Microrrelato La fuerza del mar

Tema en 'Nano y Microrrelatos' iniciado por Ela McDowell, 24 Febrero 2016.

  1.  
    Ela McDowell

    Ela McDowell Entusiasta

    Sagitario
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    Escritora
    Título:
    La fuerza del mar
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    538
    LA FUERZA DEL MAR

    Allí, en las zonas inacabadas del mundo, se extendía un negro manto que circundaba toda la tierra. En aquella oscuridad habitaban criaturas de origen desconocido, moradores de profundas cavernas a las que la luz le estaba prohibido penetrar. Era tal el horror, que ni siquiera los dioses se atrevían a resolver los enigmas que en su interior albergaban.

    Decididos a limpiar toda inmundicia del Vacío, como era llamado dicho lugar en las primeras eras, los ancestrales árboles dejaron caer una gota de savia en su centro. De esa esencia nació Tenger, dama de hermosa y cristalina apariencia, considerada la más pura de las deidades. Fueron las diáfanas hebras de su cabello, al extenderse por el infinito, las que crearon los océanos, lagos, ríos y cascadas.

    Las bestias que hasta entonces moraban en las entrañas de las sombras, incapaces de huir a tiempo, encontraron su fin en manos de la muerte. Sin embargo, existen leyendas demasiado antiguas y poco fiables que hablan sobre cómo muchos de aquellos seres se adaptaron al nuevo ambiente, prevaleciendo aún hasta nuestros días, ocultos donde los ojos no alcanzan a verlos.

    Tenger se convirtió en soberana de todas las aguas existentes, título que ningún otro inmortal podría ostentar jamás. Aunque hubo quienes estuvieron en desacuerdo y la creyeron incapaz de controlar semejante poder, puesto que era de naturaleza débil, fácil de mancillar. Una única lágrima envenenada bastaría para contaminarla por completo.

    A pesar de ello, Tenger hacía oídos sordos a toda crítica y blasfemia en su contra.

    Tenía por costumbre cepillar su larga cabellera constantemente, provocando suaves resacas a la orilla del mar, mientras tarareaba melodías que llegaban a cada rincón de sus dominios. También le gustaba la tranquilidad en la que permanecían sumidos los océanos, aunque algunas veces disfrutaba levantar olas cual gigantescas murallas en un intento por alcanzar las celestiales nubes, por cuyas formas cambiantes sentía verdadera fascinación.

    Era joven, despreocupada, y vivía absorta en sus pensamientos.

    Era libre.

    Pero la libertad no era un don bien visto entre los sempiternos dioses.

    Láng, hijo de la divina Élet, movido por los celos que lo consumían al observar la felicidad de quien representaba todo lo opuesto a él, secó los lagos y ríos que a la doncella le eran más preciados, formando nuevos y vastos desiertos.

    Encolerizada ante el agravio sufrido, Tenger convocó las peores tempestades imaginables y azotó la tierra con incontenible furia. Las olas sumergieron montañas, derrumbaron bosques y se tragaron las ciudades de los hombres. El mundo entero se ahogó en medio del creciente caos.

    ¡Ay, pobres almas! ¡Si realmente existe el infierno, ha de estar hecho de agua!

    Fue necesaria la intervención de Állati, señor de las bestias y amante de Tenger, para calmar el feroz espíritu que arremetía incansable a cuanto en su camino se cruzaba. Durante once lustros el Gran Valle permaneció convertido en un espejo de turbulento reflejo y sombrío contorno, con grandes y densas nubes cubriendo el cielo en su totalidad. El aire era mortificante y pesaba como plomo en los pulmones de los pocos mamíferos que habían logrado salvarse.

    ¡Necio aquel que ose enfrentarse al mar, pues la hormiga nunca ha de retar al gigante!
     
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  2.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Escritora
    Pues sí, necio el que osa subestimar el poder del mar. Buena narración, bastante imaginación y bueno como para pasar al foro de mitología. Siempre me ha sorprendido de qué manera tan baja pintan a los dioses o semidioses, tan llenos de crueldad, celos, envidia, ira y demás. Llenos de asesinato.

    Estas frases le dieron un toque gracioso al relato, me gustó :)
     

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