La razón del Spice!

Tema en 'Archivo Abandonado' iniciado por Kagamine Len, 23 Julio 2013.

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    Kagamine Len

    Kagamine Len El chico sin interés

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    La razón del Spice!
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    2
     
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    1440
    Bueno, he regresado con mis Fics. ​
    Estoy algo oxidado, así que perdonen lo mal que puede estar esto. Uno hace lo puede ya saben ¿No? Tengo pensado hacer "La razón del Spice!" desde la perspectiva de Len, de Rin y de Miku, con Kaito aun no sé. Pero bueno espero que disfruten el Fic.​
    Sigo siendo malo escogiendo géneros, lo siento. ​
    _________________________________________________________________​
    La verdad tras mi yo Spice!
    Hace dos años cuando tenía apenas doce años de edad, me di cuenta de algo que cambiaría mi vida. Me había enamorado de mi hermana gemela, Rin.


    No pude evitarlo, no puede detenerlo, no pude olvidarlo, trate muchas veces de olvidarla pero todo fue inútil, cuando más trataba de olvidarla, más la recordaba, más la amaba.Hasta ese tiempo dormíamos en la misma habitación, con camas separadas, todas las noches la observaba dormir, deseaba besarla pero mi amor era algo prohibido, trataba de que las cosas no cambiaran entre nosotros, pero muchos chicos iban tras Rin, mi Rin. Me mostraba más sobreprotector, más celoso, más agresivo. Tuve varios problemas en la escuela y principalmente con ella por esa razón.


    Mis notas siempre fueron las mejores, así que no me preocupe mucho por eso pero no lo soportaba más tenía que decirle mis sentimientos a mi hermana a pesar de que me odiara, a pesar de que sienta asco hacía mí pero nunca me atreví, siempre que estaba por decirle todo me acobardaba y no decía nada, así pasó un año ya teníamos trece y aun no le podía decir nada. El tiempo seguía avanzando ya era la mitad del año, muchas chicas se me confesaron, muchos chicos se le confesaron a ella, pero los dos los rechazábamos. Eso siempre me dio esperanza, podía haber una posibilidad de que ella me amara, pero toda esa ilusión desvaneció cuando me demostró lo contrario.

    Estaba esperándola en la salida del colegio para irnos a casa, como de costumbre.


    —Ah… ¿Por qué tarda tanto?—Me decía a mí mismo suspirando.Se hace tarde.


    Al ver que no llegaba me dirigí al salón, no entre, no pude hacerlo. La puerta había quedado media abierta y pude ver como otro chico la besaba, ella lo disfrutaba pero lo que más me dolió fue ver que comenzó a manosearla y ella no se negaba, no pude más solo salí corriendo de ese lugar, me dirigí a casa.


    —¿Len? ¿Dónde está Rin?—Preguntó mi madre.


    —Se quedó en el colegio, iré a mi habitación.—Decía deprimido, subiendo las escaleras.—Ah y… mamá…


    —¿Si? ¿Qué pasa Len?


    —Quiero tener un cuarto propio… ya no quiero compartir habitación con Rin.—Apreté mi puño al recordar esa escena.


    —¿Estas seguro?... Mmmm… supongo que es hora de que tengan cuartos separados, lo hablaré con tu padre y hablaré contigo luego ¿Si?


    —De acuerdo… —Corrí a la habitación, me tiré a la cama y mire el techo—¿Por qué? ¿Por qué tuve que amarte a ti? ¿Por qué tenías que ser tú…?—No pude más, lloré hasta quedarme dormido.


    Así fueron las cosas, así me di cuenta de que ella jamás me amaría. Tuve mi propio cuarto, comencé a salir con las chicas que se me declaraban, solo trataba de olvidarla pero nada funcionó. Ella me preguntaba el por qué quería mi propia habitación.


    —Ya es hora de tener mi privacidad, Rin.—No la miré a la cara, solo miré mi libro.—Soy un hombre, tengo que tener mi propio espacio, tu eres una mujer también mereces tu espacio. Así estamos mejor.


    —Pero… Len…—Solo la vi asentir y darse la vuelta.—Si eso quieres… está bien por mí.


    Poco a poco nos volvimos un poco distantes, ya casi terminaba este año. Nuestros padres estaban cada vez menos en la casa, siempre trabajando, siempre viajando y nosotros teníamos que quedarnos por el colegio, nos dejaban siempre solos. Aprovechaba y salía con mis pretendientes, si me quedaba más con ella terminaría haciéndole algo que no quiero o bueno si quiero, pero que ella no ha de querer. Podría ser que lo marcó mi vida de ahora fue lo que pasó ese día.


    —Rin, voy a salir tal vez regrese tarde no me esperes despierta.—Tome mis llaves, me coloque mi abrigo y la mire.


    —Siempre sales ¿No te cansas? Deberías quedarte más por la casa.


    —Es aburrido quedarse solo en casa, pero ya veré si tengo unos días para quedarme y estudiar más. Abrí la puerta y salí de la casa.


    Me dirigí a la casa de Miku, ella era dos años mayor que yo; es decir tenía quince, cuando llegue me abrió la puerta.


    —Len, pasa.—Me sonrió.


    —Gracias, dime ¿A dónde te gustaría ir?—Decía una vez dentro.


    —Mis padres salieron y no volverán hasta pasado mañana, tenemos la casa para los dos solos y… aparte renté una película podemos hacer palomitas y verla ¿Qué te parece?


    —Claro, no tengo problema.—Sonreí.—¿Qué película rentaste?


    —Amm… es-este…—La vi nerviosa, y sonrojada.—No-Novio por una noche…


    —Oh ¿De qué trata?—Francamente era la primera vez que escuchaba de esa película, cuando pregunte ella parecía más aliviada pero igual seguía nerviosa.


    —Lo sabrás cuando la veamos.—Solo asentí hacía su comentario, hicimos las palomitas, pusimos la película y nos sentamos en el sofá.


    Ella se recostó en mi pecho, la película comenzó. El principio fue extraño pero no le tome mucha importancia, la película seguía y yo solo estaba sorprendido de lo que trababa ¿Era una indirecta? No lo sabía pero su acción me quito esa duda.


    —Len…


    Se me coloco encima, colocando cada pierna a los costados de las mías, acaricio mi mejilla y me besó, la película seguía, correspondí su beso. Ella aumentaba la intensidad y yo también, comencé a jugar con su lengua, ella acaricio mi pecho, una cosa llevo a la otra y terminamos teniendo relaciones, pero en un momento cuando iba a parar mi mente me jugó una mala broma, en lugar de tener a Miku debajo de mi a la que tenía era a… Rin, eso me motivó y seguí hasta el final, estaba tan cansado que dormí allí esa noche. Me desperté a la mañana siguiente preguntándome que rayos había hecho, Miku me miraba sonrojada con el desayuno listo, mire el sofá había un poco de sangre, entendí las cosas, ella me había dado su “tesoro”, me despedí de ella y solo me fui, no me dijo nada, solo asintió. Corrí lo más que pude hasta mi casa, era viernes, eran las siete de la mañana Rin ya tenía que haberse ido, llegué y me metí en la ducha, ese día falté, tenía que pensar. Mi vecina -que es otra pretendiente- Neru me visitó en la mañana, parece que también había faltado, no pregunte el por qué ni ella tampoco lo hizo conmigo.


    Entonces pasó de nuevo, una cosa llevo a la otra y terminamos en lo mismo, de nuevo mi mente jugó conmigo, volví a ver a Rin. Pasó el tiempo ya eran las once de la mañana, Neru y yo estábamos recostados en el sofá, ella me miró y yo a ella, solo sonreí seductor le dije que lo mejor era que volviera a su casa y que hablaría con ella mañana, ella asintió y me besó, se vistió y se fue. Tuve que limpiar la sangre, lo hice, termine para entonces ya eran las doce, me fui a bañar de nuevo tenía que pensar más, entonces me di cuenta de que si mi mente me iba traicionar así tenía que aprovecharlo, aparte no era tan malo lo que hice ¿O sí? Los dos lo disfrutábamos, así fueron las cosas.



    El tiempo pasó, ya tenía catorce años, eran mediados de ese año. Todas las chicas querían tener algo más besos conmigo y yo no se los iba negar. Todo iba bien, excepto por el simple hecho de que Rin comenzaba a frecuentar a un maestro, si mal no recuerdo su nombre era Kaito. Eso me hacía hervir la sangre quería matarlo, pero podía usar esa energía para otra cosa, así que saque mi celular y llamé a la enfermera Meiko, para ver si estaba sola, me respondió de forma positiva y me dirigí a la enfermería. Así es como termine siendo un Spice, así es como mi vida se marcó, esta es la verdad tras mi yo Spice, me gusta ese apodo quiere decir especia en ingles, si mal no recuerdo. Me agrada, porque yo soy una especia única ¿No creen?
     
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    Kei

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    Me encanta ver los puntos de vista de los demás y como una mentira puede llevar a otra cosa y a muchos malentendidos.
    Me gusta que también la idea de que pongas el punto de vista de Miku, eso agregara más ya que así puedes ver cómo Len sobreentendió mal o Rin sobreentendió mal.
    Está muy bueno y veo que tu narración ha mejorado bastante. Eso sí: hay algunos errorcillos ortográficos como la falta de acento en el "él", un punto en lugar de coma, o acento en palabras del verbo pasado.
    Pero en general estuvo bien. Espero pronto el próximo.
    Me ayudaste bastante con una duda que tenía sobre cómo explicar algo y que no se viera dicha info tan forzosa. Uno aprende mucho aun sabiendo :3.
     
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    Kagamine Len

    Kagamine Len El chico sin interés

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    Vaya cuánto tiempo dejando esto sin continuar, bueno espero que os guste. Aquí vendrá la versión de Rin, su visión, me agradaría saber sus opiniones, gracias por leer.
    ¿Dónde está mi Len?

    Todo comenzó cuando tenía doce años de edad, me di cuenta de que deseaba a mi hermano gemelo, sí así es lo deseaba. No podía decirle nada, si lo hacía me tacharía de enferma. No soportaría que se alejara de mi lado, por eso tengo que esconder este preciado y prohibido secreto.

    Me conformaba con solo observarlo disimuladamente, era suficiente para mí. Pero todo comenzó a cambiar entre los dos, él estaba muy sobreprotector. Lo cual me hacía feliz, había una pequeña posibilidad de que él me amara pero nunca me decía nada, me molestaba el saber que tenía a casi todas las chicas del colegio tras él. No podía soportar mis celos, al menos sabía que Len siempre las rechazaba así que con eso me bastaba para no meterme en problemas por golpearlas o algo.

    Muchos chicos se me declaraban, Len siempre los golpeaba, me decía que no podía estar con ellos, al principio no decía nada pero comenzó a ser molesto, muy molesto. Comenzamos a discutir cada vez más por ello, aun no sé cuándo pero todo se salió de control.

    Ya había pasado un año, los dos teníamos trece, ese día tenía que decirle mis sentimientos a Len si o si, pero escuche algo que me rompió el corazón.

    —Entonces… ¿Besaste a Len?—Dijo una chica dos años mayor que yo.

    —Sí, es un muy buen besador. Sé que le gusto.

    —¡Eres muy afortunada Miku!

    No pude resistirlo más, salí corriendo directo al salón. Solo pude ver una sombra, era un muchacho, otro de mis pretendientes. Se me acerco para declarase y me robó un beso, quería alejarlo pero mi mente me jugó una mala jugada, cuando abrí los ojos vi a Len, era el quien me besaba, solo podía corresponder, comenzó a tocarme, si era Len no tenía problema pero luego de un rato el espejismo se desvaneció. Me di cuenta de que no era Len, no era el, me alejé y le di una cachetada a ese chico. Corrí, corrí lo más pude hacía la casa.

    —Oh, Rin bienvenida, ¿le puedes decir a Len que baje? La comida está lista.—Me decía mi mamá, sonriendo.

    —Claro ya le digo…—Subí las escaleras y entré a nuestra habitación, lo vi estaba totalmente dormido, me acerque a él.—¿Estaba llorando? No, no eso no puede ser, me estoy imaginando cosas…—Estaba tan cerca de mí, si lo hacía nadie se lo sabría, nadie jamás lo descubriría. No pude más me acerque y le di un beso en los labios.

    Desde allí todo comenzó a cambiar, luego de que lo besé tuve que despertarlo y hacer como si nada hubiera pasado, lo moví hasta que se despertó pero ya no era el mismo, no era igual. Se levantó y de una forma muy fría me dijo “Ve tu primero, ya bajo”, solo pude asentir y baje, en la cena dijeron algo que nunca esperé.

    —Len, tu madre me dijo que querías tener tu propia habitación ¿Es verdad?

    Me quede helada al escuchar eso, solo miraba mi plato no podía decir nada ¿Se iba a alejar de mí? ¿Hice algo malo? No, de seguro es porque el gusta de Miku, ha de ser por eso.

    —Sí, es verdad ¿Cuándo podría tenerla?

    —Pues, puede ir a la habitación de huéspedes, ya hay una cama allí. Solo tienes que pasar tu ropa ¿Qué te parece?—Comentó papá.

    —Por mí, no hay inconveniente.—Se levantó de la mesa, dejó su plato en la cocina, lo vi dirigirse a las escaleras.—Provecho, iré a cambiarme de habitación.

    No pude levantarme, no podía creerlo. Pensé y pensé que podía estar mal, pero no sé qué pasó. Termine de comer, deje mi plato en la cocina y subí a mi habitación, lo vi tenía una maleta sobre la cama y estaba en el escritorio leyendo un libro, como si nada.

    —¿Por qué te vas a cambiar de habitación?

    Tenía que saberlo, aunque la razón me doliera, tenía que saberlo.

    —Ya es hora de tener mi privacidad, Rin.—Nunca me miró, solo miraba su libro, me dolía el que se fuera.—Soy un hombre, tengo que tener mi propio espacio, tu eres una mujer también mereces tu espacio. Así estamos mejor.

    —Pero… Len…—Asentí, me di la vuelta y las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos.—Si eso quieres… está bien por mí. —Salí lo más pude la habitación y me fui al baño, comencé a llorar como si no hubiera un mañana.

    Desde ese día, nos hicimos más y más distantes. Nuestros padres, consiguieron un mejor trabajo, ya casi nunca estaban en la casa, teníamos que aprender a ver por nosotros mismos o en mi caso por mí misma, Len salía todos los días y regresaba tarde en la noche. Siempre salía con una chica distinta. Aun lo amaba y el me lastimaba cada día más.

    —Rin, voy a salir tal vez regrese tarde no me esperes despierta.—Tomo sus llaves, se colocó su abrigo y me miró.

    —Siempre sales ¿No te cansas? Deberías quedarte más por la casa.—Estaba harta de que siempre fuera lo mismo.

    —Es aburrido quedarse solo en casa, pero ya veré si tengo unos días para quedarme y estudiar más. —Abrió la puerta y se marchó, me sentí feliz de que al menos pensara en quedarse unos días en casa, pero me dolía que solo fuera para estudiar.

    Hice comida para mí, fideos instantáneos. No podía hacer más nunca aprendí a cocinar, no importa cuando tratará no podía, Len era el que cocinaba, siempre fue lo mismo. Él siempre ha sido mejor que yo en todo, eran las diez y no regresaba, a pesar de que me dijo que no lo esperara siempre lo hacía y cuando escuchaba que llegaba corría a mi cuarto y me hacía la dormida, pero ese día fue diferente eran las once y aun no regresaba, estaba preocupada lo llamé pero entonces me contestó Miku.

    —Hola… ¿Len?

    —No, habla Miku. Len se quedará a dormir, adiós.—Me colgó, ¿se quedaría con ella? ¿De verdad a Len le gusta Miku? Comencé a llorar, no podía resistirlo más tenía que dejarlo ir.

    A la mañana siguiente me di cuenta que Len aun no llegaba, me vestí iba hacia el colegio pero mis pies se movieron hacia la casa de Miku, había salido tarde ya eran las siete y entonces vi a Len salir de su casa a toda prisa, eso me destrozó más. No podía creerlo… realmente pasó la noche allí, tenía que la pequeña esperanza de que no fuera así. De seguro que… ellos dos…. ¡No quiero ni pensarlo! Solo salí corriendo de allí, no podía ir al colegio tenía que pensar, tenía que renunciar a Len por completo.

    Iba caminando con la mirada hacia el suelo, sin darme cuenta me choque con alguien y caí al suelo.

    —Lo siento… fue mi culpa, perdone no lo vi.

    —No hay problema… Mmm… ¿Señorita Kagamine?—Alcé mi mirada y vi al profesor de Música.

    —Profesor… ¿Qué hace aquí?...

    —Es mi día libre pero… eso tendría que preguntárselo a usted ¿Por qué no fue a clases?—No pude contestar solo comencé a llorar, no pude para, me abrazó.—Lo siento… ¿Dije algo no debía? ¡Vamos por un helado! ¿Si? Para que te animes.

    Solo asentí, él sonrió. Fuimos a la heladería, me hizo reír mucho, me sentía feliz de estar a su lado. Ya no pensaba en Len, entonces me dirigí a la casa era las once con algo, pero cuando vi salir a Neru de la casa me volví a quedar helada, por la ventana podía ver como Len limpiaba sangre del sofá, con eso no podía regresar, no ahora. Volví a salir corriendo, tenía que pensar más. Sin darme cuenta llegué a un parque, me volví a encontrar con el profesor.

    —¿Señorita Kagamine? ¿De nuevo está llorando?—Ni me había dado cuenta que de nuevo había comenzado a llorar. —¿Puedo saber qué pasa?

    —No es nada… solo es un amor no correspondido… eso es todo…—Lo abracé y seguí llorando.

    —P-Por favor cálmese, no es bueno que una joven tan linda como usted llore por algo así.

    De nuevo me quedé con él, ya eran las dos de la tarde me fui a mi casa, le agradecí por todo lo que hizo por mí. Llegué a la casa y Len me había preparado el almuerzo, solo me sentí sin decir nada.

    —Espero que te guste, Rin. —Me sonrió.

    —Lo siento Len, no tengo hambre.—Me levanté y me fui a mi cuarto, no me dijo nada. No salí de mi cuarto en todo el día.

    Los meses pasaron, ya tenía catorce, eran mediados de ese año. Gracias al profesor Kaito, me sentía mucho mejor, ya no estaba tan deprimida por el hecho de que Len no me ame, a pesar de que no puedo olvidarlo creo que el profesor Kaito me podría ayudar a distraer mi mente. Sonará muy feo, pero lo estoy utilizando. Me enteré que Len, salía y se acostaba con muchas chicas del colegio tanto mayores, como de nuestra edad.

    Siempre andaba hablando con el profesor, era divertido. Len siempre me preguntaba el por qué siempre andaba por sus alrededores, aunque nunca le decía nada solo le preguntaba “¿Y tú, por qué casi nunca llegas a dormir a la casa?” con eso solo guardaba silencio. Len cambio mucho en estos dos años, pero yo solo quiero saber ¿Dónde está mi Len? ¿Qué pasó con él? ¿Por qué se volvió así? Eso es todo lo que quiero saber, y así es como pasé estos dos años. Yo solo quiero a mi Len de regreso.
     
    Última edición: 17 Marzo 2014
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