¿Qué estoy haciendo?, quién sabe. Desperdicio mi vida y no he hecho ninguno de los proyectos para escribir que tengo... algún día lo haré, algún día (?) como sea, esto surgió a las 4 de la mañana y fue más dulce que la miel (?) a mi parecer... well, me gustó, así que se los comparto. La luna y el sol. "La luna brilla porque el sol la ilumina. Aunque tenga oscuridad, la luz del sol siempre la hará resplandecer", cuando Sasuke está con Naruto, es igual a la luna. Él es deslumbrante, lleno de vida, todo en su persona ardiente y sofocante, su felicidad desbordante, su tristeza intensa, y su amor... Es el más cálido de los amores. Sasuke tan sólo era un astro sin luz, girando alrededor de su pasado, oscuro. Pero ahora podía brillar, tener un resplandor hermoso, porque sin importar cuánta oscuridad hubiera en su corazón, siempre estaba ahí su sol para iluminarlo. Tanto es el fulgor de su estrella, que ilumina a todos los demás astros, y esto le molesta muchísimo, porque sabe que no sólo él puede ver lo hermoso que es. Si le preguntaran, y no fuera tan orgulloso como para ocultarlo, Sasuke diría que Naruto brilla aún más que el sol de nuestro sistema solar, él diría que su luz es tan basta y cálida, como es oscuro el agujero negro en el centro de La Vía Láctea; aunque tal vez sólo piensa esto porque está enamorado de Naruto. Sí, enamorado. En realidad, nunca le gustó mucho el sol, siempre optó por la fresca sombra, por eso, le es demasiado fastidioso cualquier contacto con el calor. Cuando el sol se le acercaba, se quemaba, demasiado efusivo para su gusto, y lo rechazaba. Pero hay otras veces, en las que tiene frío, el frío le hiela hasta los huesos, cuando su sol está muy lejos, y se acerca, lentamente, y éste parece brillar aún con más fuerza, porque después de todo, es SU sol, es natural que brille más por él que por los otros astros del firmamento. La idea de depender de alguien para no estar sumido en las tinieblas, no le gusta mucho, sin embargo, no le molesta, tener que estar a su lado... —Oi, usuratonkachi... —¿Qué pasa, teme? —Eres como el sol... —¿Eh...? ¿Hablas del poder que nos dio el Sabio de los Seis Caminos? —No... Hablo de... —¿De...? —De que hoy no duermo contigo, me da calor en la noche cuando me abrazas, ¡eres sofocante, dobe! —¡Pues, pues, pues, ni quién quiera dormir contigo teme! —Como verás, tú eres sofocante como el verano, a mí me va más un día de invierno. —¡Ha! ¡Todo mundo ama el verano! ¡Tú si eres como un día de invierno: gris, frío y nadie te quiere! —frunció el ceño. "Todo mundo ama el verano", así como todos aman a SU Naruto... —Tú me quieres... —¡Eso no...! -Hmp... Aunque seas sofocante como el sol, yo si te quiero... ¡A millones de años luz como las estrellas! —¡Teeeemeee! ¡Para que se te quite no te voy a soltar en toda la noche! —Inténtalo... ¿Acaso alguna vez habían oído a la luna admitir que adora al sol?