Aqui traigo un fic de One piece. Esta historia transcurre entre Thriller Bark y el Archipiélago Sabaody. espero que os guste! Capítulo 1. ―¡Oye, Sanji!―Luffy gritó desde el otro lado del Sunny. ―Tengo tanta hambre… ―¡Cállate! Comerás cuando esté listo.―Sanji le dio una calada a su cigarrillo mientras removía la olla e inspiraba para asegurarse de que olía como debía. Pero como siempre, estaba perfecto. El trayecto hasta el archipiélago Sabaody estaba resultando más largo de lo que esperaban, pero les ofrecía la oportunidad de relajarse con sus nuevos nakamas. Luffy suspiró, tenía muchísima hambre. Con un pistoletazo de mano se acercó rápidamente hasta donde estaban los demás. Las chicas disfrutaban del sol de la proa y el buen tiempo mientras Brook las deleitaba con su hermosa melodía de violín. Luffy sonrió al ver a Chopper admirar a Ussop mientras este colocaba lo que parecía pólvora dentro de una de sus balas. ¿Dónde andarían Franky y Zoro? El capitán caminó hasta el interior del gran navío para encontrar a Franky en la cochera donde guardaban el mini merry. Franky se preocupaba mucho por aquel barco, como si necesitara cuidados diarios como una mascota. Al fin y al cabo, el sunny era un miembro más del equipo. Cuando pensó de nuevo en Zoro, los gritos de Sanji lo distrajeron. ―¡A comer!―Gritó el cocinero desde el segundo piso de la proa. Luffy tropezó al correr hacia la cocina, dejando atrás a Franky que lo miró extrañado. El Cyborg dejó de lago sus herramientas y con un suspiro se acercó donde el resto lo esperaba. Con ansia los chicos comenzaron a devorar la comida que tenían sobre sus platos. Nami se llevó una cucharada a la boca y lo saboreó, realmente delicioso. ―Nami-swan. He hecho pastelitos de limón de postre, son tus favoritos ¿cierto?―Nami sonrió. ―¡Qué bien!―Dijo Luffy atragantándose. Sanji sacó humo y frunció el ceño. ―Para ti no hay nada. Por cierto…¿dónde está el estúpido marimo? Le toca limpiar los platos. Seguro que duerme… Zoro abrió la puerta con pereza y bostezó, sentándose en uno de los asientos vacíos junto a sus nakamas. ―¿Y mi plato, cocinero?―Sanji se puso de mal humor de pronto. ―Cuanto lo siento, ya no queda nada…―Mintió el rubio con descaro y una amplia sonrisa. ―¡Que!―Gritó Luffy con desesperación y abalanzándose sobre el pan. ―No bromees, Sanji.―Le dijo Nami con un suspiro. Le lanzó a Zoro un plato y le propinó a Luffy un puñetazo en la cabeza cuando intentó arrebatarle su ración aprovechando que estaba despistada. De pronto un estruendo y una sacudida los asustó. ¿Qué diablos? Sanji, Zoro y Luffy corrieron hacia la proa para averiguar de dónde provenía aquella sacudida. Estaban rodeados de restos de navíos hundidos. Nami se sorprendió, no comprendía nada. ―Esto no tiene sentido.―Dijo ella mirando alrededor del Sunny.―Aquí no debería haber nada, ¿cuánto hemos estado dentro? Diez minutos, veinte…¿de dónde han salido todos estos barcos? ―¿No será que has cometido un error de cálculo en el trayecto?―Ussop no pudo esquivar la patada de la pelirroja que le dio directo en la mandíbula y lo lanzó a la otra punta del barco. ―Vosotros.―Dijo ella señalando al capitán, Zoro y Sanji. Estos ahogaron un grito temerosos de ser víctimas de la gata enfurecida.―Bajad a ver que hay, quizás algunos restos conserven tesoros. Los chicos suspiraron pero no se atrevieron a contradecirla. No tuvieron que utilizar el mini merry. Los restos estaban tan compactados que podían caminar sobre ellos. Sanji caminó sin ánimo. No esperaba encontrar nada de valor en aquel lugar, pero si lo encontrase…Nami se rendiría a sus pies. Aceleró el paso y comenzó a explorar la zona. Había barcos de todo tipo, de la marina, piratas, comerciantes…Quizás su tripulación había muerto en aquel lugar. Miró hacia el cielo y le dio una larga calada a su cigarrillo. ―¡Hey, chicos!―Zoro y Sanji miraron donde se encontraba Luffy, unos metros más allá. Sanji corrió con agilidad a su lado. El chico miraba un punto alejado del cementerio. Un punto en medio del mar. Era una chica. ―¿Qué es eso?―Preguntó Luffy extrañado. No podía acercarse a ella. Sanji fue el voluntario que en silencio nadó hasta donde se encontraba la desconocida. Pero había algo extraño. No estaba flotando sobre el agua, estaba literalmente sobre ella. Como si el mar fuera una superficie plana. Sanji la atrajo hacia su capitán y luffy alargó sus brazos para cogerla. Estaba inconsciente. Salió del agua y la alzó en sus brazos mientras Luffy los agarraba con fuerza y disparaba su mano hacia el sunny. ―¡Zoro!―Gritó el capitán para alertar al espadachín que se había ido hacia la proa del sunny. ―Voy.―Dijo este desenvainando una de sus katanas. Zoro se colocó delante del sunny y con un golpe de katana despejó el camino para el barco. ―¡Super, Zoro!―Gritó Franky manejando el timón para sacar al sunny de aquel cementerio. Dejaron a la chica tumbada sobre la hierba. Era joven, con el pelo largo y rubio como el trigo, llevaba un fino vestido azul que estaba mojado y su piel era pálida y fría. ―¿Será una superviviente de alguno de los barcos?―Preguntó Ussop a los demás que rodeaban Zoro subió a cubierta y se sacó la camiseta para secarla. Vio a sus compañeros en un círculo rodeando algo. Chopper le pidió a Sanji que la dejara en la enfermería. ―¿Qué ocurre?―Preguntó acercándose al resto. Miró la causa del alboroto, una chica joven. Abrió los ojos de par en par. ―¿Lilith?―Todos miraron al espadachín con sorpresa.
Capítulo 2. ―¿Lilith? ¡Lilith!―Zoro cogió por los hombros el cuerpo inconsciente de la chica y lo sacudió con fuerza. ―¡Zoro déjala! ―Chopper agarró con sus diminutas pezuñas una de las manos nervudas del chico y trató de apartarla con todas sus fuerzas.―¡Zoro! Luffy intervino junto con Sanji y con fuerza agarraron los brazos del chico impidiendo que pudiera cogerla de nuevo. ―Chopper, llévatela.―Ordenó Luffy con una seriedad impropia de su comportamiento. El reno asintió y Franky cogió en volandas a la chica para meterla en la enfermería. Nami sintió miedo por primera vez en mucho tiempo. Los chicos se peleaban a menudo pero nunca había ocurrido algo como aquello desde que Ussop abandonó la tripulación. Luffy se había sentado en la puerta del sunny con las plantas de los pies juntas, esperando a que Chopper saliera de la enfermería. Robin había entrado para ayudar y el resto trataban de ocuparse de algún modo. Pero Nami no podía dejar de mirar a Zoro, que apoyado en una de las barandillas dirigía su cabeza al cielo y se tapaba los ojos con una de sus enormes manos. La chica pelirroja se levantó con decisión pero la mano de Sanji la detuvo. ―Déjalo.―Dijo él aspirando el humo de su tabaco. Nami miró al cocinero y le obedeció por una vez. Estaba muy inquieta, no le gustaba el rumbo que estaba tomando aquella situación. Miró el cielo, hacía un día precioso. Se acercó a Franky que seguía con los mandos del timón, pero no se atrevió a hablar. El Cyborg manejó con destreza el sunny y lo condujo fuera del cementerio. Robin abrió la puerta y miró a los chicos. Todos se levantaron y la siguieron. Zoro caminó detrás de su capitán. Sabía que el chico lo estaba tratando de intimidar con su presencia. Trató de calmarse para no darle un puñetazo. Los nakamas del sunny se quedaron en el pasillo de la enfermería. Chopper salió de la habitación. A nadie le gustó la expresión de su rostro. ―¿Quieres pasar a verla, Zoro?―Preguntó el reno. El espadachín se adelantó y entró en la enfermería. Ahí estaba ella, tumbada boca arriba y durmiendo plácidamente. Los demás entraron lentamente, como si temieran despertar el tigre que Zoro llevaba en su interior. Zoro se colocó en cuclillas frente a la cama de la chica. Prefirió no tocarla, era tan pálida que temía romperla. ―¿Quién es, Zoro?―Chopper fue el primero en preguntar. Zoro se pasó una mano por el cabello verde y suspiró, mirándola de nuevo. ―Es Lilith, la sobrina de Koushiro. Koushiro fue mi sensei…jamás pensé que la vería aquí…La dejé cuando me marché de la villa de Shimotsuki. ―Entonces…¿No has sabido nada de ella desde que te marchaste?―Preguntó el reno. Zoro negó con la cabeza y el médico se puso nervioso. ―¿Se pondrá bien, Chopper?―Preguntó Nami que estaba empezando a cansarse de aquella tensión. ―Seguro que con un poco de reposo y algo de comer mejorará. Chopper no contestó. Zoro miró al reno esperando su respuesta. ―Lo cierto…―Chopper tragó saliva.―Tenía muchísima fiebre, he conseguido bajársela. Creo que en uno o dos días estará despierta. Todos se aliviaron de pronto. Sanji canturreó mientras se disponía a prepararle una sopa caliente a la nueva invitada y Luffy acarició a Chopper para agradecerle su trabajo. Al poco dejaron solos al médico y paciente, pero Zoro permaneció ahí. ―¿Vas a contarme lo que me ocultas, Chopper? ―El médico suspiró. ―Zoro…tiene la marca de los esclavos. Chopper trató de adivinar lo que estaba pensando el espadachín en esos momentos, pero su expresión era inescrutable. ―¿Algo más?―Preguntó en tono neutro. Chopper se preguntó si le podía leer el pensamiento. ―Tiene…múltiples cicatrices en su estómago y espalda y…creo que una vez tuvo un bebé, pero se lo quitaron. ―Déjanos solos. Chopper miró a su nakama, extrañado. Suspiró y salió de la enfermería, dejándole el espacio que quería. ―¿Cómo es posible que una chica tan guapa esté involucrada con alguien como ese estúpido marimo?―Sanji resopló para sí mismo y vertió un poco de caldo de sopa en un cuenco y lo probó.― “Délicieux” La bella señorita quedará encantada con mi plato especial, y vosotros…. Luffy y Ussop que estaban escondidos tras la mesa tragaron saliva. ―Ni se os ocurra coméroslo mientras voy a ver a Chopper, ¿entendido?―Sanji le lanzó el cucharón a Luffy que le dio de lleno en la cara. Ussop se rio de él. Sanjí caminó hacia ellos y le propinó un puntapié al francotirador.―Tu a callar, narigudo. ―Señorita Lilith―Canturreó el cocinero mientras se acercaba a la habitación. Chopper lo detuvo antes de que llegara a la puerta. ―Entonces, ¿es una esclava?―Preguntó Nami cruzándose de piernas. Se habían reunido todos en el acuario, donde Chopper trataba de ponerlos al corriente. ―¡No me digas que vendrá la Marina tras nosotros!―Ussop se alarmó, notó como el miedo lo invadía. ―No te muevas, Ussop.―Le pidió Chopper mientras le colocaba una tirita donde Sanji lo había golpeado. ―Quizás ya no lo sea. Muchas veces los Tenryūbitos simplemente se cansan de sus juguetes.―Apuntó Robin, tratando de analizar la situación de forma crítica. ―Quizás tiempo atrás los nobles mundiales pudieron haber tenido interés en el cuerpo de esa chica, pero ahora está tan maltratado que ha perdido todo el atractivo que le veis los humanos… ―¡No digas esas cosas de Lilith-san, Chopper!―Dijo Sanji enfurecido. ―¿Entonces, esa señorita es amiga de Zoro?―Preguntó Brook ignorándolos. ―Todo eso no importa.―Interrumpió Luffy que había permanecido callado todo ese tiempo.―No me importa ni la Marina ni los Nobles. Hasta que Zoro diga lo contrario, será una más de los nuestros. Eso es todo. ―¡¿Y la marina, y los Tenryūbitos?!― Ussop no estubo contento con esa decisión, pero pareció ser el único.