Nombre de la trilogía: Eternal day, Eternal night. Nombre del primer libro: La caída del Imperio. Nombre del segundo libro: El alzamiento de la República. Nombre del tercer libro: La caída del sol, el alzamiento de la luna. Capítulos pensados: Entre diez o quince, quizás más. Resumen: Dos enemigos sumamente poderosos, ambos portadores de reliquias creídas destruidas. Uno que busca el día eterno, el otro el día y la noche por igual. Debes tomar una decisión, una decisión que puede cambiar el rumbo de esta batalla... ¿Evitarás o causarás la caída del Imperio? Prólogo: Llevamos días, meses, incluso años manteniendo una seria batalla civil que se a llegado a considerar como la Tercera Guerra Mundial. Solo pensar que lo que comenzó en un país pequeño y con poder político, económico y militar de un rango promedio, ahora abarca a la mayoría de los países del mundo. Al principio se creía que era gente loca, que buscaba algo imposible, pero con el paso del tiempo se mostraron capaces de ello. Me uní a ellos en una simple búsqueda de información sobre qué querían y como lo estaban logrando poco a poco. Pasaron semanas de búsqueda fallida, pero finalmente descubrí lo que me quisieron mantener oculto: Ellos buscaban el día eterno, con un siempre cielo despejado, cosa que estaban logrando porque habían hallado algo que se había creído perdido, olvidado; una reliquia, se creía, representante del sol mismo... El Amuleto Solar. Cada día era un minuto más largo que el anterior, y sabía que nadie haría nada para evitarlo, especialmente por temor al poder de aquel amuleto encontrado hace tiempo en las ruinas mayas. Busqué mucho, demasiado, hasta que finalmente encontré algo capaz de contrarrestar los efectos del Amuleto Solar, su opuesto, la otra cara de la moneda... La reliquia representante de la luna que nos resguarda todas las noches... El Talismán Lunar. Fue entonces cuando todo, realmente, comenzó.
Interesante, debo decir. Me ha llamado la atención desde el principio, por ahora es solo el prólogo, corto, pero al grano. Espero poder seguir leyendo y así saber como desarrollaras la trama. Es bueno saber como estara dividida la historia. Te invito a que le continues. Estaré pendiente del escrito. Por ahora es todo de mi parte, hasta otra. Bye.
Capítulo 1: Admiré desde lo más alto del cuartel como soldados, tanto novatos como expertos, entrenaban incansables para mejorar; millones de valientes personas que se unieron a mi causa ya sabiendo del Talismán Lunar en mi poder. Suspiré mientras me dirigía al mapa sobre la mesa que, a pesar de nuestros esfuerzos, presentaba mayoritariamente naranja que celeste. — Esta guerra nunca acabará...— pensé examinando las piezas en los lugares celestes: nuestras zonas de control en diversos lugares del mundo; Italia, Alemania, Suiza, Noruega y demás países de Europa, Rusia y ambas Coreas de Asia, Egipto como el único país africano bajo mi poder y Alaska y Estados Unidos en América del Norte —. Por mucho que nos esforcemos apenas conseguimos recuperar algunos países... Moví una ficha hacia el territorio enemigo más cercano: República Checa, un país pequeño pero con más de doscientos mil soldados listos para luchar a muerte de ser necesario. Difundí el plan de ataque ya formado y corrí al ala este del cuartel, donde acomodé sobre mi cuerpo una armadura liviana pero de gran resistencia color celeste metálico que me cubría completamente y se amoldaba a mi contextura física. Antes de salir, ya listos los soldados para emprender el viaje hacia el país que atacaríamos, acomodé en su funda mi arma cuerpo a cuerpo, la guadaña que heredé tras la muerte de mi padre: mango de metro y medio de oro, y filo de un metro al comienzo y final de él, hechos de un material derivado del diamante. Como toque final, coloqué la gargantilla de oro esculpida a mano por los mejores artesanos italianos, la cual contenía lo que me permitió contrarrestar los efectos del Amuleto Solar: mi Talismán Lunar. — Soldados, soy consciente de que ya pasaron por esto un montón de veces, pero igualmente les deseo suerte — dije antes de comenzar a marchar hacia la nueva república que se alzó al caer la República Checoslocava en 1939. Admito que no nos tomó mucho tiempo llegar al lugar que atacaríamos, hice un minuto de silencio por los, sabía, próximos caídos. Moví un brazo hacia delante, todos comprendieron la orden: lanzaron sus granadas contra la ciudad más cercana. Las explosiones apenas lograron ondear hacia atrás mi largo cabello, me mantenía inmóvil, examinando la pelea desde lejos... Desenfundé mi guadaña y, con velocidad, corrí hacia los enemigos, mi arma acabando cuanta vida enemiga encontraba en el camino. Una vez acabadas las fuerzas cuerpo a cuerpo checas, cree, usando el talismán, un escudo que nos protegió de varios ataques a distancia. Millones de balas rebotaban en él, hasta que a lo lejos lo vi: algo se acercaba a enorme velocidad, dejando una estela de fuego tras de sí... ¡Un proyectil de una bazooka! Con tenaz habilidad junté mi energía en el talismán y fortalecí el escudo, logrando resistir la tremenda explosión... Dándole tiempo a mis soldados para recuperarse del temblor causado por la explosión, hice desaparecer el escudo. Balas salieron disparadas de las armas de mis compañeros republicanos, asesinando sin piedad a los soldados checos restantes. Así nos desplazamos sector por sector, eliminando a todo rebelde que encontrábamos en nuestro camino. Rápidamente dejamos de sentir el peligro, de sentir que alguien en algún momento nos dispararía... Sabiendo que habíamos derrotado a todas las fuerzas militares del país, caminamos hacia la base de control imperial ubicada en él. Allí quemamos la bandera imperial que ondeaba en el viento minutos atrás y alzamos la nuestra, con sus vivos colores azules y celestes. — General Bohuslav, ¿cuántas bajas sufrimos? — pregunté mientras enviaba un mensaje al cuartel central en Italia, donde confirmaba nuestra victoria en República Checa. — Ni una, capitana. Todo gracias a su potencial con el Talismán — contestó él con la misma seriedad que aprendió a siempre mostrar, guardando verdaderos sentimientos muy dentro de si. Sonreí, eso demostraba que nosotros no éramos tan débiles como muchos creían. Me levanté y volví mi mirada hacia el sol que se escondía en el horizonte. — Llevamos ya diecisiete países bajo tu poder, capitana — dijo el general Bohuslav caminando para encontrarse a mi lado — En algún tiempo todo esto acabará con la victoria de la Nueva República Lunar... — Eso espero, Bohuslav... Eso espero...— murmuré con la voz apagada... Una sola pregunta apareció en mi mente: ¿Qué sucederá tras nuestra victoria? ¿Tendré, acaso, que gobernar el mundo entero yo sola?
Me parece como que la historia va un poco muy rápida. ¿Cómo consiguió el capitán el talismán? ¿De qué manera? Me hubiera gustado un poco saber ese detalle. A demás, ¿en qué año está ubicada la trama? Aquí se acostumbra al uso del guion largo (—) cuando algún personaje está hablando. Fuera de eso, la historia está muy interesante. Conque el talismán Lunar tiene esa clase de energía, escudo, ¿Qué más tendrá? Y por cierto, buena pregunta la del final. Por eso a mí no me gustaría gobernar el mundo xD Espero la próxima continuación. Me gusta el largo de tus capítulos, ni muy cortos, ni muy largos. Bueno, eso sería todo por mí, hasta otra. Bye.
Capítulo 2: Una vez finalizado el ataque en República Checa, volvimos a Italia, a nuestro único y más protegido Cuartel General. Durante toda la enorme caminata, que nos llevó dos días, el primer general Bohuslav se mantuvo siempre a mi lado, ayudándome a superar la angustia que me atormenta, eternamente infalible, al matar a alguna persona. — Mantenga la compostura, capitana. Si no es por usted o por mi, hágalo por la República —me dijo secando la solitaria lágrima que bajó por mi mejilla —. Eres en quién todos nos apoyamos, nos fiamos, quién nos protege… Eres quien nos llevará a la victoria definitiva. Lo miré y sonreí, una sonrisa genuina que no había esbozado desde el comienzo de la guerra. Alcé mi mirada hacia el cielo azul, ya oscureciéndose al estar escondiéndose el sol. Junté mi energía en el Talismán Lunar, sintiendo como su energía tan pura me elevaba del suelo. Los primeros rayos de luz lunar aparecieron por el horizonte al salir la luna, gracias al poder de mi reliquia. Se preguntarán por qué hago esto, si la luna puede salir por si sola; pues mi respuesta es fácil y sencilla: el simple hecho de hacerlo me da una sensación… como decirlo… de bienestar, tranquilidad… Al igual que aviva en mi mente los recuerdos del comienzo de esta batalla… “Si bien recuerdo, todo comenzó el 18 de noviembre del año 2065, cuando reconocí, finalmente, como cada día era más largo que el anterior… como el sol parecía que se negaba más a darle su lugar a la luna… Divisé en calles cercanas a mi casa, siempre que volvía de la secundaria, diversos graffiti que decían: ‘La noche se perderá’, ‘El día reinará’ y ‘El día será eterno’, siendo este último el que me hizo reconocer el peligro que varios países corrían. Si aquí, en Italia, habría siempre día, en otros países habría una eterna noche, lo que llevaría a su destrucción y próximo olvido. Recuerdo que me uní al Antiguo Imperio Solar para recaudar información, en su idioma natal llamado ‘Vecchio Impero Solare’. Aumenté de rango en sus fuerzas, desconocía, militares con gran facilidad, todo a escondidas de mi madre sobre protectora. Todavía tengo en mente sus palabras cuando ella quiso mostrarme algo muy importante… — Déjame mostrarte lo que me esta permitiendo lograr nuestro objetivo, soldado —pronunció al enseñarme por primera y única vez aquel objeto dorado y carmesí— Este es el Amuleto Solar, reliquia perdida hace milenios y encontrada hace solo unos meses —ella volvió a colocarlo en su cuello y me miró, dándome un pasaje de avión—, pero te llamé para eso y algo más… —mis ojos siguieron mirando aquella reliquia, pensando en como, de tenerla yo, evitaría esta catástrofe—. Necesito que vayas a las ruinas Mayas en mi lugar para encontrar y destruir su opuesto, el Talismán Lunar. Asentí y me dirigí a mi hogar para preparar mis maletas; pero antes de irme llamé a la otra mano derecha de la capitana… — Bohuslav, te necesito ya mismo en mi casa —le dije. — Ya me estaba dirigiendo, compañera —me contestó—, ¿tiene que ver con el viaje a las ruinas Mayas? — Exacto, quizá con ese talismán podamos… evitar su tiranía solar —le dije guardando mi guadaña en su funda. — ¿Pretendes que traicionemos a la capitana? ¡Es una locura! —él sonaba nervioso, demasiado para mi gusto— ¡Tendremos a todo un Imperio en nuestra contra! — No importa, ¿sabes por qué? —le pregunté, respondiéndome él con un simple silencio—, porque ella tendrá a una República que derrotar para cumplir su ilusión. Mis palabras parecieron darle esperanza, por lo que decidimos ir a las ruinas Mayas con objetivos distintos a los de nuestra capitana. Cuando llegamos a la recámara central, observamos con asombro la gema azul y celeste que brillaba con cierto tono oscuro, el color de la noche. Apenas tuve en mis manos aquel talismán, sentí como su poder modificaba mi sistema nervioso y como una nueva energía crecía en mí… Bohuslav también lo tocó, pero nada le sucedió… Finalmente me dí cuenta, el Talismán Lunar me había elegido como su portadora. Volvimos a Italia y comencé a devolverle a la noche los minutos que el día le había quitado, manteniendo las doce horas que siempre ocupó. En una noche nos reunimos junto a los demás soldados que, en secreto, planeamos traicionar a la capitana al no compartir sus deseos y anhelos. Juntamos más personas y, al ya ser quinientos soldados a parte de Bohuslav y yo, le plantamos cara a nuestra ex-capitana. No luchamos, solo le dejamos en claro como evitaríamos el día eterno matándola de ser necesario. Tras eso, fuimos a Alemania, país que nos apoyaba, a seguir entrenando, para un año más tarde comenzar con las invasiones a demás países…” Si no me equivoco, esta guerra comenzó hace siete años cuando yo tenía 16, estando actualmente en el año 2072 y teniendo yo 23 años… Caminé hacia mi habitación, guardé mi armadura y el Talismán y me metí en la cama, dispuesta a dormir, cuando una pregunta recorrió mi mente: ¿Cuándo esta guerra acabará? ¿Y cuando lo haga, quién ganará?
♥Me alegra mucho saber que prestas a tención a los comentarios ♥ La trama va uy bien, me gusta tu manera de narrar, muy facil lectura. Tus capítulos no son ni muy cortos, ni muy largos. Desde el primer capítulo, he notado que ella lleva una carga muy pesada. Cargar con ese poder es responsabilidad muy grande. Entiendo la nesecidad de que ella misma ayude a que la luna salga. Que por cierto, me gusta el poder del taliman, yo quiero uno xD (sin tener responsabilidades) De esa manera fue que todo comenzo. Has mejorado muy bien, algunos asentos faltantes y una que otra palabra faltante, por ejemplo: * siendo este último el que me izo reconocer el peligro que varios países corrían* Hizo es con h. Espero con ansias la proxima actualización. Hasta otra.
Perdonen que este capítulo sea más largo, pero intenté un "estilo" de escritura diferente, uno que una amiga me mostró y quedaba muy bien, pues daba algo de suspenso. No sé si lo logré, pero espero que disfruten este capítulo, pues es el que, a pesar de diferentes complicaciones, me esmeré en terminar y revisar, volver a escribir y elegir la mejor versión. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Capítulo 3: Sentí los cristales perforando mi piel, mi propia sangre cubriéndome con su manto carmesí. Caí de rodillas, mi destruida guadaña descansando a mi lado. Algo levantó mi cabeza tirando de mi cabello, para luego apoyar algo frío en mi cuello. Abrí mis ojos para ver a la persona frente a mí: largos cabellos rubios y rojizos, ojos rosados, contextura alta y delgada, portadora de una armadura igual a la que era mía pero hecha de oro, y una hacha de mango de un metro y filo de medio metro, todo de oro. — Dijiste que ganaríamos, Bohuslav… —mis palabras sonaron débiles pues mis pulmones se llenaron de sangre. — Esto te pasa, maldita traidora, por tener a un Imperio en tu contra… —su arma apretó más mi cuello—, por suerte, perecerás contra una persona de tu mismo rango. Entonces lo vi: en su cuello, en una gargantilla de plata, estaba aquella reliquia que comenzó todo… su centro rojizo, sus alas de ámbar que, en lugar de estar cerradas, estaban abiertas: El Amuleto Solar. El filo ya empezó a perforar un poco la parte frontal de mi cuello, por lo que miré sus ojos rosados, esos ojos que juraron traer el día eterno. — ¿Es este mi final? —apenas y pude murmurar. Si bien recuerdo, esto comenzó así… — Capitana, despierte… —escuché la voz del general Bohuslav, por lo que abrí mis ojos con lentitud—, necesitamos que vea algo. — ¿Usted y quién más? —pregunté aún adormilada, intentado evitar que un bostezo salga de mis labios. — El segundo general, Juan Ignacio —apenas escuché ese nombre español, reconocí que lo que querían mostrarme era algo importante. Me levanté y lo seguí, sin importarme que estaba en pijama. Ambos generales me mostraron una ventana, por la cual asomé mi cabeza: a lo lejos, banderas amarillas, naranjas y rojizas se alzaban. ¡No puede ser! ¿El Imperio nos atacaba? Con velocidad corrí a mi habitación mientras los generales daban rienda suelta a la alarma, activada con el código “Luna nobis providet”. Me puse mi armadura, el Talismán y agarré mi guadaña, tras lo cual bajé apresurada. Apenas puse un pie en el suelo, vi a todos los soldados ya listos para luchar, apuntando con sus armas. Corrí hacia el frente y preparé mi arma, dándole más filo del que ya tenía. Cerré mis ojos, dí un suspiro y volví a abrirlos: mis irises verdes se tornaron levemente más oscuros, causado por el poder oscuro del Talismán corriendo mi cuerpo, mucho más poderoso que su versión contraria, la versión pura. Al ver los primeros soldados acercarse, estando al fondo, alejada de la batalla, su capitana, lancé infinidad de bombas de energía, que al explotar hicieron volar en pedazos a los soldados imperiales. Corrimos hasta juntarnos en el centro, nuestras armas chocando con fuerza. Sentí el aire más caliente y pesado, con menor cantidad de oxígeno… A lo lejos lo divisé: una ráfaga de fuego, causada por aquella reliquia opuesta a la mía en todo sentido. Con temor a lo que le suceda a mis compañeros, volé hacia ella para defenderlos con mi cuerpo, pero caí tarde, cuando el incandescente calor me había golpeado, que mi armadura no resistiría al estar hecha de metal. El líquido hirviente me quemó con profundidad la piel, causando quemaduras de enormes grados. Mi cuerpo mal herido cayó al piso, pero resistiendo el dolor me levanté de nuevo. Miré hacia atrás, a donde la pelea sucedía: a pesar de que aún podía escuchar disparos y armas chocando, contábamos con grandes ventajas en cantidad. Sentí, ahora, el aire más liviano, con mayor oxígeno, incluso con energía que me hacía reaccionar los nervios. Una gran bola de energía eléctrica se me acercaba, poseía, al menos, mi altura y mi grosor, iba dirigida solo a mí. Cree un escudo suficiente para cubrirme del ataque, usando cuanta fuerza tenía; pero no fue suficiente. Mi escudo, apenas fue tocado por el ataque, se rompió en millones de pedazos, largos y filosos, que como dagas atravesaron mi expuesta y rostizada piel; pero, también, la energía restando agravó las quemaduras, abrió más las heridas y partió en dos mi guadaña… El dolor fue más de lo que pude soportar, por lo que caí al piso apenas soportando las lágrimas. Sentí algo levantando mi cabeza de manera forzada, casi bruta, tirando de mi cabello… Mis ojos, ahora abiertos, admiraron a la persona frente a mí: largos cabellos rubios y rojizos, ojos rosados, contextura alta y delgada, portadora de una armadura igual a la que era mía pero hecha de oro, y una hacha de mango de un metro y filo de medio metro, todo de oro… — Dijiste que ganaríamos, Bohuslav… —mis palabras sonaron débiles pues mis pulmones se llenaron de sangre… — Esto te pasa, maldita traidora, por tener a un Imperio en tu contra… —su arma apretó más mi cuello—, por suerte, perecerás contra una persona de tu mismo rango. Fue entonces que lo reconocí: en su cuello, en una gargantilla de plata, estaba aquella reliquia que comenzó todo… su centro rojizo de rubí, sus alas amarillas casi doradas de ámbar que, en lugar de estar cerradas, estaban abiertas: El Amuleto Solar. — ¿Pero cómo…? —dije al notar el cambio en el Amuleto. — ¿No sabías, estúpida novata? —me contestó burlona—, el Talismán, al igual que mi Amuleto, puede cambiar de modo: el tuyo siempre estuvo en modo ataque, por lo que la magia de este tipo era más potente —soltó una carcajada— pero la defensiva, su opuesta, más débil —sonrió al verme escupir un buen charco de sangre—. Yo aprendí a cambiar de modo, así que al saber que defenderías este lugar con tu magia defensiva tan débil, decidí cambiar al modo ataque para dejar tus defensas más que insignificantes. El filo ya empezó a perforar un poco la parte frontal de mi cuello, por lo que miré sus ojos rosados, esos ojos que juraron traer el día eterno. — ¿Es este mi final? —apenas y pude murmurar… …Porque el Talismán lanzó, por cuenta propia, un ataque que la lanzó lejos, con una herida profunda en su armadura, como un arañazo que logró atravesarla y, quizá, hacerle daño a la carne débil bajo esta. Sentí un gran flujo de energía salir de mi, el cual creó un torbellino azul semi transparente que me rodeó, elevándome del suelo. Una picazón me estremeció, pero me acostumbré a ella al darme cuenta que era mi piel curando sus quemaduras. La miré, la capitana imperial me observaba con temor, y por mi reflejo en sus ojos me dí cuenta por qué: mi cabello, ahora celeste, ondeaba hacia el cielo teniendo la forma de una nebulosa y mis ojos, de un azul tan oscuro como el cielo al anochecer, poseían una pupila gatuna, fina, oscura y llena de frialdad; moví mi mano derecha para agarrar mi guadaña, ahora reparada, al igual que sentí el frío de mi armadura nuevamente sobre mi piel. Me convertí, según ella, en un monstruo, pero según los soldados republicanos que me miraban, en una semi diosa en la Tierra, al poder leerles los pensamientos. Ella se alejó y gritó “¡Retirada!”, por lo cual ella y los, apenas, cien soldados restantes de su brigada se fueron tiritando de terror. Descendí, sintiendo mi cabello caer en mi espalda, nuevamente con su tonalidad marrón de puntas rubias. Mi mirada perdió la agilidad que las pupilas finas y delicadas le habían dado; tuve que parpadear un par de veces para acostumbrarme a esta visión nuevamente. Observé la luna escondiéndose por el horizonte, un solo deseo surcando mi mente, repetido infinidad de veces por una voz en mi cabeza: “¿Por qué no traer la noche eterna?”. Moví con violencia mi cabeza, despejando esos pensamientos, pero pensado en tres preguntas tras ello: ¿Qué me había pasado? ¿En qué me había convertido? ¿Quién era esa voz en mi cabeza?
Debo de admitir que me confundí un poco, la primera escena era un sueño ¿cierto? Bien, te recomiendo que cuando se trate de un sueño o de un recuerdo, pongas todo este (recuerdo, sueño) en letras cursivas. O tal vez con solo ponerlos entre comillas. Eso para diferenciar y así no confundir al lector... Ahora veo que lo del principio era una especie de adelanto del capítulo, mmm, me confundio por unos segundos. Noté que utilizas mucho los puntos suspensivos (…) al ponerlos tanto, hace que la lectura no se disfrute mucho, así que lo que te podría recomendar es que no los utilices tanto, solo cuando de verdad sea necesario. A la historia, Dios mío, sí que no sabía que esos talismanes pueden cambiar sus modos., el amuleto puede ser una gran arma si sabes cómo usarlo. Esto sí que se pone interesante. Ahora ella piensa en que debería traer la noche eterna. Me da la ligera sospecha de que los talismanes, el poder de ellos empiezan a invadir poco a poco a sus portadores. ¿Por qué se transformó de esa manera? ¿Cómo? ¿Quién es? Quiero leer más, espero que la capitana no se deje influenciar de esa “voz” en su cabeza. Una cosa, no te lo tomes tan mal, creo entender lo que tratas de hacer, pero a mi parecer me gusta mucho más como has estado narrando. Pero es bueno tratar de todo, así es como uno se da cuenta de su estilo.
@NattyVoi: La escena del principio no era un sueño o un recuerdo, pues forma parte de lo que me sugirió para ese capítulo mi mejor amiga: contar una parte del final y, después, escribirlo desde el comienzo. Con respecto a los puntos suspensivos, dejé que, anoche, antes de publicarlo, mi amiga lo leyera, y le hizo varios cambios (puso puntos suspensivos donde no iban); acabo de cambiarlos, sinceramente te agradezco, porque no me había dado cuenta. Lo de los modos se me ocurrió al ver los bocetos que dibujé de ambas reliquias: para el Talismán Lunar, alas abiertas, como preparándose para atacar, para el Amuleto Solar, alas cerradas, como si se defendiese de algo (tenía que haberlo explicado antes, ahora que me doy cuenta) Exacto, las reliquias, al usarse, de a poco corrompen a sus portadores, esto ya se mostró con la capitana del Antiguo Imperio Solar (su cabello, rubio y rojo, del mismo color que su reliquia, si te diste cuenta, y la idea del día eterno, proveniente de que su reliquia es la representante del sol mismo). Esto, junto a la idea de la noche eterna se verá más a fondo en el tercer libro"La caída del sol, el alzamiento de la luna". La transformación se debió a que el Talismán liberó una gran cantidad de energía, suficiente como para herir a la capitana del Imperio y transformar a la narradora, pero por un tiempo limitado; esto comenzó con el proceso lento que llevará a los hechos del tercer libro. Y sobre la voz no puedo decir mucho, porque estaría adelantando demasiado la trama del último libro, perdón; pero cuando lo leas te darás cuenta quien era. Admito que me costó mucho narrar de esta manera, así que, como veo que no es mi fuerte, decidí usarla en algunos capítulos más, pero muy pocos, pues quiero mejorar en ella.
Creo que, con la frase al final de este capítulo, ya revelé, o al menos aclaré un poco, quién es la voz dentro de la cabeza de la narradora. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~Capítulo 4: Mis ojos se abrieron de nuevo tras un merecido sueño: sin duda, la transformación me había quitado mucha energía. “Noche eterna, noche eterna, noche eterna”. La maldita frase se repetía en mi cabeza, por suerte en un tono débil y casi inaudible, como si le costase hablar. — Es bueno saber que has despertado, capitana —el general Bohuslav me llamaba tras la puerta, al haber escuchado mi quejido de rabia—, ¿desea algo de desayuno? — No, gracias; no tengo hambre —me levanté, sintiendo el frío sobre mi piel, ¿me dormí con la armadura puesta, incluso con el Talismán en su lugar?—, lo que si quiero es que me acompañe a entrenar. El me abrió la puerta y me siguió hasta el campo de entrenamiento, extrañamente desolado. Supuse que todos estarían durmiendo tras la impune victoria que sufrimos hoy a la madrugada. — ¿Qué desea practicar, capitana? —me preguntó, no tenía idea de cómo responderle—. ¿Acaso es el cambio de modo? Asentí y me concentré, juntando mi energía en el talismán. Si, lo sentí mutar, cambiar, si seguía así lo controlaría al primer intento, pero una voz murmurando algo en mi mente me hizo doler tanto la cabeza que perdí todo avance que había logrado. — ¿Para qué quieres buenas defensas? Sabes que con un ataque todo se acaba… Moví bruscamente mi cabeza y me concentré de nuevo, mi talismán mutaba nuevamente. Lentamente, la mutación se debilitó hasta no quedar nada. Primero lo miré a Bohuslav, quien me sonreía, por lo que miré mi reliquia: Su media luna de zafiro seguía intacta, manteniendo el pico y la estrella de jade, pero sus alas de diamante, antes abiertas, ahora se cerraron como cubriendo algo importante, o como queriendo defenderse: la misma forma que el Amuleto Solar, como me lo habían mostrado hace años. — Capitana, ¿recuerda que ella te atacó con fuego y electricidad, ambos usando su Amuleto? —asentí, creyendo comprender a lo que se refería. — ¿Quieres que yo aprenda a usar otros dos, para que estemos parejas? —él asintió. Bajé la mirada y pensé en los dos que deseaba controlar—. El hielo y el fuego suenan bien, ¿cierto? — ¿Segura de este último? Recuerda que la capitana del Antiguo Imperio Solar usa el mismo… —asentí, tras lo cual me concentré nuevamente. Recordé mis clases en la secundaria, cuando nos explicaron la facilidad de manejo de distintos elementos, entre ellos los dos que quiero prender: según dijeron, el fuego es el más fácil, pues va en dirección a donde quiera el usuario, pero el hielo es riesgoso, porque utiliza un poco del agua del usuario, y también es algo complicado. Empezaré a practicar con el fuego. Centré mis pensamientos en antorchas, fogatas, toda cosa relacionada con fuego, y junté mi energía en el Talismán, tratando de concentrarla en el pasto frente a mí. Al igual que en la batalla anterior, sentí el aire más pesado y caliente, con menor cantidad de oxígeno, pero en menores cantidades a las sufridas hace unas cuantas horas. Abrí mis ojos y vi como el pasto se prendía en llamas azules y celestes. Me confundí, desconociendo el por qué de este color, pero sonreí al notar que eran los mismos colores que mi reliquia, al igual que las llamas doradas y carmesí del Amuleto Solar. — Ahora toca el hielo, capitana —me dijo Bohuslav, noté temor al pronunciar esa última palabra. — Tranquilo, no usaré el agua de mi propio cuerpo a no ser que sea extremadamente necesario; sino, la del propio ambiente —contesté poniendo mi mano sobre su cabeza, sintiendo sus cabellos rubios rozando la palma de mi mano, y sus ojos azules observando los míos. Me concentré de nuevo, sintiendo el brillo azul oscuro del Talismán volviéndose celeste. Me pregunté, al principio, a qué se debía el cambio, pero reí por lo bajo al saber que era por el elemento que quería usar. Sentí como el aire sufría una única diferencia mientras el primer general gritaba mi nombre. Abrí mis ojos, casi temblando por la baja temperatura casi congelando mi armadura, y vi varios pilares de hielo saliendo del suelo, formando una coraza a mí alrededor. Me concentré en ellos, deseando hacerlos desaparecer, y divisé como este descendía hasta romperse en el suelo. Elevé uno, a modo de defensa, y apreté mi puño, mi energía acumulada en él. Vi el hielo romperse, por lo que moví mi mano hacia el cielo para probar una teoría, teoría que resultó acertada al verlos salir disparados en tal dirección. Elevé mi mirada hacia el primer general, observando la alegría en sus ojos azules. — Más que felicitaciones, capitana —me dijo, una sonrisa apareciendo en sus labios; ni se preocupó en esconder su alegría—, es un orgullo haber presenciado tus habilidades alquímicas. Sonreí, pero mi alegría duró poco: la voz dentro de mi cabeza murmuró unas preguntas… ¿Hasta donde llegarán nuestras habilidades alquímicas, portadora? Claro, si me permites tomar el control obtendríamos poderes incalculables, y así ganaríamos enseguida…
Capítulo 5: Han pasado meses desde el ataque del Antiguo Imperio Solar, meses en los que seguí entrenando mis habilidades alquímicas y obteníamos más territorios. Suecia, China, India, Finlandia y los restantes países de Europa controlados por el enemigo estaban, ahora, en nuestro poder. — Capitana, ahora que controla dos elementos, las guerras contra los demás países imperiales es más fácil… —me dijo el primer general, observando a mi lado la pantalla ubicada dentro de la mesa de cristal, mostrando los países bajo mi poder y soldados en cada uno de ellos— ¿No lo cree usted? Asentí mientras cerraba mis ojos, sintiendo la entidad oscura dentro de mi cada vez más poderosa. No, no me dejaría caer ante ella, no me dejaría dominar por su poder oscuro de origen desconocido; no permitiría que me suceda lo mismo que a la capitana del Antiguo Imperio Solar. Venga, sabes bien que yo puedo acabar con esto enseguida. Me levanté de la silla, sorprendiendo a todos los generales sentados alrededor de la mesa, y corrí hacia la puerta de metal, pintado de azul oscuro. Salí sin mirar atrás, casi resbalando por el roce entre el metal del piso y el de mi armadura. Llegué a mi habitación y miré por la ventana, la luna se mantenía alta en el cielo, mostrando que es casi media noche. Observé, con temor, como las sombras comenzaron a moverse, intensificarse, hasta que tomaron cierta forma humana, de mi misma altura. Sus ojos azules, de pupila gatuna, me miraron de arriba a bajo, como examinándome, y su cabello celeste ondeaba en el viento casi como una nebulosa. Mis ojos observaron su cuerpo, poseía mi misma armadura. — ¿Qué eres? —le pregunté, a lo que ella solo se limitó a reír. — ¿Y tú qué crees que soy? —me contestó con otra pregunta. — El monstruo en el que me convertí en la pelea contra el Imperio… —murmuré tras mirarla mejor—. ¿Cuál es tu nombre? — ¿Tú como me llamarías? —me empecé a exasperar, ella no pretendía responderme cualquier pregunta que le diga. Pensé y pensé, recordando entonces un nombre que había nombrado una única vez. — Dark Nebula —ella asintió y sonrió, sus caninos más largos de lo común asomándose por entre sus labios. — Exacto, yo soy tu mayor oscuridad, potenciada por todos tus deseos de venganza contra esa mujer que te quitó la adolescencia y a tu familia —me contestó, su cabello tocando mi cuello, rodeando la reliquia en su gargantilla de oro. — Pero, ¿por qué existes? Yo nunca quise crearte… — No digas eso, recuerda que todos tenemos oscuridad en nuestros corazones, aunque solo algunos la encuentran y pueden mantenerla bajo control —dijo ella, haciendo ahora una breve pausa—, pero solo tú y la capitana del Antiguo Imperio Solar han logrado controlarla a su total merced, aunque ella se dejó dominar por su propia oscuridad. — ¿Controlarte a mi merced? —pregunté confundida. — Si, desde que el Talismán te eligió como su portadora podías utilizarme como quisieras —la vi girando a mi alrededor—, los poderes que estas usando no son provocados por alguna energía proveniente de la reliquia, sino de la oscuridad de tu corazón; en otras palabras, MIS poderes. Tragué saliva, ¿esa energía que sentí cuando la reliquia me eligió era mi oscuridad entrando en acción? Negué con la cabeza, no, eso no podía ser cierto… Una lágrima rodó por mi mejilla al saber lo que estaba haciendo. — ¿Me va a suceder lo mismo que a la capitana del Imperio? —pregunté, temerosa de su respuesta. — Solo si es lo que deseas, portadora —me contestó poniendo su mano sobre mi hombro—. La capitana del Vecchio Impero Solare se dejó dominar por su oscuridad en un momento de necesidad, cuando se vió incapaz de utilizar su reliquia. — Por eso se parece tanto a su reliquia… —murmuré, buscando entre mis recuerdos, todo lo que sabía de aquella reliquia. — A parte, cuando se dejó dominar fue cuando empezó a traer el día eterno —ella se detuvo y empezó a desaparecer, su cuerpo fundiéndose con la oscuridad nuevamente—. Incluso yo confío en ti más que en nadie para evitar el día eterno. Sonreí admirando mi reliquia, una pregunta surcando mi mente: ¿Si mi propia oscuridad potencia el Talismán, qué otras cosas podré hacer con él?
Desacuerdo aquí estoy. Me gusta cómo está tomando la trama, bastante interesante y da sus giros inesperados, pero bueno, vayamos por capítulo. Capítulo 4: Entendí que la voz en su cabeza es el talismán. Ahora la capitana está aprendiendo a utilizar ataque y defensa, tal y como lo hizo la persona con la que se enfrentó el día anterior. Por cierto, ¿todos allí pueden usar los elementos? Por lo de la escuela, ¿ya lo había explicado? Creía que ella era especial o algo así. No recuerdo haber leído algo específico. Tengo entendido que el elemento de hielo/agua es muy peligroso, cuando ella menciono que no usaría mi cuerpo del agua, me recordó a Avatar. Ahora pasemos al capítulo 5: Aquí me explica un poco más sobre la “voz en su cabeza” sin duda alguna es el talismán, que se alimenta de la energía/poder negativa de ella, es por esa misma razón que si no tiene cuidado en utilizarlo “ella” la tomaría en total control y se transformaría como le sucedió a la capitana de Imperio. Entiendo que mientras ella siga usando el “poder” de la reliquia, que se alimenta de “maldad” de ella, sería un riesgo, ya que poco a poco se apoderaría de su mando. La última pregunta no me sonó muy agradable, lo digo porque me sonó (en mi cabeza xD) en deseo de poder. ¡No caigan en la trampa! Buena continuación, aunque he sentido algunas oraciones mal expresadas, que no entendí muy bien, tal vez sea porque están revueltas, no lo sé realmente, tal vez sea solo que estoy cansada :D También para que se viera el escrito más llamativo, te sugiero que narres un poquito más, no lo haces mal, solo que siento que le hace falta eso. Bueno, eso sería todo por mi parte. Nos estamos leyendo. Hasta otra :)
@NattyVoi: solo quienes poseen las dos reliquias pueden usar los elementos, a elección propia usando la oscuridad de su corazón. La historia se narra muchos años después al comienzo de la guerra, que sucedió cuando la capitana de la NRL tenía 16, por lo que estaba ella en la secundaria. En algunos capítulos ella recordará alguna de sus clases de química y física, donde explicaban ligeramente algún concepto alquímico. También, hace un tiempo vi Avatar, quizá inconscientemente escribí algo de lo que recordaba... sorry. Con respecto al capítulo 5, lo que mencionaste sobre la pregunta del final es más que verdadero. De aquí en adelante, si se leen los siguientes capítulos con atención, se podrán ver ciertas ayudas, o mejor dicho comportamientos, que mostrarán un poco la trama del tercer libro, que según "línea temporal" sería su continuación, pues en "El alzamiento de la República" se verán estos mismos sucesos desde el punto de vista de la capitana del AIS.
Capítulo 6: Moví mi mirada del talismán al general que me miraba desde la puerta, no me dí cuenta, abierta. Incliné mi cabeza, dejando que mi cabello marrón caiga por mi hombro derecho. — ¿Bohuslav, qué sucede? —pregunté con calma, sin dejar de pensar si él vio a Nebula y escuchó nuestra charla. — Usted no puede convertirse en ese monstruo, capitana —me contestó, sin preocuparse en ocultar su temor. — ¿Por qué no, general? —pregunté nuevamente, sin siquiera pensar en como él tomaría mis palabras. — Simplemente porque no. No puedes permitir que tu propia oscuridad te derrote, te retenga, te mute y utilice a su antojo —él se alejó algunos pasos de mí, su mirada ahora mostraba su odio y rencor—. No puedes permitir que la República que tanto nos costó crear y mantener se vaya al diablo solo, repito, solo porque tu oscuridad estuvo al mando. Me acerqué un poco más a él, ¿soy yo o ahora lo igualo en altura? Sonreí al darme cuenta que no debía alzar la cabeza para verlo a los ojos. — Y si no puede evitar que tu oscuridad te consuma, déjeme destruir esa reliquia que comenzó con ello —él intentó agarrar mi gargantilla de oro, por lo que me alejé unos cuantos pasos. — Respóndeme con la más sincera verdad, Bohuslav, ¿por qué dijiste que Nebula es un monstruo? —pregunté intentando ignorar su última frase; no, no puedo dejar que destruyan mi reliquia, mi única esperanza de ganar… — Porque es lo único que una criatura de oscuridad puede ser —me contestó y cerró la puerta. El portazo generó una corriente de aire que apagó las pocas velas de mi habitación. Vi un par de ojos azules oscuros acercarse, sabía que ese “monstruo” se estaba materializando frente a mí. Su carencia de sonrisa me mostró cuan serias, casi enojadas, estábamos. — ¿Vas a dejar que destruyan el talismán? ¿Qué destruyan tu control sobre tus poderes inimaginables? ¿Permitirás que me destruyan? —preguntó ella, casi con temor, por lo que solo negué y clavé mi mirada en sus fríos ojos casi iguales a los no tan lejanos océanos y mares. — No voy a dejar que te destruyan, Nebula —la estreché entre mis brazos, el calor de su cuerpo apenas y me rozaba a través de nuestras frías armaduras. Ella me rodeó con los suyos, una sonrisa ahora adornaba sus labios. La solté al empezar a sentirla desaparecer. Tuve emoción, la primera vez que la veía claramente convertirse en una sombra. Primero, su cuerpo se oscureció, como si fuese cubierta por trazos de oscuridad, y finalmente se “derritió”, casi como la tinta disuelta. Fue entonces que me di cuenta de donde ella se había materializado antes, y ahora había desaparecido. Mi propia sombra. Sonreí y me senté junto a la ventana; su cielo oscuro, que mostraba la infinidad del espacio mismo, y sus pequeñas luces blancas, tan cautivantes y hermosas, casi me hizo ignorar la pequeña luz celeste que emanaba mi cabello. Cuando su brillo cedió sonreí más que nunca, un pequeño regalo: mi cabello, ahora más largo, tiene las puntas de un azul oscuro, igual al de mi reliquia. Guardé con cuidado mi reliquia, en el lugar donde nadie podría encontrarla, pero igual estuviese tan cerca como para usar su poder. Me quité la armadura, parte por parte, y la dejé en su respectivo lugar. Mi mirada se nubló, por lo que como pude fui a mi cama. Me metí en las sábanas de terciopelo, pues ahora es invierno, y cerré mis ojos, cayendo dormida gracias a la suave melodía vocalizada por la voz dentro de mi cabeza, ahora reconocida como Dark Nebula, la entidad creada usando mi oscuridad gracias al Talismán Lunar: Duerme, mi niña, es hora de descansar, Tranquila, tus sueños he de resguardar. Te defenderé todo, hasta de una deidad espiritual, Y espero que hagas igual. Descansa, capitana, merecido lo tienes, Que de arduas batallas seguro vienes. Las vidas perdidas te harán llorar, Pero a tu lado por siempre voy a estar. En vida o muerte, el momento da igual, Tampoco permitiré que te hagan mal…