La última hoja de otoño

Tema en 'Vampire Knight' iniciado por Shennya, 26 Octubre 2011.

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    Shennya

    Shennya Entusiasta

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    25 Septiembre 2011
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    62
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    Escritora
    Título:
    La última hoja de otoño
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1207
    La última hoja de otoño

    Arriba de nosotros; la luna con su platina luz moribunda nos brinda un último espectáculo: parece iluminarnos y compartir con el árbol que muere, que se desnuda para dar paso a un invierno más frío que ninguno. Veo las hojas que caen a nuestro alrededor y las recibo como un augurio terrible; ruego por el otoño que se va y le suplico que no se vaya, que no se termine.
    Le quedan pocas hojas al árbol.
    Me abrazo fuerte a mi esperanza; está cada vez más fría. Sollozo, aunque le prometí no hacerlo, aunque te lo prometí. Y, esta noche de otoño me recuerda y me recrimina; lo sé, todo fue mi culpa, por haber sido tan ciega.
    Mis memorias alcanzan a verte; sentado detrás de mí, haciendo una mueca de fastidio. Sonrío, porque siempre me fascinó tu expresión ceñuda y darme cuenta que todos nuestros compañeros te rehuían porque te temían y, además, eras uno de los prefectos de la escuela. Claro, todos, a excepción de mí; yo te conocía bien… Aunque, tal vez no era así realmente; si hubiera conocido cada una de tus expresiones y gesto lo hubiera adivinado, ¿verdad?
    O, tal vez, simplemente, no quise verlo.
    Hundo mi cabeza y me acerco; todo sigue perdiendo calor, a pesar de que me aferro y mis lágrimas escurren hasta un sonido, un golpeteo que ya está demasiado cansado.
    Estaba demasiado distraída con él, con el vampiro que salvó mi vida, con Kaname, como para darme cuenta que tú me reservabas tus escasas sonrisas. No me percaté que, en todos esos momentos que me alejabas de él y te enojabas por mi infantil enamoramiento, eran más que un comportamiento protector.
    Siempre estuviste para mí, incluso en mis peores momentos; en mi reciente locura de remembranzas de sangre y gritos. Y eso empezó hace sólo unas semanas; evoco la primera vez, cuando vi a una mujer cubierta de sangre, escuché a un hombre pedirle que me escondiera… ¿Crees que ellos eran mis padres?
    Aunque, eso no importa ahora. Sabes que mi vida empieza a los cinco años; el momento en que Kaname me rescató. Quisiera poder recordar, quisiera eliminar los fantasmas que nublan mis noches; no sé qué haría sin tus brazos a mi alrededor, no sé qué haré sin ellos. Sólo tu presencia pudo calmarme esa primera vez y las siguientes…
    Todavía lamento esta noche; no haberte invitado a bailar. Tú sólo te apartaste, maravillosamente enfundado en el uniforme de la escuela; el cabello blanco, casi plateado que siempre te distinguía y tus ojos purpúreos destellando con un desprecio palpable hacia todos los de la clase nocturna. Y, después, la mirada rápida y discreta en mi dirección; la mantuviste mientras yo sonreía en medio de la pista, charlando con Sayori; hasta que decidí seguirlo y te herí al hacerlo. Ahora lo sé.
    No debí haber corrido esta noche, lo sé.
    Aun traigo mi vestido rosa… pero ahora está completamente lleno.
    Lamento haber escapado de la fiesta y de la escuela y lamento mucho más que tú me siguieras.
    Recordé más, mucho más. Las imágenes se agolparon tan fuerte en mi cabeza y eran tan terribles que no pude soportarlo y, pensé ingenuamente, que mis piernas me alejarían de ello. Conseguí deshacerme de los obstáculos; no había seguridad, yo era parte de ella, la reja cedió fácilmente a mi voluntad y llegué, con mi vestido ondeado detrás de mí, hasta el parque de la plaza, para tirarme en el pasto y llorar; mi cabeza estaba a punto de estallar.
    Entonces, ellos aparecieron; vampiros que han perdido el control y que nada en su cabeza cabe más que el deseo de la sangre. Eran demasiados y yo estaba desprotegida. Por un momento pensé que moriría, hasta que apareciste.
    Comprendí en ese momento que la sangre de cazador era poderosa en tus venas, puesto que peleaste valientemente contra todos. Trémula, me levanté; pero no llevaba a Artemis conmigo. Me negué a dejarte, a pesar de tus gritos por hacerme cambiar de parecer. Y, en uno de tus intentos por mantenerme alejada de las manos depredadoras, te hirieron.
    La Bloody Rose dejó en polvo a todos, pero la sangre que perdiste era demasiada; supe… supimos que no habría tiempo.
    Caíste sobre la hierba y yo a tu lado. Ahora me aferro a ti como nunca lo había hecho, siento que tu calidez se escapa y mis lágrimas se derraman sobre tu pecho. Escucho el cansancio de tu corazón y lamento no haber prestado atención a sus latidos antes, cuando te tenía cerca y había oportunidad.
    Perdóname, Zero.
    Eso debí decirlo en voz alta, porque tu conciencia despierta, siempre atento a mi voz, a mis gesto. Tus párpados se abren para mí. Y, sonríes.
    Unos dedos débiles se entrelazan con los míos. Intento mitigar las gotas cristalinas que caen sobre mis mejillas; te mereces a alguien más valiente.
    --Yuuki.
    No digas mi nombre, no puedo soportarlo; mis latidos me duelen y amenazan con romperme en dos.
    Escucho unos pasos, sabía que alguien vendría, grité por ayuda todo lo que mi garganta lo permitió… Ya es tarde para nosotros.
    No quiero levantar la vista; los reconocí. Un pantalón blanco y unos zapatos negros. Él vino por mí, como esa noche de invierno en que comenzó todo. Lo sé aunque no dirija mi mirada hacia sus facciones; un vampiro.
    Años atrás, incluso meses, habría aceptado esa mano que, sé, se está extendiendo hacia mí y me exige un nuevo viaje, un compromiso más allá de lo que mis fuerzas pueden dar. Pero, ahora… No quiero irme, Zero. No sé si pueda levantarme.
    Tu mano, la que no está aferrada a la mía, se posa sobre mi pecho, en el lugar donde se esconde el corazón bajo capas de piel. La palma extendida, pálida, se cierra en un puño y se dirige a tu propio pecho.
    --Sólo me quedaré con la mitad; puedes vivir con el resto.
    Un gemido terrible se escapa de mis labios, los presiono contra los suyos.
    --Vete.
    Entonces me doy cuenta, el árbol, ya vacío, llora su última hoja, que cae junto a nosotros.
    Amanece; el otoño y la noche ahora son sólo un recuerdo.
    La mano que se entrelazaba con la mía se deslizó fuera de mi piel, lejos; los latidos se callaron, para dejarme sumergida en silencio.
     
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    Kohome

    Kohome Fanático Comentarista destacado

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    Y-yo-yo... no puedo, no puedo evitarlo, tengo que..no, no... no puedo... no puedo llorar.
    Es demasiado para mi capacidad de resistencia, lo que viene es inevitable... *solloza destrosada por dentro y pálida por fuera*
    Pricila-sama, eres excelente narrando, despertaste en mi sentimientos ocultos, que no conocía.
    En verdad no pensé que Zero moriría, eso no es verdad, no lo es.
    No puedo decir nada... no puedo evitar leerlo de nuevo, es tan bueno que no me aburro de hacerlo con cada vez que termino... es la primera vez que leo algo tuyo y me dejaste impactada, espero que a esta, tu fie lectora, la invites a más de estas creaciones que me dejan muda
    sayonara...
     
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