Prologo 1: A las 3:45 de la madrugada, Houston seguía con su habitual barullo. Werner volvió a tallarse los ojos mientras se llenaba otra taza de café, y volvía a sentarse en su escritorio. Una jeringa con un líquido azul acuoso le esperaba, quieta, en su estuche de terciopelo negro. Si el objeto hubiera tenido voz, ya se hubiera cansado de escuchar como imploraba que la usara. Se tronó los nudillos, y miró a Carl, que también lo había estado mirando. Carl, el pequeño Carl, era demasiado joven para ser ayudante de un científico con las ideas tan extravagantes como lo era Werner, sin embargo, el viejo canoso sabía que era uno de los mejores asistentes que había tenido. — ¿Cree que está preparado?—preguntó Carl, sentado en su banquito de metal, mientras jugaba con un cachivache entre los miles de cachivaches inservibles que había en ese sótano de oficina de correos. Werner le dirigió una mirada dolida. —Claro que estoy preparado—declaró—solo… tengo un poco de nervios. Carl se rió con esa maldita risa cristalina que tenía. —Lleva horas admirando la maldita jeringa. Werner se rió mientras se agarraba el cabello entrecano, porque todo era cierto. Llevaba al menos dos años refundido en aquel sótano de mala muerte, trabajando toda la madrugada para terminar consiguiendo solo una mísera jeringa. Pero esa jeringa era la jeringa. Era el producto de su esfuerzo, de su sudor, y el dolor de su cabeza. La salvación de su nación, la salvación de su propio honor. Tenía miedo de que el experimento no funcionara. Carl negó con la cabeza, levantándose del banquito, y sin mirar a Werner tomó la jeringa con sus manos perfectas. —A la mierda la espera, yo lo haré—se arremangó la camisa, y se limpió con el algodón. Werner abrió los ojos como platos. —¡¿Estás loco?!—exclamó, tomándolo del brazo—No sabemos que podría pasarte. No podemos probarlo contigo. — ¿¡Entonces con quien!?—Carl se veía molesto, desesperado— ¡Es nuestra oportunidad! ¡La oportunidad de mejorar la raza humana! ¡Seremos los verdaderos súper humanos! Werner lo sabía. Ese líquido acuoso serviría para hacer que el mundo diera un cambio radical. Mejor resistencia a las enfermedades, mejor calidad de vida, más rapidez, más energía y determinación. El ser humano sería prácticamente inmortal. El científico miró a su ayudante, que aún tenía la jeringa en mano. Pudo sentir las lagrimas escocerle en los ojos. — ¿Pero si sale mal?—susurró. Carl sonrió. —No lo hará—se colocó la punta en la vena—Nunca he hecho nada en vano. Cerró los ojos al sentir el piquete de la jeringa y cerró los ojos cuando el suero recorrió sus venas. Su piel se volvió del pálido de un muerto, pero no volvió a abrir los ojos. — ¿Carl?¿Carl?— Werner le tomó los hombros con ambas manos—funcionó? Entonces, cuando Carl los abrió, sus ojos eran otros. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ¡Holu! Una nueva historia original escrita totalmente por mi ^^ Si les gusta, por favor dejen un comentario :D ¡Se los agradecería mucho! -Rebellious Mind.
¡Tema movido y prefijo añadido! Por favor ubica tus historias en su sección correspondiente, los escritos de un solo capítulo van a historias terminadas, mientras que los long-fics se van a historias en proceso. El prefijo es obligatorio, y la lista se encuentra en el tablón de anuncios, por favor no olvides colocárselo a la próxima. Ayúdanos a mantener nuestro foro ordenado :D Saludos.
Oh, wow, aunque es un tema trillado, esto de convertir al hombre en un súper por medio de inventos o evolución, supiste darle interés a la introducción de lo que me parece será una buena historia, además el título me parece muy interesante y bastó leer este prólogo para comenzar a enlazar el título con esa jeringa, no obstante no quiero especular, pues puede ser que nada es lo que parece, así que mejor espero la continuación, por que sí la pondrás, ¿verdad? Saludos.
Prologo 2: —Mojó la cama, otra vez. —Es una niña, Patrick. Solo tiene 10 años. —Yo no mojaba la cama a los diez años. —Tú estabas en un colegio militar a los diez años. Se escuchó como Patrick dejaba el vaso de cristal sobre la mesa de cedro. Era el familiar tintineo que Payton había escuchado por años, todas las noches de su corta vida. Sabía lo que ese baso contenía: Un poco de Whisky, que a ella no le dejaban tocar, revuelto con refresco, que tampoco le dejaban tomar. Se escucharon murmullos, otra vez. —…consintiendo demasiado, Doris—la gruesa voz de Patrick atravesó las paredes—A este paso será toda una malcriada. Doris se aclaró la garganta y tamborileó los dedos contra el respaldo de la silla. El reloj cucú de su habitación marcó las doce de la noche, y la muñequita vestida de princesa hecha de madera asomó la cabeza mientras agitaba una rosa minúscula con sus manitas, como si llamara a alguien, o pidiera ayuda. Esas no eran horas para que una niña de siete años estuviera despierta. Patrick y Doris siguieron hablando, más acalorados, pero bajando la voz. Payton no podía escuchar lo que decían, sin embargo, sabía que estaban discutiendo y no querían que los demás escucharan. El picaporte dorado de su puerta se movió sigiloso, sin provocar sonido alguno. Apareció un reflejo cuando se movió, provocado por la luz de la luna que entraba por su ventana. Payton se removió en sus cobijas, ya limpias, y miró con recelo la puerta que lentamente se abría. Brenna, su hermana mayor, apareció en el umbral, apoyándose en el marco de la puerta. Tenía su cabello castaño obscuro amarrado en dos trenzas disparejas, y sus ojos azul grisáceo brillaron como los de un gato en la obscuridad. — ¿Qué haces despierta a estas horas?—preguntó susurrante, clavándole su mirada inquisitiva. Payton señaló las cobijas rosas que estaban al otro extremo de la habitación, arrugadas como una bola de papel. Había una gran rueda húmeda, que se asomaba en pedazos al borde de las arrugas. —No podía dormir—respondió, y unas pequeñas lagrimas aparecieron en el borde de sus grandes ojos obscuros—Mojé la cama, de nuevo. Un nudo apareció en su garganta. Estaba tragándose sus lágrimas de frustración para no romper en llanto, sin embargo, pudo sentir como la barbilla le temblaba, y se le caían las comisuras de la boca, mientras empezaba a ver borroso, por las lágrimas que amenazaban con desbordarse de sus orbes. Al ver lo que sucedía, Brenna entró a la habitación mientras cerraba la puerta, y se sentó al borde de la cama. —No llores, Pyon—susurró Brenna, y tocó un mechón rubio de su hermana—No hay problema con que mojes la cama. Fue un accidente. Payton cerró los ojos con fuerza y agitó la cabeza de un lado a otro. Pocas lágrimas saltaron. —Mojar la cama no es de valientes. — ¿Quién lo dice? —Papá. Brenna se mordió el labio, y se acarició una trenza. Después, le secó las lágrimas a la rubia con la manga de su camisón azul pastel y sonrió. —Los superhéroes mojaron la cama al menos una vez. Payton frunció el ceño. —No es cierto. Batman no mojaba la cama. Brenna se rió. — ¿Como lo sabes? —Nunca apareció en la película. Como si hubiera sido un chiste, Brenna volvió a sonreír. A veces, Payton no entendía a su hermana. Brenna acarició la mejilla de Payton con sus dedos largos, algo rasposos, pero siempre reconfortantes. —Todos fuimos niños alguna vez. — ¿Y eso que tiene que ver? —Tiene que ver—Brenna esbozó una sonrisa torcida—Los niños cometen errores pequeños, pero los errores de los adultos son catastróficos. Mojar la cama fue un error minúsculo, y te aseguro que Batman también mojó la cama, aunque sea un superhéroe. Esta vez, Payton sonrió. —Entonces, ¿Por qué todos aman a Batman si el también mojó la cama? —Por la capa—dijo otra voz. Brenna y Payton voltearon a ver a la puerta. Jefferson, el gemelo de Brenna, bostezaba recargado en el marco de la puerta mientras se rascaba la cabeza. Su gemela frunció el ceño. — ¿La capa? Jeff asintió mientras se jalaba un mechón de cabello castaño obscuro. —Su capa es genial. Puede confundirse en la noche y todo eso—bostezó—algún día tendré una capa como esa. Brenna le lazó un cojín rosa, que dio un golpe certero en su cara. —Quisieras—Brenna también bostezó—Acabas de interrumpir la genial terapia que le estaba dando a Payton, idiota. Payton arqueó una ceja. — ¿Terapia? Brenna soltó una risita nerviosa y le dio un beso en la frente. —Duérmete, Pyon—se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, donde le metió un pisotón a su gemelo—descansa, buenas noches. Payton asintió metiéndose en sus mullidas cobijas, que la envolvían como un capullo. —Buenas noches—murmuró. Pensó en lo horrible que sería su vida sin Brenna a su lado, y alguien apagó la luz. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ¡Presentamos por primera vez a los personajes principales! Una disculpa por si no acomodé bien el fan-fic. Soy un poco nueva en esto. Marina, ¡claro que seguiré subiendo el tema! Es una historia ya avanzada de 17 capítulos hasta ahora xD También pueden leerla por wattpad, con el mismo nombre. Si leer, comenten y den pulgar arriba ^^ -Rebellious Mind.
Hola. Qué bueno que ya tengas esta historia tan avanzada y como no paso nada por esa otra página donde la estás publicando también, entonces la leeré aquí. Este capítulo me gusto por la escena de los niños, ¿verdad que son un encanto? La alusión a Batman me sacó una sonrisa, pues la conversación que sostuvieron los pequeños sobre él fue de verdad muy divertido. La historia se pone más interesante con estos nuevos personajes, pero debo admitir que me perdí un poco en cuanto a la edad de Payton, quien por lo que entendí fue quien mojó la cama y de ella conversaban sus padres. ¿Tiene diez o siete? Porque en uno de los párrafos mencionas que no eran horas para que una niña de siete años estuviera despierta. No supe ahí a cual niña te referías, a menos que fuera la del reloj. Ahora, será interesante conocer por qué razón Payton, que ya tiene esa edad, todavía moja la cama, alguna razón habrá o simplemente no puede someter su vejiga. Espero la próxima actualización. Es la primera vez que leo una historia que inicie con dos prólogos. ¿No hubiera sido mejor que al primero le pusieras Introducción y ya el segundo que fuera el prólogo? Pero tú sabes, por supuesto *w* Saludos.
Lo prometido es deuda, el inicio me gustó bastante es un tema bastante común pero con un toque original que le da mucho más interés a tu historia, en si, no puedo decir mucho porque apenas es el inicio, procura separar los guiones largos un espacio, esa es la manera correcta(creo yo) y me parece que se verá mucho mejor, en una parte del primer capítulo no se paraste con comas el escrito, pero en fin, con muy pequeños detalles.Considero que deberías describir más. Personalmente me encantó, es muy misterioso y llama la atención fácilmente con solo ver el título, por favor avísame cuando lo continúes.