La rata con sangre de artista La rata con sangre de artista. Se sabe muy poco de él, proveniente de tierras interesantes y misteriosas. Un día llegó, con su tradicional cara larga, en ese entonces era joven, y aún no se dejaba crecer la barba. Le gustaba el sonido que provocaban las ramas de los árboles contra su ventana los días de ventisca y los libros antiguos. Odiaba demasiadas cosas, entre ellas estar allí, la lluvia y las risas exaltadas de los niños. Causó gran interés con su aparición, tan insólitas eran las visitas en ese frío lugar. Se sentaba todos los días y todas las noches tras una antigua máquina de escribir que no abandonaba jamás, y con el fruto de sus escasas horas de sueño hacia llorar a hombres y mujeres por igual. Escritor, pronto se supo que era escritor. Sus libros eran sublimes, trágicos y nostálgicos, todos vivían dolorosamente el protagonismo de sus historias. Pronto desearon saber de él, conocer los rincones más profundos de sus pensamientos, llorar a su lado las angustias que intentaba expresar por medio de sus escritos, anhelaron entender la razón de su dolor, su oscuro pasado. Pero él no quería nada, él no hablaba con nadie, él intentaba pasar desapercibido lo máximo posible, lo adoraban y el huía. Su comportamiento era comparable con el de una rata, pero una rata con arte en las venas. Se hablaba todo el día de su último libro escrito, en las noches se preguntaban cuál sería el desgarrador tema de su próxima publicación, y en sus camas soñaban con el final ideal al que él tanto rehuía en sus historias de desamor y muerte. Dejó de escribir y un día simplemente desapareció. Muy pocos le observaron recorrer las calles durante sus últimas noches con notable ansiedad, se murmura que buscando la inspiración que se le había escapado. Una vez escribió en uno de sus libros que cuando un escritor dejaba escapar su inspiración, el único castigo digno era el suicidio, relataba que no se imaginaba una existencia sin hacer arte. Dicen que se fue porque no soportaba la lluvia, los inagotables días grises de brisa pegajosa en proximidad con la playa, él anhelaba un atardecer anaranjado con arena y mar, como en las películas de Hollywood. Se piensa que nunca llegó y nunca se fue. Era un fantasma, un producto de la imaginación y el aburrimiento de las personas que esperaban que algo excitante ocurriera. Pero su ausencia se sentía tan fuerte, que era imposible creer que se tratara de un trozo del aire. Abandonó su máquina de escribir, se llevó todo lo demás, y dejó un libro terminado, sobre un hombre que se marchaba sin razón para nunca regresar. No se conoció exactamente el motivo de su desaparición, pero se sospechaba que como buen escritor de finales tristes, la rata con sangre de artista, nunca volvería.
Re: La rata con sangre de artista Conmovedor sin duda para todo aquel que alguna vez pensó que el ser realmente un escritor era quedarse sólo y solo en la penumbra del anonimato y qué pesar cuando descubrió que la luces pueden hacer del mejor escritor un histriónico más del montón por los fanáticos chupavidas. Aw...