El joven Neville observa desde su asiento el paisaje, estaba solo, sus amigos estaban en otros compartimentos y quería un poco de paz. Entonces escucha la voz de una joven preguntando si se puede sentar, gira la cabeza y sus ojos se fijan en esos ojos, en ese pelo rubio y largo. —Cl-claro—Dice nervioso. El pobre aún no manejaba demasiado bien ese tema, estaba tan nervioso que no le importaría estar en una clase de pociones con Snape ahora mismo. Luna se sienta a su lado, llevaba puestas unas gafas y en sus brazos unos periódicos. —¿Quieres uno?—Pregunta amable la chica. El chico asiente, le temblaban las manos, sabe de los rumores sobre ella, que esta loca, que ve cosas, pero en ese preciso momento le da igual, siente algo en su pecho, como si hubiera comido una grajea de su sabor favorito. A partir de ese momento, deseaba coincidir más veces con ella, ya sea en clase o en el tren.
Ellos hacen una adorable pareja, en serio. Dos personas con un corazón enorme. Porque a mí Luna me encanta con sus locuras, siempre logró sacarme sonrisas. Son almas afines.
Y en la película se vio y escuchó tan lindo cuando Neville les dijo a Harry y compañía: "Le diré a Luna que la amo", para después salir corriendo a buscarla. Lástima que JK les dio rumbos de vida diferentes, pero no dudo que siguieron siendo buenos amigos en el transcurso de los años. P.D. Creo que sí estás leyendo los libros o viendo un maratón de películas por las escenas que has descrito... =D