Microrrelato Los ojos de la zorra

Tema en 'Nano y Microrrelatos' iniciado por Kuro Neko, 21 Septiembre 2015.

  1.  
    Kuro Neko

    Kuro Neko Entusiasta

    Leo
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    26 Agosto 2009
    Mensajes:
    185
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    Escritora
    Título:
    Los ojos de la zorra
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    479
    Este relato surgió por un lugar que visite, me pareció de lo más hermoso el paisaje y me dije ¿Porque no hacer de este lugar un escenario en mi historia? Espero les guste y comenten que les pareció ^^
    ************************

    Caminar por las montañas es algo dichoso, los arboles con sus imponentes raíces y copas frondosas, las hojas secas cubriendo la tierra. Todo alrededor es verde, los helechos y pastizales e incluso la hiedra y los matorrales se ven hermosos, es un paraíso de humedad y bruma espesa.

    Escuchas el silbido del viento recorrer las ramas y chocar contra las hojas, el aire huele a esa tierra porosa llena de nutrientes. El cantar de las aves hace eco entre las colinas mientras se llaman las unas a las otras. En ese paraíso de verde interminable es inevitable ver una ráfaga rojiza corriendo entre la maleza.

    Un zorro es astuto, su instinto siempre le dirá que corra cuando lo amerite y que luche cuando lo necesite; todo a favor de la supervivencia.

    Pero la zorra con la que me encontré, no hizo ninguna de las dos cosas.

    La peculiaridad del animal llamaría la atención de cualquiera, más aún cuando no se aparta del camino por donde transitas. Si tan solo las advertencias fueran más claras, si no confiáramos en ser el mayor depredador de la tierra, quizá todo habría sido diferente.

    Un marrón algo rojizo teñía las corneas de aquel animal, algo diferente y llamativo que enganchaba a cualquiera con una curiosidad extrema. Tal fue mi caso. Lo último que escuché fue el eco de mi cabeza chocando contra el suelo, el cuadrúpedo se acercó a mí y al ver más de cerca aquellos ojos caí en la conclusión de que no eran corneas, tan solo era el reflejo de mi mirada en un vacío oscuro y sin vida.

    Gracias por liberarme. Ahora es tu turno, el tiempo corre.

    Podía verlo y escucharlo, una niña caminaba entre la maleza, me advertía sobre cosas que no lograba entender. De pronto noté mi falta de voz, la vista más aguda al igual que el oído. Todo a mí alrededor era un manjar de olores junto a un frenesí de sonidos. Yo era el zorro. La chica se alejó unos metros de mí, se detuvo de pronto y señalo el lugar en el que estaba parada ¿Qué más podía perder? Me acerque al lugar, entonces lo comprendí todo.

    El tiempo que me quedaba era hasta que el corazón de mi cuerpo se pudriera, de lo contrario, mi espíritu quedaría igual que aquella chica. Tal parecía que la única forma de librarse de aquella carga era hacerle lo mismo que me había hecho pero a otra persona e intercambiar lugares. La tumba que veía frente a mí era más que eso, era una advertencia de que nunca debes ver a los ojos de la zorra.
     
    Última edición: 22 Septiembre 2015

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