La prueba de Fernando

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por JoJoBaoh, 4 Abril 2018.

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    JoJoBaoh

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    La prueba de Fernando
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    3493
    La Ciudad de los 30 Caballeros es considerado el lugar donde se hizo la historia en la región de Veruz, el cual su lema es 'La cuna de la libertad' gracias a que fue el sitio donde firmó el Virrey Alcázar la libertad de los esclavos de la región de Marir para que lograsen asentarse en estas tierras, y los 30 hombres que pelearon por esa libertad al fin tengan una vida plena junto a sus familias.

    Hoy en día esta ciudad no cuenta con la misma tecnología que otras ciudades de Veruz por el simple hecho de querer preservar la historia, no obstante, eso no impide que sea un lugar lleno de turismo y por ese motivo hoy se volverá hacer historia en la Ciudad de los 30 Caballeros.

    La Asociación de la Liga Pokémon, abreviado ALP, una organización creada en Kanto y Johto, que tiene como objetivo llamar la atención de los entrenadores para probarse a sí mismos y reclamar el título de 'El Verdadero Campeón' al vencer a sus oponentes en un gran torneo que se celebra cada cuatro años.

    A su vez, eliminaron la antigua tradición del viaje para conseguir las ocho medallas y derrotar al Alto Mando para 'coronarse' como Campeón, con fin de darle prioridad al gran torneo, por último, su objetivo final es darle publicidad a otras regiones que están desarrollándose para ser las sedes en un futuro.

    Hoy la ALP se reunirá con el gobernador de la región y otras personas importantes para que Veruz sea una de las aliadas de esta asociación. Tras el enorme impacto que tuvo el torneo organizado por la ALP en Indigo Plateu y el derroche económico que dejó en la región, aceptar esta oferta era lo más sensato.

    Diferentes medios de comunicación se establecieron en las afueras del palacio del quien fue alguna vez el Virrey Alcázar, poco a poco las personas se reunían con banderas de su región y del logo de la ALP para esperar las buenas nuevas. Al ver cómo sale el gobernador acompañado de la presidenta de la Asociación, todos en el lugar empezaron a vitoriar el nombre de su región acompañado de varios flashes de las cámaras de los reporteros.

    —Muy buenos días— dijo el gobernador de Veruz con una sonrisa en el rostro al ver a su gente reunida a fueras del palacio— Amigos, amigas y medios de comunicación estén atentos, porque hoy me complace decir que Veruz es oficialmente una aliada a la Asociación de la Liga Pokémon— Al decir estas palabras la gente empezó a aplaudir y chiflar con augurio— Para las personas que no están al tanto de esto, les informo que la ALP es una organización que busca promover regiones del mundo para que sean igual de competitivas que las de gran reputación, que a partir de hoy seremos una región que todos podrán ubicar.

    Las palabras de su gobernador alentaron más a los gritos de la ciudad a lo que el mandatario continuó con su discurso que no duró tanto para darle tiempo a la presidenta de la ALP, que solamente agradeció lo cálido que es su gente y que espera que Veruz logre alcanzar que esa reputación tan deseada.

    —Antes de que me retire— comentó la presidenta de la ALP— A partir de la siguiente semana se abrirán las convocatorias para que todo aquel que esté interesado en ser líder de gimnasio o formar parte de la élite, además, la información necesaria le será entregada a su gobernador, él se encargará de hacerlas públicas— Sin despedirse, la presidenta se aleja del micrófono cediendo de nuevo al gobernador para que diese los requisitos.

    En un restaurante cerca del palacio con nombre “Los 30 portales” hoy se encontraba más lleno de lo normal gracias al evento que sucedía, aunque todas las personas no eran de gran importancia ya que el primer campeón de la ALP tomó asiento en una de las mesas.

    —Disculpe— dijo el campeón a uno de los meseros del lugar quien de inmediato se acercó y sacó su libreta.

    —¿Qué desea ordenar? — preguntó el mesero.

    —Me da la especialidad del día y me dijeron que tienen buen café, así que para acompañar una taza por favor— respondió el campeón tratando de ocultar su acento extranjero.

    —La especialidad del día es picante así que si usted desea le puedo pedir que se la rebajen — El campeón accedió a esa sugerencia— Ok, su pedido estará en unos 15 o 20 minutos— El mesero guardó su libreta en uno de los bolsos de su mandil.

    El primer campeón empezó a notar algo extraño en su mesero, lo primero era el Pidove que está encima de su hombro izquierdo, quien para su sorpresa no hizo ningún ruido ni cuando estaba con él ni cuando se marchó.

    Después se fijó en su vestimenta, la cual llevaba de manera impecable, el uniforme del establecimiento sigue blanco liso y su pantalón completamente planchado sin ninguna arruga, los zapatos de este joven están recién boleados, aunque su corte de pelo no es el más apropiado para este tipo de trabajo, el cual es un corte french crop.

    El campeón seguía extrañado que exista alguien así en un restaurante, pero su duda más grande era el por qué no abría sus ojos, todo el tiempo que estuvo con él jamás los abrió, aunque sabía hacia donde mirar.

    —Este chico…— dijo en voz baja el campeón— ¿Será?

    Pasó una hora y el joven mesero fue llamado a la oficina de su jefa, este empezó a preocuparse demasiado por lo cual empezó a recordar todo lo que hizo en el día para ver si cometió algún error.

    —Todo lo hice bien… ¿No Pidove? — El mesero le habló a su Pokémon y este simplemente se encogió de hombros— Disculpa— tocó la puerta de su jefa— ¿Puedo pasar?

    —Adelante— respondió la superiora— Tranquilo Fernando— comentó al ver a su empleado consternado— No es nada malo, alguien quiere hablar contigo, nada más.

    —¿Conmigo? — Su jefa asentó con la cabeza.

    —Es alguien a quien le serviste el día de hoy, su nombre es Joseph y él es el primer campeón de la ALP ¡Increíble! ¿No crees? — comentó la superiora con mucho ánimo.

    Joseph se levantó de su asiento y se acercó para estrecharle la mano a Fernando, este tragó un poco de saliva por saber que una persona tan importante en estos días le esté solicitando tener una plática, sin perder más el tiempo aceptó el apretón de manos y ambos tomaron asiento.

    —Disculpe— dijo Joseph a la dueña del lugar— Me gustaría platicar con él a solas.

    La superiora aceptó la petición algo extrañada, pero se le hacía imposible negarse ante Joseph, al ver cómo ella salió de la habitación, el campeón se levantó de su asiento para luego tomar su Homburg de color gris del perchero.

    Joseph iba vestido con un saco cruzado color gris completamente abotonado que hace juego con su pantalón, una camisa de manga larga blanca junto a una corbata de color rojo vino, sus zapatos de color negro recién boleados, vestimenta bastante peculiar para ser un joven de apenas de 18 años.

    —¿Eres ciego? — preguntó Joseph al colocarse su sombrero Homburg.

    —¿Perdón?

    —¿Eres o te haces el ciego?

    —¡Oye! — Exclamó Fernando con cierto enojo y Pidove imitó el enojo de su entrenador— Empecé a perder la vista desde los 4 años y conforme fueron pasando los años más y más se me nublaba la vista.

    —Me cuesta creer eso— Joseph tomó el asiento de la dueña para ver al mesero de frente— A menos que sepas controlar el Séptimo Sentido— al decir eso, Fernando hizo un gesto de extrañeza— ¿Alguna vez has sentido un tipo de energía extraña dentro de ti?

    —Energía… ¿Extraña? — Fernando se rascó la cabeza al reposar su espalda en el asiento — Sí… recientemente he sentido algo extraño— Esa respuesta provocó que los ojos de Joseph se abrieran del asombro, pero de nuevo volvió a tener una compostura seria.

    —Esa… Energía te ha permitido ver de nuevo ¿O me equivoco?

    —No del todo…— Fernando tomó a su Pidove y lo colocó en la mesa frente a él— Veo a través de sus ojos… — El joven mesero empezó a acariciar a su Pokémon— Aunque cuando termina mi jornada como que mi cuerpo sufre de cansancio.

    —Si… de una forma u otra has despertado tu Séptimo Sentido…

    —¿Qué es eso? — preguntó Fernando al colocar de nuevo a su Pokémon en su hombro.

    —Tiene diferentes nombres, pero le atribuimos ese por el hecho de tener una conexión entre el entrenador y su Pokémon— Joseph se levantó de la silla para colocarse detrás de Fernando— como un enlace que permite a ambos a llegar a niveles de la élite, aunque esta es la primera vez que escucho de alguien que lo ocupa para su vida diaria.

    —¿Para qué me llamaste?

    —Tienes potencial Fernando…— El campeón colocó su mano en el hombro libre de Fernando— Potencial para ser el campeón de Veruz.

    —Alto— Fernando se levantó de su asiento— No sé nada de los combates Pokémon por obvias razones, como quieres que Yo sea el campeón de la región.

    —¿Tú crees que gané el torneo por tener el mejor equipo? — Joseph se quitó de nuevo su Homburg— Descubrí el Séptimo Sentido en el torneo y tomé la oportunidad de que mis oponentes no tenían idea de lo que hacía, aunque por otro lado Lance…— El campeón se acomodó el cabello para colocarse su sombrero— Sabía lo que hice, pero no había ninguna regla de que prohibiera usarlo…

    —Por eso tu título… “El campeón Rechazado” — comentó Fernando con cierta sorpresa.

    —Tienes un mes Fernando— Joseph recogió una maleta que estaba por la mesa de la dueña del restaurante— Ten mi número— El campeón le entrega una tarjeta— Si quieres tomar la oportunidad llámame, un mes bastará para que seas el campeón de Veruz.

    Fernando solo vio cómo el campeón se retiró del lugar, el joven mesero se quedó pensado si esa oportunidad que le está ofreciendo sea cierto o no, aunque escuchó que las inscripciones serían a partir de la siguiente semana, poco a poco se fue más haciendo preguntas de lo que acaba de pasar.

    Al terminar su jornada laboral, como era de costumbre, le pedía a uno de sus colaboradores que lo guiase a su casa aprovechando que viven por la misma colonia. Cuando ambos partieron, las luces en las calles iluminaron la ciudad y las personas ajenas a la zona se sorprendían de lo maravilloso que se veía los alrededores. Fernando escuchó los elogios que hacían a su ciudad, palabras que le sacaban una sonrisa.

    Al llegar a la casa de Fernando, ambos se despidieron y cada uno siguió su camino. Al entrar, el joven mesero dejó sus cosas en una mesa que estaba cerca de la puerta principal, mientras que Pidove voló hacia su jaula para luego soltar un gran suspiro para relajarse.

    —Ya llegué— anunció Fernando, poco después un Herdierr y un Magmar hicieron acto de presencia— ¿Cómo estuvo su día chicos? — preguntó el mesero a sus Pokémon, quienes respondieron con una sonrisa— Bueno, hoy ha sido un día raro para mí, pero me alegra que ustedes se la hayan pasado bien.

    Ambos Pokémon se retiraron a continuar con lo que estaban haciendo, que era estar acostados en el patio de la casa. Fernando, con cierta lentitud, subió las escaleras para llegar al baño para tomarse una ducha y así tener la mente despejada para pensar en lo que le dijo Joseph hoy en la tarde. Al girar una de las manijas de la regadera, esperó que saliera el agua a lo que el joven echó para atrás su cabeza para inhalar y exhalar aire.

    —¿Por qué cree que soy capaz de ser el campeón? — Se preguntó el joven — El Séptimo Sentido… Un enlace que me une con mi Pokémon… Un poder… de élite…— Cuando acabó de decir eso, el agua de la regadera por fin salió.

    Cuando terminó, se dirigió a su habitación y se acostó en su cama, en su mente se hacía muchas preguntas, sobre todo si realmente valía la pena intentar conseguir ser el campeón de la región, además de ver las diferentes posibilidades en la que tendría si se enfrentase con alguien con mayor experiencia, todo esto hacía que el mesero se preocupase.

    —No vale la pena… Estoy bien como estoy…— Se dijo Fernando al despejar todas sus dudas y prepararse para irse a dormir apagando la luz de su habitación— No vale la pena…

    Para sorpresa de Fernando, un grito de auxilio lo hizo levantarse de su cama, lo que más le preocupó fue que ese grito fuese muy cerca, este rápidamente llamó a Magmar para que lo apoyase en la situación que estaban a enfrentarse.

    —Tú error fue haber gritado mujer— dijo un hombre colocando con una pistola en la frente de una joven— Todo hubiera salido tranquilo…

    —Por favor… — sollozó la mujer desesperada— Ten piedad…

    —Sabes…— El asaltante pasó su lengua por sus labios— Eres bastante hermosa— pasó su mano para acomodar el cabello de la joven— Se ve que puedes satisfacer a cualquier hombre— La joven abrió los ojos de terror temiendo lo peor.

    —¡Alto! — exclamó Fernando a todo pulmón, el asaltante voltea a ver quien era el valiente para defender a la mujer y este empieza a reírse al ver que solo era un muchacho.

    —¿Qué piensas hacer? — preguntó con tono burlón al empujar con mayor fuerza el arma en la frente de la chica quien grita del miedo.

    —¡Te dije que te detengas! — Manifestó el joven mesero al abrir sus ojos y unas chispas color rojo salieron del iris de Fernando.

    —Si quieres echarle la culpa alguien ahorita, que sea a este hombre— Comentó el hombre al colocar su dedo en el gatillo.

    Antes de que lograse su cometido, Magmar logra detenerlo usando Ember que logra quemar la mano del asaltante, este, del enojo, apunta hacia Fernando a lo que el mesero ordena a Magmar a volver hacer lo mismo, a lo que el Pokémon de Fernando logra volver a interrumpir el disparo y el asaltante cubrió su mano por las quemaduras.

    —¡Contra la pared! — ordenó Fernando al ver cómo el ladrón hace muecas del dolor por las quemaduras.

    Magmar con gran fuerza logra colocar al bandido contra el muro, el calor corporal del Pokémon hace que el ladrón empezase a sudar y que soltase la pistola, al ver eso el mesero le indica a la joven que se acercase a él para salir de todo peligro.

    —¡De rodillas! — exclamó Fernando con enojo— ¡No tengo miedo en atacarte en esta situación!

    —Hazlo— dijo el ladrón desafiando al joven— Quiero que lo hagas y te enfrentes a la ley…

    —Sé muy bien lo que dice la ley…— comentó Fernando con una sonrisa en el rostro— Sé que no puedo herir a los humanos usando a los Pokémon— Al escuchar esas palabras el bandido dibujó una sonrisa en su rostro— Pero…— La sonrisa del asaltante desaparece de inmediato— Puedo atacarte si estás invadiendo propiedad y por lo que veo, estás en el patio de mi casa… Así que ponte de rodillas y tus manos detrás de tu cabeza— ordenó Fernando enojado — Sin pensarlo dos veces, el asaltante hace caso lo que dijo Fernando y este le entrega un teléfono a la joven— Llama a la policía, di que estas en la calle Amapolas, número 372, entre Girasol y Tulipán.

    La joven acató lo que le dijo Fernando y tomó el teléfono. Pasaron alrededor de 20 minutos y un carro de policía se hizo presente frente a la casa de Fernando, los uniformados hicieron el resto, cuando el joven mesero vio que este entró al carro este cerró los ojos para tomar un respiro, al momento de exhalar el aire, cae de rodillas jadeando del cansancio.

    —Oye ¿Estás bien? — preguntó uno de los policías.

    —Déjenle espacio— interrumpió la joven e indicó a Fernando que se acostara, ella le ayudó para que este lograse recostarse para que la chica pudiese agarrar la muñeca izquierda de Fernando— Se le subió la presión, con algo de descanso podrá estar en la normalidad.

    —¿Lo conoces? — preguntó uno de los oficiales a la joven.

    —Sí…— mintió la joven— Si lo conozco.

    —Ok, gracias señorita…— El uniformado leyó el reporte— Ariadna, gracias por apoyar a la justicia, que pase buena noche— El policía acomodó su gorra en símbolo de despedida.

    —De nada, buenas noches— Al ver como los policías se iban de la escena, Ariadna se da media vuelta y ve cómo Fernando estaba de pie sacudiéndose su ropa— Oye… Gracias por ayudarme, en serio.

    —No podía dejar esto… así como así…— respondió Fernando con mayor tranquilidad.

    —Mi nombre es Ariadna, mucho gusto— La joven extendió su mano para estrecharla con el mesero.

    —Un gusto, me llamo Fernando— De igual forma extendió su mano.

    —Uh… Estoy aquí— comentó Ariadna al ver cómo el mesero le daba la espalda.

    —Perdón…— dijo Fernando con una risa nerviosa— Quieres pasar a mi casa, para que llames a alguien o necesites algo.

    —Sería lo mejor, gracias de nuevo— respondió con amabilidad Ariadna.

    Fernando empezó a dar vueltas como si estuviese perdido, al ver eso, Ariadna le preguntó dónde es la entrada y que ella lo guiaría, el mesero volvió a reírse nervioso al aceptar la ayuda de la joven. Fernando le pidió a Magmar que continuase haciendo lo que sabe hacer mejor, lo cual es dormir en el patio.

    Al entrar a la casa, Ariadna notó que el lugar está algo desordenado, seguido de un Herdierr durmiendo en el sofá y un Pidove en su respectiva jaula, ella de inmediato supo que Fernando es ciego, pero se pregunta cómo logró detener el intento de asalto.

    —El teléfono…—dijo Fernando dando vueltas de nuevo— Mejor usa mi celular de nuevo.

    —No te preocupes por ello, solo quiero descansar un poco.

    —Vale, pero… ¿Puedo pedirte un favor? — Ariadna se acerca a Fernando— ¿Puedes llamar al número que tengo aquí? — El mesero le hace entrega de una tarjeta.

    —Claro— La joven tomó la tarjeta y empezó a marcar, al tercer timbre la otra persona contestó.

    —Buenas noches, habla Joseph ¿Con quién tengo el gusto? — preguntó el campeón, Ariadna se sorprendió de escuchar la voz de esta persona que se aguantó el grito de la emoción y le pasó el celular a Fernando— ¿Bueno?

    —Habla Fernando…

    —Oh, hola… ¿Ya lo pensaste?

    —Tengo muchas dudas que quiero que me respondas…

    —Supongo que de una forma u otra usaste el Séptimo Sentido fuera del uso diario ¿Verdad? — Comentó Joseph y no tuvo respuesta— Tomaré tu silencio como un sí… Pasado mañana en el Parque del Paladín a esta hora, ahí te responderé todo lo que quieras.

    —Entendido…— Respondió Fernando con seriedad

    —Solo una cosa más… Necesito que sepas de los combates Pokémon— añadió Joseph— No perderé mi tiempo enseñando lo básico— De nuevo inundó el silencio entre ambos— Pasado mañana… No faltes— terminado eso, colgó la llamada.

    —Mierda…— Fernando apretó los puños del enojo— Si será…

    —No es por meterme en tus asuntos, pero…— Ariadna se colocó enfrente de Fernando— Si Joseph, el primer campeón de la ALP, te está diciendo que él te entrenará…

    —No sé nada de los combates… Ni sé cómo logré hacerlo hace un rato… Yo…— El joven mesero cada vez se alteraba más.

    —Tranquilo…— La joven colocó sus manos en los hombros de Fernando— Yo puedo ayudarte.

    —¿Perdón?

    —Te puedo ayudar, pero necesito algo a cambio…— Ariadna se dirigió a la sala y tomó asiento en el sofá justo a lado de Herrdier, a quien le empezó a acariciar— Estoy a punto de terminar mi carrera de enfermería, pero necesito alguien a quien cuidar para verificar— hizo hincapié en la última palabra— Que puedo cuidar de las personas y tú eres el indicado.

    —Porque soy ciego ¿Verdad?

    —Bingo— Ariadna chasqueó los dedos— Te enseño de los combates Pokémon y tú serás la persona a quien tengo que cuidar, además de darme techo… agua… comida…—La joven se limitó a sonreír al decir todo lo que pedía.

    —Vale, acepto… Creo que no me vendría mal algo de compañía humana…

    —Perfecto— La joven se levantó del sofá y se dirigió a Fernando— Por lo que veo, eres mesero en ese restaurante… ¿Por qué un restaurante acepta un mesero ciego?

    —Como sigas burlándote te puedo correr de mi casa— señaló Fernando al lavaplatos, acto que provoca una risa en Ariadna que logra aguantarse.

    —Sí, no te preocupes… Mañana paso por ti cuando termine tu jornada ¿Vale? — La joven extendió su mano para estrecharla con Fernando, al ver cómo él dudaba, ella tomó la mano del mesero y la apretó con la suya— Ahí te veré— dicho eso la joven subió por las escaleras.

    —Algo me dice que estos dos días serán los más eternos de mi vida…— Desde el segundo piso la joven pregunta cuál es su habitación, a lo que Fernando suspiró y se encaminó al segundo piso.
     
    Última edición: 4 Abril 2018
  2.  
    Thranduil

    Thranduil Entusiasta

    Aries
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    Hola!! Tenía ganas de leer algo tuyo y vi este que es nuevo.

    Con respecto a lo técnico, debo decir que sentí que faltaron comas en algunas momentos y en más de una ocasión sentí que la narración parecía una explicación, sé que a veces hay que explicar cosas, sobre todo cuando se empieza una historia, normalmente para explicar el contexto, pero creo que hay que tener cuidado con eso, puesto que lo noté en varias partes (a mi también me pasa). También note cambios en el tiempo verbal de la narración, a veces era pasado, otras presente.

    Ahora sobre la historia. Me pareció muy original lo de séptimo sentido, me recuerda a los primeros arcos del manga, cuando el mundo pokémon iba más allá de lo que los juegos presentaban, enriqueciéndolo con cosas interesantes. La idea que presentas alrededor de ello también, cómo usarlo, etc. ¿Ese Joseph de dónde es campeón? Me gustó que apareciera una chica, detecto indicios de relación entre ella y Fernando, no soy una persona que shippee, pero creo que ahí puede haber algo.

    Me agradó la historia e idea que presentas, pero tengo una duda dudosa, todo eso da para muchos capítulos, ¿cómo lo condensarás en tres? ¿Serán capítulos de 16 mil palabras? Encuentro que three-shot es muy poco, le veo mucho potencial a la idea, pero eso es decisión tuya.

    Bueno, creo que esperaré por otro capítulo. Nos leemos. Ciao.
     
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  3.  
    Blue Arcangel

    Blue Arcangel Entusiasta

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    ¡Hola! Realmente disfruté a leer esta historia, es verdaderamente original eso del "Septimo Sentido" y que pueda demostrarse como la verdadera unión entre un entrenador y su pokemon simplemente es genial. Concuerdo con Thranduil al decir que es una idea con bastante potencial, incluso podrías hacer multiples Three-shot del asunto, marcando una forma de escritura muy singular y apreciable de leer.
    Sobre el protagonista, sentí un gran alivio al descubrir que Fernando es un mesero y no el campeón, y que posiblemente la historia no vaya para el clásico lado de las ocho medallas, ganar la Liga y ya; sino que es el tipo de historia que se sostiene a sí misma y eso es dificil de ver.
    No me queda más que alentarte a que sigas escribiendo, esperaré el proximo capitulo con ansias.
     
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  4.  
    JoJoBaoh

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    Gracias a ambos por pasar a leer mi trabajo y con gusto puedo resolver cualquier duda que tengan ahorita o adelante.

    Thranduil sobre el por qué a veces mi narración parece explicación, creo que se debe a mi formación cómo "periodista" que soy, nótese mucho las comillas, por lo que a veces termino 'redactando' en vez de 'narrar', es algo complicado de explicar, pero para ser más cortos, no es lo mismo lo que te enseñan para escribir una noticia o reportaje que escribir un libro, espero con el tiempo corregir eso, añado que agradezco las puntos a corregir.

    Joseph es campeón del primer torneo de la ALP realizado en la Indigo Plateu ubicado en Kanto, pero él es de origen Johtoense (?)

    La otra "duda dudosa" lo responderé junto a Blue Arcangel.

    Técnicamente este sería la tercera vez que incluyo el concepto del "Séptimo Sentido" y este trabajo forma parte de la posible trilogía "La prueba de X" (este es la segunda) todo esto formaría parte de un preludio al long fic que tengo, que por cierto borré para hacerle un "Remaster" para introducir estos elementos que fui desarrollando, a parte ya necesitaba cambiarlo a mi nueva forma de escribir.

    Por el momento es todo, ustedes están en todo su derecho de preguntar cualquier duda que tengan, sin nada más que agregar, que pasen buen día.

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    Los primeros rayos del sol atravesaron las ventanas de la habitación de Fernando, como era de todos los días, este abrió poco a poco los ojos con la esperanza de que su vista fuera mejorando, no obstante, se limitó a suspirar porque todo seguía igual. Continuó con su rutina de todas las mañanas con la ayuda de Pidove, cuando pasó por el pasillo que lo lleva al baño, se detuvo en la habitación de huéspedes y tocó la puerta para saber si su enfermera estaba despierta, no recibió respuesta alguna, pero empezó a escuchar el piano de la sala siguiendo al ritmo de una canción bastante conocida.

    Una chica de pueblo

    En su mundo de soledad

    El tren ella tomó

    Para ningún lugar


    Un chico de ciudad

    Nació y creció en sur de Atazar

    El tren él tomó

    Para ningún lugar

    —¡Podrías callarte! — exclamó Fernando a su enfermera— ¡No cantas muy bien que digamos! — Palabras que fueron ignoradas por Ariadna.

    Un cantante yace botado

    Con olor a vino barato

    Por una sonrisa él compartirá

    Una noche que seguirá-irá-irá


    Extraños esperaron

    En todos lados del malecón

    Sus sombras

    Buscarán en las madrugadas


    Gente de barrio

    En emociones basan su vida

    Ocultada

    En la madrugada

    —¡Ariadna! — llamó Fernando un poco enojado— ¡Hazme caso!

    Trabajé duro para llegar aquí

    No me iré así sin más

    Haré lo imposible para que me quieras

    Una vez más.


    Podré ganar, podré perder

    Pero de mí no te olvidarás

    Porque soy Yo a quien necesitarás-aras-aras-aras
    Cuando Ariadna terminó el verso dejó de tocar para calmar a su paciente, se levantó de su asiento y se dirigió a la cocina, no tardó mucho en regresar con una lonchera junto a una hoja que tenía escrito un horario.

    —Estás comiendo mal— dijo Ariadna al entregarle las cosas— Debes de comer a tus horas debidas junto a una alimentación sana, ya que si no comes como es debido puede traerte problemas de digestión o cardiácos— indicó la enfermera— Y lo que pasó anoche… con mayor razón.

    —Gracias… No esperaba esto, en serio— respondió Fernando con una sonrisa.

    —Ven acá mi chuiquito hermoso—dijo Ariadna con ternura y empezó a pellizcar una de las mejillas del mesero, acción que hizo reír a Pidove.

    —Basta los dos— manifestó Fernando sonrojado de la vergüenza.

    —Sales a las 5 ¿Verdad? — cuestionó la enfermera, a lo que Fernando respondió afirmativamente— Vale, te espero ahí… Por cierto— Ariadna detuvo a su paciente— Llévate tus Pokémon— El joven mesero no respondió— ¿Ahora eres ciego y mudo?

    —Mis Pokémon no tienen Pokéball— comentó Fernando— Ellos viven aquí conmigo, no sé si sean salvajes.

    —Cambio de planes— dijo de inmediato la enfermera— Paso por ti, vamos a la tienda a comprar unas Pokéball, regresamos a la casa y de ahí vamos a un lado a que te enseñe ¿Te quedó claro? — Fernando asintió todo lo que dijo su cuidadora— Perfecto— La joven se acercó para darle un beso en la frente— Que tengas buen día— añadió Ariadna con una sonrisa al ver cómo el joven mesero tomaba rumbo a su trabajo— Espera un segundo… — Se dijo en voz baja— ¿Cómo voy a cerrar la casa? — La joven se quedó en silencio varios segundos— ¡¿Cómo Fernando sabe llegar a su trabajo?! — Sin dudarlo, Ariadna salió corriendo tras Fernando gritando a todo pulmón el nombre de su paciente.

    Varias horas pasaron y Ariadna se encontraba afuera del restaurante donde trabaja Fernando, ella vestía de una blusa de color blanco manga larga acompañado de un overol corto junto a unas medias color negro, su cabello es de color negro con longitud hasta su cintura, sus caderas son algo pronunciadas a comparación de su busto que entra en lo normal, la tonalidad de su piel es blanca y sus ojos de color azul logran ser la mirada de todos los hombres en el lugar.

    —Hey Fer— llamó uno de los meseros del lugar a Fernando— La chica que está afuera está de diez— señaló el hombre hacia Ariadna y empezó a describirla para su compañero, el joven mesero escuchó con detenimiento cada palabra— Una mirada de esos ojos azules puede prender a cualquier hombre.

    —¿Ojos azules? — preguntó Fernando y a lo que a su compañero reafirmó, el joven mesero empezó a tener una imagen clara en su mente— Marco… ¿Tiene un lunar o algo así?

    —¿Te gustan así? — El compañero de Fernando empezó a reírse— Ella tiene uno pequeño debajo de su ojo izquierdo— Al escuchar eso, el joven mesero rehízo su imagen mental y este reaccionó sorprendido.

    —¿Ariadna? — Se preguntó Fernando en voz alta a lo que Marco le pega en el hombro riéndose.

    —Ah perro, ya la conoces y no presentas.

    —Es cierto… se me olvidó— El joven se cubrió el rostro con sus manos— ¿Dónde está mi Pidove? — cuestionó el mesero a sus compañeros y uno de ellos se tomó la molestia de colocarlo en el hombro de Fernando, este sin dudarlo activa el Séptimo Sentido— Teníamos un plan y la hice esperar… Espero no se moleste…— Al decir eso, Marco colocó su mano en el hombro del joven.

    —Fernando… ¿Qué pasó? Pensé que teníamos confianza y no me dices nada de tu chica— Marco negó con la cabeza— Por lo menos pasa unos consejos para conseguir chicas así… Que no sea ser ciego ¿Eh?

    —No es lo que piensas… Es una historia bastante larga… pero ya me tengo que ir— dijo Fernando desesperado al agarrar sus cosas— Hasta mañana chicos— El joven salió del lugar con prisa y varios compañeros de trabajo se acercaron a Marco para preguntarle qué pasa con el joven.

    —Me agrada que Fernando tenga compañía…— comentó una de las cocineras del restaurante— El chico ha estado solo por bastante tiempo desde que sus padres se divorciaron y lo dejaron con la abuela— continuó la chef al terminar de colocar los utensilios en el lavaplatos.

    —Su abuela era muy agradable…— añadió Marco a la conversación mientras veía a su compañero alejarse con Ariadna— Oigan, ayer se comportaba medio raro y hoy con la llegada de esta chica levanta más mi duda…

    —El primer campeón de la ALP lo llamó para incentivarlo a que se postule para ser el campeón de Veruz— agregó la dueña del lugar al acercase a sus trabajadores.

    —¿Eh? — dijo Marco con extrañeza— ¿Eso es posible? ¿En alguien como él?

    —Sea lo que sea hay que apoyarlo…— La cocinera se acercó a los demás quitándose la red para cabello— Lo que necesita ahora es apoyo, él siempre escucha nuestros problemas, así que ¿Por qué no le regresamos el favor? — Todos en el lugar accedieron a la sugerencia de la chef— Pero no hay que decir nada hasta que él nos lo diga ¿Entendido? — De igual forma todos asentaron.

    Al seguir el itinerario de Ariadna, Fernando consiguió entender lo básico de los combates Pokémon, aunque su mayor problema es tener una ubicación exacta de sus compañeros, pero se siente conforme con lo que ha aprendido gracias a su enfermera. Terminado la sesión del día, ambos tomaron asiento debajo de la sombra de un árbol que tenían cerca.

    —¿Crees que esto es suficiente? — Preguntó Ariadna secándose el sudor de su frente— Debo de admitir que tengo algo de preocupación de lo que Joseph espera de ti…

    —Ni yo… pero gracias— dijo Fernando con una cálida sonrisa.

    —Fer ¿No has pensado en conseguir otros Pokémon? — cuestionó la enfermera— Creo que necesitas mayor variedad en tu equipo…

    —No, no lo había pensado…— respondió el joven— Como nunca me vi en este tipo de situación…

    —Algo de razón tienes…— La joven miró su reloj— Tenemos cinco horas para que te reúnas con Joseph, vamos a la casa para que te arregles… También quiero verme presentable ante el campeón— dijo Ariadna acomodándose el cabello.

    —Tiene anillo de compromiso… Ni lo intentes— comentó Fernando burlándose de su enfermera.

    —Ya… Ya… Hay que ir a la casa ¿Quieres?

    Las horas se le hicieron eternas para el joven mesero, una reunión con una persona importante no es de tomarse a la ligera, sobre todo si esta persona tiene demasiado interés en lo que es capaz. Fernando siguió pensando lo que realmente quería, antes del accidente con Ariadna, él había decido en rechazar la oferta, pero al ver lo que puede hacer con solo activar el Séptimo Sentido, el joven cree que si tiene posibilidades en el mundo de los combates.

    Ambos llegaron al parque , este lugar es conocido como el “Parque del Paladín” por el hombre que tomó la iniciativa para liberar a su gente de la esclavitud, podría decirse que es el primer caballero de los treinta. Se acercaron a una de las canchas de combate Pokémon, este parece como si recién se hubiese colocado, pero en realidad se ha usado pocas veces, ya que se ocupa principalmente para eventos tales como concierto o forma parte de la feria anual.

    Como habían sospechado, Joseph se encontraba en medio de la cancha mirando su celular, Fernando le pidió a su enfermera que lo guiase hasta el campeón de la ALP. Sin decir ni una palabra, Joseph se da media vuelta para recibir al mesero con una sonrisa en el rostro y se acercó para darle un apretón de manos.

    —Me alegra que hayas venido— dijo Joseph manteniendo la sonrisa— No puedes negar la curiosidad que tienes en saber a qué límite podrás llegar ¿Verdad?

    —No…— respondió Fernando, la sonrisa del campeón se difuminó— Solo vengo a hacerte preguntas, nada más…

    —Me temo que tendrás que ganártelo querido amigo…— Joseph acomodó su sombrero y se dirigió a un lado de la cancha— Pelea por ello y si me decepcionas… Olvídate de que responda tus dudas.

    El silencio entre ambos inundó el lugar, solo se podía escuchar el viento arrastrar las hojas en el suelo. Fernando le pidió a Ariadna que lo llevara a la posición de combate, el joven mesero preparó al único Pokémon que tenía para combatir, este alzó a su Pokéball para liberar a Magmar quien se colocó cerca del centro de la cancha.

    —Iremos algo parejos— comentó Joseph al desabrochar su saco y revelar las Pokéball en su cinturón— ¡Adelante Ty!

    El campeón lanzó su Pokéball al aire para liberar a un Typhlosion que se acercó a su lugar correspondiente en cuatro patas, a lo que el Pokémon de Fernando hizo una expresión de amenaza el cual no tuvo efecto en el compañero de Joseph quien se limitó a mirarlo con indiferencia.

    —Trata de activar el Séptimo Sentido…—Se dijo Fernando en voz baja en repetidas ocasiones, acto que logró percatar el campeón.

    —Si sigue de esa forma no va a lograr nada…—comentó Joseph para sí mismo y voltea a ver a Ariadna— ¿Nos haces un favor?

    —¿Mande? — La joven se acercó al campeón.

    —¿Sabes hacerla de referí? —cuestionó Joseph con una sonrisa, pregunta que afirmó Ariadna— Perfecto, cuento contigo, así que por favor activa la máquina que está detrás de ti.

    La joven fijó su mirada en la susodicha máquina, al observarla con detenimiento se percató que esta traía el logo de la ALP, la cual sorprendió a Ariadna y relacionó el por qué lo había llamado a este parque en específico, Fernando y Joseph serán usados como pruebas para la nueva tecnología de la Asociación. Al prender la máquina, un campo de fuerza rodea la cancha con fin de proteger a los espectadores de cualquier peligro, además, esta cuenta con una cápsula para los entrenadores que cuenta con la misma finalidad.

    —Estamos a tus ordenes— dijo Joseph al colocarse en una posición de batalla.

    —El combate entre Magmar y Typhlosion ¡Comienza! — manifestó la joven.

    —¡Usa Smokescreen! — indicó Fernando.

    De la boca de Magmar empezó a salir humo de color negro que rápidamente cubrió la arena de combate, al ver esa táctica, Joseph se cruzó de brazos y empezó a sonreír. Typhlosion logró sentir lo que hacía su entrenador, a lo que el Pokémon de Joseph se puso en dos patas.

    —Estate pendiente Ty— dijo Joseph a su compañero manteniendo la sonrisa en su rostro. El Pokémon del campeón miró a sus alrededores para ver si las nubes negras hacían un movimiento extraño para deducir en dónde se encuentra su rival.

    No pasó mucho tiempo en poder ver movimientos a su izquierda, por instinto este se abalanzó con Thunderpunch hacia ese lado y claramente pudo ver a Magmar, pero para sorpresa suya, su contrincante dio un salto atrás para evitar el golpe, como si este sabía que Typhlosion iba atacar. Al haber cierta distancia entre ambos, Typhlosion volvió a perder de vista a su contrincante.

    —Deshaz esto... ¡Focus Blast! — Ordenó Joseph y señaló hacia cierta dirección— ¡A las 10 horas!

    Typhlosion volvió a colocarse en dos patas y este empezó rodearse de un aura color anaranjado, colocó sus manos detrás de él para que la energía que lo rodea se concentrase en esa parte, cuando este cargó su ataque, lo lanzó hacia la dirección ordenada por su entrenador, la fuerza con la que lanzó Focus Blast fue lo suficiente para desaparecer el ataque de su contrincante, el resto del movimiento de Typhlosion se absorbido por el campo creado por la ALP.

    —Con que esas nos vemos…— dijo Joseph al colocarse de brazos cruzados de nuevo— No me sorprende que lograses evitar el primer ataque de Ty…

    Joseph sonrió al ver cómo unas chispas de color rojo salían de los iris de Fernando, a su vez, los ojos de Magmar dejaban una estela del mismo color cuando este se movía. El campeón se quitó su sombrero para acomodar su cabello.

    —Da lo mejor de ti mesero— amenazó el campeón al extender sus manos en forma de grandeza, palabras que no incomodaron a Fernando— Andas muy callado ¿No crees?

    Cuando Joseph volvió a colocarse en su posición de brazos cruzados, se sorprendió al ver la velocidad de Magmar golpeó a su Pokémon en el estómago y logró que retrocediera varios centímetros expulsando algo de aire.

    —¿Estas bien Ty? — preguntó el campeón a su compañero, el cual asentó— Es hora del show amigo…— Joseph cerró sus ojos y empezó a respirar profundamente.

    —¿Qué trama el campeón? — dijo Ariadna al ver cómo Joseph se concentraba— ¡Fernando! ¡Aprovecha el momento! — aconsejó la joven, pero Fernando no se movía por alguna razón, este se veía amenazado al ver cómo su rival se preparaba.

    Cuando Joseph abrió sus ojos, unos pequeños rayos de color anaranjado salieron del iris del campeón provocando que Fernando empezara a jadear del cansancio por la presión que emana su contrincante gracias a que él activó su Séptimo Sentido.

    —¡Termina esto Ty! — exclamó Joseph con entusiasmo— ¡Titanic Eruption! [1]

    Al escuchar el nombre del ataque, tanto como Fernando como Magmar reaccionaron con sorpresa y el mesero ordenó a su compañero que se defendiese del próximo ataque lo que no se espero fue ver la velocidad con la que Typhlosion se acercó, la cual supera con creces al de Magmar. El Pokémon de Joseph agarró del brazo a su oponente y lo lanzó por los aires.

    —¡Acábalo! — manifestó el campeón.

    Con un gran grito de guerra, las llamas de su espalda crecieron y el suelo a su alrededor empezó a cuartearse, acto seguido, alzó sus manos para que el suelo terminase de romper para que saliera una llamarada acompañada de varias piedras de gran tamaño que golpearon al Pokémon de Fernando.

    Cuando las llamas cesaron, Magmar cayó al suelo demasiado herido y este trató de ponerse en pie, pero su entrenador lo regresó a su Pokéball. Fernando no se creía el poder que uno puede alcanzar el Séptimo Sentido, sin nada más que hacer, cayó de rodillas jadeante por el combate, poco a poco las chispas que salían de los ojos de Fernando se iban desapareciendo.

    —Ponte de pie— dijo Joseph al guardar a su Pokémon y acercarse al mesero, a su vez le pidió a Ariadna que apagase la máquina— Que sea la primera y la única vez que te vea así… Levántate— Fernando alzó su rostro hacia el campeón e hizo caso a lo que dijo— Siempre acepta la derrota con humildad, eso te hará mejor entrenador y persona— finalizó Joseph al acomodarse su saco.

    —Supongo que aquí queda todo…— comentó el joven mesero con desánimo y evitó hacer contacto visual con Joseph— Solo hice perderte el tiempo.

    —Al contrario— añadió el campeón— Siempre se aprende algo de cada combate, así que has todas las preguntas que quieras— Al escuchar eso, Fernando volteó a ver a Joseph.

    —Antes que nada ¿Qué es el Séptimo Sentido? — preguntó Fernando.

    —Desde que lo desperté por primera vez es lo que he tratado de saber— respondió el campeón al quitarse el sombrero— Por eso después de mi participación en la Indigo Plateu, he dedicado mi tiempo a esto…—Joseph sacó una carpeta y empezó a hojearla— Los primeros resultados muestran que es una mezcla entre la conexión entrenador-Pokémon y un estado de la mente que guía al cuerpo a lograr cosas inimaginables, en este caso, poder ver a través de los ojos de tu Pidove.

    —¿Por qué el desgaste físico? — cuestionó de nuevo el mesero— Cuando lo usé por primera vez casi desvanezco del cansancio.

    —Como dije, es un estado de la mente, esta solo se concentra en una cosa y olvida el resto— conestó Joseph— Por ello en situaciones en donde lo ocupas en su totalidad no sentirás el cansancio u otros factores, como la presión arterial— El campeón cerró la carpeta y la guardó de nuevo en su saco— ¿Qué sentiste al despertarlo por primera vez ese día?

    —Cuando… ¿La abrí? — Fernando miró sus manos— Es como si estuviese en la nada… como si mi mente se hubiera ido a otra parte…

    —¿Pudiste ver algo ahí?

    —Una puerta— respondió de inmediato el mesero— Una puerta que decidí abrir y esta me succionó, como si una fuerza gravitacional existiese al otro lado de esa puerta…—Fernando empezó a rascarse la cabeza— Simplemente me dejé llevar y regresé a la realidad.

    —Ya veo…— comentó el campeón al anotar lo que dijo el mesero en una hoja en blanco— Sé que tienes muchas preguntas y me gustaría respondértelas, pero mi tiempo es corto— El campeón dobló esa hoja y la guardó en uno de los bolsillos de su pantalón— Así que aquí y ahora te propongo esto— Fernando alzó la ceja en símbolo de duda— Si aceptas entrenar conmigo, te libraré de ese mundo que te rodea— El joven mesero se cruzó de brazos— Pero a cambio tendrás que abandonar todo y dedicarte a esto al cien por cierto.

    —¡¿Qué?! — exclamó Fernando con cierto enojo y Ariadna se acercó a la conversación para evitar que su paciente cometa algo indebido.

    —Sé que es loco, pero vive loco alguna vez…— añadió el campeón con una sonrisa— Puedes quedarte como estás o arriesgarlo y ver qué pasa— Joseph volvió a colocarse el sombrero— ¿Qué no ves que tú quieres salir de ahí? ¿Dejar ese papel tan insignificante que toca? —El campeón coloca su mano derecha en su pecho— Yo tengo lo que deseas, así que si aceptas lo que te propongo podrás ver otro punto del mundo… Claro, si no quieres… quédate como estás.

    —Okay…— dijo Fernando al rascarse el cuello— Tus tácticas de convencimiento son extrañas, agradezco la oferta que me das, pero no gracias— Tras dicho eso, unos segundos de silencio inundaron el lugar— Creo que ya es momento que me retire a esa vida que según tu… estoy atrapado— El joven mesero se da media vuelta— Aunque tengo que admitir que eres alguien impresionante, sobre todo en lo que haces, realmente lo eres… Yo solo soy un mesero ciego, así que ese mundo te lo dejo a ti— Fernando alzó su mano para despedirse y junto a Ariadna, partieron de la cancha— ¡Estoy bien en este papel que me toca y tengo lo que necesito! ¡No necesito ese mundo! —Manifestó el joven mesero

    —¿¡Así que eso deseas para el resto de tus días?! — exclamó Joseph a lo que Fernando se detuvo— ¿Anotar pedidos y entregarlos? — El joven mesero se dio media vuelta para encarar al campeón.

    —Solo haré el ridículo, me verán como el rival más débil, al que solo le dieron oportunidad por solo ser ciego… ¿Qué no ves eso? — preguntó Fernando con tono molesto.

    —¿Pero no quieres vivir y reír un poco? — devolvió la pregunta el campeón—La libertad que estoy ofreciendo es por una razón… Para ese día que despiertes y te hayas olvidado de esos dolores del ayer… será el día donde romperás esos muros que tantos años te rodearon… Esa es la verdadera oferta que te propongo, ya dependerá de ti si quieres tomarlo…— Ambos se quedaron en silencio por unos segundos, tras ese momento Fernando empezó a sonreír.

    —Lo que dices es intrigante, pero no puedo dejar mi trabajo que sostiene mi día a día, necesito algo con que mantener a mí y a mi enfermera— añadió el mesero.

    —Tienes un punto, lo que pido es bastante, y si quieres algo de acción de este mundo, algo te tengo que dar— Joseph sacó una chequera y firmó uno para entregárselo a Ariadna.

    —¿Le estás tomando el pelo? — preguntó molesta la enfermera—Con diez mil no va a mantener una casa por un mes.

    —¿Cuánto es lo que quieren?

    —Cien— respondió Ariadna, palabras que hicieron reír a Joseph.

    —Si quieres toma las llaves de mi casa— comentó el campeón aun riéndose— Les doy 15 y estrechemos la mano

    —Que sean 70— insinuó la enfermera

    —¿Con 20? — cuestionó Joseph.

    —Con 40 si mantendrá la casa— respondió Ariadna y ambos se quedaron en silencio.

    —30— dijeron al unísono.

    —Creo que estamos de acuerdo con eso, así podrás tener un discípulo— comentó Ariadna con una sonrisa.

    —Uno muy caro debo de admitir— añadió Joseph al firmar el nuevo cheque— Una cosa más…— Joseph se acercó a Fernando y le colocó un brazalete— Más vale que estén aquí a las 10 de la mañana o si no ese aparatito me dirá dónde estas y va a haber repercusiones— El campeón se da media vuelta y alza su mano para despedirse.

    —Solo una pregunta más Joseph— dijo el mesero para detener al campeón— ¿Por qué a mí?

    —Datos…— respondió en voz baja— Necesito los datos…

    —¿Perdón? — dijeron los chicos al unísono.

    —Que pasen buena noche.

    Ambos observaron cómo un carro que tenía el logo de la ALP se acercó para recoger a Joseph y sin perder tiempo arrancó dejando el parque. Ariadna observó el cheque que tenía en la mano y decidió guardarlo en su bolso.

    —Vámonos Fer… es algo tarde— dijo la enfermera al agarrarle de la mano al mesero.

    —¿Y ese sonido? — preguntó Fernando al mirar a sus alrededores.

    —¿Sonido? — revisó su bolso y era su celular que estaba vibrando— Fer, quédate aquí y no te muevas…— La joven se apartó del mesero.

    —No soy un niño por favor…— respondió con un suspiro de decepción.

    —En serio ¿Ahora? — dijo la joven ya con celular en el oído—Sí, es necesidad a veces, pero…— Ariadna guardó silencio y empezó a toser— ¡¿Cuánto?! — exclamó sorprendida— Solo si es en mi casa…— volvió a callarse por unos segundos— En diez minutos devuélveme la llamada ¿Vale? — colgó la llamada y empezó a correr para alcanzar a su paciente— ¡Fer! ¡Préstame tu casa por unas horas!

    —¿Qué? — cuestionó extrañado el mesero.

    —Di que sí por favor… Ya sé— chasqueó los dedos Ariadna— Te lo compensaré muy bien, por favor— la joven agarró las manos de su paciente— Luego te lo explico, pero por favor… préstame tu casa por unas horas, estate en tu habitación y ya ¿Sí?

    —Ok…— respondió con cierta incertidumbre.

    —No es nada malo, créeme, ya luego te lo explico…

    Sin perder más el tiempo, Ariadna llevó a su paciente a la casa y a su respectiva habitación, le dio unas cuantas indicaciones sobre no hacer ningún ruido y que por nada del mundo saliese de su habitación, que no se preocupara por sus Pokémon, ya que ellos pueden seguir con su vida cotidiana.

    —Cuando acabe esto, regreso contigo— dijo Ariadna al darle un beso en la frente a su paciente.

    —No sé que está pasando, pero vale…

    Al cerrar la puerta, el joven mesero se recostó en su cama y prendió la radio, este ya estaba en un volumen considerable y en la estación donde se limitaban a colocar música extranjera, a lo que empezó a tararear el ritmo de un de cuarteto de los años 60, sin nada más que hacer, esperó a que Ariadna terminara de hacer lo suyo.

    Pasada unas cuantas horas, Ariadna abrió la puerta de la habitación de Fernando con fuerza provocando que este se despertase del susto, la joven se acercó a la cama y se sentó encima de su paciente, para luego indicarle para que se levantara.

    —Ya es momento… que te diga… qué pasó…— comentó entrecortado Ariadna.

    —Hueles a alcohol— apartó un poco a su enfermera.

    —Te debo dos botellas de whisky— dicho hizo empezó a tener hipo— Que de hecho va por parte de Joseph con el cheque que nos dio… Por cierto— la joven abrió su bolso y colocó varios billetes en el tocador— Son cinco mil… esto es lo que te decía por…por…prestarme tu casa…

    —¿Qué diablos pasa aquí?

    —Verás… Debo de ser sincera contigo y decirte que… soy una escort.

    —¡¿Eres una prostituta?! —Exclamó sorprendido el chico y Ariadna puso su dedo índice en los labios de Fernando para callarlo.

    —Tengo clase… No soy cualquier esquinera… —Ella retiró su dedo— Hay una razón por la que… por la que soy… eso…— La joven se recostó sobre su paciente para poder susúrrale al oído— Me hacía falta el dinero para pagar mi carrera…aparte ya les debía… y como no les pagué… me corrieron… Mi padre se fue con una mujer rica…—Ariadna se quedó callada por unos segundos— Bastante rica… y mi madre me dijo que me fuera a la región de mi papá para conseguir un trabajo…— Ariadna volvió a levantarse y empezó acariciar el pecho del mesero— La chica con la que vine… me dijo que siendo escort conseguiría dinero… y lo hice…

    —Otra cosa… ¿Eres legal? — preguntó Fernando al retirar las manos de Ariadna de su pecho.

    —Pffft…— La joven empezó a reírse— Obviamente no… de puro milagro los policías no me dijeron… tú no eres de por aquí— dijo Ariadna al imitar la voz de un policía para luego reírse de nuevo.

    —Prácticamente tengo a una disque enfermera-escort quien es inmigrante ilegal…

    —Si lo ves de esa forma… sí… pero si te casas conmigo… solo seré una enfermera-escort… así que… cásate conmigo…

    —¿Estás loca verdad?

    —No tan loca para ser discípulo de un tipo que se viste como si fuesen los años…—Ariadna se quedó callada por unos segundos— Cásate conmigo y dame la nacionalidad— rogó la joven.

    —Mejor vamos a dormir…

    —Tienes razón— Ariadna se colocó a lado de Fernando para luego abrazarlo— Buenas noches…

    —¿Y ahora?

    —Cuando termino con un cliente… regularmente quiero compañía…— la joven se aferró a Fernando— Y pues… te tengo solo a ti y…— Ariadna se quedó callada y empezó a roncar.

    Fernando recordó la última frase que dijo su enfermera y empezó a acariciarla del pelo, él asumió que Ariadna necesitaba de alguien en quien sentirse en confianza y ese alguien resultó ser él, lo que ocurrió en ese día no fue accidental, como si todo estuviese planeado, desde que Joseph hablara con él hasta que Ariadna empezara a cuidarlo.

    —Gracias…—susurró el joven— Pero ni creas que voy a acceder esa petición tuya de casarnos…

    —¿Qué tanto te cuesta firmar un maldito papel? — murmuró Ariadna.

    —Solo duérmete amiga mía… solo duérmete…

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    [1] Esta es mi versión de los Movimientos Z, que desde un principio para mí eran Limit Break o Hi-Ougi glorificado, por lo que decidí expandir esa idea, pero con ciertas limitantes en este caso:

    Titanic Eruption: Fuego / Roca (funciona como Flying Press)
    Prerequisitos: Cualquier Pokémon con Eruption, este debe de tener entre el 75%~50% del HP Actual

    El movimiento solo se pueden usar una vez por combate, pero se puede usar otros Movimientos Z si se cuenta con la energía requerida
     
    Última edición: 12 Abril 2018
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