw que resultaban ser compañeras de Ginny, y junto a ellas, estaba Blaise Zabini, un chico moreno amigo de Malfoy, quien llevo a Emily a sentarse en la silla vacía junto a él.
    Ya iban en la mitad de la cena, y Hermione estaba más que aburrida, y abrumada de las incesantes hazañas de quidditch que McLaggen le narraba sin dejar pasar detalle alguno.
    — Zabini, supe que entraste al equipo de quidditch de tu casa… —dijo el profesor con dificultad mientras se metía un grotesco trozo de pavo a la boca.
    —está muy bien informado, profesor. La semana pasada fueron las pruebas para guardian.
    "Genial, decía Harry para sí mismo, ahora tendremos que adecuarnos al modo de jugar de este idiota"
    —felicidades muchacho. ¿Y tú Cormac? ¿Te dejo Harry ser parte del equipo?
    Por fin Hermione estaba interesada con una charla sobre quidditch, se entretuvo mucho más y tuvo que ahogar una carcajada al ver la cara de McLaggen. —lamentablemente no. —respondió el cortantemente, y bajando la mirada a su plato repleto de patatas fritas. Harry y Ginny, al igual que Hermione, tuvieron que luchar para no reírse de esa situación en medio de la cena.
    — cambiando a un temas más alegre para todos… aquí tengo la primera edición del libro de David Collins. Slughorn se había agachado, y sacado el libro rojo que Emily había traído. — ¡y esta autografiado! Sin duda su padre fue uno de mis mejores alumnos, ¿se lo había dicho ya?
    Emily quería que se la tragara la tierra, y sin decir palabra alguna solo asintió.
    —no sea tan modesta señorita, y cuéntenos sobre el trabajo de su padre.
    —…el…él no se encuentra trabajando en ningún proyecto ahora. Quizás más adelante, en verdad no lo sé.
    —no hay que apurarlo, las mentes brillantes deben trabajar en tranquilidad.
    La cena siguió así. Slughorn adulando y entrometiéndose en la vida de cada uno de los invitados, o de los familiares de sus invitado, dependiendo el caso.
    De vuelta a la sala común, Ron estaba sentado frente a la chimenea conversando con Lavender Brown, ella riendo a carcajadas con algo que él le decía al oído.
    —me voy a acostar. —dijo Hermione subiendo veloz hacia la habitación de las chicas, fingiendo que no había visto esa escena.
    Harry tenía la cabeza llena de pensamientos confusos desde aquel día que escucho la misteriosa conversación en la biblioteca.
    ¿Qué era lo que planeaba Malfoy, y que tenía que ver Emily en ello? El solo pensar que estaban utilizándola de aquella manera lo hacía estremecerse. Malfoy menciono a Voldemort… si era un asunto de Voldemort, era obvio que el objetivo era nuevamente Harry. "Un año sin peligro no sería normal" pensó.
    ¿Estaría Malfoy utilizando a Emily con el fin de llegar a Harry?
    —Emily, ¿puedo hacerte una pregunta?
    — ¿es sobre Draco?
    —eh… si, ósea, en parte.
    Ella seguía enfadada con Harry, y apenas lo miro.
    — ¿vas a responderme?
    Siguió sacando libros del pequeño librero que había en la sala común.
    — ¿por favor?
    Nada.
    — se supone que los amigos son educados los unos con los otros
    — agrego el— almenos dime si me vas a responder.
    — ¿Qué? —exclamo la chica, tirando todos los libros al suelo. — ¿se supone que debemos ser educados? No seas hipócrita, Potter.
    — ¿Potter? Esa maldita actitud de seguro se te pego de tu noviecito ese.
    —y aquí vamos otra vez… ¡Estoy cansada de esto! Estoy cansada de escucharte todo el día atacándolo de la nada.
    —tu sabes por qué lo hago.
    — ¡consíguete una vida!
    —hey, ustedes dos compórtense. —dijo Ron acercándose a los dos amigos que se miraban con furia en los ojos.
    — ¿y tú que te entrometes? Son unos estúpidos, déjenme vivir mi vida tranquila.
    —abre los ojos, Emily… ¡Malfoy no te conviene para nada!

    — ¡dejen ya ese tonto discurso! Estoy aburrida ya de esto, no tienen el derecho de decidir por mí.
    —él es un mortifago, ¡entiéndelo!
    — ¿Un mortifago? —Ahora el grito femenino y chillón de Lavender se había unido a esa dramática discusión de amigos. — ¿Malfoy es un mortifago?
    — ¡lo que me faltaba! —Grito Emily— ahora la zorra chismosa de Gryffindor va a andar divulgando las tonterías que tú inventas, Harry.
    — ¿Qué te pasa conmigo estúpida?
    —Lavender, ándate… luego hablamos. —ordeno Ron. La chica se fue encolerizada, y subió a la habitación que para colmo, compartía con Emily.
    Por su lado, Emily recogió los libros que estaba seleccionando, tomo su bolso, y salió apresurada de la sala común, derramando un par de lágrimas que los chicos no pudieron ver.
     

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