La costumbre de tu lengua falaz, devora mi aliento ingenuo. Asombra a mi mente veraz, tu actuar, tu discurso superfluo. Tu cortesía y lengua impávida, cortan, hieren cual espina de rosa. Tu sonrisa indiscreta, impérterrita, convence sin falta a la chismosa. Que no me encuentres falta de piedad, que sin duda tu ser he de revelar, para que escapen de tu falsedad y tu verdadera cara debas mostrar. Tu soberbia es tal arma afilada tus acciones de todo valor desprovisto una tristeza fingida azulada. No me intimida, tus intentos he previsto. Saludos.
Recuerdo mis tiempos de colegio, ahora me siento tan alejado de lo que siento, tal vez es un mecanismo de defensa, no querer vivir el recuerdo.